martes, 12 de abril de 2016

LECCIONES DE AQUELLA REPÚBLICA

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/04/12/lecciones-republica/728335.html


Cuando estas líneas vean la luz, estaremos a punto de conmemorar el 85 aniversario del advenimiento de la Segunda República Española. Pocos discuten hoy que, con sus luces y sus sombras, ese régimen que al decir del historiador Carlos Seco Serrano, «nace como una romántica eclosión democrática, cuando parece eclipsarse el signo democrático en Europa» supuso la consolidación en España de la democracia parlamentaria, ahondando en la solución de problemas largamente aplazados como el regionalismo, el laicismo y la economía social.

Las actuaciones reformistas del bienio social-azañista, empañadas en parte por las reacciones minoritarias anticlericales, los sucesos de Castilblanco, Arnedo, Casas Viejas y por el escándalo del estraperlo, supusieron una nítida respuesta a los anhelos de cambio de buena parte de la sociedad española. Pero las medidas adoptadas por aquella 'República de los profesores' anunciaban la reacción de las fuerzas conservadoras secularmente incrustadas en el tejido social: la oligarquía financiera e industrial, los terratenientes, el Ejército y la Iglesia. El desgaste del Gobierno de Azaña condujo a la victoria de las derechas en noviembre de 1933. Sus actuaciones contrarreformistas exacerbaron la lucha de clases en el país, que tuvo su más nítida expresión en la Revolución de Asturias de 1934 y en el advenimiento del Frente Popular en febrero de 1936. 

Hoy, en unos momentos en que el debate sobre la necesidad de abordar cambios en la Constitución de 1978 está en la calle, es bueno detenerse en el análisis de algunos aspectos de aquella Constitución de 1931, promulgada por el presidente de las Cortes, Julián Besteiro, el 9 de diciembre de ese año. El texto, que lleva la impronta de las Constituciones de Weimar y de Austria, y que recogió de la mexicana la constitucionalización de los derechos fundamentales de la 'tercera generación' (sociales y económicos), supone un gran avance respecto del constitucionalismo decimonónico y en muchos aspectos supera a nuestra vigente Constitución. 

A título de ejemplo, nuestra Carta Magna recoge hoy el principio de soberanía popular, heredado del artículo 1 de la Constitución republicana: «España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia». El principio de economía social, tibiamente esbozado en nuestra Constitución en su artículo 128, «Toda la riqueza del país, en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general», es una herencia del más explícito artículo 44 de la Constitución de 1931 que reza así: «Toda la riqueza del país, sea quien sea su dueño, está subordinada a los intereses de la economía nacional», añadiendo, además, que «la propiedad de toda clase de bienes podrá ser objeto de expropiación forzosa». La Constitución republicana supera a la actual en su vocación pacifista, pues el artículo 6 expresa que «España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional».

Pero voy a detenerme, para terminar, en dos asuntos abordados parcial o íntegramente por la Constitución de 1931 y que hoy siguen estando pendientes: la articulación territorial del Estado y el tema religioso. En relación con el primero, los ponentes, quizás teniendo muy presente el fracaso del proyecto de Constitución Republicano Federal de 1873, diseñaron un 'Estado integral', compatible con la autonomía de los municipios y las regiones, según lo estipulado en el artículo 1. El penalista Jiménez de Asúa, presidente de la comisión redactora, en su discurso para la votación del texto, afirmaba: «Deliberadamente, no hemos querido declarar en nuestra Carta constitucional que España es una República federal; no lo hemos querido declarar porque hoy tanto el unitarismo como el federalismo están en franca crisis teórica y práctica». 

En lo referente al tema religioso, en contraposición con el artículo 16 de nuestra Carta Magna, que establece tibiamente la aconfesionalidad del Estado, el texto de 1931, en su artículo 3, reza así: «El Estado español no tiene religión oficial». Declaración nítida de laicismo estatal, desarrollado extensamente en el artículo 26, con la consideración de todas las confesiones religiosas como asociaciones sometidas a una ley especial; estipulando que el Estado, las regiones, las provincias y los municipios no podían mantener, favorecer ni auxiliar económicamente a las Iglesias (en plural, no sólo a la católica), asociaciones o instituciones religiosas; anunciando la extinción del presupuesto del clero en un plazo de dos años, la sumisión de las instituciones religiosas a las leyes tributarias del Estado y la disolución de aquellas congregaciones religiosas que prestaran obediencia a un autoridad distinta a la del Estado, así como la posibilidad de nacionalización de sus bienes. El artículo 27, además, establecía, la libertad de conciencia y de culto, el ejercicio privado del mismo, y la jurisdicción civil de los cementerios. 

La Constitución de 1931 supuso un evidente avance. A 85 años de aquella ilusionante experiencia, es urgente retomar el legado positivo de aquellos republicanos de bien que creyeron en la Igualdad, la Justicia y el progreso de su país. Aún nos falta un buen trecho para interiorizar y asimilar las lecciones de aquella República.

domingo, 10 de abril de 2016

Conmemoración, en Murcia, del 85 aniversario de la proclamación de la II República

Actos convocados en la capital de la Región de Murcia por la Asociación de Memoria Histórica de Murcia-Tenemos Memoria.



CONVOCATORIA

Actos conmemorativos de la II República – Abril de  2016
XXI Jornada para el Recuerdo

 La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Murcia – Tenemos Memoria, en conmemoración de la proclamación de la II República hace un llamamiento a todas las personas y entidades que comparten y reivindican el espíritu del 14 de Abril con las reseñas que le son inherentes de Libertad, Igualdad, Fraternidad y Laicidad. Animamos a todas las personas que lo deseen para que se sumen y participen en la celebración de los siguientes actos previstos:

Jueves 14 de Abril, a las 19,30Concentración en la Glorieta de Murcia,  en homenaje a los republicanos represaliados por el franquismo que dieron su vida por la Democracia y la Libertad.  A su finalización, en el Txoko “Pepe Carvalho”, en Calle Polo de Medina,  acto cívico en conmemoración del 85 aniversario de la proclamación de la II República, en el transcurso del cual se procederá a la lectura de algunos artículos de la Constitución Republicana de 1931.

XXI Jornada para el Recuerdo

Sábado, día 16  de abril, a las 10 horas, concentración ante la Cárcel Vieja de Murcia para marchar, posteriormente, al cementerio Padre Jesús, de Espinardo, donde, ante el Panteón a los Caídos por la Libertad, a partir de las 12 horas, tendrá lugar el tradicional acto de homenaje a los republicanos murcianos ejecutados por el franquismo una vez finalizada la Guerra Civil.

Iniciado en 1995 se trata de un acto en el que participan, junto a los familiares de las víctimas, personas y miembros de organizaciones cívicas, sensibles a la necesidad de la recuperación de la Memoria Histórica de quienes pagaron con su vida su fidelidad a los ideales encarnados por la II República.

Más de mil murcianos fueron fusilados en dicho cementerio, a los que hay que unir los que lo fueron en los de Cartagena, Lorca, Caravaca, Totana y Mazarrón, así como en lugares apartados de la Región. También se recordará a los 520 murcianos deportados a los campos de exterminio nazis, de los que fueron asesinados 285, así como a los cincuenta brigadistas internacionales cuyos restos reposan en el Panteón de las Brigadas Internacionales, dentro del mismo cementerio de Espinardo.



martes, 29 de marzo de 2016

El problema no es el laicismo

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/03/29/problema-laicismo/724778.html

La decisión del Parlamento de Noruega, de hace unos meses, de aprobar la separación Iglesia-Estado lleva implícita la renuncia de éste al nombramiento de prelados y otros cargos de la Iglesia protestante de ese país, lo que le convierte en uno de los pocos de Europa en los que, desde el respeto y el mutuo reconocimiento, ambas instancias marchan por separado.
Viene esta cita a colación por el ´quilombo´ (como diría un muy buen amigo argentino) que se montó en el pasado Pleno del Ayuntamiento de Murcia a raíz, precisamente, de una moción por el laicismo presentada por Cambiemos Murcia. Vaya por delante que no voy a ser yo quien refuerce la opinión de quienes pensaron que la iniciativa no era oportuna. Creo, además, que hay que tener una fuerte convicción y sentido de la coherencia política para soportar, como lo hicieron los concejales de Cambiemos, toda la batería de descalificaciones, insultos y salidas de tono protagonizadas por una parte del público que se coló en unas pajareras para cuyo acceso, en la mayoría de las ocasiones, se dan unas medidas de control personal ausentes en esta ocasión. Pero, a renglón seguido, también pienso que abordar una moción de este tenor estaba abonada al fracaso. Por dos motivos: 1, por el sabido escaso apoyo que ésta concitaba precisamente por parte de formaciones de izquierdas que quizás antepusieron sus miras electoralistas al apoyo de un texto, llamado a ser polémico por el contexto en que se debatía, pero cuyo contenido está plenamente justificado a la luz del artículo 16 de nuestra Constitución, y 2, por la propia idiosincrasia de la derecha murciana, renuente a cualquier cambio que altere sus arraigadas convicciones conservadoras, pero perfectamente permisiva ante la corrupción.
Dicho esto, coincido con la opinión de los concejales proponentes, Nacho, Sergio y Margarita, de que la moción no tenía la intención de cuestionar la Semana Santa. Pienso, como ellos, que ese debate, que tan airadamente se amplificó por parte de unas cofradías pasionales nada objetivas –pues eran parte interesada–, es un falso debate, pues, bajo una Administración verdaderamente laica, y respetando, cómo no, el innegable interés turístico-cultural de las procesiones murcianas, no debería ser un asunto polémico que las cofradías concurrieran a las subvenciones públicas por los cauces habituales de transparencia e igualdad de oportunidades respecto de otros colectivos.
Tampoco debería levantar ampollas, pues así está estipulado en el artículo 16.3 de la Constitución («Ninguna religión tendrá carácter estatal»), la recomendación de que la Corporación municipal no participe en actos convocados por la Iglesia, como procesiones, misas mayores.... y sí en actos civiles que vinculen a todas las personas del municipio, creyentes y no creyentes.
El acto de protesta convocado por las cofradías en la Glorieta –por cierto, no superior en número de personas asistentes al de la noche anterior, en el que se denunciaba la política de la UE respecto de los refugiados– estuvo, pues, claramente manipulado. Muchas de las personas asistentes, llevadas o no de buena fe a esa concentración, con seguridad desconocían el contenido de la moción que se discutía unos metros más allá en el salón de plenos. Cito literalmente algunos párrafos de la moción, que hubiera salido adelante en un país más avanzado, como Noruega. Y ustedes juzguen.
«No se donará ni facilitará suelo público, ni locales, ni se concederá financiación pública o exenciones fiscales municipales para la instalación de infraestructuras o realización de actividades a ninguna confesión o institución religiosa» (¿Les suenan temas como Ucam y la cesión de suelo a empresas de educación privadas?). Más: «[...] Este Ayuntamiento se pronuncia a favor de que se modifiquen las leyes y acuerdos estatales pertinentes para que todas las entidades religiosas o de naturaleza ideológica no tengan exenciones de impuestos municipales, incluido el de Bienes Inmuebles (IBI), que se deriven de su actividad, ya sea de carácter religioso o mercantil». Y la guinda, para soliviantar aún más los ánimos: «El Ayuntamiento elaborará un censo de propiedades rústicas y urbanas de las que haya podido apropiarse la Iglesia, mediante el sistema de inmatriculación desde 1946».
La ´madre del cordero´, pues, no era la supresión de las procesiones que, incluso de haberse aprobado la moción, hubieran seguido desfilando como siempre. El problema no era el laicismo municipal, un concepto que, siguiendo la estela del Papa Francisco con ocasión de su viaje a Río de Janeiro en julio de 2013, los verdaderos creyentes deberían tener asumido. El problema era la ´pela´. Y digo más: desde mi posición de ateísmo consciente, creo que Jesús de Nazaret, el que predicara la compasión, el amor y la empatía con las personas menesterosas, se hubiera sentido más próximo a las personas que se manifestaron la noche anterior en solidaridad con quienes huyen del horror y a quienes, arriesgándose a sanciones penales, están con las personas desahuciadas, que a los que propugnan el mantenimiento de unos privilegios de todo tipo, camuflándolos con una vehemente defensa de unas prácticas piadosas, artístico-culturales y turísticas (las procesiones) que nadie, con un mínimo sentido común, cuestiona hoy.


jueves, 17 de marzo de 2016

Miles de personas protestan en Murcia contra el preacuerdo de la UE con Turquía

A juicio de las organizaciones convocantes y adherentes, este preacuerdo, ilegal e inmoral, atenta contra los Derechos Humanos y el Derecho de Asilo, por lo que piden que el Gobierno español inste a la reconsideración  del principio de acuerdo con Turquía en el próximo Consejo Europeo del 17 y 18 de marzo.


Diego Jiménez/Murcia.- Convocadas por la Coordinadora de ONG´s  para el desarrollo, miles de personas se concentraron en la tarde de  ayer, día 16 de marzo, como en otras muchas ciudades españolas,  en la Glorieta de Murcia, para expresar su protesta contra el reciente preacuerdo de la UE con Turquía. El acto contó con la adhesión de unas cuarenta asociaciones ciudadanas, sindicatos y partidos políticos de izquierda.


A juicio de las organizaciones convocantes y adherentes, este preacuerdo es “vergonzoso, ilegal y vulnera la Carta Internacional de Derechos Humanos, el artículo 19 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE y la Convención de Ginebra para los Refugiados”. Al tiempo, denuncian que “evidencia la absoluta insensibilidad de la UE y los Estados miembros ante esta crisis humanitaria, y da vía libre a las devoluciones sumarias en caliente”.



“La UE ha “comprado” las devoluciones a Turquía por 3.000 millones de euros por los costes de gestión y 3.000 millones adicionales en 2.018, además de la eliminación del requisito de visado para los ciudadanos turcos en Europa a partir de 2016 y la agilización de la entrada de Turquía en la UE”, nos recuerdan.  Se advierte, así mismo, que “esta medida provocará la apertura de otras vías más peligrosas y costosas para las personas refugiadas devueltas que pretendan llegar a la UE”.  Las organizaciones firmantes llevan mucho tiempo defendiendo que la comunidad internacional debería invertir “tiempo y recursos” para restablecer la paz en Oriente Medio, por lo que los Estados de la UE “deberían trabajar en la puesta en marcha de vías legales y seguras para que las personas refugiadas no tengan que arriesgar sus vidas para lograr protección”, quizás porque, afirman, “Europa tiene capacidad de respuesta pero no voluntad política”. 

Por todas estas razones, exigen que “el Gobierno español inste a la reconsideración  del principio de acuerdo con Turquía en el próximo Consejo Europeo del 17 y 18 de marzo”.





martes, 15 de marzo de 2016

EUROPA RESQUEBRAJADA

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/03/15/europa-resquebrajada/721667.html

Andrés Laguna, un humanista que llegó a ser médico personal del emperador Carlos V, del rey Felipe II y de los papas Paulo III y Julio III, invitado el 22 de enero de 1543 a dar una conferencia en la Universidad de Colonia, dejó atónito al auditorio, compuesto de príncipes y nobles, al hacer un llamamiento a la unidad y la concordia, en una Europa asolada por las guerras de religión, el latrocinio y la insolidaridad. Laguna fue un adelantado a su tiempo, un precursor de quienes, como el abate Saint-Pierre, Rousseau, Bentham yKant, propugnaron también ideas europeístas y universalistas. Pero la construcción europea, que en el pasado siglo recibió el impulso de personas como Konrad Adenauer, Winston Churchill, Alcide de Gasperi, Jean Monet y Robert Schuman, entre otros, es hoy un proyecto renqueante. La Unión Europea (UE), integrada hoy de lleno en el sistema-mundo (Immanuel Wallerstein), que precisamente los países más prósperos del continente en el siglo XVI (Inglaterra, Francia, España, Portugal...) impulsaran, no es hoy el espacio de paz y solidaridad con el que sus precursores soñaran, pues la actual UE, que arrancó con el Tratado de Roma y se consolidó con los de Niza, Maastricht, Acta Única y Lisboa, responde más a la defensa de los intereses de las corporaciones transnacionales, de aquí y de allá, como lo atestigua el apoyo del Europarlamento al TTIP. 

Al decir de analistas como William I. Robinson, el capital transnacional requiere que las naciones-estado, diluida su soberanía en favor de instancias supranacionales, desempeñen funciones como la adopción de políticas fiscales y monetarias que garanticen la estabilidad macroeconómica, y medidas para el control, el orden y la estabilidad social. Y esa labor la cumplen a la perfección las actuales instancias comunitarias y el Fondo Monetario Internacional (Troika). 

En relación con el drama de la inmigración, en los últimos días dos pactos lacerantes llevan la firma del Consejo Europeo. Por un lado, el suscrito con el Reino Unido, pensado para garantizar su permanencia en la UE a cambio de permitirle discriminar a los trabajadores que quieran entrar a su territorio en función de su pasaporte. Por otro, el acuerdo con Turquía, que por 6.000 millones de euros se dispone a constituirse en el Estado-tapón que facilite al Gobierno de Erdogan (el mismo que masacra al pueblo kurdo, ante lo cual la UE mira hacia otro lado, como ante el cierre del paso fronterizo a 90.000 civiles que huyen de ese horror) visados y acelerar el acceso a la UE. Una desesperada llamada de socorro recogida de las redes sociales, lanzada por una de esas personas voluntarias que intentan prestar ayuda en el campo de Idomeni, frontera entre Grecia y Macedonia, es ilustrativa del drama que se está viviendo: «Ya es noche cerrada. Diluvia. No hay lugar para resguardarse en el campo. Críos llorando por todas partes. Padres corriendo con sus bebés. Esto es terrible? Todo el suelo es barro. Es territorio UE. Siento vergüenza de ser europeo». Esto está ocurriendo a diario. También en Calais. Es un exterminio lento, pero consentido, asimilable al que se diera en abominables campos de la muerte como Auswichtz, Treblinka, Dachau... Y el Mediterráneo, otrora mar que facilitara los contactos y vínculos culturales entre sus pueblos ribereños, cumple hoy la función de las cámaras de gas nazis. 

El drama es sangrante. Y no nos sirve de excusa, para lavar nuestras adormecidas conciencias, que 'sólo' el 20% del total de personas que emprenden la peligrosa aventura de llegar a la ansiada Europa son sirios, un 7%, afganos, y un 3%, iraquíes, por lo que los dos tercios restantes serían personas catalogadas como migrantes económicos. Las instituciones comunitarias de esta Europa rica, que por fortuna alberga gentes capaces de sentir empatía por el otro (la respuesta ante los atentados de la estación de Atocha de Madrid, de los que ahora se cumplen doce años, y los de París, son un ejemplo), vienen actuando, ante el drama de la inmigración, con una tremenda hipocresía.

Sorprendieron, en su día, las extrañas apelaciones de Angela Merkel a la necesidad de adoptar medidas humanitarias. Quizás porque un porcentaje de esa población joven y formada era precisa para compensar la baja natalidad alemana y el descenso, por tanto, de la producción y consumo internos. Pero no nos sorprenden las respuestas reaccionarias ante la supuesta islamización de Occidente, pues los primeros promotores de la estigmatización de la población inmigrante son los propios Gobiernos de la UE; las declaraciones filonazis (asimilables a las del norteamericano Donald Trump) y/o las actuaciones de los primeros ministros de Hungría, Eslovaquia y Croacia, entre otros, son una constatación de ello. 

Como decía hace unos días Varoufakis, el actual proyecto europeo, insolidario en lo interno en virtud de políticas austericidas que condenan a sus pueblos, y en lo externo, del que el drama actual de los inmigrantes es un ejemplo, contiene ya todos los elementos para considerarlo fracasado. Esta Europa que se resquebraja por tantos frentes no es un proyecto ilusionante ni, por supuesto, de futuro

martes, 1 de marzo de 2016

Pacto PSOE-C´s. Apuntalando el régimen

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/03/01/pacto-psoe-cs--apuntalando/717906.html


He leído, con cierto detenimiento, las 67 páginas en las que se contiene el Acuerdo PSOE-Ciudadanos suscrito hace unos días con todo boato en dependencias del Congreso por los líderes de ambos partidos. Al hacerlo, me movía no sólo la curiosidad, sino la necesidad de constatar que las críticas vertidas por la izquierda tenían fundamento. Tras ojear el texto, con un total de casi 200 medidas en siete capítulos, he de decir que coincido con quienes afirman que contiene algunos avances. Pero, al ser el resultado de una transacción, con indudables concesiones a la derecha política y económica, a la Troika y a las instancias comunitarias, el documento está muy lejos de constituirse en una herramienta para el cambio.

Es imposible resumir en los límites de un artículo como éste el conjunto de medidas más polémicas. Trataré de comentar algunas. 1. No se suprimen las reformas laborales del PP y PSOE. En lugar de eso, junto a las antiguas modalidades de contratación laboral se añade la figura del contrato estable y protegido, una nueva versión del contrato temporal que hace posible el despido durante el primer año con una indemnización de 12 días, y de 16 días durante el segundo. 2. En Educación, no se deroga la LOMCE. Tampoco se dice nada del decreto 3+2 en enseñanzas universitarias, lo que ha enervado los ánimos de los estudiantes, que han anunciado huelga para el mes de abril. 3. Respecto a la lucha contra las desigualdades y la protección social, se aboga por un polémico complemento salarial garantizado. En referencia a los desahucios, nada se dice de la dación en pago. Se anuncia una exigua subida del Salario Mínimo Interprofesional en un 1%. Se mantiene el copago farmacéutico. 4.En el capítulo referido a las reformas del sistema democrático y la lucha contra la corrupción, junto a indudables avances (se habla de constituir una Oficina Anticorrupción) se detecta una tibieza en la solución de temas tan espinosos como el del cese de altos cargos, concejales y parlamentarios, que sólo se producirá cuando se les abra juicio oral. 5. En la reforma constitucional, junto a asuntos menos comprometidos como el de eliminar la prevalencia masculina en la línea de sucesión a la Corona, se expresa una clara negativa al referéndum de autodeterminación en cualquiera de los territorios del Estado, solución drástica que se trata de compensar con la más que calculada indefinición en lo referente a la reforma del Título VIII de la Constitución, pues aunque se habla de suprimir las diputaciones provinciales, se detectan pocos avances para la articulación federal del Estado. 

Pero, además, en el Acuerdo, hay viejas reivindicaciones de la izquierda que ni siquiera se citan. 1. A pesar de la gravedad de la crisis, no hay un Plan de Emergencia Social. 2. Con una clara concesión a Bruselas, la Troika y Angela Merkel, en materia fiscal no se deroga el artículo 135 de la Constitución (que, como es sabido, supedita la prestación de servicios al pago de la Deuda); antes al contrario, el Gobierno mantendrá un fuerte compromiso con la estabilidad presupuestaria y el cumplimiento del Pacto de Estabilidad de la UE. Y la propuesta de reducción del IRPF que pagan los ciudadanos y ciudadanas se aplaza hasta que lo permitan las disponibilidades presupuestarias. 3. Se habla de retocar de nuevo el Código Penal pero no de derogar la Ley Mordaza. 4. En política exterior, no hay referencias expresas a exigencias inaplazables a temas como el TTIP, que estos días se negocia secretamente en Bruselas. Se hace escaso énfasis en la solución de la grave crisis migratoria que está poniendo en cuestión los cimientos constitutivos de la UE. Respecto a las crisis de Siria y Afganistán, lejos del antimilitarismo y pacifismo que han sido las señas de identidad de la izquierda, el acuerdo cita la necesidad de «intervenciones específicas frente a potenciales amenazas fuera de nuestras fronteras», además de apoyar la coalición global contra el ISIS. 5. En libertad religiosa, nada se dice de denunciar los Acuerdos con el Vaticano de enero de 1979, y sí de la revisión de los mismos para establecer un nuevo marco de relación Iglesia-Estado. 

Escribo estas líneas antes de que se haya producido la consulta del PSOE a las bases del partido. Además de que coincido con José Antonio Pérez Tapias en que esta vaga pregunta no tiene sentido a posteriori de la firma del Pacto, creo que este documento, una concesión al neoliberalismo imperante en España y Europa, es una operación cosmética, un lavado de cara y un apuntalamiento de un régimen, el nacido en 1978, que se resiste a desaparecer. 

Soy de los que piensan que, fracasada con seguridad la investidura de Pedro Sánchez (cuando estas líneas vean la luz estaremos asistiendo al primer 'asalto'), estamos abocados a nuevas elecciones el 26 de junio. Es pronto. Pero la izquierda del PSOE está obligada a tender puentes para superar en un futuro próximo, en la calle y en las urnas, las limitaciones de este partido.

martes, 16 de febrero de 2016

Titiritero, profesión de riesgo

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/02/16/titiritero-profesion-riesgo/714208.html

Los titiriteros nunca han sido bien vistos por las gentes de orden y de bien. Ni, por supuesto, por el poder. Por ello, la suya ha sido, y es, una profesión de riesgo. Antaño muchos de sus componentes dieron con sus huesos en la cárcel, cuando no directamente en los cementerios. Fernando Fernán Gómez en Viaje a ninguna parte nos muestra aquellos cómicos de las compañías ambulantes que en la posguerra recorrían los pueblos de España. La película constituyó en su día un homenaje póstumo a las peripecias que, siglos atrás, experimentaban los llamados cómicos de la legua, por la obligación de acampar a esa distancia de los pueblos en que actuaban. Los titiriteros denunciaban la hipocresía social, las corrupciones, la ausencia de libertades, los abusos del poder, ya fuera político, religioso o económico, y las tropelías habituales de la autoridad oficial. ¿Les suena? Ayer, como hoy, con mucha ironía e ingenio, los teatros de títeres exponían al auditorio las verdades que las autoridades pretendían mantener ocultas. Por eso hoy, como ayer, la crítica provocadora y el ejercicio de la sátira pone nerviosos a los poderosos. El poder (político, económico, religioso€) se siente molesto con quienes transgreden ciertos límites.
En la foto, los tiririteros Alfonso y Raúl exponen un cartel con la obra representada en Granada y días después en Tetuán. La representación está inspirada en una obra de García Lorca, 
Y sin embargo la sátira ha estado presente, desde siempre, en la literatura española. Quizás el mejor exponente en tiempos recientes de la transgresión con su pluma de las normas al uso ha sido Ramón María del Valle Inclán. Para él, la sociedad española del momento era esperpéntica y grotesca y, por tanto, esperpéntica y grotesca había de ser la sátira que la retratara. De su trilogía Los cuernos de Don Friolera, Las galas del difunto y La hija del Capitán quizás sea la primera obra la que mejor refleje ese intento de subversión moral y estética. En ella, el hecho de la muerte -como venganza por el adulterio de Doña Loreta, la mujer del teniente de carabineros protagonista- está omnipresente con el asesinato de su propia hija y el posterior degollamiento, una vez indultado por ese crimen, de Doña Loreta y su amante, Pachequín. Esta sátira, aunque parece centrarse en el Ejército español, va más allá y alcanza a la España institucional del momento y a las costumbres desnaturalizadas por la incultura y la sumisión social.
La representación de títeres que hace unos días dio origen al encarcelamiento fulminante de Alfonso Lázaro de la Fuente y Raúl García Pérez también contenía ciertas dosis de violencia. Pero el juez y expolicía Ismael Moreno y cierto sector de la prensa que magnificaron conscientemente ese hecho y el supuesto enaltecimiento del terrorismo, por lo que no era un espectáculo para ser visto por niños y niñas de corta edad, omitieron interesadamente que, como en la obra valleinclanesca, la representación iba destinada precisamente a denunciar la caza de brujas y los montajes policiales tendentes a eliminar la disidencia. Criminalizar el contenido de esa obra equivaldría también a censurar muchísimas creaciones literarias. Por poner unos ejemplos, la mofa y escarnio de la institución monárquica está presente en El Traje nuevo del Emperador; un aparentemente inocente cuento infantil, Las siete cabritillas, de los Hermanos Grimm, contiene violencia; en Fuenteovejuna, se justifica el magnicidio de Pérez de Guzmán, comendador de Calatrava, por parte de los habitantes de esa población, y, como ha afirmado recientemente Albert Boadella (que, por cierto, en diciembre de 1977 ingresó en prisión por supuestas injurias a la autoridad militar y a la Guardia Civil en la obra La torna  para ser sometido a un consejo de guerra, razón por la que el día antes del juicio se fugó de la cárcel y se refugió en Francia), Otelo, de Shakespeare, podría interpretarse que exalta y justifica la violencia machista€
Por lo que he podido ver, los títeres que se representaron días pasados en Tetuán eran un furibundo alegato contra las arbitrariedades y abusos del poder. No había intención de incitar a la violencia ni, por supuesto, hacer apología del terrorismo de ETA y Al Qaeda. Pero Alfonso y Raúl han sido víctimas de una leyes que nos sitúan en un Estado cuasi dictatorial, al nivel de países como Hungría y Turquía, al decir de Ignacio Escolar. En efecto, la reforma del Código Penal y la llamada Ley Mordaza no tienen otra finalidad que cortar de raíz, mediante la represión y el miedo, las respuestas populares a la política de recortes laborales y sociales. Además, el encarcelamiento de estos cómicos ha sido una maniobra de distracción más para silenciar la corrupción en Valencia, los juicios a Rato y Blesa y cientos más, o las puertas giratorias con Trinidad Jiménez camino de un despacho en Telefónica. Y, de paso, para apretar un poco más el dogal que se cierne sobre la gestión de Manuela Carmena en el ayuntamiento de Madrid, por parte de quienes, en apariencia defensores de los derechos de la infancia, no tienen reparo alguno en obviarlos (omisión de socorro a refugiados sirios) o en conculcarlos (no atajando la pobreza infantil o dejando libres a pederastas).

Hipocresía y doble moral. Nada nuevo.

martes, 2 de febrero de 2016

Ruta argárica

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/02/02/ruta-argarica/710583.html


El pasado día 21 de noviembre tuve la ocasión de conocer el yacimiento argárico de La Bastida (Totana), en visita organizada por la Asociación de Personas Jubiladas y Pensionistas de STERM-La Intersindical. Me quedé maravillado de los trabajos que un equipo de hasta quince personas de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha venido realizando, desde 2009, para poner en valor este poblado de la Edad del Bronce. Rafael Micó, profesor de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), persona entusiasta y entregada a su trabajo y con la que, desde ese día, sigo manteniendo una relación epistolar, nos explicó con todo lujo de detalles que La Bastida en su día albergó hasta un total de mil habitantes y fue la capital de El Argar, una civilización con un extenso territorio que abarcaba las actuales provincias de Murcia, parte de Alicante, y Almería, Granada e incluso Jaén, rozando los límites de Sierra Morena. Esta civilización supuso una ruptura con respecto al periodo calcolítico precedente, por su alto desarrollo tecnológico, los patrones urbanísticos, los ritos funerarios (con enterramientos en cista o en urnas en el suelo de las propias viviendas) y por la clara orientación de la producción hacia la obtención de excedentes y la presión fiscal sobre la población, detalles todos que la convierten en uno de los primeros Estados de la Europa Occidental.

La Bastida, asimilable por su estructura de doble muralla de torres cuadrangulares macizas y de difícil acceso a la ciudad de Troya II, se ubica en un promontorio cercano a la rambla de Lébor. Las excavaciones practicadas han permitido determinar tres fases de ocupación de esa ciudad, desde el 2.200 antes de nuestra Era (ANE) hasta aproximadamente 1.550 ANE, fecha en la que, no se sabe por qué motivos, fue abandonada. En el mismo municipio se trabaja en la Tira del Lienzo, una edificación orientada en su día a ser sede de funcionarios y militares para la recaudación fiscal. El mismo equipo de la UAB lleva a cabo también otros trabajos de investigación en La Almoloya, en el municipio de Pliego, otro de los poblados de referencia de la civilización argárica.

El Proyecto La Bastida, que empezó en 2009 y llega hasta el 2013, supone una continuación de las excavaciones que arrancan desde 1869, con Rogelio de Inchaurrandieta, y que siguieron con Luis Siret y su capataz Pedro Flores (finales de 1886), con Juan Cuadrado, director del Museo Arqueológico de Almería (finales de 1920), y, entre, 1944-1950, en cuatro campañas, con las de Julio Martínez Santaolalla, del seminario de Historia Primitiva de la Universidad de Madrid. Lamentablemente, a partir de 1950 el abandono institucional lleva aparejados daños infligidos por los excavadores clandestinos. Al día de hoy, no sólo hay piezas de La Bastida repartidas por varios museos de la Región y de todo el país, sino también en Londres, Bruselas, Gante, Roma, Berlín...

La notable e ingente labor que desarrolla el equipo de investigación de la UAB, que tiene prevista la construcción de un museo anexo al yacimiento, no hubiera sido posible sin la financiación de entidades públicas y privadas. En el caso de La Bastida, desde 2009 a 2013 los fondos fueron aportados por la consejería de Cultura de la CARM, la UAB, y los ministerios de Turismo e Industria y de Economía y Competitividad. Desde mediados de 2014, sin embargo, se mantienen sólo las aportaciones de la UAB y las del Ayuntamiento de Totana (que ejerce sobre el yacimiento labores de vigilancia y sufraga los gastos de agua y electricidad) y el patrocinio privado de la Fundación Volkswagen-Alemania en 2014. Respecto de la Almoloya, en Pliego, los trabajos de excavación son posibles por la financiación de la UAB y del grupo empresarial Fuertes. En los últimos dos años, la Administración regional no se ha implicado económicamente en las investigaciones de la Bastida y La Almoloya, aunque, según se me informa, su deseo es que esa situación cambie.

Tuve la suerte de saludar, de nuevo, al profesor Rafael Micó, que estuvo acompañado de Eva Celdrán, arqueóloga murciana del Proyecto Bastida, y de Roberto Risch, también profesor de Prehistoria de la UAB y miembro del equipo, con ocasión de la monografía presentada hace unos días en el salón de actos del Museo Arqueológico de Murcia. Con el título Primeras investigaciones de La Bastida (1869-2005), la publicación, cuya edición está financiada con fondos europeos y que, por ahora, no está a la venta, nace, según me informa Rafael, con la vocación de ser el primer trabajo de una serie que han bautizado como Arqueología Argárica. Por otra parte, la web recién inaugurada,http://ruta-argarica.es, pretende ser una lugar de encuentro entre la arqueología y un abanico de actividades diversas: ocio, deporte, gastronomía, iniciativas empresariales...

Es un lujo que nuestra Región sea un referente europeo en el estudio del desarrollo de esa notable civilización. Y un lujo que este equipo de la UAB esté trabajando entre nosotros para desvelar las claves de nuestro pasado. Por eso merecen nuestro apoyo. También el institucional.

martes, 19 de enero de 2016

POR UNA IZQUIERDA RUPTURISTA

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/01/19/izquierda-rupturista/707049.html

En mi artículo del pasado día 4 en LA OPINIÓN, especulaba con la posibilidad de un pacto a tres bandas (PP, PSOE y Ciudadanos) para la formación de Gobierno, hipótesis que, a raíz de los recientes acuerdos para la constitución de las Mesas del Congreso y del Senado, sigo creyendo que no es descabellada. Además, también abogaba por que las fuerzas políticas que están por el cambio se pusieran de acuerdo para configurar un Gobierno progresista. Pero, al día de hoy, ello parece difícil: además de los recelos mutuos de los actores llamados a la consecución de ese pacto de izquierdas, una dificultad añadida tiene que ver con la deriva soberanista de Cataluña. Aunque el presidente de la Generalitat ha rebajado la tensión afirmando que la independencia no es inminente, desde todos los ámbitos (políticos, económicos, mediáticos...) se está forzando la constitución de un Gobierno de coalición o en minoría que tendría como prioridad absoluta el frenar ese proceso independentista, pese a la situación de emergencia social que vive el país.
Pero ¿y si, pese a todo, fuera posible un Gobierno de izquierdas? La primera dificultad es puramente aritmética: a las reticencias mutuas que vienen mostrando estos días PSOE y Podemos se une el hecho incuestionable de que, junto al de UP-IU, necesitarían el apoyo de formaciones políticas nacionalistas o la abstención de Ciudadanos, cosa bastante improbable. Precisamente esa heterogénea composición de los llamados a pactar dificultaría la adopción de acuerdos para las reformas de alcance que necesita el país. Pues, aunque parece haber bastante coincidencia en que las tareas inmediatas que debería abordar ese Gobierno serían un plan de choque contra la pobreza y la desigualdad, la derogación de las leyes más impopulares (LOMCE, Ley Mordaza...), un pacto educativo y medidas de regeneración democrática, no habría tal consenso en la adopción de otras medidas, de corte más drástico, que supusieran un ruptura radical con el régimen surgido de la Constitución de 1978.
En lo tocante a las propuestas de reforma constitucional, otro de los temas que diversas formaciones políticas han destacado como inaplazable, la dificultad estriba en lo estipulado en los artículos 167 y 168 de la Constitución, pues el PP, con 123 diputados, puede ejercer la minoría de bloqueo (para la que le bastan 117 votos). Está claro, pues, que un hipotético Gobierno progresista debería centrarse en lo más urgente e inmediato con la vista puesta en unas elecciones (a lo más tardar, a dos años vista), de las que podría surgir un potente bloque de izquierdas con vocación de adoptar medidas realmente rupturistas.
Romper amarras con el régimen de la Transición implicaría, sin pretender ser exhaustivo, la adopción de medidas tales como la denuncia de los Acuerdos con el Vaticano de enero 1979, para avanzar hacia un Estado realmente laico; una nueva Ley de Memoria Histórica que, mediante la declaración previa de ilegalidad del régimen franquista y de los procesos sumarísimos y sin garantías jurídicas contra las víctimas de la dictadura, dé cumplimiento a los requerimientos de la ONU para la reparación debida a esas víctimas y sus familiares, la exhumación de las miles de fosas comunes aún existentes por toda nuestra geografía, y la eliminación de todo vestigio de ese criminal régimen en calles y plazas de nuestros pueblos; la reforma constitucional del Título II, artículos 56 y 57, para limitar las prerrogativas y privilegios de la Corona; la culminación del proceso autonómico, para diseñar un Estado federal solidario con vocación republicana, y abriendo el debate en torno a la Jefatura del Estado; la regulación más democrática del derecho de consulta, mejorando ese supuesto contemplado en el artículo 92 de nuestra Carta Magna; una decidida apuesta por una reforma fiscal progresiva que permita atajar el fraude, frenar el déficit público e implementar un plan de creación de empleo con la finalidad de aumentar ingresos y de garantizar la viabilidad de las pensiones; mayor intervención del Estado en sectores económicos estratégicos (energía, transporte, agua...); una banca pública que potencie la financiación de pymes y autónomos, con reformas como la adecuación de la fiscalidad de éstos al volumen de facturación; una protección especial a las víctimas de la violencia machista, la xenofobia y el racismo; garantizar las prestaciones de la Dependencia; y, en política exterior, un alineamiento claro con los países del sur de Europa con gobiernos progresistas (Portugal, Italia, Grecia, Francia), para frenar las políticas de recortes dictadas por la Troika que están empobreciendo a grandes capas de la población.

Está claro que estas medidas, superadoras del régimen surgido de la Transición, sólo pueden aplicarse por una izquierda potente, rupturista, perfectamente conectada y nutrida con las movilizaciones de los colectivos sociales, una izquierda consolidada en generosos procesos de confluencia, renovada y sin fisuras, que obligaría al PSOE -cautivo hoy tanto de sus responsabilidades de Estado como de su inercia continuista en la línea de tibieza que ha venido caracterizando a la socialdemocracia europea-  a 'mover ficha'. Una izquierda que, precisamente porque estamos en una época de cambios e incertidumbres, es más necesaria que nunca.

domingo, 10 de enero de 2016

LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XXI

Interesantísimas jornadas sobre la Educación en el siglo XXI, organizadas por la Asociación de Pensionistas y Jubiladxs de STERM-Intersindical, en colaboración con la Universidad de Murcia y otras instituciones. Si desplegáis el MENÚ, arriba a la derecha, aparece información sobre la organización de las mismas, la programación diaria, una fotogalería, la programación en otras localidades de la Región y los cursos junto a las jornadas.

http://jornadas-sobre-educacion-s-xxi.webnode.es/




martes, 5 de enero de 2016

La pelota, en el tejado del PSOE


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/01/05/pelota-tejado-psoe/703728.html

Tras el 20D, los dos principales partidos que han venido sustentando el régimen del 78 han sufrido un serio varapalo en las urnas, lo que ha conducido a una fragmentación del Parlamento que ha de constituirse el próximo día 13, una situación nueva en nuestra corta etapa democrática. Como es sabido, los artífices de la Transición diseñaron una ley electoral pensada tanto para dar cabida a las formaciones nacionalistas, como para alejar de la Cámara baja a los grupos minoritarios. Pero la irrupción de los partidos emergentes en esta última contienda electoral ha producido una cierta distorsión en ese esquema, diseñado para preservar intactos los privilegios de los de siempre. 

Confieso que, según iba conociendo los avances de resultados de la noche electoral, albergué cierta esperanza de que, por fin, fuera posible un Gobierno de izquierdas, tras la aciaga y ominosa presencia de Mariano Rajoy en el Ejecutivo. Pero la pelota estaba y sigue estando en el tejado del PSOE. Y no parece que tenga demasiada prisa en que baje de ahí para proseguir el juego. Empecé a intuir que este partido se desviaba del deseo expresado por un 21% de españoles (un Gobierno PSOE-Podemos-IU, con el apoyo de algunas formaciones nacionalistas) en una encuesta del CIS del pasado mes de julio, cuando, en la misma noche electoral, las declaraciones de Pedro Sánchez de intentar caminar en esa dirección fueron fulminantemente silenciadas por la inmediata intervención de los barones territoriales. A partir de ahí, la guerra se ha declarado en Ferraz. El anuncio, por parte de la dirección federal, del aplazamiento del congreso, previsto para el próximo mes de febrero, fue su detonante. La posibilidad, además, de que se repitan las elecciones ha acelerado los planes de quienes desean poner fin al mandato del actual secretario general socialista. Por si eso fuera poco, el pacto que Pedro Sánchez alcanzó con los barones territoriales limita su posibilidad de sentarse a negociar con quienes, como Podemos e IU, plantean abiertamente un referéndum en Cataluña. 

Con este telón de fondo, con un partido, el PSOE, que es determinante en todas las combinaciones posibles para formar Gobierno, pero cuyo secretario general está maniatado por quienes, comoSusana Díaz, parece que sólo aspiran al poder a toda costa, ¿qué escenarios podríamos encontrarnos? Está claro que el PSOE, en una primera opción, está obligado a votar en contra en una posible investidura de Rajoy. Pero no está tan claro que esa fuera su postura en una segunda votación. En ese contexto, un eventual pacto de las fuerzas de izquierda para invalidar el deseo de Rajoy de permanecer en La Moncloa estaría condicionado por la tormenta que ha estallado en Ferraz. Un sector del PSOE, preso del vértigo de un viraje hacia la izquierda, propugna la celebración del congreso, en las fechas previstas (febrero), una nueva cara (¿Susana?) y... las manos libres para pactar. ¿Qué cosas? En materia económica, todo parece que seguiría igual (por las presiones de las empresas del Ibex 35, de Angela Merkel y de las instituciones comunitarias); se anunciarían leves retoques en la Constitución y en el modelo institucional para hacer frente al desafío soberanista en Cataluña, y a formar Gobierno. ¿Cuál? Un tripartito PP, PSOE y Ciudadanos. 

Es indudable que la crisis interna del PSOE ha hecho emerger a la superficie una especial sintonía de este partido con muchas propuestas de la derecha. El mismo Rajoy, tras reunirse con los líderes de los principales partidos, dijo coincidir con Pedro Sánchez y Albert Rivera en temas tales como la manida unidad de España, las políticas económicas, el papel de España en la UE y la lucha contra el terrorismo. Está claro que, de darse este supuesto, el PSOE perdería muchos apoyos entre sus votantes y se enemistaría con sus bases, pero la presión de los poderes fácticos aleja a este partido de veleidades izquierdistas. En ese sentido, tengo para mí que las líneas rojas que han trazado los dirigentes territoriales del PSOE, y que hacen bastante inviable un proceso negociador para la configuración de un Gobierno de izquierdas (esto es, la unidad de España y, consecuentemente, su negativa al referéndum de Cataluña -situación que podría salvarse mediante la negociación-), no son sino un pretexto para seguir anclados en el inmovilismo, en las viejas prácticas y en la vieja política. Porque, pese a su clara debacle electoral, el PSOE está en disposición de acordar un Gobierno con Podemos, IU y algunos grupos nacionalistas, que de inmediato debería abordar un plan de choque contra la desigualdad y la pobreza, con una política de intervencionismo estatal en sectores claves de la economía, conformar, mediante la reforma constitucional, un nuevo marco de convivencia y, en sintonía con los países del sur de Europa (Italia, Grecia, Portugal y Francia), hacer frente a las políticas neoliberales impuestas por la Troika y el FMI, lo que abriría el camino a un nuevo diseño de la Unión Europea. 

Es el deseo de muchos votantes de izquierdas, como expresé arriba. El PSOE y la izquierda no deben desaprovechar esta oportunidad.