sábado, 26 de abril de 2014

CARLOS JIMÉNEZ VILLAREJO: "EL PASADO FRANQUISTA NO HA PASADO, SIGUE ENTRE NOSOTROS"

El exfiscal anticorrupción presentó en Archena, en el contexto de las X Jornadas de la Memoria Histórica, organizadas por el  Ateneo, su libro “Jueces, pero parciales. La pervivencia del franquismo en el poder judicial” ante un numeroso público expectante.

Diego Jiménez/Murcia.- Abrió el acto la presidenta del Ateneo de la Villa de Archena, Rufina Campuzano, ayudada en la moderación en la mesa por Dolores Murcia. La presentación del ponente corrió a cargo del abogado José Molina, archenero afincado en Barcelona, quien, visiblemente emocionado por una presentación audiovisual que repasaba su trayectoria, pasó a exponer algunas pinceladas de la personalidad de Carlos Jiménez Villarejo.



José Molina destacó de él su gran labor desarrollada en la lucha contra la corrupción y su gran compromiso ético y social en una trayectoria profesional que arranca con su ingreso en la carrera fiscal en 1962, pasando por actuaciones como la querella conjunta con el fiscal José María Mena contra los directivos de Banca Catalana, y culminando con su asunción de la Fiscalía Anticorrupción en 1995, con condenas tan señaladas a personajes como Mario Conde, Roldán y Jesús Gil. En 2004, por razones políticas, el PP lo destituyó, y desde ese momento pasó a asesorar a organizaciones como IU, ATTAC, SOS Racismo y a la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona.

Intervención de Carlos Jiménez Villarejo
El exfiscal, que centró su exposición en las tesis expuestas en su libro "Jueces, pero no parciales" (escrito en colaboración con Antonio Donate), inició su intervención congratulándose de la celebración de actos por la II República en Archena, pues aquel régimen constituyó la primera gran esperanza democrática de España. Recordó que la Ley 24/2006, redactada en el setenta aniversario de la Guerra Civil, contiene, en su artículo único, un homenaje a la República. Pero esa contienda aún no ha sido superada, a su parecer, pues, afirmó, “el pasado franquista no ha pasado, sigue entre nosotros”.

Emocionados recuerdos
El conferenciante pasó a recordar a todo un conjunto de víctimas del franquismo: las personas ejecutadas por procedimientos sumarios, extrajudicialmente; las eliminadas por penas de muerte en Consejos de guerra sin garantías judiciales; los presos políticos, nunca debidamente rehabilitados; las personas detenidas y torturadas durante toda la dictadura; los guerrilleros antifranquistas…

No se pueden cerrar en falso las heridas
En contraposición al caso español, afirmó que en Alemania se ha constituido una oficina que investiga los crímenes del nacionalsocialismo y “nadie se echa las manos a la cabeza” por ello. Se refirió a Hanna Arendt, investigadora de regímenes totalitarios, que afirmó que estos no están totalmente vencidos, como se constata en el caso español. Ante la pretensión de muchos de “cerrar las heridas” de aquella guerra,  Jiménez Villarejo hizo suya la expresión de alguien que afirmó que “no se pueden cerrar en falso heridas infectadas”.

Inhibición judicial.
Los poderes públicos y el aparato judicial hacen caso omiso a las peticiones de reparación a las víctimas, como lo demuestra el hecho de que las peticiones de muchas personas ascendientes que acuden a los llamados “juicios de revisión” son sistemáticamente rechazadas. La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha desestimado incluso la petición de la nieta del poeta oriolano Miguel Hernández.

Esa misma inhibición puede detectarse en los casos de las desapariciones forzosas. J. Villarejo hizo alusión a un titular de El País que lo demuestra: “Trece asesinados y ningún juez en Espinosa de los Monteros”. Citó así mismo el caso de una mujer que exhuma en solitario, sin ayuda oficial, un total de 15 fosas en el provincia de Palencia. La situación es tan sangrante que llevó a la denuncia de muchos familiares en 2006, en un proceso que condujo a la condena de Baltasar Garzón y a su salida de la Audiencia Nacional.

Denuncias de organismos internacionales
Jiménez Villarejo citó el Informe de Amnistía Internacional, de mayo de 2012, en el que se denuncia la inhibición española en los casos de desapariciones y torturas, lo que, a juicio de esta organización, ha creado una situación de total desamparo judicial.

Por otro lado, la Comisión de Expertos de la ONU, de visita a España en 2013, comparó la situación de nuestro país en este ámbito a la que se registra en países como Nepal y Siria, por lo que, a juicio de esos expertos, en España “la Justicia está ausente”.  La citada Comisión, pues, aconsejaba la creación de un órgano específico para investigar las desapariciones forzadas, cosa que no se ha hecho.

Idénticas recomendaciones había hecho con anterioridad el Consejo de Europa, en 2006, pidiendo la creación en España de una Comisión de Expertos. Todo ha caído en saco roto, haciendo nuestro país “oídos sordos” a dichos requerimientos. Villarejo enfatizó, por ello: “El abandono de las víctimas del franquismo es un fenómeno insólito”. Para añadir algo más: “El derecho a la Reparación de las víctimas es tan fundamental que si España lo sigue violando debería ser sancionada por los organismos internacionales”.

Inhibición, también, y parcialidad de los jueces
Villarejo documentó la inhibición judicial con varios casos. Citó el de Francisco Echevarría, forense del País Vasco, que investiga sobre fosas comunes en Castilla-León, Navarra y País Vasco, en donde podrían haber 5.000 desaparecidos. “Nunca hubo un juez que estuviera presente en estas investigaciones”, afirmó el ponente.

“Los partidos judiciales archivan los requerimientos de la Audiencia Nacional”, denunció, pues de 47 partidos judiciales a los que se enviaron dichos requerimientos sólo lo hicieron siete u ocho. Ante ello dijo que “es una evidencia que sigue habiendo jueces parciales”, para añadir a continuación que la Ley de Amnistía de octubre de 1977 no puede ser invocada para justificar la impunidad de tantos crímenes del franquismo.

Criticó, además, que hasta diciembre de 2007, en que se aprobó la Ley de la Memoria Histórica, no se derogaron las leyes represivas franquistas, ante lo que se preguntó: “¿Por qué se esperó tanto?”.

Recientemente (enero de 2014) el relator de la ONU incide en que el Estado Español debe dar pasos decididos hacia las reivindicaciones de las asociaciones memorialistas.

Jiménez Villarejo concluyó su intervención, con la afirmación de que necesitamos  “otro modelo de Justicia (pues las víctimas del franquismo son las más invisibles) y otro modelo de Estado”, pues, a su juicio, “estamos en una situación crítica”.

Tras la brillante exposición de este jurista, tuvo lugar un animado coloquio que se prolongó hasta altas horas de la noche. 




martes, 15 de abril de 2014

MAESTRAS DE LA REPÚBLICA



         Maestras de la República

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/04/15/maestras-republica/551965.html?fb_action_ids=745953675417792&fb_action_types=og.recommends&fb_source=aggregation&fb_aggregation_id=288381481237582

El día en que retiraron el tabique de madera que separaba en su escuela a los niños de las niñas y éstos salieron juntos a jugar a la terraza, al mismo tiempo que los muchachos mayores descolgaron de la pared el retrato de Su Majestad, es el recuerdo más nítido que María Salvo, militante antifranquista nacida en Sabadell en 1920, conserva del 14 de abril de 1931. Esta reflexión es recogida por María del Carmen Agulló en el libro Maestras de la República (1), obra que, con el patrocinio, entre otros, de FETE (organización sindical con amplia implantación en la Enseñanza durante la Segunda República) y la Fundación Pablo Iglesias, ha sido adaptada a un documental premiado en los recientes Premios Goya. Ante la imposibilidad material de resumir debidamente el denso contenido de una obra en la que han colaborado diez especialistas del tema, intentaré, no obstante, exponer algunas pinceladas de la misma.

El interés por la Educación fue uno de los elementos distintivos de la República surgida de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. La Constitución de 9 de diciembre de 1931, en sus artículos 48, 49 y 50 establecía las directrices de la educación republicana. Basada en el modelo de escuela única y en el principio de igualdad, se caracterizaba por ser pública, laica y obligatoria y gratuita, propugnando la metodología activa, la libertad de cátedra, la inserción en el medio natural y social y la educación para la solidaridad humana.

El ministro de Instrucción Pública, el republicano Marcelino Domingo, y el director general de Primera Enseñanza, el socialista Rodolfo Llopis, reclamarían de inmediato más escuelas y mejores maestros.

Pusieron en marcha el Plan Profesional, que establecía una sólida formación inicial, la formación continua en los Centros de Colaboración y en las Semanas Pedagógicas, y la organización de cursillos de selección para el acceso del profesorado al funcionariado. Las Escuelas Normales se renovaron pedagógicamente, contando con profesorado masculino y femenino. Los maestros y maestras, influidos en su mayor parte por las ideas de la Institución Libre de Enseñanza y su humanismo krausista, habrían de constituirse en el 'alma de la escuela'.

Carmen García Colmenares nos informa de que, al igual que a sus compañeros masculinos, a las maestras, ciudadanas de pleno derecho con la República, se les encargó la misión de educar en los valores de la libertad, igualdad y solidaridad a los niños y niñas que estudiaban en las escuelas mixtas recién implantadas. También se pusieron al frente y colaboraron en las escuelas de adultas, para combatir el 47,51% de mujeres analfabetas existentes, y que sólo en una década disminuiría hasta el 37,6%.

Maestras que, imbuidas por las ideas pedagógicas de Lorenzo Luzuriaga, fundador y director de la Revista de Pedagogía, se desplazaron a zonas rurales en las que el arma más poderosa fue un sencillo lápiz (Carmen María Sánchez). Según Herminio Lafoz, se les mandaba a los peores destinos, y «aunque muchas veces eran recibidas con dureza, demostraron una convicción en sus ideas que hoy nos sigue emocionando». Maestras intrépidas que contribuyen a desmoronar poco a poco el hermetismo rural masculino y la imposición moral del clero rural femenino. Maestras republicanas que impulsaron y participaron activamente en las Misiones Pedagógicas, surgidas bajo la estela del pedagogo Manuel Bartolomé Cossío. Maestras y psicólogas que potenciaron y participaron en las colonias escolares, en plena Guerra Civil, en número de 159 colonias colectivas y otras 406 en régimen familiar. Aunque, cercano el fin de la guerra, a comienzos de 1939, un total de 33.000 niños y niñas de aquellos centros de acogida, pero, sobre todo, educativos, fueron evacuados a la URSS, Francia, Bélgica, Inglaterra, México, Suiza y Dinamarca.

Y, con el fin de la guerra, vino la represión. La España que se rebeló el 18 de julio de 1936 estaba muy alejada del proyecto republicano de 1931. El Gobierno de Franco pretendió neutralizar todo cuanto había supuesto un avance en el progreso social y cultural del país. Así, se inició un proceso traumático por el que fueron asesinados muchos maestros y maestras. Quienes conservaron la vida, fueron, sin embargo, depurados de sus puestos de trabajo al objeto de ser estudiados para su reingreso en el cargo que venían desempeñando antes de la Guerra Civil (Sara Ramos). La represión en el caso de las maestras se acentuó por el hecho de que en las pequeñas ciudades y en los pueblos no se les perdonó la libertad que mostraron al romper con el modelo tradicional que la sociedad imponía a las mujeres (Carmen García Colmenares).

Hoy, a 83 años de la proclamación de aquella 'República de profesores', se hace visible, al decir de Elena Sánchez de Madariaga, «el papel clave que, como mujeres y como docentes, desempeñaron en unos años cruciales en la Historia de España». Porque «en sus vidas continúa afirmando aúnan dos rasgos del proyecto político de la Segunda República (...) hoy vigentes: la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres y por una educación pública y democrática».

(1) Elena Sánchez de Madariaga, Consuelo Flecha García, María del Carmen Agulló Díaz y otros. Las maestras de la República. Ediciones Catarata, Madrid, 2013

sábado, 12 de abril de 2014

En el cementerio de Espinardo de Murcia tuvieron lugar el pasado día 12 de abril los actos de la XIX Jornada para el Recuerdo.

Ramos de flores fueron depositados en las tumbas de los Caídos por la Libertad y en la de las Brigadas Internacionales.

Diego Jiménez/Murcia.- Varias decenas de personas hicimos acto de presencia el pasado sábado, 12 de abril, en el cementerio de Espinardo (Murcia) para, un año más, homenajear a las víctimas del franquismo.



En el pabellón de los ‘Caídos por la Libertad’, flanqueado por banderas republicanas y adornado con varios ramos de flores, el investigador Floren Dimas se dirigió a las personas asistentes comparando la situación de Alemania, donde no existe Ley de Memoria Histórica, con la de España, en la que sigue sin reconocerse la reparación debida a las víctimas del franquismo, pese a la existencia de un texto legal totalmente insuficiente.



Floren afirmó que en Alemania la derrota del nazismo, además de militar, fue moral, y que el sentimiento antinazi está allí muy arraigado, hasta el extremo de que universidades como la de Humboldt tienen una cátedra dedicada a la memoria antifascista, además de que los jóvenes alemanes siguen mostrando interés por estos temas. Por el contrario, afirmó que la ley española es un texto que consolida la impunidad, por lo que postuló  que el final de ella ha de ser una prioridad de los partidos que se denominan de izquierdas.



Tras la intervención de otras personas asistentes, nos desplazamos hasta el Panteón de las Brigadas Internacionales, donde reposan los restos de 150 brigadistas de 35 países (mayoritariamente franceses) así como los de algunos soldados del Ejército regular español. En dicho lugar, en el que figura una lápida identificativa y que tiene grabados los nombres de las personas que dieron su vida por la República,  fue depositado también un ramo de flores. 



jueves, 3 de abril de 2014

“Contra el frío del olvido” fue el último acto de las Jornadas de Memoria Histórica celebradas en Murcia.

Pepa Martínez López y Josefa Pérez, integrantes de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena (MHC), fueron las encargadas de cerrar el pasado miércoles, día 2 de abril, con una disertación titulada “Contra el frío del olvido”, las Jornadas de Memoria Histórica que han venido celebrándose en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho desde el pasado mes de marzo.


Diego Jiménez/Murcia.- Con un salón abarrotado de público, como ha venido siendo habitual, y con la participación de Matías García, que cantó poemas de Miguel Hernández, Antonio Machado, Pablo Neruda y Federico García Lorca, se denunció el que hechos como la conquista del Oeste o la Ley Seca han venido siendo tratados reiteradamente en el cine, y que, por el contrario, sobre la Guerra Civil se quiere extender un velo de silencio. 


Y es que la interesada alusión de que “no hay que reabrir heridas” trata de ocultar el hecho de que la represión franquista se cebó sobre más de un millón de personas en todo el Estado, cuando la represión republicana afectó a unas sesenta mil (en la Región de Murcia se dieron cifras de 1.261 y 740 personas respectivamente). “No queremos olvidar –dijeron las ponentes- porque el olvido no es victoria y tratan de burlarse de la Historia”.



Tras afirmar que en el periodo 1939-1945 la represión franquista se cebó en Cartagena sobre cerca de doscientas personas, se hizo alusión a los fines de la MHC, con una reseña de las distintas actividades realizadas desde la constitución de esta Asociación en junio de 2009, entra las que destacan la organización de varias Jornadas desde 2010 hasta el 2013. Otras actividades de la MHC han sido la erección de un Memorial de las víctimas del franquismo en el Cementerio de Santa Lucía, la personación en la querella que se sigue en Argentina contra los crímenes de este aciago periodo de nuestra Historia y la publicación de libros sobre temas memorialistas, tales como la reedición de la “Represión franquista en Cartagena”, de Pedro María Egea Bruno, y, el más reciente, “El Hijo del Herrero”, de Pepa Martínez.

Por último, se hizo una alusión a la campaña “Tejamos una bufanda contra el frío del olvido”, que, con la participación de centenares de personas, concluyó a finales de noviembre de 2012 en la Plaza del Icue, de Cartagena, con la exposición de una bufanda con sesenta y siete motivos alusivos a otras tantas personas represaliadas, y que había sido bordada por familiares de las víctimas.



Con la alusión a la necesidad de constituir próximamente en Murcia una asociación memorialista, concluyó el acto. 

El próximo sábado, día 12 de abril, se celebra en el cementerio de Espinardo, de Murcia, la XIX Jornada para el Recuerdo


El sábado día 12 de abril, a las 11 horas, tendrá lugar ante el Panteón a los Caídos por la Libertad, del cementerio de Padre Jesús de Espinardo, el tradicional acto de homenaje a los Republicanos Murcianos, ejecutados por el franquismo una vez finalizada la guerra civil.

Iniciado en 1995 se trata de un acto en el que participan, junto a los familiares de las víctimas, personas y miembros de organizaciones cívicas, sensibles a la necesidad de la recuperación de la memoria histórica de quienes pagaron con la vida su fidelidad a los ideales encarnados por la II República.


Mas de mil murcianos fueron fusilados en dicho cementerio, a los que hay que unir los que lo fueron en los de Cartagena, Lorca, Caravaca, Totana y Mazarrón. También se recordará a los doscientos treinta y tres republicanos murcianos asesinados en los campos de exterminio nazis y a los ciento cincuenta brigadistas internacionales, cuyos restos reposan en el Panteón de las Brigadas Internacionales, dentro del mismo cementerio de Espinardo.



martes, 1 de abril de 2014

ANA SE HA MARCHADO

Mi artículo de La Opinión de hoy lo dedico a la figura de mi madre. Fallecida el pasado día 23 de marzo, su vida fue un ejemplo de entrega y coraje. Descanse en paz.


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/04/01/ana-marchado/548205.html



En mi columna de hoy dedicaré unas líneas a una persona aparentemente anónima, pero que ha transitado por la vida dejando una huella indeleble en quienes la queríamos. Voy a hablarles de Ana, mi madre. 

Vino al mundo en el seno de una humilde familia de campesinos sin tierras del Campo de Cartagena el 19 de septiembre de 1923, sólo unos días después de que el Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, se ofreciera al rey Alfonso XIII para encabezar un gobierno de salvación que, a la postre, derivó en una dictadura de casi siete años de duración. En su infancia sufrió las limitaciones propias de la difícil época que atravesaba el país. Creció rodeada de once hermanos y hermanas. Su fugaz escolaridad fue interrumpida muy pronto por la necesidad de trabajar en faenas agrícolas varias para compensar la pobre economía familiar. También por la Guerra Civil. La sublevación que acabó con la República le sorprendió cuando aún no había cumplido los trece años. Mis abuelos decidieron que debía de abandonar la escuela, temerosos de que aquellas paredes blancas inmaculadas de los colegios que, con tanto esfuerzo, había levantado la República pudieran constituirse en blanco perfecto para la aviación rebelde italiana y alemana. A partir de ese momento, mi madre sólo conoció la obligación del trabajo, en el campo y en la cocina, pues era una de las encargadas de preparar la comida a mis tíos.

Casada muy joven con mi padre, Diego, viudo con una niña y un niño a su cargo, de ese enlace nacimos cinco hijos más. Y a todos se empeñó en sacarnos adelante, pese a las dificultades de aquellos duros momentos de la no tan lejana posguerra.  Animosa siempre, después del fallecimiento de mi padre hace veinte años, su soledad forzada encontró el estímulo de unas clases de adultos que se impartían en la barriada cartagenera de Vista Alegre, el lugar en donde  crecimos. Su tesón, tenacidad y perseverancia le llevaron a aprender a leer y escribir. El flamante título de Graduado Escolar, que, orgullosa, exhibía en la pared de la casa familiar, testimoniaba la voluntad de superación de una persona que se negó a permanecer sumida en las tinieblas de la ignorancia. Y de esas primeras letras que aprendió a unir y de aquellas palabras que aprendió a separar brotaron, en sus ratos libres, los poemas que siempre había atesorado en su memoria. Unas poesías cargadas, en ocasiones, de pesimismo vital y que reflejan parte de la trayectoria de una mujer que, de haber nacido en otra época, habría, quizás, reorientado su vida en otra dirección. Poesías que, con el Título “Poemas para el recuerdo”, algunos de sus hijos nos encargamos de recopilar, con textos  sencillos  pero tan expresivos como éste, dedicado a su maestra de la escuela de adultos: “Los profesores de adultos/son todos maravillosos/ por tener tanta paciencia/ para enseñarnos a nosotros. / Pero deben de comprender/ que nuestras mentes están viejas/ y no podemos aprender/ como el niño cuando empieza”. 

Por esa afición a la poesía, que improvisaba en esporádicos actos y contactos con el vecindario del barrio, mi madre era conocida como la ‘trovera de Vista Alegre’.  Ese acercamiento, modesto pero tenaz,  a la creación literaria dio origen a una memorias que, con el título ‘Mi familia y yo’, manuscribió, robándole horas al sueño, a mediados de los años 80.  Páginas que conservo con todo cariño, pues fui el encargado de corregir y mecanografiar el texto. Recuerdos que constituyen un claro testimonio de la época difícil que le tocó vivir.

Pero Ana destacaba en otras cosas. De su precoz aprendizaje culinario retuvo unas recetas de comidas típicas murcianas que nos preparaba con el mayor esmero del mundo, en las reuniones familiares con las que tanto disfrutaba. Eso hasta hace unos años. Porque, para nuestro pesar, la enfermedad se ensañó con ella. Una crisis cardiorrespiratoria, que logró superar, dejó en su cansado cuerpo secuelas que, a la postre, han contribuido a que su energía vital fuera languideciendo. Porque mi madre fue una mezcla de entrega y coraje, pero también una persona golpeada por el pesimismo existencial. Motivos no le faltaron: en 1951 asistió, impotente, a la pronta muerte de su hijo Joselín, con cuatro años de edad, el hermano que no llegué a conocer. Por si aquello no fuera suficiente, recientemente mi hermano menor, Ángel, también nos ha abandonado a la edad de 52 años.

Con el despertar de la primavera, estación tantas veces asociada a la alegre eclosión de la vida, se ha apagado la suya. El pasado día 23 de marzo, sólo unas horas después de que los medios de comunicación anunciaran la muerte del expresidente  Adolfo Suárez,  mi madre dejó  de existir. Estas líneas son un merecido tributo a su memoria.


Descanse en paz. 

martes, 18 de marzo de 2014

CAMINANDO POR LA DIGNIDAD

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/03/18/caminando-dignidad/544364.html

Marchan con la frente bien alta, desdeñando el cansancio y las molestias físicas, desafiando al calor y al frío, con la convicción de que hay que luchar por conservar las conquistas que tanto costó conseguir. Por preservar la dignidad. Estos días las carreteras de todos los puntos cardinales de España registran la presencia de columnas de gentes procedentes de sus más remotos confines. Estudiantes, personas paradas, jubilados, autónomos… de  Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi, Aragón, Cataluña, Extremadura, Andalucía, Murcia y Comunidad Valenciana caminan en estos momentos en dirección a Madrid. Son las Marchas por la Dignidad. La capital del Estado acogerá, el próximo día 22 de marzo, la que se anuncia como la mayor concentración popular de rechazo de los últimos tiempos a las políticas de recortes y ataques a los derechos sociales y laborales impuestas por la Troika con la complacencia del Gobierno del PP.


Por razones personales, no me ha sido posible acompañar al medio millar de personas que iniciaron la marcha hacia Madrid el pasado domingo, día 9, desde el barrio murciano de Santiago El Mayor. Pero las redes sociales, a falta de una mayor difusión mediática (es vergonzoso el silencio que mantienen las grandes cadenas de televisión y  radio sobre la incidencia de estas marchas), nos permiten seguir el día a día de la columna murciana. Así, me llegaron noticias del caluroso recibimiento que estas entusiastas personas tuvieron en los distintos puntos de la Región, en las etapas iniciales. Y de testimonios tan sentidos como el del joven que dice que marcha hacia Madrid porque “tenía que hacer algo, pues se ríen de nosotros”. O el del jubilado que, reivindicativo y orgulloso, exhibe ante la cámara una pancarta en la que puede leerse: ‘Por mis nietos’. 

Conocimos el emocionado recibimiento en Molina de Segura. Y de que en La Algaida se obsequió a las personas caminantes con chocolate y medio bollo (“quizá por aquello de los recortes”, nos contaban con ironía). A la llegada a  Archena, a los caminantes les sorprendió la presencia de un ‘ciego con mucha vista’ (en alusión al conocido personaje local de ‘El Ciego del Empalme’). Cálida recepción también en Cieza, en el Club Atalaya; en Jumilla –donde no faltó el gazpacho, hasta el extremo de que algunas personas confiesan que, pese a la caminata, esas comidas les están haciendo ganar peso-, y en Yecla, donde, de paso, la comitiva se solidarizó con una persona amenazada de desahucio por  el BBVA. Me llegan testimonios de que la emoción desbordada se incrusta en los corazones de los caminantes y en las personas de apoyo. Y de que la solidaridad y la ayuda mutua están presentes en todo el trayecto.
La columna murciana abandonó la Región por Yecla en dirección a la localidad de Caudete,  en donde se unió a la procedente de la Vega Baja, Elche y Alicante (Por cierto, al alcalde de ese municipio albaceteño, José Miguel  Mollá,  se encaró en la puerta del ayuntamiento con las personas participantes en la marcha). En Tarancón, la columna valenciana confluirá con la murciana y alicantina, para, juntas,  hacer su entrada en Madrid, por el barrio de Vallecas.




‘Pan, trabajo y techo’ es el eslogan de estas marchas. Porque las gentes que nutren esas columnas exteriorizan el hastío hacia un sistema político que permite que más de tres millones de personas vivan en España en pobreza severa, intentando sobrevivir –eso quienes lo perciben- con apenas 300 euros al mes, mientras que el paro afecta a seis millones de personas. Protestan ante el hecho de que las grandes fortunas y las grandes empresas concentren el 71% del total del fraude fiscal en el país, mientras que, en virtud de la reforma ‘express’ del artículo 135 de la Constitución (bendecida por el PP y el PSOE), se dé prioridad al pago de la Deuda s0bre la prestación de servicios sociales a la ciudadanía. Esas gentes de bien que ocupan estos días nuestras carreteras no entienden por qué han aumentado en estos años en un 30% las diferencias entre ricos y pobres, y que, cuando los desahucios están a la orden del día, se rescate con dinero público a las entidades financieras. Critican abiertamente las subastas amañadas que se traducen en subidas escandalosas en el recibo de la luz. Les repugnan los casos diarios de corrupción. Se rebelan contra el amordazamiento de los derechos de expresión y manifestación. No llegan a entender por qué miles de jóvenes, formados en España, han de buscar trabajo en otros países. Repudian la sangría diaria de 105 millones de euros para satisfacer el pago de intereses de una Deuda ilegítima…

Por eso, personalmente el próximo día 22 me he propuesto estar en Madrid. Porque yo también creo que, pese a tantos atropellos, no podrán arrebatarnos la dignidad.


lunes, 17 de marzo de 2014

El pasado lunes día 17 se expuso en Murcia “La Transición de la Dictadura a la Monarquía”, tercera charla de las Jornadas de Memoria Histórica.

Corrió a cargo de Pedro María Egea Bruno, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Murcia, en un Salón de Grados de la Facultad de Derecho que, como viene siendo habitual, se hallaba abarrotado de público.
                                                                                       
Diego Jiménez/Murcia.- En su exposición, muy bien documentada y con un soporte audiovisual que ‘enganchó’ desde el primer momento al auditorio, Egea Bruno comenzó afirmando que la monarquía supuso la continuidad del franquismo sin traumas, de manera que, como en el testamento de Franco, todo quedara “atado y bien atado”. Pasó revistas a los hechos más destacados de esa Transición, como los cambios económicos, el nacimiento del movimiento vecinal, la nueva estructura de clases sociales y, en paralelo, el auge de los grupos de la extrema izquierda, sin olvidar las referencias a los cambios en la Iglesia y en el Ejército. Analizó las etapas de los últimos momentos del régimen, con los gobiernos de Carrero Blanco y Arias Navarro, para destacar que, tras la caída del régimen de los coroneles en Grecia y el fin de la dictadura salazarista en Portugal, el franquismo era la única dictadura que se mantenía en el continente. 

Los iniciales cambios políticos del tardofranquismo vinieron de la mano de la Junta Democrática y del renacido PSOE. Pero es tras la muerte del dictador, el 20 de noviembre de 1975, cuando se inicia la transición a la monarquía, con la oposición de la izquierda social y política, que propugna la ruptura democrática y la lucha por las libertades y la amnistía. El régimen se resiste, con hechos tan lamentables como los sucesos de Vitoria y Montejurra, pero en abril de 1976 el nacimiento de la Platajunta supone la consolidación de una “ruptura pactada”, gracias, entre otras cosas, a las renuncias del PCE. Con el gobierno de Adolfo Suárez asistimos al proyecto de reforma política, presentada en las Cortes en noviembre de 1976 y votada en referéndum el 15 de diciembre.

El Congreso del PSOE, celebrado en España en diciembre de 1976 sin estar legalizado dicho partido, la posterior legalización del PCE en abril de 1977 y las elecciones legislativas de junio de ese año se producen en un contexto de la desaparición de la izquierda rupturista. Así, los grupos del franquismo residual aceptan la Transición a cambio de la amnistía. Otros retos del nuevo régimen son el diseño de las autonomías y la redacción de la Constitución.

Egea Bruno concluyó su intervención con una exhaustiva exposición sobre el desgaste del gobierno de Suárez, acosado por múltiples frentes, y con una referencia a la reunión de Lérida de finales de 1980, un precedente inmediato del golpe de Tejero de febrero de 1981, sobre el que se ha tendido un pacto de silencio que ha contribuido al fortalecimiento de la monarquía.

                

jueves, 13 de marzo de 2014

SI VALCÁRCEL SE VA, QUEREMOS VOTAR

Vídeo de la Campaña de Convocatoria por el Cambio de la Región de Murcia, exigiendo que la sucesión del dimisionario presidente Ramón L. Valcárcel se haga con transparencia, convocando un proceso electoral.

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martes, 11 de marzo de 2014

A PROPÓSITO DEL X ANIVERSARIO DEL 11M

CÓMO LO VIVÍ

La noticia de la horrenda matanza del 11M me llegó aquella mañana en la voz de Inaki Gabilondo, a la altura del Puerto de La Losilla, cuando me desplazaba, como cada día, al IES de Blanca. En un primer momento creí que fue ETA. Algunos aún lo siguen creyendo. Afortunadamente la dignidad de las víctimas y sus familias está por encima de esas miserias morales que algunos exhiben. Descansen en paz las personas fallecidas. Y que igual sentimiento acompañe a sus familias.

LA ¿HOMILÍA? DE ROUCO

Por cierto que el dimisionario obispo-cardenal-primado de España, Rouco Varela, se ha despachado a gusto esta mañana en la Almudena. Aprovechó su homilía para incidir en la que llaman 'teoría conspiranoica' sobre el 11M y, de paso, pretextando la defensa de la vida, lanzar un órdago antiabortista. Tengo ganas, de verdad, de que la jerarquía católica deje de mangonear nuestras conciencias.

(P.S. Y ganas también de que estos actos dejen de estar organizados bajo el paraguas de la Iglesia. Teniendo en cuenta que en la misa funeral de esta mañana había personas de otras confesiones religiosas y, con seguridad, no creyentes. ¿por qué se empeñan en hacer actos religiosos cuando lo más coherente, en un país cuya Constitución lo declara aconfesional, sería celebrar este triste aniversario del 11M con una ceremonia cívica?)

lunes, 10 de marzo de 2014

HOY LUNES, DÍA 10, SEGUNDA CHARLA DE LAS 'JORNADAS DE MEMORIA HISTÓRICA'


A las 7 de la tarde, en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho de Murcia, el investigador Antonio Martínez Ovejero, licenciado en Historia por la UAM, disertará sobre la represión franquista en la Región, dentro del ciclo que, sobre la Memoria Histórica de Murcia, se celebra durante todo este mes de marzo y primeros de abril en la ciudad de Murcia.

viernes, 7 de marzo de 2014

El grupo de personas mayores de STERM se acercó a Cieza para otra jornada de convivencia

El Museo del Esparto, el de Medina Siyasa y la contemplación de la floración de los árboles frutales de la huerta, objetivos destacados de la visita.



Diego Jiménez/Murcia.- Siempre es gratificante compartir buenos momentos con compañeros y compañeras con los que se ha coincidido a lo largo de nuestra etapa docente. En esta ocasión, un grupo de personas mayores de STERM, jubilados y jubiladas de la Enseñanza, pero a quien acompañaban personas simpatizantes e incluso otras que no pertenecían al ámbito docente,  se desplazó a Cieza el pasado jueves, día 6. 



El encuentro, planteado con una finalidad cultural pero también de sana convivencia, resultó muy interesante. En el Museo del Esparto, Pedro, un veterano trabajador de ese sector, nos informó detalladamente sobre una actividad hoy en desuso, pero que fue la seña de identidad del municipio de Cieza en fechas pretéritas, no tan lejanas.

















Juan, por otro lado, ejerció de cicerone en nuestra visita al muy bien montado Museo de Medina Siyasa. Un paseo por la huerta de Cieza, para contemplar in situ (aunque desde el coche) la explosión multicolor que supone la floración de los árboles frutales de su huerta (el colorido del melocotonero en flor es particularmente atrayente) precedió a una comida con viandas propias de la zona en un restaurante de las afueras, en la que no faltaron los canapés de pipirrana  y unos arroces exquisitos. En suma, una jornada inolvidable.

martes, 4 de marzo de 2014

SECUELAS DEL 23F

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/03/04/secuelas-23f/540422.html

La tarde del 23F regresaba en coche hacia Cartagena, después de cumplida mi jornada laboral en el colegio. La noticia del “tejerazo” me llegó a través de la radio del coche. Recién licenciado en Historia unos años antes, inmediatamente advertí que aquello era un golpe de Estado en toda regla. No era posible, pensé,  que en esa España en que habíamos empezado a idealizar los frutos de la llamada Transición democrática volviéramos a los tiempos de los pronunciamientos militares. Con distinto signo, progresista o reaccionario,  todos ellos supusieron la interrupción y/o reforma del orden político vigente durante los siglos XIX y XX. Sin ánimo de ser exhaustivo, enumeremos la cronología de los más significativos de aquéllos. 

En enero de 1820, la sublevación en Cabezas de San Juan del entonces teniente coronel Rafael de Riego obligó a Fernando VII a restablecer la Constitución de 1812, con aquella cínica alusión de “marchemos todos juntos, y yo el primero, por la senda constitucional”. En 1836, la rebelión de los sargentos de La Granja impuso a la regente María Cristina la vuelta a la Constitución de 1812. En 1854, el golpe militar de los generales Leopoldo O´Donnell y Domingo Dulce (la “Vicalvarada”) puso fin al gobierno moderado, accediendo al poder los progresistas. En septiembre de 1868, la sublevación de la escuadra en Cádiz al mando del almirante Topete (la “Gloriosa”) obligó  a la reina Isabel II a cruzar la frontera rumbo al exilio, inaugurándose la etapa del Sexenio Revolucionario. En enero de 1874, la entrada de Pavía en las Cortes, donde se votaba una moción de censura contra el presidente Emilio Castelar, condujo al final de la primera etapa republicana. A finales de ese año, la restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII vino precedida del pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto.

Los pronunciamientos militares tuvieron su continuidad el siglo XX. Así, en septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, da un golpe de mano e inaugura una dictadura de casi siete años, con la connivencia de Alfonso XIII. En diciembre de 1930 se produce la sublevación en Jaca, a favor de la República,  de los capitanes Fermín Galán Rodríguez y Ángel García Hernández, condenados luego a muerte. En el verano de 1932, se subleva en Sevilla contra la II República el general Sanjurjo, contrario a las reformas militares impulsadas por Azaña y a la discusión en esos momentos en las Cortes  del Estatuto de Autonomía de Cataluña. En julio de 1936, la sublevación del Ejército de África, al mando de Franco,  con apoyo en la península de los generales Mola, Saliquet, Goded, Queipo de Llano… iba a suponer, como sabemos, el inicio de la Guerra Civil.

Respecto al 23F de 1981, señalaré muy sucintamente las secuelas de esa asonada militar en un régimen, el de la Transición, que no había roto del todo amarras con el pasado franquista. Y me interesa destacar, sobre todo, la pasividad popular: durante esa tarde-noche, todo el mundo anduvimos pegados al televisor, esperando al rey ‘salvador’. Por lo que su comparecencia a primeras horas de la madrugada del día 24 sirvió para consolidar a la Corona. El ‘éxito’ del 23F, por otra parte, recogía los frutos de los primeros años de una Transición que defraudó muchas expectativas populares, entrándose en un proceso de desafección hacia la política, hoy más que evidente. Ese golpe militar legitimó, además, la entrada de España en la OTAN y produjo un vuelco hacia la derecha, con la LOAPA (Ley de armonización del proceso autonómico) como estandarte antinacionalista. A mayor abundamiento, la posterior ley de partidos políticos consolidó el bipartidismo que hoy sufrimos. Consecuencia directa de ese intento de golpe fue también el reforzamiento del Ejército como garante del orden constitucional y de la unidad de España, lo cual supuso la paralización del debate sobre la articulación del Estado en un sentido más federal. Y algo, cómo no, preocupante: la no revisión del pasado criminal del régimen franquista, esto es, la negación de la Memoria Histórica.


En la Región de Murcia, por ello,  han surgido iniciativas cívicas en este sentido. Los trabajos que, en este campo, viene realizando la Asociación de la Memoria Histórica de Cartagena se suman a los del Ateneo de la Villa de Archena y a otros colectivos que trabajan en Cieza, Calasparra… Hoy, martes, la conferencia sobre la Escuela en la República que imparte el profesor Antonio Viñao Frago en el paraninfo de Derecho es el inicio de un ciclo de charlas en Murcia, que, durante este mes de marzo y primero de abril, contará con la presencia del catedrático Pedro María Egea Bruno y los investigadores Floren Dimas Balsalobre y Antonio Martínez Ovejero. Se trata de dar impulso a la Asociación de la Memoria Histórica de Murcia. Porque hay que honrar a las víctimas del franquismo, ese régimen que comenzó con una más de las asonadas militares que han jalonado la Historia reciente de este país. 

lunes, 24 de febrero de 2014

EN MURCIA, JORNADAS SOBRE LA MEMORIA HISTÓRICA

ANTONIO VIÑAO FRAGO, Catedrático Emérito de Teoría e Historia de la Educación de la UMU, inaugura, el próximo martes 4 de marzo, las JORNADAS SOBRE MEMORIA HISTÓRICA. En dichas Jornadas participarán, así mismo, el Catedrático de Historia Contemporánea de la UMU, PEDRO MARÍA EGEA BRUNO, y los investigadores ANTONIO MARTÍNEZ OVEJERO y FLOREN DIMAS BALSALOBRE, cerrando los actos, el día 2 de abril, representantes de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena (MHC).



A más de 35 años del inicio de la Transición y a 33 del 23F, que supuso un punto de inflexión en el devenir de aquélla, queda pendiente que se conozca la Verdad, se haga Justicia y se conceda la Reparación a las víctimas del franquismo. En definitiva: que la Memoria Histórica ocupe un lugar destacado en la necesaria regeneración democrática que necesita el país. De ahí que varios colectivos, entre los que figura la Asociación de la Memoria Histórica de Cartagena (MHC) y STERM Intersindical, con la colaboración de la Asociación de Alumnos, han programado en Murcia-capital, para todo el mes de marzo y primeros de abril, las Jornadas cuyo calendario figura en el cartel de arriba. Os invito que apoyéis dichas Jornadas acudiendo a las charlas programadas.


viernes, 21 de febrero de 2014

Clamor ciudadano contra el cierre del Hospital del Rosell

Decenas de miles de personas reivindicaron, el pasado jueves  en las calles de Cartagena,  la continuidad de ese centro como segundo hospital de referencia de la ciudad.

Diego Jiménez/Murcia.- Convocadas por la Plataforma ‘En Defensa de la Sanidad Pública’ de Cartagena, decenas de miles de personas (cerca de 40.000, según los convocantes) recorrieron el pasado jueves, día 19, las principales calles de esta ciudad para reivindicar la continuidad del Hospital del Rosell. La manifestación ciudadana, la segunda marea humana convocada por este motivo, iba encabezada por pancartas con las leyendas ‘”Salvemos el Rosell. Por una Sanidad Pública y de calidad”, “La Sanidad no se vende, se defiende” y “El Rosell al cien por cien”,  tras las que se situaban miembros de las organizaciones convocantes y destacados políticos regionales.



Entre los manifestantes estaban, entre otras personas, el diputado regional de IU, José Antonio Pujante, el secretario general del PSRM-PSOE, Rafael González Tovar, así como y las diputadas del PSOE en la Asamblea, Begoña García Retegui y Teresa Rosique. También pudimos ver a los secretarios comarcales de UGT y CC. OO, Fulgencio Andreu y Juan Pedro Martínez, así como al secretario regional de la UGT, Antonio Jiménez. Me comunicaron que estaban presentes, asimismo, todos los ediles de la oposición en el ayuntamiento de Cartagena, así como el secretario general del Partido Cantonal y colectivos como Democracia Real. Decenas de personas venidas de Murcia contribuyeron también a consolidar una auténtica marea humana que terminó por llenar el Paseo de Alfonso XIII, pues mucha gente se fue sumando a la comitiva.

La manifestación había arrancado de la plaza del Ayuntamiento de esta ciudad para enfilar las plazas de Castellini y Puertas de Murcia, en dirección, por las calles Santa Florentina y Ángel Bruna, hacia el Paseo de Alfonso XIII, en donde se ubica  ese hospital amenazado de cierre. Las personas manifestantes hicieron una parada, a la altura de la Asamblea Regional, lugar en que Ginés, megáfono en mano, tras afirmar que esa manifestación constituía el “repunte” sobre la reivindicación del hospital y congratularse por la presencia de varias cadenas de TV que cubrían el evento, dijo literalmente que “era el momento de hacerles ver a quienes nos gobiernan que aquí, en esta Asamblea, tanto en 2009 como en 2010, dijeron que iban a dejar el Rosell como un hospital independiente, cosa que no han cumplido”.

En el transcurso de la marcha se corearon eslóganes pidiendo la dimisión de la alcaldesa de Cartagena, Pilar Barreiro, del gerente del Servicio Murciano de Salud, José AntonioAlarcón, y de la consejera de Sanidad, la cartagenera María Ángeles Palacios, así como otros tales como “Que no, que no… que no queremos pagar su deuda con la Salud y la Educación” y “El Rosell al cien por cien”.

Según nos informó Ángel Sánchez, miembro de la Plataforma y del colectivo Democracia Real (DRY), la intención de la Consejería de Sanidad es dejar en el Rosell sólo una unidad de cirugía mayor y otra de contusionados, además de una de pluripatológicos, trasladando las urgencias al hospital de Santa Lucía. Por su parte, Pepe Ros me confirmó el traslado de la unidad psiquiátrica el nuevo hospital de Santa Lucía y afirmó que la Consejería trata de guardar la apariencia del mantenimiento de ese hospital con el hecho de haber llenado una planta con enfermos del antiguo Hospital Naval de Tentegorra, hoy cerrado.

Al término de la manifestación, y en las escaleras de acceso a la puerta principal del hospital, María José Marín procedió a la lectura del manifiesto ante las miles de personas allí congregadas, entre gritos constantes de “El Rosell no se cierra”.  María José dijo, entre otras cosas, que “ahora nos quieren dejar sin un hospital que ha sido estandarte sanitario y patrimonio común de todos los cartageneros”. Continuó afirmando que “con engaños y subterfugios, la Consejería de Sanidad, dirigida paradójicamente por una cartagenera, ha ido desmantelando poco a poco este hospital, incumpliendo su promesa de convertirlo en el segundo de referencia de Cartagena”. Denunció que “hoy nos amenazan con quitarnos las urgencias, junto con otros servicios complementarios, sin tener en cuenta la gran densidad de población que atiende este hospital, pues acoge a enfermos de los municipios de La Unión, Mazarrón y Fuente Álamo, además del turismo de la zona”. Se preguntó: “¿Qué nos ofrece la Consejería a cambio?”, para pasar a exponer que tratan de vaciar de contenido ese centro para convertirlo en una residencia-ambulatorio deficiente, abierta sólo hasta media tarde. “Hoy estamos aquí muchas personas, trabajadores, vecinos, usuarios, con distintas ideologías, pero unidas en un propósito común: salvar el Rosell [gritos de el Rosell al cien por cien]”. Continuó afirmando que no se trata de una cuestión de enfrentamiento político, sino de la defensa de los derechos de las personas usuarias de este servicio, según estipula la Constitución española. “No más mentiras ni excusas baratas –dijo- . Debe cumplirse el compromiso adquirido en la Asamblea Regional en 2010 de que el Rosell sea el segundo hospital del Área de Salud de Cartagena, con los servicios básicos de un hospital integral”. Con el grito de “¡Salvemos el Rosell!” terminó su alocución, entre los aplausos de las personas asistentes.


martes, 18 de febrero de 2014

NUESTROS CUERPOS NOS PERTENECEN

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/02/18/cuerpos-pertenecen/536596.html

Ambos debates, la eutanasia y el aborto, en esta España en la que el peso de la Iglesia  católica es un lastre que arrastramos desde la primera Carta Magna de 1812, ponen  también de actualidad la necesidad de que, de una vez por todas, el Estado, cuyo artículO 13 de la Constitución lo define como aconfesional, asuma que existe una clara diferencia entre ética pública y moral privada.

"Quiero morir porque amo la vida". Con estas palabras se despidió de la vida, y de los suyos, José Luis Sagüer, madrileño de ascendencia vasco-navarra, tras hacerse unas fotos con la familia y tomarse una copa de vino. En entrevista que le realizó antes de su muerte Emilio Benito en El País, y que fue publicada el pasado día 9, José Luis declaró que empezó a sentirse mal a finales de 2012. Notaba que se ahogaba. Para descartar que fuera del corazón, hizo una prueba: fue a un asador de San Sebastián, lugar en que pasaba unos días de vacaciones de Navidad, y se tomó un buen chuletón con pimientos y regado con vino. «Si aquello no me sentaba mal es que no era del corazón», dijo. «Y aún me sentía bien, no como ahora, que con la morfina tengo la boca acartonada y no me sabe a nada». José Luis padecía un cáncer de pulmón en fase terminal. Este profesor de Filología alemana en la Universidad Complutense de Madrid logró cumplir su deseo con la ayuda de la asociación Derecho a morir dignamente (DMD). «No quiero que me ofusquen la morfina, ni [el obispo] Rouco Varela ni los cuidados paliativos», afirmó. Por eso, los médicos de DMD que certificaron su estado de angustia física y psicológica le aplicaron la sedación el pasado día 27 de enero. Falleció al día siguiente.
El caso de José Luis es uno más de los que, en los últimos años, ha reabierto el debate de la eutanasia activa (en España sigue siendo consentida, en general, la pasiva). En Europa, es legal sólo en los países del Benelux, es decir, Bélgica, Holanda y Luxemburgo (precisamente en Bélgica está estos días de actualidad el poder aplicarla a las personas menores de edad). En el resto del mundo, en algunos estados de EE UU y en Australia.
Este inconcluso y siempre complejo debate se superpone estos días a un tema que creíamos plenamente regulado y zanjado, el del aborto. En relación con este último, es claro que los sectores más retrógrados del PP, asumiendo las posiciones más recalcitrantes de la jerarquía católica, han empujado al Gobierno a la innecesaria reforma de una ley. Innecesaria en la medida en que sobre este tema el consenso social era la nota dominante, desde que se regulara este derecho en la Ley Orgánica 9/1985, con ampliación y mejora en la Ley Orgánica 2/2010. No había necesidad, pues, de este berenjenal en que se ha metido el PP (es notorio que muchos/as de sus militantes, diputados y cargos públicos dicen en privado lo que no se atreven a exponer abiertamente).
Ambos debates, en esta España en la que el peso de la Iglesia católica es un lastre que arrastramos desde la primera Carta Magna de 1812, ponen también de actualidad la necesidad de que, de una vez por todas, el Estado, cuyo artículo 13 de la Constitución lo define como aconfesional, asuma que existe una clara diferencia entre ética pública y moral privada.
Bajo la noción de ética pública se incluyen un conjunto de valores de un régimen democrático, cuyo contenido mínimo puede identificarse con los principios que emanan de nuestro ordenamiento constitucional, en sus artículos 1.1. (libertad, justicia, igualdad y pluralismo político), 10.1 («la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás?»), así como en el capítulo de derechos fundamentales y libertades públicas del Título I.
Por el contrario, la moralidad privada expresa la concepción de la vida que cada cual alberga y la idea de la felicidad en cuanto aspiración última de cada cual. La moral privada, al contrario que la ética pública, consiste en una ética de máximos. Los valores de la moral privada que cada persona propugna o ejerce, pues, pueden ser aconsejados, pero nunca impuestos, pues ello lesionaría el derecho a la libertad personal, a la autodeterminación moral de cada individuo. Por ello, cuando el legislador se entromete en ámbitos que atañen a las normas morales de cada cual, el Estado comienza a deslizarse por ámbitos propios de países con graves carencias democráticas.
En nuestro país, pues, en los debates de la eutanasia y del aborto es claro percibir una indeseable intromisión del Estado, cuando su papel debiera reducirse a una legislación garantista que, como tal, en ningún caso puede constituirse en cortapisa para el ejercicio de derechos básicos. Y el de disponer de nuestro propio cuerpo es uno de ellos. Porque nuestros cuerpos nos pertenecen.