
Ahora está por ver si, como se ha adelantado,
se emite de nuevo una euroorden de busca y captura contra Puigdemont y demás exiliados y exiliadas. De ser así, habría que
ver la receptividad de la Justicia europea ante esa euroorden. Si los
tribunales europeos se inhiben, quedaría muy señalada una democracia española
de muy dudosa calidad; porque condenar a trece años a un dirigente político que
en ningún momento ha practicado la violencia dice muy poco de esa democracia.
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