martes, 31 de agosto de 2010

Impresionante pintura china a caballo entre los siglos XI y XII


Dado su indudable interés artístico, reproduzco aquí (cosa que no suele ser habitual en los contenidos de mi blog "Desde mi cornijal"), una preciosa obra de arte china realizada entre los siglos XI y XII publicada por mi amigo Ernesto en su blog "Testigo", y que, según sus palabras, supone "una exquisita y célebre pintura, realizada entre 1085 y 1145 durante la Dinastía de la Canción del Norte (Song) por el artista Zhang Zeduan, siendo restaurada durante la Dinastía Quing. Se conserva en el Museo de Shangai, mide 5,2,8 metros de largo y 24,8 cm de anchura, conteniendo 814 personas, 28 embarcaciones, 60 animales, 30 edificios, 20 vehículos, 9 sillas de manos y 170 árboles pintados. Dado su impresionante tamaño, os lo ofreceré en una presentación diferente, en una visita virtual que permite ir recorriendo la pintura, desplazando el cursor hacia uno u otro lado, bastando con desplazarlo al centro para detener el movimiento. Cuando encontréis un cuadrado remarcado, al pinchar sobre él podréis ver una entretenida animación que representa la vida cotidiana de la gente de la época".

Que la disfrutéis.

http://www.npm.gov.tw/exh96/orientation/flash_4/index.html (Enlace a visita virtual)

martes, 24 de agosto de 2010

CUANDO EL PRESENTE EXCLUYE EL PASADO *


* Interesantísima reflexión de Francisco Espinosa Maestre desmontando los tópicos recientes que acompañan a las posturas revisionistas de la Guerra Civil Española, a partir del debate abierto por las asociaciones memorialistas. El artículo no tiene desperdicio.

Francisco Espinosa Maestre, (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1954), es un historiador español, afincado en Sevilla. Ha publicado diversas obras sobre la Segunda República Española, la Guerra Civil Española, la represión franquista y sobre memoria histórica.

Doctor en Historia, ha realizado varios estudios sobre la Segunda República Española, la Guerra Civil Española, la represión franquista y sobre la memoria histórica, especialmente sobre el territorio de Andalucía y Extremadura.

Desde 2005 forma parte del grupo del Departamento de Historia Económica de la Universidad de Sevilla, desde el que investiga la reforma agraria de la Segunda República en la provincia de Badajoz. Sobre este tema leyó su tesis doctoral en la Universidad de Sevilla el 22 de enero de 2007. La tesis la dirigió el catedrático Antonio Miguel Bernal y el tribunal lo presidió el historiador Josep Fontana.

En 2008 fue elegido, a propuesta de las partes (los familiares de desaparecidos y las asociaciones para la recuperación de la memoria histórica denunciantes), miembro del grupo de expertos encargado de búsqueda de fosas comunes y la identificación de las víctimas en el sumario contra los crímenes del franquismo promovido por el juez Baltasar Garzón.

Espinosa Maestre desempeña la dirección científico-técnica de la iniciativa para la recuperación de la memoria histórica Todos los Nombres, base de datos de represaliados por el franquismo para su consulta por internet, promovido por la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia y la Confederación General del Trabajo de Andalucía. El consejo asesor de Todos los nombres está compuesto por Josep Fontana, Reyes Mate, Paul Preston, Hilari Raguer y Nicolás Sánchez Albornoz.



Francisco Espinosa Maestre.
Historiador y Director científico de www.todoslosnombres.org

Todos fueron asesinos

Aquellos que llevan mal todo lo relacionado con la memoria histórica se han visto obligados a reconocer el derecho de la gente a dar sepultura digna a sus
familiares enterrados en fosas comunes. No hacerlo les hubiera dejado en muy mal lugar. Curiosamente, aunque no se diga, este reconocimiento generalizado a honrar a las víctimas del fascismo es fruto en exclusiva del movimiento pro
memoria, que desde fines de los 90 y concretamente desde el año 2000 logró
mostrar a la sociedad una realidad oculta y prohibida durante el franquismo y
también a partir de la transición (las exhumaciones de entonces fueron hechas al margen del sistema cuando no en contra). Sin embargo, los enemigos de la
memoria, para justificar lo que no se hizo ni en la transición ni después por quienes tenían la obligación y el poder para hacerlo, se agarran a que esto es cosa de los nietos, que ignoran lo que fue el franquismo y la transición y que, por tanto, no pueden calibrar justamente lo que se hizo. Y como para esta gente todo es tan sencillo, no tienen reparo alguno ahora en responsabilizar al Gobierno de no dar solución a este asunto de los muertos y las fosas, que es, según ellos, para lo que se hizo la Ley de Memoria Histórica (LMH). De paso, aprovechan el debate para meter otras cuestiones de más calado relativas a la interpretación de nuestro pasado reciente. Sería el caso de Joaquín Leguina en su artículo “Enterrar a los muertos” (El País, 24/04/2010).

Para el político del PSOE son preocupantes “algunos mensajes de muy dudosa calidad” que se han ido colando en estos años. Así, critica la interpretación
que se está dando de la Ley de Amnistía como vulgar apaño amnésico, que
considera calumniosa “para quienes se pusieron de acuerdo en traer la democracia a España y para ello prepararon una Constitución consensuada”. Todo por un objetivo: la reconciliación, dice Leguina. Porque para él hay algo que no admite discusión y que está en el origen de todo este asunto: “… en los dos bandos se practicó una enfurecida ‘limpieza étnica’”. Las palabras lo delatan. No parece caer Leguina en que bando, lo que se dice bando, sólo hubo uno, que fue el sublevado; la otra parte era el Gobierno legal de la República. Si designamos a ambos con la palabra bando estamos igualándolos y situando al Gobierno y a quienes le servían a la altura de las bandas de facciosos que dieron el golpe militar. Éstos, además, traían un plan que pusieron en práctica desde el primer día: no de limpieza étnica sino de exterminio político y social. Como en Chile, caso que el señor Leguina debe conocer bien, pero a lo grande (piénsese en cualquiera de esas provincias en las que el golpe triunfó y la “guerra civil” fue sólo represión: todas superan en muertos a Chile). Los golpistas sabían que iniciaban la cadena de violencia y que, en consecuencia, en el otro lado caerían muchos de los que supuestamente venían a salvar de las garras del marxismo, pero esto no sólo no les importaba sino que venía bien a sus propósitos.

Es vieja la práctica de negar afirmaciones que nadie ha mantenido para
lanzar las propias. Mantiene Leguina que tan inexacto fue antes catalogar a unas víctimas de “mártires de la Cruzada” como ahora a otras de “héroes de la
democracia y de la libertad”. Quizás Leguina no haya caído en la cuenta pero esto de poner en duda a los “héroes” ya lo vienen haciendo los Moas hace tiempo. Con ello muestra su absoluto desprecio por los que dieron su vida por la libertad y por las víctimas del fascismo. Sabiendo lo que fue el golpe y la reacción popular que lo hizo fracasar prácticamente en todo el país, salir además con el ejemplo de Agapito García Atadell entra en el terreno de la perversión moral. ¿Será acaso la historia de García Atadell la que nos lleve a no generalizar sobre los represaliados franquistas o la que nos mueva a equiparar la violencia en ambas zonas? García Atadell representa el terror desatado en zona republicana a consecuencia del golpe militar y del resquebrajamiento del Estado y sus instituciones; también marca las diferencias entre unos y otros: al contrario que los “García Atadell” de la zona franquista, éste tuvo que huir y fue el propio gobierno republicano el que posibilitó a los franquistas su captura.

Ni en Madrid ni en el resto del territorio que quedó en zona gubernamental
hubo durante meses fuerzas y recursos para controlar enteramente la situación. Lo que hemos demostrado los historiadores es que, a pesar de esto, en gran parte del territorio primó el respeto a la vida por deseo de las autoridades republicanas y de los comités que se constituyeron por todas partes en representación del Frente Popular. Fueron miles de presos de derechas los que salvaron la vida en aquellas terribles circunstancias gracias a lo que quedó de la República. Pero el golpe no triunfó en todo el país y lo que se planeaba como una marcha triunfal hacia la capital se convirtió en una marcha plagada de obstáculos que se prolongó durante casi cinco meses. Además había que limpiar el territorio. Para colmo Madrid consiguió heroicamente frenar al ejército de África en sus mismas puertas y el golpe devino en larga guerra. No encontrará el Sr. Leguina a historiador alguno que justifique el terror que asoló ciudades y pueblos de la zona gubernamental; mucho más fácil le será lo contrario, ya que, como bien debe saber, abundan los justificadores del terror que acompañó en todo momento a las columnas franquistas. Sin embargo, uno formaba parte del programa y el otro no. Los historiadores sabemos que para las víctimas de los rojos hubo mucha memoria histórica, pero, a pesar de ello, no hemos olvidado en nuestros trabajos ni uno de sus nombres.

Ahora bien, lo que carece de sentido alguno, cuando ni siquiera sabemos
aún el número y la identidad de todas las víctimas del franquismo, es que los
tratemos por igual. Pide Leguina “ampliar el mutuo perdón y hacer que todos los muertos sean también de todos”. Pero ¿cómo que todos? ¿Ignora Leguina que sólo podemos hablar de todos los de un lado? ¿Desconoce que ha costado tres décadas de arduo trabajo recuperar parte de los nombres de las otras víctimas? ¿No sabe que, fiel a sus orígenes recientes e imbuida de espíritu de transición, la Universidad tardó años en ocuparse de esa etapa? ¿Ha olvidado ya que su partido gobernó durante catorce años y nunca tuvo voluntad ni tiempo de mirar atrás? Sin ir más lejos, ¿no tuvo tiempo él mismo entre 1983 y 1995, cuando fue presidente de la Comunidad de Madrid, de dedicar un poco de atención a los hombres y mujeres que perecieron a manos del fascismo en su comunidad, fueran o no héroes de la democracia y de la libertad? Evidentemente no, ya que debía de pensar como sus superiores. La historia nos enseña que el primer deber de la democracia es la memoria pero, en aquellos años rutilantes, al PSOE, como a buena parte de la sociedad surgida de la dictadura, la memoria le estorbaba. Así acabó él y así acabóel PSOE.

Todos los muertos son iguales

El artículo de J. Leguina fue rebatido en el mismo periódico por Almudena
Grandes, “La condición miserable” (09/05/2010), Teodulfo Lagunero, “Enterrar a los asesinados por los fascistas” (29/05/2010) y Javier Cercas, “La puñetera
verdad” (06/06/2010). En todos ellos, por diferentes que sean, se pueden
encontrar ideas interesantes que ha costado y está costando mucho transmitir a la sociedad y que hoy sean cosa aceptada para muchos, aunque no para los que aún funcionan dentro de esquemas heredados de la propaganda franquista, que no son pocos.

De orden muy diferente fue “Los muertos de todos”, artículo de Jorge M.
Reverte que vio la luz en el mismo periódico citado el 18 de junio. Aquí volvemos otra vez a los dos bandos. Reverte, para quien todas las víctimas son iguales, las de Paracuellos como las de Badajoz, reconoce la responsabilidad de los golpistas y su plan de exterminio, pero para mostrar que los otros actuaron igual remite a Paracuellos (su documento encontrado por la documentalista Diana Plaza), Barcelona (Miquel Mir y Diario de un pistolero anarquista), La Solana (Fernando del Rey y Paisanos en lucha) y las matanzas finales de la guerra en Cataluña (J. Cercas).

No sé si será consciente Reverte de dónde se mete al asumir los más que
dudosos escritos de Mir y a un historiador como Del Rey que considera esto de la memoria histórica “como una losa que ha caído sobre los historiadores
profesionales” y que lamenta lo que llama “la irrupción de la historia militante”.
Tampoco parece muy serio poner como ejemplo la conocida novela de Cercas. Yo podría mostrar a Reverte otros muchos casos que prueban que, por más que se cometieran crímenes en todo el territorio, nunca cabrá igualar ambos terrores.

Cuando el presente excluye el pasado

Podremos estar con las víctimas y despreciar a los asesinos, pero ni ambos bandos fueron iguales ni lo dueron todas las víctimas. De entrada, no tenemos por qué asumir ni una sola víctima de los franquistas, ya fuera provocada en enfrentamiento armado u otros actos bélicos como por los bandos de guerra o los sumarísimos de urgencia. Sólo la investigación permitirá identificar a los asesinos. Efectivamente García Atadell era un criminal que mereció su final, pero no hay que olvidar que estos monstruos dan vía libre a sus instintos cuando la situación lo permite, y, en este caso, lo que lo permitió fue el golpe militar. Sin embargo, nuestra actitud, aunque cautelosa, debe ser diferente con las víctimas causadas en su defensa por la República y por quienes la apoyaron en todo momento, desde el 17 de julio del 36 hasta el 1 de abril del 39 y desde las acciones iniciales que hicieron fracasar la sublevación en lugares clave hasta las penas dictadas por los tribunales populares. Lo que no cabe justificar en modo alguno, por más que entre los afectados cayeran elementos responsables y colaboradores del golpe, es el terror salvaje que durante varios meses causó miles de víctimas en numerosos lugares del territorio republicano. Podemos explicarlo, mostrar sus causas y retratar a sus responsables, pero no asumirlo. A estas alturas sabemos que, además del terror implantado por los comités, muchas de las matanzas que tuvieron lugar en zona republicana fueron consecuencia directa de bombardeos franquistas sobre objetivos civiles.
¿Justificaremos con ello el crimen? No, pero sí ofreceremos la secuencia completa, que la propaganda franquista tuvo buen cuidado en ocultar. Reverte puede hacer suyos todos los muertos, los de Badajoz y los de Paracuellos; yo no creo que se puedan ni deban mezclar. Badajoz precede a la matanza de la Cárcel Modelo, en la que sin duda influyó; la de Paracuellos, por el contrario hay que relacionarla con el asedio a Madrid en noviembre del 36. Es fundamental la contextualización de estos hechos, ya que lo contrario sólo favorece a la propaganda y a la manipulación. Por ejemplo: falta una investigación sobre los brutales bombardeos a que fue sometida Madrid por la aviación fascista en esos meses. No para justificar la actividad criminal de las checas sino para saber por qué, cómo y dónde se gesta el odio asesino que conduce a algunas de esas masacres. De hecho, muchas de las matanzas ocurridas en zona republicana no se entienden sin la violencia previa derrochada por los golpistas, bien fuera por acciones de exterminio como por bombardeos, ocupaciones salvajes, etc. No es conveniente olvidar quién agredió primero, sin que esto suponga justificar crimen alguno. Pero recordémoslo una vez más: no podemos equiparar en modo alguno la violencia del que agrede con la violencia del que se defiende. Mención aparte merecen los elementos que en zona republicana derrocharon igual desprecio por la vida ajena que el que venían practicando los fascistas desde que se sublevaron.

Hechos de las dimensiones de Paracuellos hay muy pocos en la zona
republicana; hechos como Badajoz hay muchos en el territorio controlado por los fascistas. Yo estoy a la espera de que se investigue a fondo lo ocurrido en Madrid desde el 18 de julio hasta bien entrados los años cuarenta. Una vez que esto ocurra sabremos a qué atenernos. No obstante, la gran diferencia entre las
matanzas de Badajoz y Paracuellos es que la primera nunca fue investigada y la
segunda sí. Compararlas para mostrar que todos fueron iguales mientras no conozcamos a fondo ambas constituye una aberración.

Franco nos salva del Soviet

Y llegamos a Santos Juliá (SJ) y su “Duelo por la República Española” (El
País, 25/06/2010), en la misma línea que el de Leguina pero menos basto. Para SJ la revolución social latente tras las matanzas de la cárcel Modelo hubiera acelerado la derrota y acarreado el fin de la República. Además, en zona republicana, “durante los primeros meses de la guerra, [se cometieron] crímenes en cantidades no muy diferentes y con idéntico propósito que en el territorio controlado por los rebeldes: la conquista, por medio del exterminio del enemigo, de todo el poder en el campo, en el pueblo, en la ciudad”. Para SJ sólo a partir de mayo del 37 “comienza la verdadera diferencia en la que tanto insisten quienes califican de desmanes los crímenes de unos y de genocidio o crimen contra la humanidad los de otros”. Para Juliá en territorio republicano no se mató más porque ya no había dónde ni a quién. Dejemos de lado las referencias a Dionisio Ridruejo, nuestro pequeño Goebbels convertido ahora en “ideólogo de la democracia” (vivir para ver), quien por cierto murió sin contarnos lo mucho que debía saber sobre la época dorada del terror azul a pesar de haberse comprometido a ello en Escrito en España (seguimos a la espera de que su hagiógrafo J. Gracia nos cuente sus años fascistas). También preocupa a SJ “la creciente argentinización de nuestra mirada al pasado y la demanda de justicia transicional 35 años después de la muerte de Franco”.
Sin duda lo más llamativo del texto de Juliá es la idea, nada novedosa por
cierto, de que, de haberse inclinado la situación a favor de la República, la
revolución social hubiera ido llevando el terror a todo el territorio para terminar
devorando a la propia República. Desde este punto de vista cabe agradecer que los golpistas impidieran con su incesante victoria tan negro futuro, posibilitando así que veinte años después los hijos de vencedores y de los vencidos –esa increíble generación a la que pertenecen Leguina y Juliá– iniciaran el camino hacia la democracia. Conste, al menos, que la idea esta es franquista y no ha dejado de circular. No en vano L.P. Moa recibió el artículo de SJ que comentamos con otro titulado “Santos Juliá va enterándose”.

Aparte de esto debe quedar claro que la represión en ambas zonas no fue
en absoluto equiparable ni en cantidad ni en objetivos. Una era fruto de un golpe militar que incluía un calculado plan de exterminio; otra de un proceso
revolucionario abierto precisamente a consecuencia de lo anterior. No vale
despachar de un plumazo, como hace SJ porque a él no le interesan, una serie de hechos objetivos como quién inició la agresión, de dónde partía, y qué plan y dimensión tuvo en cada zona. Que todo tenga “lógica propia” no significa que todo sea igual. Asusta un poco este relativismo.

Cuando el presente excluye el pasado

Además, habrá que recordar a Juliá que las diferencias entre la represión en
ambas zonas no empiezan en mayo de 1937 sino el mismo 17 de julio. La razón es simple: al contrario que los sublevados, tanto el gobierno de la República como los partidos que integraban el Frente Popular, carecían de plan alguno para acabar con nadie. Esta situación cambió tras el golpe. De ahí que sea algo admitido que, por más que en algunos lugares las ramificaciones del terror alcanzasen ciertos espacios del poder político y sindical, nunca se trató de un proyecto planificado conimplicación de las más altas instancias del Estado ni del Frente Popular. Las tesis de SJ, como antes las de Leguina, suponen un total desprecio hacia aquellas personas, la mayoría, que, en todo el país y desde diversos ámbitos, hicieron todo lo que estuvo en sus manos para evitar el derramamiento de sangre. Nada de esto ocurrió en zona franquista, por la sencilla razón de que el derramamiento de sangre constituía la médula del plan.

Al tratar el asunto como lo tratan –los dos bandos que de pronto se lanzan
por la pendiente de la guerra civil dirimiendo sus diferencias a garrotazos en medio de una orgía de sangre y terror– SJ y sus seguidores están ocultando y
tergiversando la realidad con un claro objetivo: la memoria de la República y de
quienes dieron la vida por ella desde el primer día, tanto civiles como militares,
tanto en el frente como en los paredones, debe ser sacrificada en beneficio de la Transición. Esto es tan antiguo como la propia transición pero, a medida que ha ido saliendo a la luz la realidad de eso que llamamos “guerra civil”, a sus defensores se les ve más la tramoya de su argumentación. Así, no se dejan de lanzar sombras sobre la baja calidad de la democracia republicana o sobre la escasa validez de las elecciones de febrero del 36 (buen partido están sacando algunos, sin haberlos visto, a los “papeles” de Alcalá Zamora), y día llegará en que alguien desempolve de nuevo los “papeles” de la conspiración comunista, que vendrán bien a unos para demostrar una vez más que el “18 de julio” estaba justificado y a otros para probar que la República estaba ya carcomida por la hidra revolucionaria.

Veamos finalmente esa argentinización de la mirada al pasado que tanto
preocupa a SJ. Debe referirse sin duda al tratamiento de la cuestión represiva y a la petición de verdad, justicia y reparación que se ha hecho desde el movimiento social a favor de la memoria. No debe extrañarse SJ de que haya gente que pida eso. Para argentinización pionera la del franquismo con sus víctimas. No parece muy justo que sólo haya habido “verdad” (Causa General), “justicia” (la represión judicial militar) y reparación (los muchos derechos y privilegios de que gozaron los Caídos y sus descendientes) para unos, y silencio, olvido y limosnas para los otros. Y ya que no es posible llevar al banquillo a los responsables, qué menos que exigir Verdad, Reparación y que la Justicia defina lo que realmente fue aquello.

La tesis central del artículo de Juliá fue rebatida por Josep Fontana (“Julio de
1936”, Público, 29/06/2010). En su respuesta SJ, como siempre, eludió el debate, recurriendo a su estilo habitual. Curiosamente –esto suele pasar– el “estilo” que lo caracteriza viene a ser una mezcla de dos de los insultos obsesivos que lanza sobre los demás: Vishinsky y Torquemada, es decir, estalinismo e inquisición. El resultado ya sabemos cuál es: alguien que no deja de sermonearnos desde sus muchos púlpitos y tribunas pero que, fiel a la máxima Roma locuta causa finita, no admite no ya sólo crítica alguna sino simplemente puntos de vista diferentes al suyo. De seguir así no habrá quien le chite urbi et orbi. Unos por temor reverencial, otros por puro miedo y los demás por débito o vasallaje. En realidad, la sensación que da es que sería un magnífico secretario de la Conferencia Episcopal Española.


Y al final del camino… la Tercera España

Dejó tan alto el listón Juliá que una de dos, o acabó con el debate en su periódico o bien el periódico, con la ayuda inestimable de alguno de sus
manipuladores profesionales como el tal Javier Valenzuela, decidió desechar otras opiniones. Luego ya sólo vimos un “análisis” de José Juan Toharia titulado “La tercera España, 74 años después” (El País, 18/07/2010). De entrada y dado el día, aludía a “la irreconciliable fractura entre las dos Españas dispuestas a extirparse mutua e inmisericordemente de la convivencia nacional”. Para Toharia lo ocurrido en el 36 no fue un enfrentamiento entre “buenos y malos” sino “un choque entre dos fanatismo extremos que utilizaron el régimen republicano, legal y legítimamente existente, bien como pretexto en un caso, bien como coartada en otro, para intentar imponer sus respectivos radicalismos excluyentes”. Pero había otra España, dice Toharia: “… una mayoritaria tercera España que braceó, sin éxito, para evitar el desgarro. No lo logró y quedó finalmente laminada”. Aquí no podía faltar la referencia a Trapiello, el gran fustigador del rojerío hispano desde la República a la transición. A éste igual le da tirar contra uno de la generación del 27 que contra los maquis o los antifranquistas de los 70. Algunos parece que buscan así matar al rojo que alguna vez llevaron dentro. Pues bien, Toharia ha descubierto, porque para eso es presidente de Metroscopia, que según dicen ahora los españoles, sus familias se posicionaron entonces de la siguiente manera: un 17% con “el bando franquista o nacional”, un 26% “con el bando republicano” y un 57% con la “Tercera España”. Y hay más, porque Toharia aporta un dato sensacional: la mayor parte de los votantes del PSOE y del PP “proceden de familias integradas en la tercera España”. ¡Acabáramos! ¡Haber tenido que esperar tanto tiempo para saber que ya en el 36 España no era ni de derechas ni de izquierdas sino de centro! Como ahora, qué casualidad. Bien es verdad que esto no cuadra mucho esto con los resultados de las elecciones de febrero del 36, pero seguro que Toharia tendrá alguna explicación. Igual es que fueron fraudulentas, como mantuvo “el bando franquista o nacional” (¿pero qué sociólogos son éstos que aún hablan de “nacionales”?). Quizás esos resultados hablen más de ahora que del 36 y resulte que hay una mayoría social que se siente desvinculada de “los dos bandos”. Lo cual no es de extrañar después de la incesante y machacona campaña que desde la transición se viene haciendo para relegar el pasado reciente al olvido y situar la amnistía del 77 y la Constitución del 78 como nuestros únicos referentes históricos. Sin duda, este “análisis” contiene méritos para engrosar los desvaríos “científicos” del clásico de Cipolla (Allegro ma non troppo). Lo curioso y lo que me hace traerlo aquí son las conexiones de las teorías de Toharia con las de Leguina,

Juliá, Trapiello y, cómo no recordarlo, con Muñoz Molina, otro cantor de la “tercera España”. Todos ellos y otros muchos están empeñados en convencernos de que “los dos bandos” eran, en el fondo, iguales; que la República contenía el germen de su propia destrucción y hubiera sido engullida por sus propios hijos (ya decían los franquistas que el Frente Popular conducía directamente al Soviet), y que es mejor que olvidemos todo aquello, incluidos los muertos, pues maldita sea la hora en que se empezó a mover todo esto de la represión y las fosas. Si hiciéramos caso de la encuesta de Toharia y pensáramos en la representación de los tres grupos en el actual panorama de los medios de comunicación veríamos que los de la “tercera España” están bien representados; aquellos cuyas familias se alinearon con los franquistas están sobrerrepresentados, y, finalmente, el 26% que se posicionó con la República es el que peor escapa, ya que apenas cuenta con medio alguno para exponer sus ideas (Internet sigue siendo prácticamente la única vía y ya sabemos
sus limitaciones: un 80% de la población nunca lo usa para obtener información).

Seguramente a algunos debe molestar que se les diga que sus ideas
coinciden con los Moas o que han sido gratamente recibidas por Intereconomía o Libertad Digital. No debe ser muy agradable para aquellos que pasan por ser
referentes ideológicos de nuestro tiempo que sus ideas sean bien acogidas por los sectores más reaccionarios de la sociedad española. Al final va a resultar que, en lo fundamental, todos están de acuerdo. Ocurre que es la fuerza del movimiento por la memoria histórica la que ha obligando a estos señores a decir lo que de otra forma ni se hubieran atrevido a decir ni hubiera hecho falta que dijeran. Ha sido la decisión de mostrar lo que fue realmente el “18 de julio” y de exigir que el Estado cumpla con su deber, la que ha llevado a esta gente a exponer públicamente lo que piensan de la República, de “la guerra civil” y de la dictadura. De paso nos han dado las claves de por qué actuaron como lo hicieron en la transición; incluso de por qué están tan contentos de conocerse: según parece, les debemos todo. Por lo demás, pensando como pensaban de la anterior experiencia democrática, qué otra cosa iban a hacer. Se entiende que lleven tan mal las investigaciones sobre el golpe de julio del 36 y sus consecuencias, y, sobre todo, el movimiento pro memoria histórica. En realidad hubieran preferido que todo quedara como en la transición o como en los tiempos de Felipe González, aquellos del nosotros decidimos no mirar atrás. Pero fue en vano: de pronto, la “guerra civil” se fue mostrando como lo que realmente fue: la matanza fundacional del franquismo, y la tierra, mero paisaje, dejó ver las pruebas: un país sembrado de fosas comunes.

miércoles, 28 de julio de 2010

UNA SOLA VOZ

"Los representantes socialistas en las Cortes no exhiben ni un ápice de discrepancia con las consignas emanadas desde arriba y se muestran solícitos a votar afirmativamente todas y cada una de las propuestas del Gobierno. A lo peor es que sus señorías son refractarios a eso que denominamos voluntad popular"

DIEGO JIMÉNEZ

Cuando, tras el paréntesis impuesto por la nefasta dictadura franquista cuyas secuelas persisten en tantos aspectos de nuestra actual realidad política, acudí a las urnas aquel día 15 de junio de 1977, creí que se abría ante nosotros una nueva etapa plenamente democrática. Pronto, sin embargo, empecé a oír que para el mantenimiento de esa democracia, que ya entonces nació lastrada, todos los actores habían de atenerse a las ´reglas del juego´. Así parecen haberlo interpretado los partidos mayoritarios en España —con la ayuda de ciertos grupos minoritarios—, dispuestos siempre a escenificar en la tribuna de oradores del Congreso una supuesta confrontación que no logra esconder, sin embargo, una visible sintonía en temas fundamentales. Como la que se dio entre los 169 diputados y diputadas del grupo parlamentario socialista a la hora del voto en el pasado debate del Estado de la Nación. Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, evidenció esta circunstancia en un artículo reciente titulado 169 diputados, en el que, como muchas otras personas, se sorprende ante el hecho de que los representantes socialistas en las Cortes no exhibieran ni un ápice de discrepancia con las consignas emanadas desde arriba y se mostraran solícitos a votar afirmativamente todas y cada una de las propuestas del Gobierno. A lo peor es que sus señorías son refractarios a eso que denominamos voluntad popular. O quizás ocurra que nunca se ha dado plenamente lo que la Constitución de 1978 definía implícitamente como ´soberanía popular´, hecho constatable en el momento actual, con unas Cortes aprobando propuestas que van en contra de los derechos sociales largamente conquistados.

El periodista Iñaki Gabilondo lo tiene claro. En un país donde los medios de comunicación de masas aparecen frecuentemente anestesiados, incapaces de percibir el auténtico rumbo de la política, me sorprendieron gratamente las palabras de despedida de este periodista en el programa que ha venido presentando en una cadena de televisión. La afirmación de Gabilondo de que vivimos sujetos a la ´dictadura de los mercados´ no es una cuestión baladí. Ateniéndose a lo que está ocurriendo con motivo de una crisis que, desde luego, no han provocado los sectores populares, este lúcido periodista expone que la actual democracia, más formal que nunca, aparece secuestrada, sometida a los dictados de las instituciones económicas transnacionales que condicionan la voluntad de los Gobiernos. Por lo que, concluye, la única solución consiste en ´reinventar´ la democracia, apelando asimismo a una necesaria reconstrucción de la izquierda.

El asunto es de enjundia. Es mucho lo que está en juego en estos momentos. Porque, tras el intento de eliminación de la disidencia social y política —plegados los partidos socialdemócratas de toda Europa a los designios del gran capital—, se esconde nada menos que el deseo de vaciar de contenido esta democracia formal burguesa tal como la hemos venido conociendo. Y esta afirmación no es gratuita. Hace unos días, Durao Barroso, anticipándose al inevitable auge de las movilizaciones populares que están por llegar en toda Europa en virtud de las duras políticas de ajuste que están aplicando los Gobiernos, advertía del peligro de la desaparición de las democracias en el sur del continente y, por consiguiente, de la eclosión de Gobiernos militares, esto es, dictaduras, si los sectores populares se negaran a aceptar este estado de cosas.

Y mientras esto ocurre, el supuesto Gobierno español de izquierdas y los diputados que lo sustentan, ignorando que la fase actual del capitalismo refleja una agudización de la lucha de clases, lejos de encarar políticas redistributivas arrancadas de parte de la ´tarta´ que supone el inmenso crecimiento de las rentas del capital, toman medidas favorables a éste. Decididamente, como advertía Carlos Taibo, 169 diputados, pero una sola voz.

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2010/07/27/opinion-sola/260594.html

jueves, 22 de julio de 2010

Presentación, en Murcia, de la Plataforma Ciudadana de apoyo a la Huelga General del 29-S


Fotos extraídas de la página web del Foro Social de Murcia

Diego Jiménez/Murcia.- En la mañana del martes, día 20 de julio, la Plataforma Ciudadana de apoyo a la Huelga General del 29-S de Murcia se presentó a los medios de comunicación, mediante rueda de prensa, en la puerta principal del Banco de España de esa capital. Este lugar fue elegido, según comunican los organizadores de este acto, “para denunciar la responsabilidad de esta institución, teóricamente independiente y profesional, en la actual crisis que padecemos” recordando, además, que “el Banco de España financia con dinero público la destrucción de empleo en el actual proceso de las fusiones entre cajas de ahorro”.

Las organizaciones convocantes calificaron de “multitudinaria” la asistencia de medios de comunicación, y la presentación de la plataforma y de los motivos que llevan a su constitución corrió a cargo de Patricio Hernández, Presidente del Foro Ciudadano, Pedro Luengo, portavoz de Ecologistas en Acción, Paco Cutillas, de Murcia No se Vende, y Paco Morote, del Foro Social.

La Plataforma ha editado un díptico explicativo, cuyo contenido es el que sigue:

“UNA HUELGA JUSTA PARA DEFENDER DEMOCRÁTICAMENTE NUESTROS DERECHOS. UNA HUELGA NECESARIA PARA DESTERRAR LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES”


Las organizaciones que suscribimos este documento apoyamos la Huelga General del 29 de septiembre de 2010, y hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía de la Región de Murcia para que se sume a la jornada de protesta convocada por los sindicatos para defender los derechos laborales y sociales amenazados por el giro de la política del gobierno de España y detener las agresiones que pueden seguir a las ya decretadas.

Consideramos que la Huelga del 29‐S es una huelga justa porque ha sido convocada para enfrentarse a medidas profundamente injustas como han sido la congelación de las pensiones en contra de la Ley de Seguridad Social, la rebaja salarial a los empleados públicos y la congelación de sus plantillas, y la reciente reforma laboral que, entre otras cosas, facilita y abarata los despidos y entrega la gestión del Servicio Público de Empleo a la ETT’s. La privatización de las Cajas de Ahorro constituye también un atentado a las exiguas obras sociales que se extinguirán por la búsqueda del beneficio.

Igualmente, debe servir para enfrentarnos al próximo recorte, el pensionazo, que nos jubilará más viejos (la UE habla de 70 años) y con pensiones más bajas aún. Denunciamos la campaña desatada por la derecha en contra del movimiento sindical, que únicamente persigue dejar a los trabajadores y trabajadoras sin sus organizaciones imprescindibles para la defensa de sus intereses.

Recordamos que sólo con estas medidas y otras de este tipo se sanearía rápidamente el déficit, se crearía más empleo y se podría aliviar un poco el injusto reparto de la riqueza. La Huelga general del 29‐S es un ejercicio democrático y legítimo para impedir que los intereses de una minoría prevalezcan sobre los del conjunto de la sociedad a través de una dócil clase política que reniega de sus compromisos electorales. Es necesaria para desterrar las políticas neoliberales que, desde la UE, y los Gobiernos de España y de la Región, aumentan la injusticia enriqueciendo más a los más ricos a costa del resto. Hay otra forma de salir de la crisis, repartiendo con justicia los esfuerzos y respetando los derechos de los trabajadores y los sectores populares.

La experiencia demuestra que, contra cualquier resignación, las huelgas generales han conseguido parar los retrocesos que han querido imponernos en el pasado, y esta huelga general lo va a conseguir nuevamente. El 29‐S tenemos una oportunidad, y debemos aprovecharla entre todos.

Murcia, julio de 2010

Plataforma Ciudadana de Apoyo a la Huelga General del 29‐S:

-Ecologistas en Acción
-Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)
-Alianza Regional contra la Pobreza
-Asamblea de Personas Paradas y afectadas por la crisis de Molina
de Segura
-Foro Ciudadano de la Región de Murcia
-Foro Social de Murcia

martes, 13 de julio de 2010

LA ROJA COMO CATARSIS *

La tremenda ola de simpatía que la Selección ha despertado entre los sectores juveniles, afectados por el paro, el trabajo precario y la incertidumbre sobre su futuro, ¿es un hecho casual o fomentado conscientemente?
Foto de la Agencia EFE


DIEGO JIMÉNEZ
He vivido, como la inmensa mayoría del pueblo español, las peripecias de nuestro combinado de fútbol en el presente Mundial. Y, como aficionado a este deporte, confieso que me he alegrado de la gesta de estos chicos jóvenes que nos representaban. Pero, dicho esto, me gustaría exponer, siquiera brevemente, algunos puntos para la reflexión.

Está por estudiar en profundidad a qué obedece ese paroxismo colectivo que ha adornado los triunfos de la Selección. Algunos estudiosos nos advierten al respecto que tanto los Juegos Olímpicos como el propio Mundial de fútbol, lejos de constituir eventos deportivos que trataban de hermanar a los distintos países, fueron auspiciados durante las dos guerras mundiales, periodos en los que la pretendida solidaridad de clase internacionalista sucumbió ante una fuerte identificación nacionalista. En ese sentido, el reciente triunfo sobre Alemania puede haber contribuido, inconscientemente, a salvaguardar el «orgullo» español ante un país que se ha sabido que condiciona, y mucho, la situación económica de países del Sur de Europa, entre ellos el nuestro.

En el ámbito interno, en primer lugar, sorprende la identificación colectiva con un término, La Roja, que en tiempos muy recientes tuvo connotaciones peyorativas. Baste recordar que, durante el franquismo, el adjetivo «rojo» fue sustituido, al menos en Murcia, por otras expresiones como «encarnado» y «colorado». En otro orden de cosas, habría que estudiar sociológicamente si, como algunos han afirmado, la prolija exhibición por calles, plazas, balcones y vehículos particulares de la bandera rojigualda obedece a una expresión identitaria nacionalista o más bien ha supuesto una simple adscripción popular a un equipo de fútbol. Lo cierto es que este evento deportivo ha coincidido con una serie de hechos que han quedado diluidos ante los triunfos de la Selección: la reforma laboral y los preparativos de la huelga general de septiembre; la sentencia del Estatut; el anuncio de la privatización de las cajas de ahorro; las algo más que veladas amenazas de Durao Barroso tendentes a limitar las democracias del Sur de Europa si los sectores populares no acatan las políticas de ajuste en ciernes, etc. Empero, algunos nos han advertido de que los triunfos de la Selección repercutirían en una recuperación del PIB, es decir, que contribuirían al saneamiento de los negocios. El principal beneficiario, el Estado. A título de ejemplo, estos días hemos conocido que capitales chinos han acudido, confiados, a la última subasta de los bonos del Tesoro español.

Por último, algunos hechos más que no han pasado inadvertidos a cualquier observador. En primer lugar, la tremenda ola de simpatía que la Selección ha despertado entre los sectores juveniles, afectados por el paro, el trabajo precario y la incertidumbre sobre su futuro. ¿Es ello un hecho casual o fomentado conscientemente? En segundo lugar, en unos momentos en que la institución monárquica viene siendo cuestionada por determinados sectores sociales, entre ellos el juvenil, la presencia de la Familia Real en el Mundial ha constituido una inyección de «monarquismo» que tampoco creo que sea casual. ¿Y qué decir de la profundización del sentimiento españolista? Si bien es cierto que, como dije arriba, la proliferación de banderas rojigualdas (también han aparecido algunas republicanas) quizás haya obedecido a una simple identificación social con unos «colores» deportivos, lo cierto es que esta ola de nacionalismo asociada a un equipo de fútbol ha tratado de acallar las evidentes muestras de descontento con la crisis del Estado autonómico, visibles, sobre todo, en la magna concentración ciudadana de Barcelona en defensa del Estatut. Aunque también es cierto que el destacado protagonismo que en la Selección han tenido jugadores del principal equipo representativo de Cataluña –notables han sido los elogios hacia jugadores como Puyol e Iniesta– ha mitigado, por unos días, la creciente ola de antipatía hacia esa comunidad, un anticatalanismo que venía siendo auspiciado sobre todo desde sectores conservadores del país.

Sean cuales sean los aspectos que nos han tratado de ocultar, es cierto que los triunfos de La Roja han supuesto una especie de catarsis colectiva para un país con un futuro incierto.

sábado, 10 de julio de 2010

Los vencidos tienen distinta memoria histórica que los vencedores


Vicenç Navarro - El Plural


No existe pleno conocimiento en grandes sectores de la población española de las atrocidades cometidas por el golpe militar del 1936 y la dictadura que estableció. Sólo los vencidos y sus descendientes conocieron en carne propia los fusilamientos, los encarcelamientos, las torturas, el exilio y sobre todo, la constante humillación con la que el régimen establecido por el golpe militar de 1936 intentó la destrucción psicológica del bando vencido, presentándolo como un bando antiespañol, criminal y asesino, perteneciente a una raza y/o cultura inferior (ver mi artículo El racismo del nacional-catolicismo, Público, 14.01.10). Y lo que es incluso más doloroso es que los vencidos no podían defenderse ni siquiera frente a sus hijos, pues hablar con ellos y transmitirles este conocimiento era ponerlos en peligro. Los vencidos y sus descendientes sufrieron una humillación y un terror constante que nunca experimentaron los hijos de los vencedores. Y la expresión más clara de ello es lo que ha ocurrido con las más de 150.000 personas asesinadas (cuyos cuerpos han desaparecido) y sus familiares. Hasta hace poco estaban prácticamente olvidados y abandonados, treinta y dos años después de haber terminado la dictadura.

Tales horribles experiencias no las conocen los descendientes de los vencedores. A esto me referí cuando, en un artículo reciente, critiqué a Javier Pradera, columnista de El Pais, por su animosidad hacia el intento del Juez Baltasar Garzón de llevar a los tribunales a los asesinos implicados en aquel régimen (animosidad expresada con gran cantidad de insultos hacia los que criticaban tal enjuiciamiento) (ver mi artículo Javier Pradera, la amnistía y la transición, El Plural, 17.05.10). Definí a Javier Pradera como “hijo de vencedores”, lo cual, no significaba (como se malinterpretó en algunas notas que recibí) que cuestionara su compromiso democrático (expresado en su pertenencia durante su juventud a la resistencia hacia la dictadura), sino que señalaba la falta de conocimiento que Pradera tuvo de lo que fue aquella dictadura, experiencia sentida sólo por los vencidos y sus descendientes, entre los cuales Pradera no se encontraba. Los descendientes de los vencidos tenemos un conocimiento y una memoria muy distinta a la de los vencedores. Y queremos que se conozca y que se denuncie lo ocurrido, pues es nuestro deseo que el régimen democrático actual sea continuador y heredero de aquel que España tuvo y por el cual lucharon nuestros padres, ya que estamos orgullosos de lo que nuestros padres hicieron y exigimos al Estado español que lo reconozca y los honre, lo cual no se ha estado haciendo. Es más, creemos que el Estado democrático español no debe considerarse una síntesis de dos sensibilidades, una heredera de la dictadura y la otra mitad heredera de la República. Este sentido de la equidistancia moral y política de lo que erróneamente se llaman los dos bandos (postura promovida por los vencedores y por sus descendientes), no puede ser aceptada en un estado democrático. Éste, para sostener y reproducir una cultura democrática, necesita condenar la dictadura y reconocer el carácter democrático de la República. El franquismo no puede tener ningún reconocimiento en España como propone otro vencedor, Gregorio Marañón, en su artículo en El País “La insobornable verdad” (28.06.10). Sería impensable que en Alemania, que padeció un régimen nazi (semejante al régimen fascista español), un periódico publicara un artículo que defendiera el reconocimiento moral y político de aquellos que impusieron el nazismo.

En realidad, esta resistencia a conocer el pasado, está en parte explicada, no sólo por el enorme dominio que las derechas tuvieron en el proceso de transición de la dictadura a la democracia, sino también por la resistencia de los hijos de los vencedores a que se conozca lo que hicieron sus antecesores, bien por activa o por pasiva, colaborando con el odiado régimen. El miedo a molestar a los descendientes de los vencedores y la excesiva timidez en recuperar y, con ello, corregir la memoria histórica, es indigno del enorme sacrificio de aquellos que lucharon por la democracia y sufrieron por ello. Es vergonzoso, por ejemplo, que la sede del gobierno socialista español, La Moncloa, defina en su web al dictador Franco sólo como político y militar sin nunca citar su componente golpista y dictatorial.

Las consecuencias de una transición inmodélica

La transición, claramente inmodélica -pues dio lugar a una democracia muy incompleta, con gran dominio de las fuerzas conservadoras en los aparatos del estado- dio pie a un abanico electoral claramente sesgado a la derecha. Los partidos homologables a la derecha española en la Unión Europea, no son los partidos de derecha sino los de ultraderecha. Ejemplos de ello hay muchos. Uno de los más recientes es la respuesta de las derechas al caso del Juez Baltasar Garzón (llevado al Tribunal Supremo por el partido fascista) por su intento de enjuiciamiento al fascismo. El público español debe saber que la gran mayoría de medios informativos de derechas en Europa condenaron aquel enjuiciamiento. No así en España. Tanto las derechas españolas (los dirigentes del PP) como las catalanas, Artur Mas, dirigente de CiU y Juan José López Burniol (autor muy promocionado por la televisión pública catalana, TV3) se opusieron a ello. En realidad este último ha escrito varios artículos en El Periódico y, más recientemente, en La Vanguardia (“Razón moral y razón política”, 19.06.10), en el que sostiene que lo que él denomina ambos bandos tenían igual derecho moral y político, defendiendo así a los golpistas de 1936, con el argumento de que eran buenas personas y creían que luchaban por España. Tal argumento, con su relativismo moral, justifica toda serie de atrocidades pues raramente el que las realiza tiene conciencia que haga algo mal. Incluso Hitler y Franco, dos de los asesinos mayores que ha tenido Europa, creían que salvaban su país. Bajo este criterio, que a una persona se la juzgue viene determinado por sus propias intenciones o valores, independientemente del contexto donde se realizan sus acciones.

Esta equidistancia aparece también en Joaquín Leguina en un artículo en el que, partiendo de que muchos fascistas eran buenas personas y muchos republicanos eran asesinos, concluye que los dos bandos eran responsables o, como dijo Pérez-Reverte, todos “somos hijos de puta”, insulto gratuito a todos los que lucharon por la democracia, justificando tal insulto por la existencia de comportamientos censurables también en el lado republicano, ignorando que, mientras la represión era política de estado en la dictadura, no lo fue en el lado de la República. Según el criterio de equidistancia, sostenido por tales autores (todos ellos descendientes de vencedores) tampoco hubo ni buenos ni malos en la II Guerra Mundial, pues los aliados bombardearon Dresden destruyendo toda una ciudad alemana. Este relativismo lleva a una parálisis moral y política.

No pueden evaluarse las atrocidades, sin embargo, sin ver el contexto en el que ocurren. De ahí que no todos los muertos sean iguales. Los curas y monjas asesinados, por ejemplo, eran parte de una institución beligerante en la Guerra, pues la Iglesia clamaba por un golpe militar antes de que éste tuviese lugar y la población era conocedora de tal provocación. Es comprensible, pues, que las clases populares odiaran a la Iglesia (hecho que la Iglesia, en su arrogancia, nunca se ha preguntado el porqué la odiaban). Decir esto no es justificar la expresión de tal odio, sino entenderlo. El hecho de que los curas y las monjas fueran buenas personas (es decir que seguían las pautas del comportamiento convencional) no las convirtió en inocentes. En realidad, en mi juventud conocí a muchos fascistas que eran también muy buenas personas, iban a misa, amaban a sus familias, ayudaban a sus vecinos pero que cuando veían sus intereses en peligro, colaboraban con la policía, que asesinaba, torturaba y exiliaba a aquellos que amenazaban sus intereses, lo cual ocurría con pleno conocimiento y aprobación de los fascistas buenas personas. En realidad, la perfecta novela o película antifascista todavía no se ha hecho. Tal novela tendría que explicar la vida de esta buena gente de la que habla Burniol, que cuando veían sus intereses en peligro apoyaron las crueldades más duras que los seres humanos han visto ocurrir en España.

La mal llamada reconciliación

Una última nota. No es cierto que la transición se basara en una reconciliación. El hecho de que el joven republicano no apretase el gatillo que hubiera matado a Sánchez Mazas, en la novela de Javier Cercas, ha sido interpretado por muchos autores (como Santos Juliá) como el inicio de la reconciliación. No sé cuál es el intento de su autor, Javier Cercas (también hijo de vencedores). Pero me parece absurda tal observación. Aquel joven republicano tendría que haber apretado el gatillo, pues era una guerra contra el fascismo (el cual mató a miles y miles de demócratas) y Sánchez Mazas fue su ideólogo. Millones de hijos de vencidos no se han reconciliado con los vencedores. ¿Cómo puede la hija de un alcalde republicano asesinado por la Falange, cuyo cuerpo está enterrado en un lugar todavía desconocido, reconciliarse con el miembro del Tribunal Supremo que todavía defiende el golpe militar, o con el Sr. Burniol que indica que los golpistas merecen tanto respeto como su padre, el republicano enterrado?

El aceptar que el conflicto civil se lleve a cabo no mediante el conflicto armado, sino a través de unas reglas (sesgadas en el caso español para favorecer a las derechas), como ocurrió en la transición, no quiere decir que hubiera reconciliación, por mucho que líderes de izquierda lo afirmaran durante la transición. Creerse esto es como creerse que la petición de Amnistía por parte de la población movilizada contra la dictadura incluía la petición de perdón a los asesinos, como algunos, incluyendo a Burniol, asumen. Si a una persona le roban su casa sin nunca recuperarla, no se le puede pedir que se reconcilie con el ladrón que continúa viviendo en su propiedad. Esto es lo que ha ocurrido en España. Ponga vencedor en lugar de ladrón y esto es lo que ha estado ocurriendo- los vencedores robaron la memoria histórica, haciendo de la suya, la historia de España. Y ahora se oponen a que se recupere la memoria de los vencidos que fueron los únicos que defendieron la democracia.

En la transición no hubo reconciliación. Hubo un acuerdo de no resolver el conflicto, que continúa existiendo, por vía de las armas. Se decidió hacerlo por reglas que intentaron ser democráticas, en un estado en que las derechas continuaron enraizadas en el aparato del Estado y en el que la competitividad política está sesgada para discriminar a las izquierdas, y ello como consecuencia de la debilidad de las fuerzas democráticas en aquel momento de la Transición. Ni que decir tiene que es más que probable que, considerando la correlación de fuerzas dentro del Estado en aquel periodo 1975-1978, no había otra alternativa. No es pues mi propósito denunciar aquel proceso. Lo que sí creo, sin embargo, es que fue un gran error de las izquierdas definir aquel proceso como modélico, pues el término implica que la democracia que determinó fuera también modélica o que los instrumentos y reglas que la Transición produjo permitan alcanzar tal democracia modélica, lo cual es fácil de mostrar que no es cierto. Es comprensible que las derechas lo definan como modélica. Pero las izquierdas no pueden ni deben considerarla como modélica pues ello implicaría renunciar a conseguir la democracia homologable a la existente en la mayoría de la Unión Europea, que el pueblo español se merece, sin frenos y cortapisas. Y ahí soy optimista. En la medida que el tiempo pasa, las nuevas generaciones no aceptarán este desequilibrio existente en el Estado español. Y las derechas son conscientes de ello. De ahí la enorme resistencia de los vencedores a impedir que se conozca la realidad de lo que pasó en España.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University.

martes, 29 de junio de 2010

SARAMAGO


laopinióndemurcia.es
Opinion Mi picoesquina


José Saramago




Ante la puerta de su casa en Lanzarote me asaltó la duda de si sería procedente irrumpir, sin más, en su domicilio, violando su intimidad

DIEGO JIMÉNEZ

La bella isla canaria de Lanzarote posee un sugerente paisaje, modelado en parte por las erupciones volcánicas registradas de 1730 a 1736 (la última, en 1824) que han dado carta de naturaleza al Parque Nacional de Timanfaya. Empero, sus habitantes han luchado por mantener el legado del artista local César Manrique, cuya Fundación se empeña en que la presión turística no desvirtúe el incansable esfuerzo que éste desplegó a lo largo de su vida por preservar las señas de identidad de una de las islas más atractivas del archipiélago canario. A partir de ahora, además, Lanzarote va a llevar asociado a su nombre el de José Saramago, recientemente fallecido. Allí recaló el premio Nobel de Literatura de 1998 después de su autoexilio de Portugal por los problemas habidos tras la publicación de su novela El Evangelio según Jesucristo.

Saramago fue un escritor autodidacta, de origen humilde, que, tardíamente, decidió usar la pluma para criticar el rumbo errático de una sociedad neoliberal que condenaba a la desaparición a ciertos oficios (los artesanos de La caverna), para aportarnos su peculiar visión de la evolución de la doctrina católica y la figura de Jesús (El Evangelio según Jesucristo) y para denunciar unas estructuras sociales y políticas que condenan al ser humano a la alienación, la insolidaridad, el egoísmo y la lucha por la supervivencia (Ensayo sobre la ceguera). En Ensayo sobre la lucidez, la continuación de esa obra, Saramago nos aporta una fábula centrada en los habitantes de una hipotética ciudad (¿Lisboa?), que advierten las limitaciones de la democracia formal burguesa, por lo que, mediante el voto en blanco, intentan cuestionar el ´estatus quo´ y las ´reglas del juego´ impuestas.

Había leído esas novelas. Por ello, cuando visité la isla en el verano de 2007, tras un vuelo de poco más de dos horas que desde el aeropuerto alicantino de El Altet me condujo a uno de los complejos turísticos que han proliferado en el sur y sureste de la isla, aunque no le conocía personalmente, un impulso me llevó a saludarle. Pensaba hacerlo fugazmente, durante unos minutos, en nombre de algunos amigos suyos de Murcia a los que también conozco y, de paso, tener el privilegio de charlar con él sobre las novelas que arriba reseñé. Lo tenía cerca, a sólo media hora de autobús desde mi hotel, y una mañana me encaminé a la parada de una de las ´guaguas´ para dirigirme al municipio de Tías. No me fue difícil dar con el paradero del escritor. Todo el mundo era consciente allí de que tenían la suerte de contar con un vecino ilustre y, tras unas breves indicaciones, pude localizar la casa de Saramago, A casa, como rezaba en la fachada de la verja que rodeaba su jardín. Una casa amplia, confortable, pero modesta, a pesar de lo que han publicado sus detractores después de su muerte (sonadas han sido las diatribas contra el escritor de medios como L´Osservatore Romano y Libertad Digital). Ante la puerta, me asaltó la duda de si sería procedente irrumpir, sin más, en su domicilio, violando la intimidad del escritor. La prudencia me aconsejó recabar datos sobre su predisposición a recibir visitas inesperadas, aun conociendo que, humilde siempre, en las apariciones públicas en que le había visto se nos mostraba accesible, cálido y humano. Fui a tomar un café a un bar próximo. Y allí me dijeron que no me aconsejaban su visita, pues el escritor se encontraba ´muy malito´. Desistí, pues, de mi intento. Y, muy a mi pesar, dirigí mis pasos a la parada de la guagua que me condujo, de nuevo, a la relajada, pero monótona, vida del hotel.

Después de su muerte, se ha conocido que la temible leucemia ha ido consumiendo lentamente la vida de una de las mentes más lúcidas del siglo XX. Un escritor que usó la bella lengua de Pessoa para transmitirnos en sus parábolas una ácida crítica, con carácter universal, de la sociedad que nos ha tocado vivir. Ahora me arrepiento de no haber sido más osado en aquel verano de 2007.

martes, 22 de junio de 2010

El periodista Vidal Coy presentó en Murcia su libro “Periodismo y censura en las guerras ultramarinas de EEUU en el siglo XX”




Fruto de un extenso trabajo de investigación, la publicación aborda los límites a la libertad de expresión en aquel país, enmarcados en el amplio concepto de seguridad nacional.

Diego Jiménez/Murcia.- La pasada semana, el café ‘Zalacaín’ de Murcia fue el lugar escogido por el periodista José Luís Vidal Coy para presentar su libro “Periodismo y censura en las guerras ultramarinas de EEUU en el siglo XX”, una publicación, editada por Editum, que recoge las investigaciones de su tesis doctoral titulada ‘Cobertura informativa de los conflictos internacionales de Estados Unidos en un siglo (1898-1991)’ y con la que, en 2006, obtuvo una calificación de sobresaliente cum laude.

Vidal Coy trabaja como periodista desde el verano de 1973, cuando hizo sus prácticas en el diario La Verdad, en el que ha trabajado en dos etapas de su vida. Desde 1979 a 1994, fue corresponsal y enviado especial en Oriente Medio, África y Europa para la Agencia Efe, El Globo y Diario 16, además de pasar por las redacciones de otros medios como Geo, Cadena Ser, El Periódico de Catalunya, Mundo Social…Como fotógrafo, ha realizado varias exposiciones individuales y publicado el libro de fotografía de viaje ‘Visiones de un turista accidental’. La última exposición fotográfica, ‘Éxodo en Kurdistán’, fue presentada en el festival Fotoencuentros de 2010.

Desarrollo del acto

Conrado Navalón, coordinador de ‘Editum’, la editorial de la Universidad de Murcia que ha publicado el libro, fue el encargado de presentar el acto, en el que intervinieron junto al autor, como personas invitadas, Pedro Costa Morata, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid y premio nacional de Medio Ambiente, Eduardo Salazar, abogado ambientalista, y Paco Jarauta, catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia.

Costa Morata dijo, entre otras cosas, que la práctica de la censura es “innata al sistema económico neoliberal”, además de que preservar lo políticamente correcto conduce a una “perversión del lenguaje”. C. Morata aludió a Orwell y cómo las previsiones de su novela ‘1984’, centradas en una crítica ácida al estalinismo, han sido superadas por la realidad de las sociedades capitalistas actuales.

Eduardo Salazar defendió al acceso de la ciudadanía a la información ambiental, “imprescindible”, según él, para llegar a un conocimiento global que conduzca, a su vez, a un consumo responsable. Salazar aludió también a que la propia Administración “practica censura de su propia información”.

Paco Jarauta aprovechó su intervención para hacer una síntesis del libro objeto del acto de presentación. Jarauta definió a esta obra como un libro de “historia de la información”. Aludió también al hecho de que las guerras establecen cambios en los sistemas informativos y en la censura, que, a su parecer, son “hechos políticos”. Expuso como grandes hitos en la evolución de la información, y de forma cronológica, la aparición de los teletipos (en la I Guerra Mundial), la propaganda nazi y, como fenómeno extraordinario, la irrupción de la TV en los conflictos de Corea y Vietnam. Posteriormente, y citando al ensayista Jean Baudrillard, autor de ‘La Guerra del Golfo no ha tenido lugar’, puso especial énfasis en que entre los años ’70 a ’90 del pasado siglo “la censura ya no es tan necesaria”, en la medida en que los medios de comunicación de masas “producen” la realidad.

viernes, 18 de junio de 2010

CONCENTRACIÓN DE APOYO A SINDICALISTAS REPRESALIADOS DE SAT Y SOC




El Foro Social de Murcia quiere denunciar la continua campaña de represión contra el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). Tras el macro juicio contra 75 sindicalistas celebrado el pasado 8 de junio, ahora arremeten contra cuatro compañeros que serán juzgados el próximo 21 de junio por atentado contra la autoridad.

Se trata de Andrés Bódalo, actual responsable del SAT en Jaén (le piden dos años), Luís Ocaña, abogado del SAT, José Cañamero y Manuel Zafra, de la Unión Local de El Coronil, a los que piden un año de cárcel cada uno.

Los hechos ocurrieron el 2 de agosto de 2005 durante una protesta pacífica del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) ante la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía para exigir el cumplimiento, por parte de la Junta, del compromiso adquirido con el pueblo de Jódar (Jaén) de la cesión de 3000 hectáreas de las tierras del Marqués de Medinilla.

La policía procedió al desalojo violento de los sindicalistas ensañándose particularmente con el compañero Andrés Bódalo, actual responsable provincial del Sindicato Andaluz de Trabajadores en Jaén, que fue detenido durante siete horas y brutalmente agredido antes y después de ser esposado: “Me pegaron al detenerme. Me pegaron una vez esposado dentro de la furgoneta policial. Me volvieron a pegar en comisaría e incluso al llevarme al hospital volvieron a pegarme”, manifestó Bódalo.

Como consecuencia de la actuación policial Bódalo estuvo dos días hospitalizado. Cinco policías se enfrentan a peticiones de cuatro años de cárcel por un delito de malos tratos y un delito de lesiones.

Precisamente, esta imputación a los cinco policías fue el motivo de la inhibición del Juzgado de lo Penal nº 6 a favor de la Audiencia Provincial de Sevilla al estar involucrados agentes de la Autoridad.

Este nuevo juicio se enmarca en la campaña represiva contra el SAT que ejerce el Gobierno: “este es el pan de cada día, tenemos 400 imputados, 300.000 euros en multas, peticiones 37 de años de cárcel y eso es porque este sindicato no se doblega, no se vende y sigue luchando contra la crisis y sus responsables”, ha declarado Manuel Rodríguez, secretario de organización del SAT.

Más información en: http://www.sindicatoandaluz.org/?q=node/656

http://www.sindicatoandaluz.org/?q=node/659

http://www.forosocialdelaregiondemurcia.blogspot.com/

El Foro Social de Murcia quiere hacer pública su solidaridad y apoyo a los inculpados, al SAT y al SOC llamando a concentrarnos frente a la Delegación del Gobierno de Murcia el próximo Martes, día 22 a las 19.30 horas.

martes, 15 de junio de 2010

¿HASTA CUÁNDO?

Vídeo contra la impunidad de los crímenes del franquismo

Denuncian en Murcia el drástico recorte de las partidas presupuestarias de la Región destinadas a la cooperación internacional al desarrollo.




Cerca de un centenar de personas se concentraron ante la Delegación de Hacienda, convocadas por la CONGD de la Región Murcia, en una jornada de “sensibilización y movilización”.

Diego Jiménez/Murcia.- Convocadas por la Coordinadora de Organizaciones no Gubernamentales para el Desarrollo (CONGD) de la Región de Murcia, cerca de un centenar de personas se concentraron el pasado lunes, día 14 de junio, en las puertas de la Delegación de Hacienda de la capital murciana para denunciar el drástico recorte de las partidas presupuestarias de la Región para la cooperación internacional para el desarrollo. Las personas concentradas llegaron a improvisar una cadena humana. En la concentración, en la que se exhibían carteles de denuncia de esta situación, podían verse, así mismo, otros firmados por el Foro Social en los que se criticaba la dramática situación a la que la crisis está abocando a muchas personas de la Región, afectadas por desahucios. Previamente, por la mañana, la CONGD había expuesto, en rueda de prensa, los motivos que llevaron a la convocatoria.

En una nota difundida a los medios, se denuncia que el 30 de diciembre de 2009 la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia hizo público en el BORM la reducción del 59,33% de la partida presupuestaria destinada a Cooperación Internacional para el Desarrollo, situando a la Región de Murcia a la cola de los compromisos contraídos sobre financiación del desarrollo de los países pobres y calidad de la Ayuda Oficial al Desarrollo. En la misma nota se advierte que la Ayuda Oficial al Desarrollo representa tan sólo el 0,038% sobre el total de presupuesto consolidado de la Administración General de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y sus organismos autónomos, lo que no sólo representa un importante retroceso en el camino para alcanzar el objetivo del 0,7 recogido en la Ley que regula el régimen jurídico de la Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Región de Murcia (Ley 12/2007, de 27 de diciembre) sino que, además, pone en serio peligro las posibilidades de desarrollo y las opciones de salir de la pobreza de cientos de miles de personas que viven en los países más subdesarrollados. Por ello, la CONGD exige que la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia asuma una verdadera política pública de calidad que responda a los objetivos de la Cooperación Internacional para el Desarrollo y que contribuya a erradicar la pobreza en todas sus manifestaciones y las causas que la producen.

Las ONG de Desarrollo de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia denuncian, además, la falta de compromiso y de responsabilidad del Presidente del Gobierno de la Comunidad ante las declaraciones realizadas, con motivo de la visita del 14 de mayo de 2010 a los campos de refugiados/as de Tindouf (Sahara), en las que aseguró textualmente: "No se va producir ni un solo recorte, ni un céntimo de euro del dinero destinado a las partidas de cooperación”.

Comunicado de denuncia

Al final de la concentración, Javier Fernández dio lectura a un comunicado de condena, suscrito por las siguientes organizaciones: Comisión de Derechos Humanos de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Murcia, Foro Social de la Región de Murcia, Plataforma de la Inmigración de Molina de Segura, Sterm-Intersindical, CGT, CCOO de la Región de Murcia, UGT-Murcia, Colectivo No te prives, Latinos en movimiento, Comisión de Personas sin hogar, Red Europea de lucha contra la pobreza y la exclusión social de la Región de Murcia, Alianza Regional contra la pobreza de la Región de Murcia, Plataforma contra la pobreza de Cieza y Plataforma contra la pobreza de Bullas.

Manifiesto de las organizaciones miembros de la Coordinadora ONGD de la Región de Murcia

Hace ya 15 años, en 1994, que las Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (ONGD) conseguimos que todos los partidos políticos con representación en la Asamblea Regional firmaran el compromiso de destinar el 0,7% del presupuesto Regional a la erradicación de la pobreza en el mundo. Hemos trabajado sin descanso para conseguir que el Gobierno murciano presentase para su debate y aprobación una ley, que entre otras cosas, consagrase ese objetivo.

Una vez se consiguió la aprobación de dicha ley, Ley 12/2007, de 27 de diciembre, de cooperación internacional para el desarrollo de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, la ausencia de compromiso por parte del Gobierno regional con los Objetivos del Milenio ha ido en aumento así como el empeño por acabar con la pobreza en el mundo.

La crisis financiera mundial tiene responsables concretos y conocidos. Y aún están pendientes las medidas que pongan un precio a esa responsabilidad. También están pendientes las decisiones que permitan transformar el mercado financiero y el actual modelo de desarrollo en un sistema más equitativo, justo, sostenible y humano, y que impidan que los mismos responsables vuelvan a actuar impunemente. Pero mientras tanto, esta crisis ya se está cobrando víctimas. No víctimas simbólicas. Víctimas con nombres y apellidos, más de 1.020 millones de personas entre las poblaciones más vulnerables del planeta, principalmente en países y zonas muy distantes del parqué de las bolsas y de las sedes de los grandes bancos e instituciones financieras. También en nuestras calles, pero afectando siempre a los más vulnerables.

Es inadmisible, y éticamente reprobable, que las medidas para luchar contra la crisis financiera se dirijan en contra del Desarrollo Humano y de los Objetivos del Milenio. Por principios y por coherencia. Por principios como la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la solidaridad con los más débiles. Por coherencia con todos los compromisos firmados, internacionales, nacionales y locales, por nuestros gobernantes y políticos, empezando por la Declaración del Milenio, siguiendo por el Pacto de Estado contra la Pobreza y terminando con los pactos y compromisos de las administraciones autonómicas y locales. El incumplimiento de los compromisos firmados en nombre de la ciudadanía y comprometidos con la sociedad no constituye el mejor activo para un representante político. La Ayuda Oficial al Desarrollo no es un lujo para tiempos de bonanza, ni una limosna para cuando las arcas están llenas. Es una necesidad vital para millones de personas, es un imperativo ético y moral que responde a criterios de justicia, además de constituir un compromiso firmado y una obligación de los poderes públicos. Detrás no hay estadísticas, ni porcentajes... Hay pueblos, comunidades, sociedades, personas, alimentos, pozos de agua, escuela, medicamentos, centros de salud…

La sociedad española y en concreto la murciana han expresado reiteradamente su compromiso solidario con los más necesitados y ha de respetarse esa voluntad manifiesta. Y, de manera significativa, han expresado su rechazo a la medida de recorte de la ayuda a los países más empobrecidos.

Pedimos a nuestros representantes políticos que tomen conciencia. Que tomen conciencia de sus actos. Y de sus consecuencias. Que no actúen desde la presión cortoplacista de los mercados. Que lo hagan desde la responsabilidad moral de tener en sus manos el destino de cientos de miles de personas. Aunque éstos no tengan posibilidad de votarles en las próximas elecciones, millones de ciudadanos sí podrán hacerlo y exigirán principios y coherencia.

Las organizaciones y ciudadanía abajo firmantes realizan un llamamiento a los líderes políticos y de gobierno de las administraciones e instituciones públicas para que:

1.- Impulsen medidas de lucha contra la crisis que se dirijan prioritariamente hacia los responsables y causantes de la misma mediante la creación de una tasa a las transacciones financieras, medidas fiscales que recaigan sobre quien más tiene y recortes que no actúen contra el gasto social y la economía productiva.

2.- Reiteren su compromiso con la lucha contra la pobreza, con el Desarrollo Humano y con los Objetivos del Milenio, manteniendo sus compromisos de Ayuda Oficial al Desarrollo tanto a nivel estatal como en las administraciones autonómicas y locales en las que la participación y vinculación de la sociedad civil con la cooperación al desarrollo es aún más cercana y directa.

3.- Y a aquellos de nuestros gobernantes y políticos -en el estado, comunidades autónomas y ayuntamientos- que han anunciado medidas de recorte en este sentido les pedimos que tomen conciencia de sus actos. Y de sus consecuencias. Y rectifiquen.

COSAS QUE NUNCA NOS DICEN

MI PICOESQUINA (La Opinión de Murcia / 15-06-2010)


DIEGO JIMÉNEZ

He querido emular, para mi columna quincenal, el título de la sugerente película Cosas que nunca te dije, de Isabel Coixet, para intentar aportarles algunos datos que se omiten frecuentemente sobre el contexto y las causas de esta crisis económica que muchas personas, las más, soportamos en mayor medida que otras.

En contra de lo que se cree, hay una enorme bolsa de capital circulando por todo el planeta, producto de un proceso expansivo que se ha dado incluso en países emergentes (China, India, Brasil...), a partir de aumentar la explotación de la mano de obra con bajísimos salarios, y este capital, invertido en operaciones de riesgo y altamente especulativas, es el responsable de la crisis. Al mismo tiempo, asistimos a una enorme presión del capitalismo para forzar a los Estados a la renuncia de su soberanía, por lo que los Gobiernos son obligados a la adopción de medidas económicas antipopulares para seguir garantizando las altas tasas de ganancia que obtiene el capital con esas maniobras especulativas.

En Europa, la gran Banca es la gran beneficiaria del proceso, pues pide prestados capitales a un interés de un 1% para, a continuación, invertirlos en bonos del Tesoro, después de forzar a los Estados a elevar los tipos de interés de esos bonos, previa recomendación de las agencias de calificación de riesgos. No nos dicen que los bancos centrales podrían desempeñar un papel más activo, compitiendo con la Banca privada en la financiación del déficit público a unos tipos de interés menores.

Tampoco nos dicen que capitales de todo el mundo, de dudoso origen, eligieron la costa mediterránea para consolidar un modelo de desarrollo en nuestro país (el del 'ladrillo') que alimentó la burbuja inmobiliaria. No nos dicen que a España se le asignó, desde el principio de la UE, un papel subsidiario en el llamado proceso de construcción europea, lo que, junto con lo anteriormente dicho, está en el origen de las altas tasas de paro que padecemos. No nos dicen que las medidas de ajuste, tanto en España como en otros países europeos, están pensadas para 'adelgazar' al máximo al Estado, para que el capital privado pueda penetrar en los servicios públicos esenciales (sanidad, educación, dependencia, agua, gas, electricidad...), en un contexto de eliminación gradual del Estado del Bienestar.

No nos dicen que, en España, hay otras formas de ingresar más, con políticas fiscales progresivas, reinstaurando el Impuesto del Patrimonio, incrementando el Impuesto de Sucesiones y Donaciones y eliminando la economía sumergida y el fraude fiscal. Además, pueden arbitrarse otros medios para ahorrar en el gasto sin tocar los bolsillos de los asalariados, pensionistas y personas dependientes, disminuyendo los gastos militares, eliminando las exenciones fiscales a la Iglesia católica y la aportación estatal a la misma, racionalizando el número de ministerios y consejerías, suprimiendo un gran número de asesores y cargos de libre designación en esos organismos, recortando los fondos destinados a gastos de difícil justificación y de una parte significativa del parque móvil (coches oficiales), etc.

No nos dicen que el supuesto privilegio del trabajo estable del que disfrutamos funcionarios y funcionarias no es tal en la medida en que el artículo 35 de nuestra Constitución extiende ese derecho a todos los españoles. Tampoco nos dicen que se ha asistido a una gradual disminución de las rentas salariales, en relación con el PIB, al mismo tiempo que se ha producido un trasvase de éstas hacia las rentas del capital.

No nos dicen que se trata de anular al movimiento obrero debilitando los tradicionales lazos identitarios de clase. Para conseguir ese objetivo, se impone la reforma laboral por decreto, la cual, con el pretexto de aumentar la competitividad de las empresas, persigue, entre otras cosas, disminuir la incidencia social y política del sindicalismo organizado.

En fin, no nos dicen tantas cosas que hemos de espabilar. Es precisa una respuesta social amplia y contundente, en España y en toda Europa, para 'atarle los machos' a un capitalismo desbocado.

lunes, 14 de junio de 2010

Manifiesto de las organizaciones miembros de la Coordinadora ONGD de la Región de Murcia

Hace ya 15 años, en 1994, que las Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo(ONGD) conseguimos que todos los partidos políticos con representación en la Asamblea Regional firmaran el compromiso de destinar el 0,7% del presupuesto Regional a la erradicación de la pobreza en el mundo. Hemos trabajado sin descanso para conseguir que el Gobierno murciano presentase para su debate y aprobación una ley, que entre otras cosas, consagrase ese objetivo.

Una vez se consiguió la aprobación de dicha ley, Ley 12/2007, de 27 de diciembre, de cooperación internacional para el desarrollo de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, la ausencia de compromiso por parte del Gobierno regional con los Objetivos del Milenio ha ido en aumento así como el empeño por acabar con la pobreza en el mundo.

La crisis financiera mundial tiene responsables concretos y conocidos. Y aún están pendientes las medidas que pongan un precio a esa responsabilidad. También están pendientes las decisiones que permitan transformar el mercado financiero y el actual modelo de desarrollo en un sistema más equitativo, justo, sostenible y humano, y que impidan que los mismos responsables vuelvan a actuar impunemente. Pero mientras tanto, esta crisis ya se está cobrando víctimas. No víctimas simbólicas. Víctimas con nombres y apellidos, más de 1.020 millones de personas entre las poblaciones más vulnerables del planeta, principalmente en países y zonas muy distantes del parqué de las bolsas y de las sedes de los grandes bancos e instituciones financieras. También en nuestras calles, pero afectando siempre a los más vulnerables.

Es inadmisible, y éticamente reprobable, que las medidas para luchar contra la crisis financiera se dirijan en contra del Desarrollo Humano y de los Objetivos del Milenio. Por principios y por coherencia. Por principios como la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la solidaridad con los más débiles. Por coherencia con todos los compromisos firmados, internacionales, nacionales y locales, por nuestros gobernantes y políticos, empezando por la Declaración del Milenio, siguiendo por el Pacto de Estado contra la Pobreza y terminando con los pactos y compromisos de las administraciones autonómicas y locales. El incumplimiento de los compromisos firmados en nombre de la ciudadanía y comprometidos con la sociedad no constituyen el mejor activo para un representante político. La Ayuda Oficial al Desarrollo no es un lujo para tiempos de bonanza, ni una limosna para cuando las arcas están llenas. Es una necesidad vital para millones de personas, es un imperativo ético y moral que responde a criterios de justicia, además de constituir un compromiso firmado y una obligación de los poderes públicos. Detrás no hay estadísticas, ni porcentajes... Hay pueblos, comunidades, sociedades, personas, alimentos, pozos de agua, escuelas, medicamentos, centros de salud...

La sociedad española y en concreto la murciana ha expresado reiteradamente su compromiso solidario con los más necesitados y ha de respetarse esa voluntad manifiesta. Y, de manera significativa, ha expresado su rechazo a la medida de recorte de la ayuda a los países más empobrecidos.

Pedimos a nuestros representantes políticos que tomen conciencia. Que tomen conciencia de sus actos. Y de sus consecuencias. Que no actúen desde la presión cortoplacista de los mercados. Que lo hagan desde la responsabilidad moral de tener en sus manos el destino de cientos de miles de personas. Aunque éstos no tengan posibilidad de votarles en las próximas elecciones, millones de ciudadanos sí podrán hacerlo y exigirán principios y coherencia.

Las organizaciones y ciudadanía abajo firmantes realizan un llamamiento a los líderes políticos y de gobierno de las administraciones e instituciones públicas para que:

1.- Impulsen medidas de lucha contra la crisis que se dirijan prioritariamente hacia los responsables y causantes de la misma mediante la creación de una tasa a las transacciones financieras, medidas fiscales que recaigan sobre quien más tiene y recortes que no actúen contra el gasto social y la economía productiva.

2.- Reiteren su compromiso con la lucha contra la pobreza, con el Desarrollo Humano y con los Objetivos del Milenio, manteniendo sus compromisos de Ayuda Oficial al Desarrollo tanto a nivel estatal como en las administraciones autonómicas y locales en las que la participación y vinculación de la sociedad civil con la cooperación al desarrollo es aún más cercana y directa.

3.- Y a aquellos de nuestros gobernantes y políticos -en el estado, comunidades autónomas y ayuntamientos- que han anunciado medidas de recorte en este sentido les pedimos que tomen conciencia de sus actos. Y de sus consecuencias. Y rectifiquen.

COMISIÓN DE DDHH DE LA FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD DE MURCIA

FORO SOCIAL DE LA REGION DE MURCIA

PLATAFORMA DE LA INMIGRACIÓN DE MOLINA DE SEGURA

STERM LA SINDICAL

CONFEDERACION GENERAL DEL TRABAJO - CGT

COMISIONES OBRERAS DE LA REGIÓN DE MURCIA

UGT – MURCIA

COLECTIVO NO TE PRIVES

LATINOS EN MOVIMIENTO

COMISIÓN DE PERSONAS SIN HOGAR

RED EUROPEA DE LUCHA CONTRA LA POBREZA Y LA EXCLUSIÓN SOCIAL DE LA REGIÓN DE MURCIA(EAPN)

ALIANZA REGIONAL CONTRA LA POBREZA DE LA REGIÓN DE MURCIA

PLATAFORMA CONTRA LA POBREZA DE CIEZA

PLATAFORMA CONTRA LA POBREZA DE BULLAS

martes, 8 de junio de 2010

El Foro Ciudadano de Murcia organizó una mesa redonda para analizar la actual crisis económica y las alternativas a la misma.




Bajo el título “Crisis, democracia y mercados”, cuatro personas expertas en Economía disertaron el pasado lunes 7 de junio sobre esos temas en el Casino de Murcia.

Diego Jiménez/Murcia.- El pasado lunes, día 7 de junio, tuvo lugar en el Casino de Murcia, ante una notable asistencia de público interesado, uno de los habituales debates con los que el Foro de Ciudadano de Murcia viene analizando la situación política, económica y social, tanto de la Región como del conjunto del Estado. En esta ocasión, bajo el título “Crisis, democracia y mercados”, tuvo lugar una mesa redonda, en la que intervinieron, por este orden, Manuel Tovar, profesor de Economía de la UMU, el también profesor universitario Diego Peñarrubia, la economista y funcionaria María Victoria Lorenzo y el jurista Fulgencio Madrid.

Presentó y moderó el acto Patricio Hernández, presidente del Foro Ciudadano, quien en su salutación inicial aludió a hechos tales como el deterioro de la imagen del actual presidente del Gobierno, en virtud de la difícil situación económica que atraviesa nuestro país, emplazando, a continuación, tanto a los ponentes como al público, a debatir sobre los temas que subyacen a aquélla, tales como la construcción europea y el papel que cabe en ese proceso a las izquierdas en Europa, la necesidad de dar respuestas políticas a la reiterada alternancia de gobiernos de signo conservador y progresista en el Viejo Continente, y la existencia de un pensamiento neoliberal fuertemente incrustado en nuestras sociedades. Aludió al hecho de que notables pensadores económicos, como Paul Krugman, están poniendo en cuestión las “recetas” anticrisis que se están adoptando, por lo que se preguntó si, ante este hecho, no debiéramos reivindicar la preeminencia de la ciudadanía para lograr impulsar una dirección política de la economía, pues, de lo contrario, el ‘juego democrático’ continuará apareciendo vacío de contenido.


Pasó, a continuación, a dar la palabra a las personas invitadas como ponentes.

MANUEL TOVAR: “No deberíamos dar barra libre a todo el que quiera fabricar dinero”

Manolo Tovar comenzó su intervención aludiendo a una noticia según la cual, en una Universidad americana, se iba a simultanear la docencia de las tesis creacionistas y darwinistas, pero dando preeminencia a las primeras, con cuya metáfora quiso aludir al hecho de que, si se tiene poder, se puede imponer cualquier cosa a cualquiera. Eso le sirvió para recordar que, en los orígenes de la actual crisis económica, se puede detectar algo que nos dice “qué es lo que no hay que hacer”, por lo que, afirmó, “no deberíamos dar barra libre a todo el que quiera fabricar dinero; la situación se nos ha ido de la mano”. Afirmó que el mismo Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal norteamericana, hablaba en su momento de una “exuberancia irracional de los mercados”, pues es notorio que a más dinero se da más capacidad de compra con consecuencias a veces nefastas. Tovar dijo que los bancos han creado mucho “dinero fácil”, práctica no siempre perseguida por los respectivos códigos penales, lo que conduce a un debilitamiento de las democracias.

Aludió al actual fenómeno de las concentraciones bancarias, cuando siempre se ha pensado que los bancos no deberían tener un tamaño demasiado grande. Y es que, en su opinión, la actual crisis ha conducido a un fortalecimiento del sector financiero, sin control ni regulación. Y ante ello, con la expresión “los perros ladran pero no muerden”, aludió a la inacción del poder político para regular tal estado de cosas, por lo que enfatizó que estamos dejando en manos del “croupier del casino” algo que antes controlaban otras instituciones (parlamentos, gobiernos…).

DIEGO PEÑARRUBIA: “En la actualidad se da un fuerte desequilibrio entre el poder obrero y el de las empresas”

Peñarrubia comenzó recordando cómo, tras la II Guerra Mundial, se asistió a un proceso expansivo asimétrico, con países que, lentamente, se iban incorporando a ese ciclo (España, Corea del Sur, Taiwan…) frente a otros ya consolidados, situación que empieza a cambiar a partir de la década de los ’90, en la que países muy grandes (Brasil, China, India…) empiezan a ser competitivos, como los demás, en cualquier rama de actividad. Sin embargo, recordó que “más productividad no se traduce automáticamente en salarios altos”, por lo que lo novedoso de la situación actual es que se está produciendo un “fuerte desequilibrio entre el poder obrero y el de las empresas”.

Los fuertes excedentes que genera ese proceso conducen al aumento de las tasas de ganancia, que van a engrosar las enormes bolsas de capital que circulan por todo el mundo. Afirmó que el gran negocio de esta última década consiste en prestar dinero a las economías desarrolladas. Además, a su parecer, cada vez más “elementos” están apareciendo en el mercado mundial sin que se observe la existencia de “herramientas de control”.

MARÍA VICTORIA LORENZO: “Ante la actual crisis, se necesitan políticas económicas expansivas. Las medidas del Gobierno español son erróneas”

Mª Victoria Lorenzo comenzó afirmando que la percepción actual de la crisis es distinta según sea analizada por un neoliberal o por una persona progresista, ante cuya evidencia dijo estar convencida de que “las políticas liberales generan desigualdades”, al igual que la preeminencia del capital especulativo-financiero.

Aludió al evidente decrecimiento de las rentas salariales en el periodo 2000-2007; citó el estallido de la burbuja inmobiliaria como uno de los hechos causantes de la situación, y, ante las decisiones adoptadas por el Gobierno para encarar la crisis, dijo que eran “erróneas”, pues en el momento actual “se necesitan políticas económicas expansivas”, para lo que sería preciso adoptar una política fiscal progresiva.

María Victoria, apoyándose en datos concretos, cifró en 13.000 millones de euros la cantidad que se podría recaudar con: un incremento del tipo efectivo del IRPF (1%), el aumento de la tarifa más alta de este impuesto (del 43 al 45%), la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio (2.000 millones €), la modificación de la tributación de las SICAV (del 1 al 5%), el incremento (del 30 al 35%) de la imposición a las empresas con beneficios de más de 1.000 millones de euros, la eliminación de la exención tributaria a la Iglesia Católica, y otras medidas.

En el capítulo de la disminución de gastos, propuso la eliminación de la aportación estatal a la Iglesia Católica (6.350 millones €), la disminución, en 2.500 millones €, del gasto militar y la rebaja del fondo para la regulación y ordenación bancaria (6.750 millones €). Actuando, pues, sobre el capítulo de ingresos y sobre la disminución del gasto podría lograrse, según esta economista, un notable incremento de los fondos estatales que podrían destinarse a la inversión pública, sin olvidar lo que se ha dilapidado recientemente con la inyección financiera a los bancos, que podría haberse destinado, según ella, a la puesta en marcha de una banca pública.

FULGENCIO MADRID: “Ahora el Estado no nos arregla nada”

Fulgencio Madrid dijo sentirse enfadado con la UE, con los Estados, con los partidos políticos y con la crisis, que es económica, climática, humanitaria…. Postuló reflexionar seriamente sobre la situación, pues la “globalización es algo más que una cuestión económica”.

Dijo que tenemos actualmente un “problema de Poder”, pues asistimos a una preocupante pérdida de soberanía ante la insuficiencia de los Estados nacionales, por lo que el debate actual se centra en un necesario control democrático. Afirmó que, ahora, “el Estado no nos arregla nada” y resaltó, además, la debilidad de Europa. Tras decir que, en este contexto, se echa en falta una mayor “intervención de las instancias internacionales”, puso especial énfasis en la ineficacia de los partidos políticos de izquierda, que “están fallando”, pues se encuentran anquilosados desde el punto de vista organizativo.

Afortundamente, según él, la ciudadanía “está despertando”, se está dando cuenta de qué son los mercados. Terminó aludiendo a la necesidad de recuperar la discusión y el debate político.

Turno de intervenciones

Tras la intervención de las personas invitadas a la mesa, se dio paso a un jugoso turno de intervenciones, de las que destacamos algunas.

Diego Jiménez aludió a la debilidad de la izquierda en España para dar respuesta a lo que denominó una sociedad anclada en el pasado “capitalismo popular inmobiliario” (en expresión de Armando Fernández Steinko) y a la posible fuga de capitales si se produjera una política fiscal progresiva. Expresó, además, sus dudas sobre si las medidas de ajuste van a afectar también a la Casa Real.

Pedro Marset
hizo referencia a la necesidad de incrementar el Presupuesto comunitario del 1 al 3% del PIB, a la urgencia de un gobierno mundial de la Economía (ante la ineficacia de la OMC y otras instancias) y a la necesaria incorporación de la ciudadanía a la acción política.

Víctor Herrero echó en falta en el debate las propuestas tendentes a la creación de empleo (pues en España, dijo, hay que generar riqueza y ésta se logra con el trabajo), criticó las subvenciones a partidos, sindicatos y ONG y afirmó que los políticos se han dedicado a vivir y no a gobernar.

José Coy aclaró que el problema no consiste en crear riqueza, sino en distribuirla. Dijo, además, que hay que hablar más de las consecuencias que de las causas de la crisis, y postuló un nuevo modelo de vida y consumo en un marco anticapitalista.

Paco Cutillas planteó cinco alternativas a la crisis actual, a saber: 1. Retirada de las tropas españolas de Afganistán. 2. Considerar a los funcionarios y funcionarias como personas “prestadoras” al Estado, el cual debería devolverles las actuales retenciones al superarse la crisis. 3. “Huelga silenciosa”, prescindiendo de ciertas tareas burocráticas actuales en la Administración. 4. Una política demográfica planetaria que tienda al descenso poblacional. 5. Hacer recaer el coste de la crisis con mayores reducciones salariales a alcaldes y concejales incursos en delito de corrupción.

José Roberto Barrilado preguntó si la UE podría establecer tasas sobre el capital especulativo.

Juan Fernando alertó que nuestra Deuda, sujeta a los envites de las Agencias de calificación de riesgo, lleva a una subida de tipos de interés, lo que nos podría arruinar, además de que nadie desearía comprar esos bonos.

Jaime dijo que, ante la evidencia de que hemos entrado en una fase de “dumping” laboral, habría que adoptar políticas sindicales conjuntas en el ámbito europeo.

Paco Morote advirtió que tras los términos “mercado” y “economía” se esconden personas concretas, ante la dejación de su responsabilidad de los políticos. Resaltó la ausencia de control democrático del BCE, criticó las injustas medidas de ajuste y advirtió que en breve se aplicarán más. La respuesta de los griegos, dijo, hay que extenderla, y en España nos obligan también a secundar una huelga general.

Toni Carrasco dijo sentirse preocupado por cómo “tensionar” a la gente en los actuales momentos e invitó a que reflexionemos sobre el papel que juega el componente ideológico en nuestra actual estructura sociopolítica y económica.