jueves, 6 de febrero de 2014

CAYO LARA: “Es hora de dar el paso de la democracia representativa a la participativa”

El coordinador general de Izquierda Unida, que intervino en un mitin en Lorca, afirmó además que “este Gobierno está preso de su propia trama de corrupción”


Diego Jiménez/Murcia.- El salón de actos del Centro Cultural de Lorca se quedó pequeño ante la expectación que despertó la charla que el coordinador general de IU, Cayo Lara, impartió en la tarde del pasado día 4 en esa localidad, en acto organizado por IU-Los Verdes.




La presentación corrió a cargo del concejal  de esa formación política en Lorca, José García Murcia, quien empezó afirmando que, ante la gravedad de la situación, debe producirse una “nítida respuesta popular”. García Murcia expuso un breve balance de la acción municipal de su formación política, al tiempo que reclamó la necesidad de un proyecto que “ilusione” a la ciudad de Lorca, con un programa que ha de basarse en tres pilares: participación ciudadana, avance cultural y educativo y desarrollo económico armónico y social.

Tras denunciar que la deuda de la corporación lorquina asciende a 65 millones de euros y que el pago anual de la misma se eleva a 12 millones, lo que supone una evidente mengua en la prestación de servicios públicos, García Murcia pasó a presentar a José A. Pujante y Cayo Lara.


José Antonio Pujante: “O sois vosotros los protagonistas del cambio, o no habrá cambio”

El coordinador y diputado regional de IU-Verdes de la Región de Murcia comenzó criticando el galardón concedido al presidente regional, Ramón Luis Valcárcel, por parte del Foro Nueva Murcia y calificó de “nefasta” su gestión, con hechos denunciables tales como una devaluación salarial en la Región de un 10%, el incremento de la pobreza y desigualdad, y el aumento en un 12% del número de suicidios en 2012, según datos del INE. “En la Región de Murcia se ha producido una estafa a la ciudadanía”, enfatizó, en un contexto de corrupción urbanística, fraude a la Hacienda Pública y la puesta en marcha de obras innecesarias (aeropuerto, autopista Cartagena-Vera…) auspiciadas por la presión de las empresas constructoras hacia el Gobierno regional. Tras citar cómo este modelo corrupto llevó, entre otras cosas, a la quiebra de la CAM, Pujante no dudó en achacar la cuota de responsabilidad que le cabe a la ciudadanía, pues “dio su voto al PP”. Por ello, dijo, “hemos de actuar, movilizándonos para consolidar la alternativa”.

En otro orden de cosas, exigió referendos revocatorios para trasladar el protagonismo político al pueblo. Afirmó que “es posible el cambio”, pues “hay que plantar cara a los ladrones y corruptos que medran en esta Región”, para lo que apeló al protagonismo ciudadano: “O sois vosotros los protagonistas del cambio, o éste no se producirá”, dijo. Y citando a Allende, concluyó: “La calle es vuestra”.


Cayo Lara: Es hora de dar el paso de la democracia representativa a la participativa”

El coordinador general de Izquierda Unida y diputado en el Parlamento por esta formación política, al ver que  había personas mayores de pie, ocupando el fondo y los pasillos del salón de actos, tuvo el detalle de, antes de comenzar su alocución, pedir a los muchos y muchas jóvenes que se encontraban en el local que cedieran sus asientos a quienes, como él, notaban ya el paso de los años: “No sabéis –dijo- lo que cuesta estar de pie cuando se consumen años”.

Incumplimiento de las promesas hechas a Lorca
Tras denunciar el incumplimiento de las promesas hechas a la ciudad de Lorca, después de  los terremotos del 11 de mayo de 2011, expuso, de entrada, que es hora de dar el paso de la democracia representativa a la participativa.

La corrupción, una hipoteca
Centró gran parte de su intervención en la situación sociopolítica actual, poniendo especialmente el acento en cómo la consolidación de lo que llamó “capitalismo popular” trajo la corrupción a nuestro país, con cierta complicidad social. “Obviamos la corrupción, algo que hay que desterrar de la vida pública, porque hipoteca el futuro de nuestros hijos”. “El pueblo tiene el derecho a saber lo que ha pasado, porque está pagando los ‘agujeros’ de bancos y cajas”, por lo que afirmó que hay que crear en el Parlamento una comisión de investigación. Tras constatar que el 95% de la población es consciente de que vivimos en un país de corruptos, Cayo Lara hizo un repaso de algunos asuntos de plena actualidad. Así, la acusación de prevaricación que pesa sobre el juez Silva (el que mandó a la cárcel a Blesa), la trama Gürtel, con 187 imputados (entre ellos 74 cargos del PP), proceso que se alarga ya cinco años, el caso Pokemon, y la acusación sobre Álvarez Cascos. Ante la evidencia de tantos casos, Cayo Lara afirmó que “el Gobierno es prisionero de su propia trama de corrupción” y que se dispone a taparla.

Grave situación social
Pasó a continuación a exponer las preocupantes cifras del paro, afirmando que miente el Gobierno cuando habla de una recuperación del mismo, pues en la aparente disminución del desempleo no se contabiliza la gran cantidad de jóvenes que están emigrando al exterior. En estos momentos, dijo, “185.000 personas han dejado de cotizar a la Seguridad Social”, y "hay 113.ooo personas más en el paro con respecto al mes anterior". Denunció la precariedad del  empleo existente así como los despidos crecientes (Coca Cola).

Recortes en el sector público y desahucios
En su exposición arremetió también contra los recortes en el empleo público, con una tasa de reposición de sólo el 10%, y denunció la confluencia de intereses entre empresarios y Gobierno para destruir empleo. A continuación habló de los crecientes desahucios, a los que calificó de “crimen social”, al tiempo que se evidencia un aumento de la desigualdad social, lo que demuestra el dato de que sólo 20 familias españolas tienen la riqueza del 20% de la población.

Las contrarreformas del PP
Tras advertir, además, que, en lo relativo al paro juvenil, hemos superado ya a Grecia, Cayo Lara citó las seis reformas del PP, que han supuesto una auténtica contrarreforma política y social: la laboral, la financiera, la amnistía fiscal, la del sector eléctrico, la educativa y la de la administración local. Reformas todas pensadas para el trasvase de rentas y prebendas hacia los ricos. Citó a continuación cómo la gente empieza a estar harta de esta situación y se moviliza (Gamonal, las Mareas…) a lo que responde el PP con la criminalización de las protestas y la represión (Ley “mordaza”, Ley de Seguridad Privada…), una auténtica involución que se concreta también en la reforma de la ley del aborto.

Auditoría de la Deuda
Expuso la gravedad de la situación de la Deuda Pública del Estado (un billón de euros), advirtiendo que la Deuda privada (en manos de familias, empresas y bancos) duplica esa cifra. Denunció que el BCE europeo, que podría haber suscrito bonos de los Estados, no lo hizo, pero sí se apresuró a prestar a la banca privada al 1% para que ésta, a su vez, comprara bonos del Estado cobrando intereses mucho más altos. Por ello, propugnó la necesidad de una auditoría de la Deuda, para establecer qué porcentaje de la misma es “ilegítima” y que no habría que pagar. En este estado de cosas, responsabilizó al PP y PSOE, que se apresuraron a reformar el artículo 135 de la Constitución para dar prioridad al pago de la Deuda sobre otros gastos sociales. Y es que, afirmó, “hoy la socialdemocracia ha abrazado el neoliberalismo”.

Estado Federal
En relación con el contencioso con Cataluña, afirmó que “mi patria es la de los trabajadores; las banderas nunca trajeron pan”, razón por la que IU defiende un Estado Federal Solidario.

Mayor intervencionismo estatal
Afirmó que hay recursos del Estado para estar mejor, a menos que se atajara el fraude fiscal, que asciende a 90.000 millones de euros. “El problema –dijo- es que hay un 80% de inspectores de Hacienda para fiscalizar a la pequeña y mediana empresa”. Defendió, por tanto, la necesidad de una reforma fiscal con criterios de progresividad.
Cayo Lara cree en la necesidad de un fuerte sector público, con el Estado interviniendo en sectores estratégicos de la economía, como el de la energía. A ese respecto, reivindica una potente Banca pública que pueda dinamizar la economía.
Defendió la validez de la Constitución de 1978 que, pese a sus carencias, es suficientemente “garantista”, lo que ocurre es que se viola e incumple constantemente.

La honestidad por bandera
Cayo Lara, que afirmó que lleva 25 años participando en política guiado por una actitud de servicio, reivindicó el componente ético en la dedicación a lo público, pues hay que exhibir “la honestidad por bandera”.  Y el cambio ha de llegar contando con los sectores populares organizados. “De nada sirve –afirmó- tener el poder político si no existe un contrapoder popular que haga frente a los fuertes intereses económicos dominantes”. A este respecto formuló una pregunta al auditorio: “¿Os imagináis qué pasaría si a un Gobierno de izquierdas se le ocurriera nacionalizar el Banco de Santander?”

Elecciones europeas
Por último, reclamó un esfuerzo por llevar el máximo número de personas de izquierda al Parlamento europeo, pues aunque éste tenga pocas atribuciones (las grandes líneas de la política europea la marcan El Consejo y la Comisión Europea), hay que intentar cambiar esta Europa de los mercaderes, no democrática, en donde prima el capitalismo financiero, por una Europa de los ciudadanos.


martes, 4 de febrero de 2014

AVE y ferrocarril convencional

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/02/04/ave-ferrocarril-convencional/532940.html

El pasado día 30 de enero el pleno del Ayuntamiento de Murcia aprobó sendas mociones de los grupos municipales de oposición y del PP en el Gobierno en las que se pedía, respectivamente, apoyo vecinal para el soterramiento del ferrocarril en la capital e instar a Fomento a que renuncie a  la llegada del AVE en superficie. Pero no hay que echar las campanas al vuelo. Vayamos por partes.

De entrada, recordemos que, pese a la aparente sintonía del alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, con las reivindicaciones vecinales, éste se apresuró a mostrar su satisfacción por el resultado de la entrevista del pasado martes en Madrid con el secretario de Estado de Infraestructuras, Rafael Catalá, quien, con ánimo de echar ‘balones fuera’ y dilatar el proceso, transmitía a nuestro primer edil la conveniencia de iniciar, por parte de Fomento, los estudios previos para determinar el impacto medioambiental y la viabilidad de las obras del soterramiento (cosa que ya se contemplaba, por cierto, en el convenio a tres bandas suscrito por el Ayuntamiento de Murcia, la Comunidad Autónoma y el Ministerio de Fomento en junio de 2006). ¿Cómo se explica, pues, ese súbito cambio de postura del alcalde tras la tibieza mostrada a su regreso de Madrid? (Incluso se ha anunciado la adhesión institucional del Ayuntamiento de Murcia a la manifestación convocada para el próximo día 15 de febrero). Tengo para mí que más que una súbita ‘conversión’ de Cámara,  lo que se ha producido, como en otras recientes luchas vecinales perseverantes y contundentes, es el triunfo – momentáneo- de la razón sobre la cerrazón y el hermetismo.

Pero hay otras cosas que conviene no obviar. No hay que olvidar que antes de este apoyo municipal a esas largas y reiteradas reivindicaciones de la Plataforma Pro-Soterramiento, que lleva en esta lucha más de 24 años, se produjeron actuaciones represivas por parte de la autoridad gubernativa hacia los vecinos y vecinas concentrados en las vías, junto al barrio de El Progreso -el día del Bando de la Huerta del pasado año-, que bordeaban claramente los límites de lo permisible en un Estado de Derecho. ¿De quién procedían las órdenes? Sorprende, por lo demás, el silencio del presidente de la Comunidad Autónoma a lo largo de este proceso, pese al apoyo del PP al soterramiento en la Asamblea Regional. Podría pensarse que la inminente dimisión voluntaria de Ramón L. Valcárcel para buscar nuevos aires en Estrasburgo y Bruselas le llevarían a no comprometer su más que segura posición de privilegio en las listas electorales para el Parlamento Europeo. Pero es que, además, creo que ese mismo ambiente preelectoral en el que estamos inmersos puede estar detrás de esa extraña sintonía del primer edil de Murcia con los planteamientos vecinales. Procede, pues, tomarse el reciente acuerdo municipal con toda la cautela precisa. Aún no hay nada en concreto. Y la capacidad de presión del Ayuntamiento capitalino hacia Fomento está por ver. Máxime cuando el grupo parlamentario del PP se ha venido desdiciendo de lo que ese grupo político venía apoyando hasta ahora en Murcia. Creo más en la perseverancia y contundencia de la lucha vecinal que en coyunturales apoyos institucionales. De todas formas, bienvenido sea este nuevo escenario político en la Región.  

Pero no acaba aquí la batalla. Si se consigue el anhelado soterramiento del tren desde Los Dolores a Nonduermas, creo que los vecinos de Alcantarilla tienen sobrados motivos para exigir la misma actuación en su municipio. Como también creo que, al margen del AVE, que lleva demasiado tiempo ‘planeando’ sobre nuestras tierras, hay que seguir reivindicando para nuestra Región lo que ya exponía en un artículo que publiqué en La Opinión en octubre de 1999, titulado ‘El AVE, ¿la panacea?’. “A pesar de ser un tren –decía Juan C. Rodríguez, en la revista El Ecologista- el AVE, por sus altas velocidades, requiere un consumo energético por pasajero próximo al del avión […]. Sin embargo, la tendencia en todo el mundo, y en particular en nuestro país, es la de favorecer los medios de transporte más ineficientes y de mayor impacto medioambiental (automóvil, avión y tren de alta velocidad), en detrimento de los demás” […] “Ese tren exige unas infraestructuras que producen un efecto barrera innegable sobre zonas pobladas y de cultivos, amén del impacto medioambiental sobre flora y fauna. Además, el radio de curva exigido, de unos 7 km., contribuye asimismo a la complejidad del trazado”. En mi artículo, apostaba, pues, por la apertura de la conexión ferroviaria con Andalucía, que nunca debió perderse (como tampoco el ferrocarril de Caravaca), la potenciación del ferrocarril convencional con el desdoblamiento y electrificación de las líneas con Chinchilla, Lorca, Alicante y Cartagena, y el transporte de mercancías por ferrocarril, detrayéndolas de la carretera.

Y es que creo que la llegada del AVE no debe hacernos perder la perspectiva de la defensa del ferrocarril convencional.

martes, 21 de enero de 2014

EL GAMONAL COMO PARADIGMA

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/01/21/gamonal-paradigma/529379.html

En mi último artículo concluía que sigue estando pendiente, desde los tiempos de la Transición, una auténtica democracia participativa en las instituciones más próximas a la ciudadanía, los ayuntamientos. Mi apreciación, que fue una de las señas de identidad del movimiento vecinal allá por los años setenta y ochenta del pasado siglo, coincide con la expresada por la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV), que, con ocasión de los sucesos acaecidos en el barrio burgalés de El Gamonal, aludía hace unos días precisamente a esa falta de participación social en los asuntos municipales como una de las causas del estallido de la protesta. Pero en los acontecimientos que han tenido y tienen como escenario la calle Vitoria de ese barrio burgalés hay otros factores que analizar. Vayamos por partes. 

En primer lugar, no es nada novedoso el recurso a criminalizar, de inmediato, las protestas con el fin de neutralizarlas. Es algo que históricamente viene repitiéndose desde siempre. El historiador británico, ya fallecido, Georges Rudé, desde su posición marxista, expone en su libro La multitud en la Historia cómo los revoltosos y perturbadores de la era preindustrial en Francia e Inglaterra eran tildados de banditti, 'desesperados', 'turba'... Incluso el muy revolucionario Robespierre se inclinaba a considerar a los revoltosos del hambre como 'agentes' de los ingleses y de la aristocracia. Para no irnos tan lejos, cuando se produjo en Madrid, en marzo de 1766, el Motín de Esquilache, que tenía como causa de fondo la liberalización del precio del trigo, lo que produjo la carestía del pan, y como motivo inmediato el decreto de este ministro napolitano de Carlos III que prohibía el uso de sombreros de ala ancha y de la capa española, las autoridades acusaron a los jesuitas de ser los inductores, lo que dio lugar a su expulsión de España y de los reinos hispánicos en 1767. Hoy, ciertos historiadores siguen atribuyendo a ese hecho histórico el carácter de movimiento popular espontáneo, pero con una motivación política evidente, en el contexto de la lucha por el poder entre dos facciones de la Corte. 

En los sucesos del barrio de El Gamonal, cómo no, las autoridades municipales se apresuraron a buscar inductores de la protesta. La calle Vitoria, según el primer edil de Burgos, se había poblado de provocadores antisistema de origen exógeno, afirmación desmentida inmediatamente por la realidad: la práctica totalidad de las personas detenidas eran del barrio. Más recientemente, se acusa a IU de estar detrás de las protestas. Lo extraño sería que no apoyase. Parece consustancial a un partido que se considera, sobre todo, movimiento político-social el combinar la práctica institucional con su presencia en la calle. 

En segundo lugar, otro recurso que viene siendo habitual en los últimos tiempos es el de la manipulación mediática. En este caso, protagonizada, sobre todo, por el Diario de Burgos, que descaradamente ha aireado los sucesos con portadas claramente tendenciosas destinadas a desnaturalizar el hastío ciudadano. Nada extraño en un medio informativo propiedad del cacique localAntonio M. Méndez Pozo, que es juez y parte. Su empresa es la adjudicataria de las obras del bulevar burgalés, a pesar de su turbio pasado, pues ingresó en prisión en 1994 con un condena de siete años por falsedad documental en el llamado 'caso de la construcción' de Burgos. 

En otro orden de cosas, en los hechos de El Gamonal, como en el caso del Motín de Esquilache antes citado, hay que buscar motivos inmediatos y causas de fondo. Está claro que la 'mecha' que hizo estallar el conflicto fue el empecinamiento del alcalde de Burgos, Javier Lacalle (PP), de seguir adelante con las obras sin contar con el vecindario. Pero, además, las protestas han exteriorizado el hastío de esos vecinos por una política de recortes sociales y cierre de escuelas y guarderías, cuando el Ayuntamiento está dispuesto a destinar ocho millones de euros a una obra no imprescindible. Y es que, además, la provincia de Burgos, sin llegar a los altos niveles que registra nuestra Región en lo relativo a paro, pobreza, etc., se sitúa muy por detrás de otras provincias de Castilla y León, como Valladolid, en bienestar social. 

Empero, hay aspectos positivos en esta protesta ciudadana, que aún continúa. Uno de ellos, la solidaridad del resto del país, en la calle y en las redes sociales. Sin desdeñar el alto grado de organización que exhibe esta asamblea vecinal de Gamonal, que impuso varias condiciones al alcalde para sentarse a negociar: libertad para las personas detenidas, la salida de la ciudad de las fuerzas antidisturbios y la paralización inmediata de las obras del bulevar. 

El Gamonal es, en definitiva, el ejemplo de cómo la movilización ciudadana puede reactivar un movimiento vecinal que debiera haberse constituido en un contrapeso al excesivo poder, sin control popular, de los cargos institucionales electos.

viernes, 17 de enero de 2014

MÁS DEMOCRACIA MUNICIPAL

Cuando, como en mi caso, ya se han consumido con creces los sesenta tacos del calendario, es inexcusable echar la vista atrás para recordar aciertos y errores pasados. Aciertos y errores se han dado, cómo no, en mi deambular por la participación política y social, que ha ido consumiendo etapas desde aquellos iniciales escarceos reivindicativos en la Universidad, allá por los años 70 del pasado siglo, hasta mi precoz participación, muy joven aún, en un movimiento asociativo vecinal incipiente, pero que mostraría su pujanza reivindicativa en los años inmediatamente anteriores y posteriores a la Transición democrática. 

En los inicios del año 1983, tras mi activa participación en las asociaciones de vecinos de la barriadas de Vista Alegre y del Polígono del Ensanche de Cartagena de la que fui presidente, con tan sólo treinta años fui elegido, en asamblea vecinal de los barrios de la ciudad y su término, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Cartagena y Comarca, la que luego denominaríamos Fernando Garrido. Contaba esa junta directiva con valiosas personas, con o sin adscripción partidista, y pronto entendimos que había que darle a esa Federación vecinal un potente sesgo reivindicativo. Eran los tiempos en los que la exigencia de una democracia participativa constituía una de las señas de identidad del movimiento ciudadano. Y así lo entendimos en la Federación: había que reclamar del ayuntamiento de Cartagena el reconocimiento de la Federación como interlocutora vecinal y más cuotas de participación popular directa, pues así lo reconocía el artículo 23 de la Constitución. Tras varias reuniones de la junta directiva de la Federación, una potente asamblea de sus barrios integrantes nos mandató para hacer acto de presencia en el pleno del Ayuntamiento de 22 de junio de 1983. Presidía la Corporación el socialista Juan Martínez Simón, que revalidó la mayoría que, en 1979, había llevado a la alcaldía al también socialista (ya fallecido) Enrique Escudero de Castro

A ese pleno acudimos no menos de cincuenta vecinos y vecinas representantes de distintos barrios de la ciudad. Le pedíamos al alcalde que suspendiera, por unos instantes, el desarrollo del mismo para exponer nuestras peticiones, que consistían, básicamente, en dar voz a los vecinos en las comisiones informativas y en los plenos, cuando la situación así lo requiriera, al tiempo que exigíamos el reconocimiento de la Federación como interlocutora válida ante el Ayuntamiento. La negativa del primer edil municipal condujo, pues, a un encierro vecinal, que duró hasta las cuatro de la mañana del siguiente día, y que tuvo el salón de plenos como escenario. Estaban presentes algunos vecinos que eran trabajadores de empresas como la antigua Bazán (hoy Navantia) y que aguantaron estoicamente allí, a pesar de que debían de comparecer a primeras horas de la mañana en su trabajo. Podíamos abandonar el encierro, pero no salir. Por eso, allí acudieron para aportarnos agua, refrescos y algunos bocadillos varios concejales de la oposición cantonal, socialista y comunista (omito sus nombres porque no quiero dejarme ninguno en el tintero). 

La prensa regional recogía, al día siguiente, con el titular «Tras el encierro, sigue la tensión», la noticia del mismo, con mis propias declaraciones y las del alcalde. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, y tras releer esa noticia con detenimiento (conservo aún la página del periódico), constato lo que entonces, con la bisoñez de mis treinta años y, en consecuencia, con mi falta de experiencia política, me era imposible de captar: que aquella Transición, tantas veces idealizada, nacía con serias carencias democráticas. También en lo referente al ámbito local. Miren lo que afirmaba en la prensa el alcalde Martínez Simón, tras el encierro: «Nos vamos a reunir para establecer criterios y fijar prioridades [para los barrios] con absolutamente todos los presidentes de las asociaciones de vecinos, y supongo que allí estarán los de la Federación». Más adelante decía: «Las pautas que haya de seguir [el Ayuntamiento] se harán en el barrio, que es donde está el movimiento ciudadano, que, por cierto, es mucho más importante y está muy por encima de todos estos 'tiquismiquis' de reconocimiento o no de un Federación». Para terminar afirmando, entre otras cosas: «Esto me suena a intento de hacer política, y para eso están las elecciones y las urnas». 

Unos años después se produjo la desnaturalización del movimiento vecinal, el paso de muchos de sus cuadros dirigentes a la política y la consolidación de la falta de control popular de la acción municipal. Por ello, hoy, aquellas reivindicaciones vecinales están más vigentes que nunca. Cuando la crisis ha sido un pretexto para acabar con las conquistas sociales y democráticas, es tiempo de reivindicar, también en ese ámbito municipal, una necesaria revolución democrática. Un proceso instituyente, al decir de Manolo Monereo (*) que, a través de un movimiento político y social, conduzca a la plena recuperación de la soberanía popular. La que exigíamos aquellos jóvenes utópicos de los años 80.

(*) Monereo, Manolo. De la crisis a la revolución democrática. Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2013.


domingo, 12 de enero de 2014

IU-VERDES DEL MUNICIPIO DE MURCIA CELEBRÓ, UN AÑO MÁS, UNA FIESTA DEL ROSCÓN REPUBLICANO MUY REIVINDICATIVA

El llamamiento a la necesidad de la conformación de un amplio bloque político-social de izquierdas para concurrir a las próximas elecciones al Parlamento Europeo y municipales y autonómicas,  junto a la alusión a la campaña por la dimisión del alcalde popular de Murcia, Miguel Ángel Cámara, destacaron entre los actos celebrados en la cafetería Ítaca de Murcia.



Diego Jiménez/Murcia.- Como viene siendo tradicional en los últimos años, IU-Verdes del Municipio de Murcia escogió la cafetería Ítaca de la capital para celebrar, el pasado domingo, 12 de enero,  el Roscón Republicano. Concebido, al decir de Esther Herguedas, concejala de esta formación política en el Ayuntamiento de Murcia, como una celebración en la que se da impulso al inicio del año político, la misma congregó, en esta ocasión, a más de un centenar de personas.

Abrió el acto Manoli Sevilla, directora del Grupo de Teatro Edmundo Chacour Ganem, que agradeció a IU que dicha agrupación teatral fuera un año más la invitada para esta celebración. A continuación, y tomando como referencia el libro del poeta Marcos Ana “Decidme cómo es un árbol”, dicho grupo teatral puso en escena unos fragmentos de dicho texto. Una actuación enmarcada en el homenaje que se quería tributar a este autor, que pasó más de un cuarto de siglo en las cárceles franquistas, así como a la militante Concha Carretero, compañera de celda de las ‘Trece Rosas’, recientemente fallecida.

Posteriormente, el recital poético a cargo de Juan Manuel -que, entre otros, recitó un soneto del poeta del poeta  Diego de Torres Villarroel (siglo XVIII), tremendamente actual por su contenido- precedió a la intervención de Esther Herguedas, concejala del Ayuntamiento de Murcia y responsable regional de Educación de IU-Verdes, quien incidió en su breve alocución en el impulso que esta formación de izquierdas está dando a la necesaria confluencia política y social para la conformación de un bloque popular para concurrir con fuerza a las próximas elecciones al Parlamento Europeo y a las municipales y autonómicas de 2015. Esther hizo alusión, así mismo, a la campaña que esta formación política está desarrollando en la capital de la Región tendente a la dimisión del alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara.

Cerró el acto Paco Muñoz,  Coordinador de IU-Verdes del Municipio de Murcia, quien destacó, entre otras cosas, el crecimiento que está experimentado esta formación política por distintos barrios y pedanías de la capital.



(Fotos cedidas por cortesía de John David Babyack)

miércoles, 8 de enero de 2014

QUE NADA NOS ARREBATE LA ILUSIÓN

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/12/31/arrebate-ilusion/524612.html?fb_action_ids=693743100638850&fb_action_types=og.recommends&fb_source=aggregation&fb_aggregation_id=288381481237582

Poco hay que festejar en una España en la que ha anidado la corrupción. Una España compungida y sumisa, cautiva por el recorte de derechos y libertades ciudadanas, y presa de la incertidumbre y la desesperanza tras la amputación del relativo bienestar de que gozábamos. No obstante, encaren la llegada del próximo año nuevo con empuje, con energías renovadas y con ganas de revertir la situación.


Con su negro mostacho y su voz grave y ronca, al grito monótono y estridente de «¡ha llegado el bollero!», aquel panadero anunciaba sus dulces. Alborozados con su llegada, los chiquillos del barrio nos acercábamos a su bicicleta, que portaba en su parte trasera un cajón con los bollos, roscos de anís y pasteles rellenos de cabello de ángel. «¡Ha llegado el bollero!». Han pasado cincuenta años y aquella letanía monocorde aún resuena en mis tímpanos. Evocadora de una niñez que se fue, irrepetible, preñada de situaciones vividas, no siempre gratas.
Como los persistentes sabañones, visitantes asiduos de mis manos y pies en los fríos días de invierno, compañeros inseparables de mis ratos de obligado estudio. Y los frecuentes episodios febriles, con esos sueños indescriptibles, sólo reproducidos con bastante fidelidad por quienes –artistas, escritores y cineastas– han buceado en el campo del surrealismo. En los ratos en que me abandonaba la somnolencia forzada por la enfermedad, me distraían las imágenes de las gentes que, al atravesar la calle, proyectaban sus sombras en las paredes de mi habitación. Ante esas imágenes, mi imaginación infantil, poseída por el delirio febril, creía estar viendo apariciones fantasmagóricas.
«¡Ha llegado el bollero!». Visitante todo el año, aquél se prodigaba más en los días que precedían a la Navidad. Entonces añadía a sus dulces de siempre los tradicionales cordiales, rollos de pascua y mantecados. Auténticos manjares para quienes sólo conocíamos las estrecheces propias de una época, no tan lejana, en la que la cartilla de racionamiento había condicionado, y mucho, la dieta de nuestros progenitores. Pero en aquellos días navideños esos mismos manjares se elaboraban en casa. Acude a mi mente, con sorprendente precisión, la forma de aquella artesa en la que mi madre, Ana, se esmeraba en elaborar la masa de los dulces que luego transportaba al horno de mi vecina Manuela.
Esperábamos la Navidad con ilusión. Fecha en la que, siquiera por unos días, las vituallas navideñas –entre las que no faltaba el guiso de pavo con pelotas, tan arraigado en nuestra tierra– suplían con creces las carencias de nuestra dieta. Nos alegraba también la Navidad la visita esporádica de algún que otro vecino pidiendo una copita de anís por el ´aguilando´. Época de ilusión en la que, por Reyes, nos era dado recibir regalos, largamente deseados y no siempre satisfechos. Como aquel tren eléctrico que nunca tuve en mis manos, pese a pedirlo con reiteración.
Eran otros tiempos. El paso de los años ha hecho que me aleje de aquella visión idílica de estas fechas del calendario. Además, los difíciles momentos que vivimos invitan poco al optimismo y la alegría. Porque poco hay que festejar cuando aquella Navidad, que me inocencia e ingenuidad infantiles lograron idealizar, se ha transmutado, sobre todo, en una fiesta consumista de la que han desaparecido las tradiciones ancestrales que la adornaban. Poco hay que festejar cuando, nada más abrir mi ventana, observo que los contenedores de basura reciben, cada vez con más frecuencia, la visita de personas que hurgan en ellos para buscar algo más que desechos reciclables. Cuando mi retina suple la figura de aquel bollero de mi infancia por la de personas que, también con sus bicicletas provistas de cajas, pero vacías, salen a la búsqueda de chatarra que les permita sobrevivir. Porque la pobreza, aquélla que marcó en parte nuestras vidas hace cuarenta o cincuenta años, ha regresado para quedarse otra vez, parece que por mucho tiempo. Poco hay que festejar en una España en la que ha anidado la corrupción.
Una España compungida y sumisa, cautiva por el recorte de derechos y libertades ciudadanas, y presa de la incertidumbre y la desesperanza tras la amputación del relativo bienestar de que gozábamos.
Hoy cerramos un año aciago. Los pronósticos dicen que, a corto plazo, poco o nada va a mejorar la situación. No obstante, encaren la llegada del próximo año nuevo con empuje, con energías renovadas y con ganas de revertir la situación. Deseémonos todos que nada ni nadie logren arrebatarnos la ilusión. La de nuestra infancia.

domingo, 22 de diciembre de 2013

SI TOCAN A UN@, NOS TOCAN A TOD@S

Con este eslogan de fondo, exhibido en una pancarta, la Coordinadora Antirrepresión de la Región de Murcia denunció, con concentración y posterior rueda de prensa el pasado sábado, 21 de diciembre, ante la Delegación del Gobierno, la detención de Daniel y Raquel, dos víctimas más de las arbitrarias decisiones de Joaquín Bascuñana, delegado del Gobierno.

Diego Jiménez/Murcia.- Los jóvenes Daniel y Raquel, como cientos de personas convocadas por la Marcha de Mareas de Murcia, acudieron al pasado 14 de diciembre al Palacio de Congresos Víctor Villegas de Murcia, lugar en que se celebraba la Convención Regional del Partido Popular, en un acto que contó con la asistencia de Mariano Rajoy. La protesta transcurrió con total normalidad. Pero, a juicio de muchas de las personas asistentes, era claramente visible el nerviosismo de los componentes del numeroso despliegue de fuerzas antidisturbios, hecho que viene repitiéndose en la Región de Murcia con demasiada frecuencia en los últimos tiempos y con actuaciones que rayan los límites de lo permisible en un Estado que se dice democrático. Al terminar el acto, y cuando ya la mayor parte de las personas presentes en la protesta marchaba a sus casas, la policía procedió a la detención arbitraria de Daniel y Raquel, hecho que vino precedido de agresiones y empujones que no venían a cuento, habida cuenta del carácter pacífico que había tenido la protesta y de que, en ningún momento, dichos jóvenes mostraron resistencia ante dicha acción.

Por ello, pasados unos días, ayer sábado, 21 de diciembre, más de un centenar de personas se concentraron en frente de la Delegación del Gobierno de Murcia para mostrar su apoyo a Daniel y Raquel. La concentración y rueda de prensa había sido convocada por la Coordinadora Anti Represión de la Región de Murcia (ARM) y contaba con el apoyo de multitud de organizaciones políticas y sociales de la Región. Las personas presentes mostraron, durante el desarrollo de la rueda de prensa, fotografías de la arbitraria y desproporcionada acción policial contra estos jóvenes que, tras la detención, quedaron en libertad pero con cargos, concretamente  los de "atentado a la autoridad".

Pedro Luis López, portavoz de la Coordinadora Antirrepresión de la Región de Murcia, comenzó la rueda de prensa señalando “que la protesta del pasado 14 de diciembre tuvo en todo momento un carácter pacífico” y que las detenciones se produjeron cuando ésta ya había terminado, por lo que podrían haberse evitado de haber mediado más colaboración por parte de la policía.

Posteriormente, en relación con la versión policial publicada en diferentes medios afirmando que “cuarenta manifestantes se abalanzaron contra la policía cuando estos intentaron identificar a dos personas concretas”, Pedro Luis López insistió en que las imágenes emitidas en diferentes medios “desmienten claramente esta versión y explicó que los allí presentes no tenían una actitud de no identificarse, todo lo contrario, estaban solicitando “que se identificaran a cada una de las cerca de cuarenta personas que permanecían retenidas”. Respecto a los cinco policías heridos, explicó que, terminadas las detenciones, “no había ni siquiera algún policía que se quejase de alguna parte de su cuerpo”, ni tampoco acudieron ambulancias.

Terminó su intervención exigiendo la dimisión del Delegado del Gobierno, Sr. Joaquín Bascuñana, alegando falta de credibilidad e incapacidad de control de las actuaciones policiales,  y la retirada de los graves cargos que se imputan a Daniel y Raquel, anunciando, además, que “la Coordinadora Antirrepresión está elaborando un dossier con imágenes, vídeos, partes de lesiones y reveses judiciales de la Delegación del Gobierno que entregará a organizaciones estatales e internacionales de Derechos Humanos, incluido el Comisario Europeo de Derechos Humanos”, ya que, según Pedro Luis López, “lo que pasa en esta región no es normal”.

A continuación intervino Daniel, muy emocionado,  quien resaltó que ellos no se identificaron pues no se les requirió hacerlo en ningún momento, ya que “la policía en realidad quería identificar a otras dos personas”.  Por último habló Raquel, que apenas pudo articular palabra, para decir que no entiende las acusaciones tan graves que se les imputan, cuando “no había ocurrido nada en toda la protesta y habían mantenido una actitud pacífica en todo momento”.

Finalmente, la rueda de prensa se cerró agradeciendo los apoyos y muestras de solidaridad de todas las organizaciones y colectivos que así lo habían manifestado públicamente, y también a los presentes en la concentración.


jueves, 19 de diciembre de 2013

Manolo Monereo: “Estamos inmersos en un cambio de época hacia peor. El pasado no volverá”

Este conocido jurista y analista político afirmó en Murcia que en España asistimos a una involución social y política, convertidos, cada vez más, en periferia subalterna de la Unión Europea alemana”.



Diego Jiménez/Murcia.- El pasado miércoles, día 18, y en acto organizado por el Frente Cívico ‘Somos mayoría”, el conocido analista político Manolo Monereo dio a conocer en Murcia unas pinceladas de su reciente libro “De la crisis a la revolución democrática”, publicado por la editorial El Viejo Topo y prologado por Julio Anguita. Dicho acto se repitió al día siguiente en Cartagena.

Le precedió en el uso de la palabra el conocido activista José Coy, quien, entre otras cosas, afirmó que “el Frente Cívico quiere ser parte del poder ciudadano que está por construir”. Dio cuenta, además, de las ocho columnas que, desde distintos puntos de España, van a confluir próximamente en Madrid. Concretamente, la de la Región de Murcia, a falta de concretarlo con los compañeros y compañeras de la Comunidad Valenciana, iniciaría su andadura a primeros de marzo de 2014.

Intervención de Manolo Monereo

Por su parte, Monereo comenzó diciendo que el libro que presentaba surgió de una sugerencia que le hizo el editor de El Viejo Topo,  Miguel Riera. A continuación pasó a exponer algunas pinceladas de su contenido. El meollo del libro, la novedad radical que expone, es que “estamos plenamente inmersos en un cambio de época hacia peor”. Afirmó que, en el centro del Imperio –del que la UE forma parte- ha hecho mucha mella la idea de que “el capitalismo financiarizado había superado la noción de crisis”. Además, a mayor abundamiento, una gran parte de la izquierda europea “infravoloró” los efectos de la crisis.

Refiriéndose al caso español, puso especial énfasis en su tesis de que “más que una burbuja inmobiliaria ha existido una burbuja mental”, en el sentido de que en el imaginario colectivo se había incrustado la convicción de que habíamos llegado a un nivel superior de civilización en el que “el sistema nos iría mejorando las condiciones de la existencia”, razón por la que habían quedado desfasados términos como la “lucha de clases”.

Respecto a nuestra integración en Europa, aludiendo al conocido ‘Mito de Casandra’, se refirió a quienes profetizaban males que nadie creía, como en el caso de Julio Anguita. Esos males han llegado y, “por ello –enfatizó- no volveremos al pasado” pues, tras el salvaje ajuste estructural, viviremos en “otro país”. En efecto, en los momentos actuales, dijo, estamos inmersos en un auténtico “estado de excepción”, que para el movimiento obrero es un “estado de emergencia”. España sufre los embates de una crisis del capitalismo de la globalización, pero lo que está en juego es la salida a la crisis que se inició en los años 70. “Ha quebrado el modelo de la contraofensiva del capital que se inició, allá por 1970, y que tuvo su punto final en 2008, con la quiebra de Leman Brothers”, afirmó, por lo que nos encontramos con una “crisis sistémica”, que afecta a ámbitos como el de la geopolítica (con la emergencia de nuevas potencias –China, Rusia, India…- que le disputan la hegemonía a EEUU); una crisis ecológico-social, y una crisis cultural, en la medida en que, “por primera vez en 500 años, tras el mal llamado ‘Descubrimiento de América’ por los europeos, está en crisis el modelo eurocéntrico hasta ahora dominante”.

Puso especial énfasis en afirmar que España es hoy la periferia de una Europa central rica (Alemania), al tiempo que se detecta una crisis del Estado. “Europa es el problema”, dijo, en la medida que “nuestra pertenencia a la UE va a agravar –ya lo está haciendo- nuestra situación”. Su visión pesimista quedó avalada por las previsiones del FMI, que prevé para España, en el horizonte del 2018, una tibia bajada de las cifras del paro (hasta situarse en el 25% de la población activa) y una Deuda Pública que se elevará hasta el 105% del PIB. Ante lo que afirmó: “Estas previsiones pesimistas han rebasado las que se intuían con la aprobación del Tratado de Maastricht”.

En otro orden de cosas, advirtió de que estamos inmersos en pleno proceso de una “lucha de clases”, pero practicada por “los de arriba”, con ataques claros a los tres componentes del salario de los trabajadores: las nóminas, las prestaciones sociales y las pensiones. Insistió en la posición dominante de Alemania en este contexto, aun reconociendo que este país hegemónico, que intenta asfixiar a los demás, también está en crisis: “La Banca alemana ha recibido una inyección de 500.000 millones de euros por parte del Estado”, dijo. En este contexto, criticó que las burguesías madrileña, catalana y vasca han hecho “causa común” con la burguesía alemana para “liquidar las conquistas sociales y los derechos laborales en España”. Además, asistimos a una desertización industrial del país, con la asfixia de la pequeña y mediana empresa, huérfana de créditos, que se intenta paliar con el turismo de masas, con una agricultura residual y con el intento de resucitar la burbuja inmobiliaria. "Es auténtico “golpe de Estado” que conduce claramente a una crisis del régimen", dijo.

Aludió a la carta firmada por Trichet y Fernández Ordóñez   a Zapatero (aireada estos días en los medios de comunicación tras la publicación del libro del expresidente socialista) que demuestra que “España está intervenida de facto por los poderes económicos”. Estamos, como se decía arriba, en una “crisis del régimen”, ante la que caben dos cosas: la ‘restauración’, legalizando el estado de cosas existente, o la ‘ruptura’, que permitiría a la ciudadanía erigirse en protagonista. Lógicamente, se impone la segunda opción para que, como se afirma en la contraportada del libro, sea posible “un proceso constituyente que devuelva el poder a la ciudadanía; en definitiva, una revolución democrática para una ‘República plebeya’. A eso quiere contribuir el Frente Cívico. Somos mayoría".

Tras su exposición, tuvo lugar un animado coloquio en el que, entre otras cosas, se debatió sobre el órdago soberanista catalán, calificado por Monereo como un intento de la burguesía catalana de adquirir cuotas de poder en la UE, desligada del Estado español. Aun admitiendo que, en el seno de las clases populares catalanas, pueden haber motivos de serio descontento, "en ningún caso -dijo- el centralismo de Madrid puede ser el pretexto", pues hoy "el poder real en España lo detentan las instituciones comunitarias, encabezadas por Alemania". 


martes, 17 de diciembre de 2013

LOS DESVARÍOS DE MONTORO


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/12/17/desvarios-montoro/521732.html

No sé si será por la especial aversión que siento hacia el personaje, pero, cada día que pasa, le encuentro más parecido físico a Cristóbal Montoro, el por ahora todopoderoso ministro de Hacienda, con la caracterización con que el actor Max Schreck interpretara al vampiro Nosferatu, en una película muda de 1922 dirigida por F.W. Murnau. Y es que, además, el parecido llega más allá, pues Montoro está resultando peligroso no sólo por lo que dice sino, sobre todo, por lo que hace.

Cristóbal Montoro ha experimentado en su persona lo que la sociología marxista define como ‘desclasamiento’. En efecto, jienense de origen, de extracción social humilde (su padre hubo de emigrar a Madrid, ciudad en la que trabajó como pintor de ‘brocha gorda’), se hizo catedrático de Economía y saboreó pronto la embriaguez que produce el poder. Y, llegado al mismo, su aversión hacia las clases populares es tan notoria como sus reiterados intentos de justificar sus decisiones basándolas en un supuesto interés general. Y, además, todas ellas, adornadas con frecuentísimos desvaríos, sólo equiparables a los de su jefe de La Moncloa, quien recientemente, dando muestras de su probada ‘valía intelectual’, metió la pata, como es sabido, en Johannesburgo. Las meteduras de pata (¿o quizá provocaciones?) de Montoro también son frecuentes. Recordemos su alusión en la tribuna del Congreso a que el paro estaba creciendo moderadamente. También, su peculiar explicación de los ceses de la Agencia Tributaria (AEAT) -una auténtica purga que ha motivado que éstos se hayan elevado a 310 en los últimos 18 meses-  a lo que se suma su reciente anuncio del pasado jueves en el pleno del Congreso de un mayor control de la misma, lo que aumentaría la opacidad de este organismo fundamental del Estado. El mismo pleno en el que vertió amenazas a la prensa, por denunciar esos ceses en la AEAT y la amnistía fiscal a la cementera multinacional Cemex, lo que nos sitúa en un nuevo escenario de “ley mordaza”, según la opinión del diputado Gaspar Llamazares.
Cristóbal Montoro responde muy bien al perfil de quien ha sido investido de poder para hacernos la puñeta cada día a los españoles, pese a su machacona insistencia en que actúa para el bien general. En una entrevista que reproducía hace un par de meses la sección de Economía de El País, afirmaba, por ejemplo, que España, que no puede hacer una devaluación de la moneda como hace unos años, practica una devaluación interna. En román paladino, eso significa que debemos competir con devaluación salarial, con más despidos y con condiciones de trabajo más precarias. Se enorgullecía, además, de la absoluta independencia y soberanía económica de España, razón por la que no forzó que el BCE comprara bonos de la Deuda española, para bajar el coste de financiación de la misma, para, unas líneas más abajo, en evidente contradicción, afirmar que el ajuste estructural de más de tres puntos del PIB en plena recesión ha sido útil para ‘ser creíbles’. Ante los mercados, claro. ¿Pues no quedábamos en que éramos soberanos?

Montoro, además,  miente compulsivamente cuando afirma que la reforma laboral no ha destruido empleo. Pues las cifras, tozudas, le delatan. Según el INE, el cuarto trimestre de 2011 se cerró con algo más de 5, 2 millones de personas desempleadas y hoy se acercan a los 6 millones. Todavía es más drástica la reducción de la población activa, que ha pasado en ese periodo de casi 18 millones de personas a estar en estos momentos en 16,8 millones.
Miente cuando nos dice que la amnistía fiscal ha permitido el mayor afloramiento de bases imponibles y que Bárcenas no se benefició de ella. ¿Alguien le cree? Pero su cinismo nada disimulado queda en evidencia cuando, en esa misma entrevista, llegó a decir que no entendía cómo alguien que esté en política, en un determinado nivel, pueda admitir que se le pague en negro. Afirmación que queda en entredicho a la luz de las recientes revelaciones del juez Ruz de una contabilidad ‘b’ en el PP.

Montoro, al que le repugnan claramente las clases populares, acredita, sin embargo,  una eficacísima gestión para favorecer a las grandes fortunas (se han triplicado las SICAV y ha aumentado en un 14% en un año el número de millonarios en España). Y hace unos días, en una entrevista para El Mundo, encontramos una frase para enmarcar: “ El PP volverá a ganar las elecciones, porque ‘los mercados no son gilipollas’ ”, afirmación ante la que la escritora Rosa María Artal llegó a decir que, sin afirmarlo abiertamente, Montoro se muestra convencido de que los gilipollas se encuentran entre esa sociedad española anónima, otrora lanzada a un consumo inducido y hoy aniquilada. A lo que yo añadiría: una sociedad sólo aparentemente inerme e inactiva, que hoy por hoy sigue soportando sus desvaríos. ¿Por cuánto tiempo?

martes, 3 de diciembre de 2013

¿DEMOCRACIA? ¿QUÉ DEMOCRACIA?


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/12/03/democracia-democracia/518329.html


Recientemente, en mi artículo Emerge el fascismo reflexionaba sobre el preocupante auge del mismo en Europa y en España. Pero, con ser grave esa irrupción de actitudes antisociales y antidemocráticas, no es ése el único mal que amenaza a las sociedades occidentales, formalmente democráticas. Y digo formalmente porque la crisis económica está siendo un pretexto para acabar, no sólo con las conquistas sociales que empezaron a consolidarse en el viejo continente tras el drama de la Segunda Guerra Mundial, sino con la democracia misma.

Hace ya casi dos años, a primeros de enero de 2012, en plena efervescencia de la crisis económica, el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, en una reunión con líderes sindicales del continente, alertaba sobre el peligro de que la democracia desapareciera de países como España, Grecia y Portugal si no se adoptaban drásticas medidas de ajuste para atajar la crisis. Esas medidas a las que apelaba Barroso se han dado, pero la democracia, hoy, se tambalea.

Si nos ceñimos al caso español, muchos son los indicadores que demuestran que las amenazas del presidente de la Comisión Europea están siendo, de facto, una realidad. Para empezar, el pasado jueves, día 28, fue aprobada en el Congreso la LOMCE. Y no sé a qué venían tantas manos tendidas hacia el titular de Educación, José Ignacio Wert, sin duda orgulloso por haberla sacado adelante, de forma 'democrática', pero con los 182 votos exclusivos de su grupo. No puede considerarse democrática una ley que ha concitado tantos rechazos sociales. El Parlamento es la expresión de la soberanía popular, pero, en virtud del 'rodillo' que ejercen las mayorías, acaba distanciándose de la ciudadanía.

Ese mismo día se aprobó, con menos bombo mediático (con los votos en contra de ERC, Amaiur, IU, Entesa Progres per Catalunya y PSOE), la llamada Ley de Transparencia. Votada el pasado miércoles en el pleno del Senado, volvió al Congreso sin incluir mejora alguna para el derecho de acceso a la información, hasta el punto de que Victoria Anderica Caffarena, coordinadora de campañas de Acces Info Europe, afirmó: «El Partido Popular ha ignorado a la sociedad civil durante todo el proceso de adopción de la ley de transparencia manteniendo una postura única, muy limitada y que plantea una propuesta que viola los estándares mínimos internacionales».

El Senado había ignorado los distintos llamamientos hechos por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) para la mejora de ese proyecto de ley, al no estar en línea con los estándares internaciones. Según algunas fuentes, acabará ocupando la posición 75 de 96 en la lista de países con leyes de acceso a la información, con una puntuación de 68 sobre 150 puntos según los indicadores del Global RTI Rating (ranking global de acceso a la información). En un contexto en que la ciudadanía necesita dotarse de mecanismos que saquen a la luz tantos escándalos de corrupción, esta ley viene a negar esa posibilidad, pues la misma OSCE afirmaba que dificultaría el trabajo de los periodistas.

Pero, sin ningún género de dudas, si hay alguna norma que evidencia la indudable deriva autoritaria del Estado Español, es precisamente el anteproyecto de ley de seguridad ciudadana, la conocida como 'Ley mordaza'.

Precedida, como es sabido, de contundentes acciones policiales represivas, este anteproyecto de ley, que nos retrotrae al Estado policial franquista, supone un ataque directo a las libertades de expresión y manifestación. Pese a su maquillaje cosmético a su paso por el Senado, la cuantía de las multas que se tratan de imponer a la ciudadanía, incluso por convocar una concentración por twitter ante el sacrosanto edificio del Congreso, nos parece, no ya excesivo, sino simplemente una burla al Estado de Derecho, el mismo que este mismo Gobierno viene atacando sistemáticamente. De ahí a la existencia de un Gobierno formalmente democrático (en el que se conservan la división de poderes, las elecciones periódicas, una supuesta libertad de prensa...), pero que con sus actuaciones bordea los límites de un Estado autoritario semifascista, va un paso.

Porque, lo digo con toda claridad, no puede considerarse democrático un sistema político que gobierna para el 20% de la población más rica y castiga al 80% restante. No hay democracia cuando se salva a la Banca pero se permite que ésta viole el derecho fundamental a la vivienda. No puede ser democrático un Estado que no impide que las rentas del capital crezcan indefinidamente mientras menguan las del trabajo. No puede considerarse que exista democracia en un país en el que más de seis millones de ciudadanos están privados del derecho fundamental al trabajo. No hay democracia cuando estamos cansados de oír las apelaciones de Rajoy al necesario sacrificio de la ciudadanía, mientras que la casta dirigente se escuda en leyes mordaza para que no conozcamos sus tropelías y enormes privilegios de los que gozan. No es democrático un Estado que viola los derechos humanos como en el caso de la valla de Melilla. No sigo por no abrumarles más.

Pero, ante tantas evidencias, me pregunto: ¿Tenemos realmente democracia? ¿Qué democracia?