viernes, 17 de octubre de 2008

EL BUFÓN ITALIANO LEO BASSI PUSO A MURCIA "PATAS ARRIBA" DURANTE SU ESTANCIA DE TRES DÍAS EN LA CIUDAD











Una cena con organizaciones sociales, una obra de teatro y el espectáculo de calle BassiBus fueron la respuesta del cómico al veto de la Consejería de Cultura a su actuación en AlterArte.

Diego Jiménez/Murcia.- No es fácil condensar, en el reducido espacio de una crónica periodística, el manantial de sensaciones que el paso de Leo Bassi por Murcia despertó en las personas que tuvieron la suerte de ver en directo a un cómico, sobre todo transgresor, que, sin embargo, logra conectar con gente del más variado espectro social, cultural y político. Tras la clara maniobra de censura que el consejero de Cultura del gobierno regional murciano, Pedro Alberto Cruz, impuso a su participación en el festival AlterArte 2008, por coincidir su comparecencia con las fechas en que se celebra el Congreso regional del PP murciano, Leo Bassi decidió acudir a Murcia para que los centenares de denuncias recibidas en su correo desde esta tierra, más de quinientas, no pasaran desapercibidas.

Cena con colectivos sociales


Leo Bassi quiso departir unos momentos con las personas que se han esforzado por que recalara en Murcia, ciudad en la que, para evidenciar ante sus censores que el arte es libre de ataduras y mordazas, decidió actuar gratuitamente. En la noche del pasado lunes, día 13, se sentó en torno a una mesa, en el Txoko que regenta Pepe Sánchez, con las personas y colectivos que han hecho posible su estancia en Murcia, a saber, el Foro Social, el Foro Ciudadano, Murcia no se Vende e IURM. En el transcurso de la cena nos confesó que la única imagen que tenía de la ciudad, al atravesarla sin detenerse en ella, era la de esa imagen del Cristo de Monteagudo. Se mostró halagado por el esfuerzo realizado para que recalara aquí, y brindó, en varias ocasiones, por el éxito del motivo que le trajo hasta Murcia: ser un simple amplificador de las denuncias de todo tipo que ha recibido sobre aspectos urbanísticos, culturales, sociales, etc.

Revuelo en el Centro Social universitario

Media hora antes de su actuación en el salón de actos del Centro Social de la Universidad de Murcia en Espinardo, donde iba a representar “La Vendetta” el pasado martes día 14, los accesos al mismo se encontraban llenos de un público ávido de contemplar con qué nos iba a sorprender este afamado bufón. La representación comenzó hacia las 20:15 h., gracias al esfuerzo de personal anónimo que se hizo cargo de los efectos especiales de luz y música. El local se quedó pequeño. Las cuatrocientas localidades fueron insuficientes y el público asistente se situó en los laterales del salón y en los pasillos. Leo Bassi apareció en el pasillo central del local, rodeado de gran expectación, ante un público mayoritariamente juvenil y, enseguida, pudimos constatar que su representación iba a estar adornada de sorpresas, frases jocosas, ironía y, sobre todo, provocación, mucha provocación. Bassi jugó con el espectador y montó su espectáculo en torno al concepto de la manipulación de que somos objeto. Antológico su monólogo evocando su infancia en la plaza del Duomo (Milán) en la que, como “primer gesto revolucionario”, se desprendió de las palomas -a las que su familia y otras daban de comer en las tardes dominicales- con un petardo rojo. La Vendetta continuó con cortas reflexiones satíricas dirigidas a un público totalmente entregado. Leo Bassi había provisto de plásticos protectores a quienes ocuparon la primera fila, pues sobre el auditorio lanzó, a lo largo de su actuación, agua, coca cola, huevos, etc., para justificar situaciones absurdas alusivas a la globalización neoliberal, la pobreza, la hipocresía, el juego del golf, las guerras, etc. Mantuvo al público en zozobra tras confesar que le gustaría morir sobre un escenario, pegándose un tiro en la cabeza, eso sí “tras matar a unos veinte espectadores”, para, a continuación negar ese extremo, confesando que la gusta la vida, y proceder a regar el escenario con un líquido que aparentaba gasolina, lo que provocó un fuego tan fugaz como inofensivo. Bassi mostró sus habilidades de acróbata, jugando con pelotas de baloncesto, que colocó sobre sus pies en posición vertical y hacia arriba, y sobre las manos. Especial énfasis puso en resaltar su periplo por Kenia, donde pudo constatar la enorme distancia que media entre quienes acuden a ese país en visita turística y la pobreza de sus habitantes, por lo que dijo entender que la juventud, pobre y manipulada por “cualquier musulmán simpático”, se deje arrastrar a la práctica de la actividad terrorista, colocando, por ejemplo, un artefacto explosivo en el hoyo de un “green” de un campo de golf, deporte al que dice odiar. Manipuló al público cuando, tras elegir a dos supuestas personas voluntarias, en este caso, Sergio y Nora, simulara que los había hipnotizado. Momentos después aclaró que todo había sido un truco y dio a entender que si un público joven, universitario y supuestamente preparado, había llegado a creer que un pobre cómico como él tenía esos poderes hipnóticos, es fácil colegir que la manipulación, a otra escala, aparezca constantemente en nuestra vida cotidiana. “Si yo tuviera esos poderes –dijo- estaría dirigiendo el PP”, para añadir a continuación que “el artista manipula, normalmente, a un público que quiere ser manipulado”.

A lo largo de la actuación de Bassi no faltaron alusiones al PP murciano y a la figura de su censor, Pedro Albero Cruz, aunque quienes esperaban una mayor virulencia en este sentido constataron que el espectáculo se deslizaba por otros derroteros. No obstante, tras concluir el mismo todo el mundo valoraba muy positivamente a un cómico que es capaz, en solitario, de concitar la atención y el interés y provocar la carcajada de cientos de personas durante más de dos horas.

Y llegó el BassiBus urbano

La murciana plaza de Santo Domingo fue el punto de partida, el pasado miércoles día 15, del periplo del BassiBus urbano, idea con la que el cómico italiano sustituyó la prevista marcha hacia los lugares más señeros de la especulación urbanística en la Región con dos autobuses, al haberse registrado peticiones para viajar en ellos que excedían la capacidad de éstos. Sobre la plaza, pues, había un andamio metálico provisto de ruedas, al que varios voluntarios rodearon con tela roja y al que unos grafiteros pintaron simulando un autobús, y otra estructura similar cuadrada. Los improvisados “vehículos” estaban dispuestos para cubrir un trayecto, por calles peatonales, que tenía como destino la plaza del Romea, la calle Trapería, la plaza del Cardenal Belluga y, por último, la Glorieta del Ayuntamiento.

Antes de la partida, Leo Bassi animó desde la parte superior de su peculiar autobús el espectáculo. Bailó, al ritmo de la música de Rubén Blades, y pasó a dar detalles de la prohibición de su participación en AlterArte. En la plaza, sonaba también la música de un grupo musical amigo del artista, “Rock, ‘n, tres”, de Palma de Mallorca. Sobre las 19:45 horas, la comitiva, animada por el sonido de una “batukada” situada sobre la plataforma rodante, enfiló hacia la plaza del Romea, lugar donde Leo Bassi dio a conocer la cifra de más de quinientas denuncias, relativas a casos varios de la Región, recibidas por correo electrónico. Fue el momento álgido en cuanto al número de personas asistentes, más de tres mil, aunque la policía local rebajó la cifra a trescientas (curiosa la manera que tiene la policía local de calcular el número de asistentes, siempre muy por debajo de la realidad). Leo impidió la presencia sobre el autobús de un cámara de la televisión autonómica regional, “La 7”, según se nos dijo después, por haber censurado esta emisora unas declaraciones del cómico alusivas precisamente a la censura. Sobre el suelo de la plaza, unos actores encadenados eran la expresión de la denuncia de Murcia no se Vende sobre la situación de Marina de Cope, espacio para el que se pide la declaración de Parque Natural. Y comenzó, no sin cierta prevención inicial a actuar sobre el escenario del BassiBus de quienes tenían preparadas sus denuncias, la relación de éstas. Así, se pasó a denunciar la corrupción urbanística en Totana (Marcela Crespo); la situación de la Cuenca del Segura (Feliciano Sáez, de Greenpeace); la actuación sobre la Marina de Cope (Paco Cutillas); la insuficiente política de transporte urbano y las carencias educativas (Alberto); el uso ilícito del agua (Joaquín Pastor); la vergonzosa situación del ferrocarril en la Región (Alberto Sánchez); la destrucción del patrimonio natural, como en el caso del castillo de Lorca, declarado BIC y junto al cual se erige un parador (Antonio Lorca)…

Las denuncias se fueron intercalando con la actuación de Leo Bassi, que, en un momento, exhibió un cartel bautizando como “Calle del Príncipe Alberto” (en clara alusión a Pedro Alberto Cruz, consejero de Cultura), el espacio sobre el que se situaba la actuación.

La comitiva enfiló luego hacia la plaza del Cardenal Belluga, y a la altura de la confluencia de las calles Platería y Trapería, lugar donde se ubica la oficina del constructor López Rejas, los aplausos del público fueron el telón de fondo del número de Leo Bassi, bautizando esta confluencia como calle Timo de la Paz y colocando una foto del constructor sobre la ventana del inmueble. Llegados a la catedral, Leo se aprestó a saludar a los estudiantes de la Escuela de Arte Dramático y Danza, apostados en los balcones del edificio, con una cómica invitación a que saltaran, pues ese último gesto daría satisfacción al público. Tras evocar a los Brigadistas Internacionales que lucharon en la Guerra Civil, tomó la palabra Floren Dimas, que recordó que en este conflicto murieron 50.000 murcianos y otros 1.5oo fueron fusilados. Tras él, Leo Bassi leyó un alegato contra Pedro Alberto Cruz. Una estudiante denunció a la UCAM y a sus maniobras especulativas en torno a los terrenos en Cartagena, información que fue completada por otra persona. Tres mujeres de La Paz escenificaron un “lavatorio” con champán para denunciar la actuación especulativa de López Rejas. En ese momento, me decidí a subir al escenario, desde el que aproveché para denunciar la situación de la pobreza que afecta a los ancianos de nuestra Región y al 26% de la población de nuestra tierra, para pasar a recordar el incumplimiento por los países ricos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Alberto aprovechó después su turno para hablar sobre el carril bici y sobre la ausencia de éstos en el trazado urbano.

Con el público provisto de velas encendidas, la comitiva cubrió los escasos doscientos metros que hay desde la plaza del Belluga hasta la Glorieta del Ayuntamiento de Murcia. Allí, se dispuso el BassiBus, procurando estratégicamente cubrir, en parte, la pancarta “Agua para todos”. En ese lugar, José Luis L. Lillo, de STERM-La Intersindical, denunció la cesión de suelo municipal para centros educativos privados, un resultado, dijo, del Pacto por la Educación (que no firmó el STERM). Tras él, se produjo lo que Leo Bassi había venido guardando como “noticia bomba” de alcance nacional: al escenario subió Ángel, un vecino de Puente Tocinos, que denunció presiones y amenazas de una empresa vinculada a las hermanas Koplowitz por una expropiación sobre su propiedad para construir un hotel de cinco estrellas. La empresa llegó a contratar matones que llegaron a golpear un hijo suyo y zarandear a su suegro, ya anciano. La indignación de los presentes subió de tono cuando Ángel afirmó que su suegro identificó a uno de esos matones como uno de los integrantes del cortejo de seguridad de Rajoy, en su pasada visita a Murcia, tras lo que Leo Bassi espetó: “Si hay aquí periodistas, escuchadlo, averiguad cuál es esa empresa de seguridad”.

A continuación, se produjeron otras denuncias: el aparcamiento previsto en San Esteban (Ana Fernández); la vejación que sufren en ciertos colegios los hijos de madres solteras (Ana)…Leo Bassi aprovechó para exhibir unos carteles, con las fotos del presidente Valcárcel y del alcalde Cámara, sobre los cuales se lee: “I, dibujo de un ladrillo, Murcia”, en alusión a “Yo enladrillo Murcia”.

El espectáculo concluyó con el ofrecimiento del local Centro Social Ocupa “La fábrica de hielo”, por parte del joven Víctor Cánovas, a cuantos artistas vetados en Alter Arte quieran usarlo. Victor nos informó, además, que el próximo fin de semana van a celebrarse unas Jornadas anticapitalistas, para lo que nos aportó una web disponible para el público interesado en la que puede verse el programa de actos: http://www.lafabrikadehielo.wordpress.com/.

El acto se cerró con la exhibición, por parte de Leo Bassi, de un cartel en defensa de la Marina de Cope, tras agradecer efusivamente al público murciano que su espectáculo hubiera sido posible.

2 comentarios:

Clares dijo...

Yo seguí todo el recorrido. La denuncia de Ángel, sobre el uso de la violencia física por parte de los matones, quizás enviados por el PP, como parecía por los indicios, me pareció muy fuerte. Al día siguiente la Opinión decía que vaya noticia, una expropiación, pero esa no era la noticia, sino que nuestra Región había iniciado el camino confuso entre política y mafia, sin detenerse en el uso de la violencia. Para los medios de comunicación es mejor entender a medias.

Anónimo dijo...

STERM no firma el Pacto Social por la Educación pero sí fima, uno tras otro, los Acuerdos que desarrollan cada uno de los apartados del Pacto. Eso es demagogia, simple y trasnochada. No firman el pacto global porque están convencidos de que firmar con el PP es dejarse comer por la derecha. A este tipo de sindicalistas no quisiera yo deberles nada. Pero firman los acuerdos concretos porque no pueden negar ante nadie (menos ante sus afiliados) que mejoran las condiciones de la ESCUELA PÚBLICA, aún con sus carencias. El camarada Lillo va por ahí diciendo cada cosa. Pero ¡coño!, ahora me acuerdo que STERM firmó con el PP una orden que se pasaba por los huevos la aplicación de la jornada de 35 horas semanales, reivindicación histórica de la izquierda donde las hubiera. Se les pasaría. No ¡coño! pero si los de ANPE se lo hicieron ver. Ay.