sábado, 7 de julio de 2018

LA LÍNEA DEL HORIZONTE, UN RELATO DE LA RECONCILIACIÓN

https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2018/07/07/linea-horizonte-relato-reconciliacion/936583.html

Conocí a la catedrática de Historia y escritora cartagenera Isabel María Abellán con ocasión de la presentación de su novela Isidro, sobre el campo de concentración de Albatera, en mayo de 2016. Me impactó la fuerte carga emotiva de aquel relato, en el que convivían a partes iguales el amor, la amistad, la solidaridad y, sobre todo, el ansia de sobrevivir frente al horror. Me dispuse, por ello, a reseñar aquella novela. Mi artículo, La trompeta de Isidro, se publicó en LA OPINIÓN el 24 de mayo. Esa misma mañana, para mi sorpresa, recibí una llamada de Isabel María, agradeciéndome el gesto. Pese a que no nos conocíamos personalmente, esa llamada fue, como en la película Casablanca, «el comienzo de una larga amistad».
Por ello, cuando a finales del pasado año me encontraba en pleno proceso de corrección de galeradas de mi libro La casa de la loma, no lo dudé ni un momento: decidí que el prólogo de este libro de memorias sobre la vida de mi madre, Ana, merecía ser escrito por una persona de la talla moral, la sensibilidad y, por qué no decirlo, la ternura de mi paisana cartagenera. Por supuesto, Isabel María no sólo aceptó encantada el ofrecimiento, sino que también se prestó a hacer la presentación de mi libro en Murcia, a mediados del pasado mes de marzo.
Hace un par de meses, recibí una llamada suya. Me comunicaba que había pensado en mí para la presentación en Murcia de su primera novela sobre el campo de concentración de Albatera, La línea del horizonte. He de reconocer que ese inesperado ofrecimiento me abrumó en un principio. Dudé, por un momento, que yo pudiera estar a la altura de un acontecimiento literario de esa índole. No obstante, acepté. E inicié el proceso de leer el texto, releerlo y tomar notas para desempeñar lo más dignamente el papel asignado.
La presentación de la novela tuvo lugar el pasado día 26 en el salón de actos de la Fundación Cajamurcia. Ante un numeroso público expectante, y con la presencia en la mesa de la autora y de su editor, Fernando Fernández, hice una breve disección de ese libro, una reedición de las anteriores de los años 2000 y 2009, respectivamente.
En la introducción a la presente edición, de marzo de 2018, de La Fea Burguesía, Isabel nos cuenta que la motivación que le llevó a escribir esta su primera novela fue doble: por un lado, la propia desmotivación de su alumnado de Ciencias del instituto de Albatera hacia el estudio de la Historia, allá por el año 1989 (quienes nos dedicamos a la Enseñanza hemos conocido esa circunstancia), y, por otro, suplir viejas carencias de nuestra formación inicial de base como docentes, derivadas de actitudes como la de aquel catedrático de facultad que, según nos cuenta, allá por el año 1984, «se negó a explicarnos el siglo XX alegando que el nuestro era un grupo muy politizado».
La línea del horizonte, que se desarrolla en tres escenarios, Cartagena, Madrid y Navelgas, en el concejo de Tineo (Asturias) es la historia, narrada en primera persona, del reencuentro de una nieta y su abuelo que, juntos, emprenden un viaje al pasado como antídoto de la soledad en que se ha refugiado Ana y que ha buscado Antonio. Un viaje en el tiempo y la nostalgia que encierra un secreto que el abuelo desvelará a su nieta al final del relato. Y ese secreto tiene que ver con las experiencias del protagonista en el campo de concentración de Albatera, al final de la Guerra Civil.
Para situar la novela en su contexto histórico, hay que recordar que, en los tres últimos días de marzo de 1939, derrotada la República, miles de personas se agolpaban en el puerto de Alicante a la espera de unos barcos, que como el carguero británico Stanbrook, les llevaran hacia el exilio. Pero el bloqueo franquista del Mediterráneo lo impidió. De allí, separadas las mujeres y niños de los hombres, éstos fueron conducidos al Campo de los Almendros (el mismo que diera título a una de una de las novelas de Max Aub) y posteriormente al campo de concentración de Albatera, lugar en el que los prisioneros experimentaron todas las modalidades de horror imaginables, sobre un terreno salitroso, expuestos al sol tórrido, sin protección alguna.
En mi exposición, recordé la similitud de lo relatado por Isabel María con las penalidades sufridas por miles de hombres en las colonias penitenciarias y los batallones de trabajadores durante el franquismo, situación exhaustivamente descrita por el periodista Isaías Lafuente en su libro Esclavos del franquismo, y de la que en la Región tenemos ejemplos próximos: el campo de Totana, los esclavos del pantano del Cenajo, de la minería unionense e incluso de las obras del colegio de las Adoratrices, en Cartagena.
Esa explotación humana y laboral de más de 300.000 hombres repartidos por no menos de cien campos de trabajo se suma a otros hechos ominosos de la represión franquista: miles de personas en fosas comunes; el exilio forzoso de 500.000 personas; más de 50.000 fusiladas en procedimientos extrajudiciales; la depuración de funcionarios-as y maestros-as; la expropiación a familias republicanas, que permitió que se amasaran grandes fortunas por parte de gentes adictas al régimen; el robo de bebés, etc.
Isabel María, por su condición de catedrática de Historia, es conocedora de esos horribles hechos. Pese a ello, en sus dos novelas, hay un elemento coincidente que, creo, se erige en el leiv motiv: la necesidad de la reconciliación entre las españolas y los españoles. Reconciliación que, asume, no significa olvidar el pasado.
Porque tengo para mí que viviremos en una anomalía democrática mientras el Estado español no condene formalmente este aciago periodo de nuestra Historia y se desprenda de las secuelas del franquismo que aún impregnan, en parte, nuestra vida cotidiana.

jueves, 28 de junio de 2018

TIBIEZA DEL ALCALDE DE MURCIA CON LA MEMORIA HISTÓRICA

https://www.eldiario.es/murcia/murcia_y_aparte/Tibieza-alcalde-Murcia-Memoria-Historica_6_787131290.html


A la vista de la tibieza y el retraso con que se ha enfocado ese homenaje a nuestros deportados, pareciera que el alcalde José Ballesta se ha visto forzado a dar cumplimiento a aquella moción, pero sólo para guardar las formas.


Placa conmemorativa a los deportados murcianos en los campos de concentración nazi
Placa conmemorativa a los deportados murcianos en los campos de concentración nazi eldiariomurcia
Cuando el 29 de junio del pasado año 2017, y por acuerdo conjunto de la junta de portavoces del Ayuntamiento de Murcia, el Pleno municipal aprobaba por unanimidad rendir un homenaje a los 85 murcianos del municipio deportados a los campos de exterminio nazis, quienes estamos embarcados en que en este país se conozca la Verdad sobre la represión franquista y nazi, se haga Justicia y se produzca la Reparación, veíamos que toda una Corporación municipal, aparcando aparentemente sus diferencias ideológicas, demostraba cierta sensibilidad con el drama humano y personal que supuso aquella horrible experiencia histórica.

Para hacer memoria, recordemos que aquella moción, que se gestó merced a los buenos oficios del joven historiador ceheginero Víctor Peñalver, fue auspiciada por la Asociación para la Recuperación y Defensa de la Memoria Histórica de Murcia-Tenemos Memoria (MHMU) y tramitada inicialmente por los grupos de la oposición.  Y aunque recogía tres acuerdos, a saber, reconocimiento institucional del Ayuntamiento de Murcia hacia los deportados en los campos de exterminio entre 1940 y 1945, la instalación de un monolito en una calle o plaza pública en la memoria de las víctimas y un homenaje personal por parte del Ayuntamiento a D. Francisco Griéguez Pina, único murciano de la capital superviviente en esos momentos, no preveía lo que nos parece fundamental, y que sí reclamó MHMU: inscribir los nombres de los 85 murcianos represaliados.

Ha pasado todo un año sin que el equipo de gobierno hubiera hecho efectivo ese acuerdo de pleno. Por fin, el pasado lunes 25 el Ayuntamiento de Murcia lo cumplió sólo parcialmente. El pequeño monolito instalado en un lugar con escaso tránsito peatonal y poco visible, la calle Derechos Humanos, no contiene, como he dicho arriba, los nombres de las víctimas. A mayor abundamiento, si lo comparamos con otras esculturas que adornan la ciudad, como el Monumento al Nazareno y la estatua sedente del rey Alfonso X el Sabio, ubicados en sitios tan céntricos como la Glorieta de España y la Gran Vía que lleva el nombre de aquel monarca, respectivamente, no resiste la comparación con el diseño y la relevancia de esos grupos escultóricos. Y como advirtiera acertadamente el compañero de Cambiemos Murcia Carlos Egio en un tuit, por lo visto matar toros (en alusión al monolito dedicado a Ortega Cano) tiene para el PP el mismo valor que morir por la libertad. La memoria de las víctimas murcianas de la represión nazi hubiera merecido un esfuerzo y dedicación mayor por parte del equipo de Gobierno.  El homenaje personal a Francisco Griéguez tampoco va a ser ya posible, pues falleció hace unos días. Y se hubiera podido hacer, porque en los actos del lunes se encontraban familiares directos, su sobrina y su hermana.
Monumento a Alfonso X el Sabio (Murcia)
Monumento a Alfonso X el Sabio (Murcia)
A la vista de la tibieza y el retraso con que se ha enfocado ese homenaje a nuestros deportados, pareciera que el alcalde José Ballesta se ha visto forzado a dar cumplimiento a aquella moción, pero sólo para guardar las formas, pues parece claro que el PP no se destaca precisamente por su entusiasmo con Ley de Memoria Histórica. (Recordemos, a este respecto, que el expresidente Rajoy se jactaba de la nula consignación presupuestaria para el desarrollo de esa ley).

Por eso, en relación con el cumplimiento de la misma por parte de este Ayuntamiento, detectamos en el equipo de Gobierno algo más que relajación.  No de otro modo hemos de entender la parálisis que se observa en las obras de rehabilitación de la Cárcel Vieja de Murcia (en las que está previsto, recordemos, un espacio para la Memoria), una vez resuelto el concurso de ideas previo a la licitación de esas obras, o la desesperante lentitud con que transcurren los trabajos para la eliminación del callejero franquista. Por cierto, y aunque no sea competencia municipal, la existencia de la inscripción falangista en la fachada de la catedral que da a la Plaza de la Cruz es algo que rechina a cualquier demócrata. La MHMU ya se ha puesto en contacto, sin éxito por el momento, con el Deán de la Catedral y cursado escritos al Obispo de la Diócesis Cartagena-Murcia. ¿Podría el Ayuntamiento hacer algo más para la desaparición de esa vergonzosa inscripción?
Esperemos que otra Corporación municipal con distinto sesgo político sea más sensible al cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. 
  
*Diego Jiménez es Vocal de la Asociación para la Recuperación y Defensa de la Memoria Histórica de Murcia-Tenemos Memoria


sábado, 23 de junio de 2018

Aires de unidad de las fuerzas de izquierda en el primer debate del Ateneo Republicano de Murcia


-         -Hubo sintonía en la necesidad de abordar profundos cambios sociales, para lo que es precisa la convergencia

-         - Las reivindicaciones feministas ocuparon un lugar muy destacado en el debate


 
 En la mesa, y de derecha a izquierda de la foto, en primer término,  José L. Álvarez-Castellanos (IU Verdes Región de Murcia); Concha García (Podemos); Toñi Gómez, en el centro (Equo); Javier S. Serna (diputado de Unidos Podemos), y Joaquín López (diputado de PSRM-PSOE en la Asamblea Regional). De pie, Pepe Sánchez, presidente del Ateneo Republicano de Murcia. (Foto: José Luis López-Mesas).


    Diego Jiménez/Murcia.- Tras su reciente constitución hace unos meses, el Ateneo Republicano de Murcia inauguró, el pasado viernes 22,  en su sede del Txoko, el primero de los debates con los que pretende analizar críticamente la problemática social y política, en aras de ir dando pasos decididos en la pedagogía necesaria para que vaya calando en la sociedad la ética y valores republicanos.

     Por ello, y con alguna crítica por parte de las organizaciones políticas asistentes por la no paritaria composición de la mesa, se organizó un debate que, bajo el título ‘Retos de la izquierda en el actual panorama político’, presentado y moderado por el presidente del Ateneo, Pepe Sánchez,  y con una notable asistencia de público interesado, reunió a representantes de los partidos de la izquierda parlamentaria de ámbito nacional y regional.

 Público asistente al acto (Foto: José Luis López-Mesas)

 Intervenciones

     Abrió brecha Javier S. Serna, diputado nacional de Unidos Podemos, quien resaltó que la política de gestos de este ‘débil’ (sic) Gobierno del PSOE -pues, en su opinión, no va a enfrentarse a los poderes económicos-, no oculta el hecho de que sigue abierta la crisis del régimen, incluso de la Corona, por lo que desde Unidos Podemos se está empujando para lograr cambios de calado en el país. 

    Planteó que para salir de la crisis hay que blindar las pensiones y aumentar los salarios, además de otras actuaciones como la creación de una Banca pública. Por último, y no olvidando el marco en que estaba (la sede del Ateneo Republicano), propugnó repensar un proceso nacional, en clave constituyente, tendente a implantar la Tercera República. 


     Por su parte, Joaquín López, diputado regional del PSRM-PSOE, destacó la necesidad de la autocrítica, advirtiendo de que la reciente encuesta del CEMOP configura un panorama sociológico regional en que la derecha sigue gozando de amplio respaldo. 

    Destacó, por ello, que las fuerzas de izquierda están obligadas a hacer esfuerzos hacia la convergencia, y recordó que nos queda todo el año 2019 por delante para ir dando pasos en esa dirección.


    Por parte de Podemos, Concha García reivindicó, en primer lugar, la paridad en la composición de las mesas de debate, advirtiendo que el feminismo es la asignatura pendiente de la izquierda. Propugnó hacer política, no desde la confrontación, sino desde la cooperación, y citó como referentes a Manuela Carmena y Ada Colau. 
 
    Tras preguntarse qué hubiera ocurrido si las mujeres no hubieran protagonizado la magna movilización del pasado 8 de marzo, afirmó que hay que eliminar los ‘techos de cristal’. Por último, exigió más presencia de mujeres en el Consejo General del Poder Judicial. 


    José L. Álvarez-Castellanos, coordinador de IU Verdes Región de Murcia, comenzó advirtiendo de que el modo de producción capitalista condiciona el sistema social y político, por lo que IU defiende una transformación social con un programa común de la izquierda que, de entrada, blinde los servicios públicos, nacionalice el sistema energético nacional y consiga crear una Banca pública.

     Advirtió de que, para ello, se precisa una amplia base social que apoye dichas medidas y el desarrollo de una conciencia de clase. Se mostró partidario de la unidad de las fuerzas de izquierda.


    Cerró el turno de intervenciones Toñi Gómez, de Equo, quien empezó reivindicando la urgente necesidad de incorporar a las mujeres como sujeto de derechos, congratulándose de que el feminismo, que ha llenado las calles del país, haya calado socialmente. 

     En  otro orden de cosas, propugnó una transición energética frente al cambio climático y respuestas políticas contundentes a problemas como la redistribución de la riqueza, el sistema sanitario, la movilidad, las migraciones masivas… Terminó afirmando que el actual cambio climático puede ser una oportunidad para desmontar los actuales postulados económicos. El reto de la izquierda, pues, es construir un contrapoder con los movimientos sociales y la juventud.  


    Tras las exposiciones de la Mesa, se desarrolló un breve coloquio que hubo de ser interrumpido, a las 20.30 horas, por el deseo de muchas personas de asistir a la concentración de la plaza de Cardenal Belluga contra la resolución judicial patriarcal y machista que había decretado, esa mañana, la libertad de los miembros de ‘La manada’.