martes, 16 de noviembre de 2010

LIBERTAD PARA EL SAHARA

Desde mi picoesquina

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2010/11/16/libertad-sahara/283582.html

"La postura de Trinidad Jiménez es patética. Mostrando una vergonzosa sumisión a París y Washington, postula una intervención de la ONU, tal vez necesaria. Pero también lo es la asunción por España de sus responsabilidades"

DIEGO JIMÉNEZ

Cuando, estimado lector y estimada lectora, repase estas líneas, se habrán cumplido ya los 35 años del vergonzoso Acuerdo de Madrid, de 14 de noviembre de 1975, con el que, con el dictador Franco agonizante, la diplomacia (por llamarla de algún modo) española se ´cubrió de gloria´ al hacer entrega a Marruecos y Mauritania de la antigua provincia española del Sahara Occidental. Días antes, el 6 de ese mismo mes, el monarca alauita Hassan II había tensado la cuerda al organizar la llamada ´Marcha Verde´, en la que, simultánea a la intervención militar marroquí en el territorio, 350.000 ´civiles´ marroquíes ocuparon el mismo, ante la pasividad forzada del Ejército español destacado en la zona. Los sucesos, cuando asistíamos a los últimos estertores del régimen franquista, se precipitaban. No hay que olvidar que, unos días antes, el 1 de noviembre, el rey Juan Carlos, entonces príncipe heredero, en calidad de jefe del Estado en funciones por la enfermedad de Franco, giró una visita a El Aaiún, comprometiéndose a defender los legítimos derechos del pueblo saharaui. Y que, un año después, al cumplirse el primer aniversario de la Marcha Verde, el 13 de noviembre de 1976, Felipe González, líder indiscutible del nuevo PSOE nacido del congreso de Suresnes, había visitado así mismo la zona para defender los legítimos derechos del pueblo saharaui «hasta la victoria total».

He recordado estos mínimos datos históricos para evidenciar el lacerante silencio que tanto el actual jefe del Estado español como el del Gobierno del PSOE vienen manteniendo sobre los graves sucesos que se suceden estos días en la antigua provincia española del Sahara. Hay que recordar que para la ONU (cuya Resolución 690/1991 estipula una Plan de Paz para la zona, detalla el calendario del plan de apoyo y crea la MINURSO, la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental —referéndum que, previsto para enero de 1992, nunca ha llegado a celebrarse—), España sigue siendo considerada potencia administradora del territorio, por lo que su inhibición ante las graves violaciones de los derechos humanos que se están dando en El Aaiún y sus proximidades es no sólo políticamente reprochable sino indignante. Indignante en la medida en que tanto España como Francia —potencia que, es sabido, diseña sin disimulo desde el Elíseo la política exterior del sátrapa Mohamed VI— no están moviendo ni un solo dedo para exigir el respeto a los derechos humanos en el Sahara. El mismo Zapatero que, con ocasión de la pasada Cumbre de la ONU para la revisión de los siempre incumplidos Objetivos de Desarrollo del Milenio, se entrevistó en Nueva York con el rey de Marruecos, no abordó la problemática del Sahara con el monarca alauita, limitándose a afirmar que éste ya conocía la postura española.

Los acontecimientos que se están produciendo estos días en la antigua provincia española del Sahara Occidental son particularmente graves (muertes, saqueos, incendios, secuestros y desapariciones, prohibición de acceso a la zona de la prensa internacional…), pero, excepto a algunas personas de buena fe sensibilizadas por tanto horror, a nadie parecen importarle.

Particularmente patética es la postura de la nueva ministra de Exteriores del Gobierno español, Trinidad Jiménez, quien, desbordada por la situación y mostrando una vergonzosa sumisión a los dictados de París y Washington, postula como solución de urgencia una intervención de la ONU. Intervención que, seguramente, es necesaria. Pero también la asunción por nuestro país de sus responsabilidades, ante un pueblo, el saharaui, con el que tenemos algo más que vínculos históricos.

En la pasada concentración de apoyo al Sahara, celebrada en la plaza del Cardenal Belluga de Murcia, me preocupó particularmente oír, de boca de ciudadanos saharauis residentes en la Región, la palabra ´guerra´. La indignación y desesperación de un pueblo largamente olvidado y vilipendiado parecen ofrecer esta única salida a la situación, si no se pone en marcha una solución pacífica y negociada al conflicto, siempre bajo los auspicios de las resoluciones de la ONU. De no ser así, habrá que justificar que los vientos de guerra vuelvan a barrer las cálidas arenas del Sahara.

Mientras tanto, algunas personas (no tantas como sería de desear) seguimos defendiendo la libertad para el Sahara.

7 comentarios:

Ernesto dijo...

Un excelente y documetado artículo, que por supuesto comparto totalmente contigo.
La ministra y el PSOE siguen ciegos, axcelerando su propia defenestración, no les queda ni un ápice de verguenza. Ya sabes que hoy mismo la flamante Trinidad ha dado por buenas las explicaciones de Rabat. Indignación, rabia y desesperación, me causan.
Por supueso, seguiremos luchando, gritando, protestando, manifestándonos y haciendo lo que podamos por la libertad del Sáhara.
Un fuerte abrazo, no estás solo en esta lucha.

Nota: No se si sabes que Cayo Lara estará el fin de semana en Murcia.

Diego J. dijo...

Amigo Ernesto, me vinieron de perlas los datos contenidos en tu reseña para ahorrarme el 'hurgar' buscándolos para dar forma a mi artículo.

En efecto, no estamos solos, afortundamente. Lo lamentable es que sólo la sociedad civil y el oportunismo del PP estén dando respuesta a tantos lacerantes silencios en torno al sufrimiento sin fin del noble Pueblo Saharaui.

El fin de semana tengo compromisos familiares en Cartagena, por lo que me va a ser difícil saludar de nuevo al compañero Cayo.

Un fuerte abrazo.

mariano sanz navarro dijo...

De acuerdo. echale un vistazo a mi blog, donde he colgado un articulo en sintonía. Lo envié a La Verdad, pero ni caso. Saludos.
http://www.marianosanznavarro.com/?p=426

Diego J. dijo...

Amigo Mariano, como me has sugerido, le he echado un vistazo a tu blog, y he quedado sorprendido de tu prolífica y polifacética actividad. Me alegra, sobremanera, que la red de redes nos haya puesto en contacto, aun de manera virtual.

Me satisface comprobar, además, que lo que modestamente "parimos" desde la soledad de nuestro despacho, ante el teclado de un ordenador, tenga la virtud de estrechar lazos con quienes están en sintonía con nuestras posiciones intelectuales y sociales.

Un cordial saludo.

Clares dijo...

He leído tu artículo en La Opinión digital, he tratado de dejarte un mensaje allí mismo y no sé por qué no ha salido, pero como no he vuelto no sé si al final se habrá quedado. Has hecho un estupendo resumen de la situación y del proceso histórico. De la postura de este gobierno ni te hablo, que es que ya da vergüenza algo, como tú dices, que ya roza lo patético.

supersalvajuan dijo...

Una vergüenza de ministra (¿qué fue de su pegatina de Sahara libre?). El principio de Peter llevado a su máxima expresión.

Diego J. dijo...

Patética así mismo, amiga Fuensanta, la postura del nuevo mandamás del Gobierno, Rubalcaba, dando por buena la versión de su homólogo del Interior marroquí. Todo el gobierno, plegado, como digo, a los dictados de París y Washington.

Salva, más de un ministro o ministra se han desprovisto de pegatinas anteriores. Lo malo es que lo que viene, el original, es peor que la copia.