http://es.noticias.yahoo.com/fallece-el-pensador-francoaleman-stephane-hessel-083920542.html
Una lamentable pérdida, sin duda.
HAY HOMBRES QUE LUCHAN UN DÍA Y SON BUENOS. HAY HOMBRES QUE LUCHAN UN AÑO Y SON MEJORES. HAY HOMBRES QUE LUCHAN MUCHOS AÑOS Y SON MUY BUENOS. PERO HAY QUIEN LUCHA TODA LA VIDA, ÉSOS SON LOS IMPRESCINDIBLES. (Bertold Brecht).
miércoles, 27 de febrero de 2013
La Casa del Rey colocó a Urdangarin a sueldo de otra ONG tras su marcha del Instituto Nóos
EL DUQUE DE PALMA RECLAMÓ SUS "HONORARIOS" A LA FUNDACIÓN COLEGIOS DEL MUNDO UNIDO.
http://www.elconfidencial.com/espana/2013/02/27/la-casa-del-rey-coloco-a-urdangarin-a-sueldo-de-otra-ong-tras-su-marcha-del-instituto-noos-115753/
La Casa del Rey movió los hilos en favor de Iñaki Urdangarin antes, durante y después de su paso por el Instituto Nóos. En 2008, transcurridos dos años desde que el duque de Palma abandonase la entidad con la que presuntamente se apropió de fondos públicos, José Manuel Romero Moreno, conde de Fontao y asesor jurídico de don Juan Carlos, abrió a Urdangarin las puertas de la Fundación Colegios del Mundo Unido, una organización internacional de carácter altruista, para que éste realizase trabajos de consultoría generosamente remunerados, según han confirmado a El Confidencial fuentes muy cercanas a La Zarzuela.
El conde de Fontao y el infante Carlos de Borbón, primo del Rey, son miembros del patronato de esa fundación sin ánimo de lucro, presidida por la reina Noor de Jordania -su presidente de honor es el ex mandatario surafricano Nelson Mandela- y con presencia en más de 125 países. Colegios del Mundo Unido (UWC en sus siglas en inglés) cuenta con una docena de centros académicos repartidos por cuatro continentes -no hay ninguno en España- en los que cientos de alumnos reciben una educación multicultural gracias a un programa de becas. El monarca y la reina doña Sofía son los "altos patronos" de la institución.
http://www.elconfidencial.com/espana/2013/02/27/la-casa-del-rey-coloco-a-urdangarin-a-sueldo-de-otra-ong-tras-su-marcha-del-instituto-noos-115753/
La Casa del Rey movió los hilos en favor de Iñaki Urdangarin antes, durante y después de su paso por el Instituto Nóos. En 2008, transcurridos dos años desde que el duque de Palma abandonase la entidad con la que presuntamente se apropió de fondos públicos, José Manuel Romero Moreno, conde de Fontao y asesor jurídico de don Juan Carlos, abrió a Urdangarin las puertas de la Fundación Colegios del Mundo Unido, una organización internacional de carácter altruista, para que éste realizase trabajos de consultoría generosamente remunerados, según han confirmado a El Confidencial fuentes muy cercanas a La Zarzuela.
El conde de Fontao y el infante Carlos de Borbón, primo del Rey, son miembros del patronato de esa fundación sin ánimo de lucro, presidida por la reina Noor de Jordania -su presidente de honor es el ex mandatario surafricano Nelson Mandela- y con presencia en más de 125 países. Colegios del Mundo Unido (UWC en sus siglas en inglés) cuenta con una docena de centros académicos repartidos por cuatro continentes -no hay ninguno en España- en los que cientos de alumnos reciben una educación multicultural gracias a un programa de becas. El monarca y la reina doña Sofía son los "altos patronos" de la institución.
Un email enviado por Urdangarin a su ex socio, Diego Torres, el 26 de marzo de 2008, corrobora la versión de las fuentes consultadas por El Confidencial. En ese correo el duque de Palma copia a Torres un SMS -mensaje de texto- previamente remitido por aquél a Luis Bassat y Pedro Alonso, patronos de la fundación. "Comentado el tema con la familia y con algunos posibles colaboradores", dice el yerno del Rey, "os confirmo mi interés en seguir profundizando en el funcionamiento de los CMU [Colegios del Mundo Unido]".
Tras informar a Bassat y Alonso de su intención de elaborar "una propuesta concreta para el caso español", Urdangarin les advierte de que "sería de gran utilidad, tal y como hablamos en nuestro anterior encuentro, disponer de algún business plan de colegio ya existente". Según las fuentes consultadas, el duque de Palma se refiere al proyecto de creación en España de un centro académico integrado en la Fundación Colegios del Mundo Unido. Hace ahora casi un año, el 29 de febrero de 2012, el patronato de la rama española de UWC acordó paralizar definitivamente la construcción de ese colegio, que iba a levantarse en la localidad cántabra de Comillas.
"Confirmación de honorarios"
El yerno del Rey termina su correo electrónico reclamando a los dos patronos de la fundación "una confirmación de honorarios para las diferentes fases a plantear". Y se despide así de sus interlocutores: "A la espera de vuestros comentarios, os mando un caluroso abrazo". El Confidencial se puso ayer en contacto con Colegios del Mundo Unido y con el conde de Fontao para saber cuánto cobró Urdangarin por su trabajo y en qué consistió éste. Pero tanto la fundación sin ánimo de lucro como el asesor jurídico del Rey se negaron a responder a las preguntas de este diario.
La última remesa de 197 emails entregada por Torres al juez José Castro, instructor del caso Nóos, incluye un prolijo intercambio de mensajes entre Urdangarin y la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, íntima amiga del monarca. Según se desprende de esos correos, el jefe del Estado pidió a la aristócrata alemana, con la que el año pasado viajó a Botsuana para participar en la polémica y accidentada cacería de elefantes, que tratase de colocar a su yerno en la Fundación Laureus, otra organización internacional de carácter altruista a cuya junta consultiva pertenecía Corinna. Ésta se comprometió con Urdangarin a conseguirle un salario de hasta 250.000 euros anuales, aunque los planes finalmente no cuajaron.
martes, 26 de febrero de 2013
COLAPSO DEL RÉGIMEN Y ALTERNATIVAS
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/02/26/colapso-alternativas/455849.html
Cuando estas líneas vean la
luz, se habrán cumplido ya 32 años desde aquel aciago día 23 de febrero de 1981
(23F), en el que una nueva asonada militar -omnipresente en toda nuestra
Historia decimonónica, y que tuvo su continuidad en el golpe de Estado del
17-18 de julio de 1936- quiso
interrumpir la marcha de una Transición, al decir de algunos, modélica. Pasados
unos años, y ya con
más perspectiva histórica, creo poder afirmar que de aquellos polvos
vienen estos lodos.
En primer lugar, porque nunca
se aclaró del todo el verdadero papel del monarca, Juan Carlos I, en aquel chapucero golpe del 23F. A lo que habría que sumar el
descrédito en el que ha caído la monarquía y asuntos que se han venido
orillando estos años, tales como por qué medios se ha producido el
enriquecimiento personal del titular de la jefatura del Estado. En segundo lugar, además, hoy es evidente que
aquel régimen surgido de la Transición se encuentra no ya en caída libre, sino
en pleno colapso. Veamos.
Lo que muchos analistas han
calificado como Transición modélica no fue sino una transacción. En efecto, excepto
las fuerzas políticas más recalcitrantes, más adeptas al franquismo (el llamado
bunker), hubo quienes intuyeron que, a la muerte del dictador, con una
democracia formal al uso era más factible continuar el impresionante ciclo de
acumulación capitalista consolidado durante el franquismo, proceso que fue
consustancial a la existencia de una corrupción que, entonces como hoy, tenía
un carácter estructural. Dichas fuerzas proclives a un cambio con cierto
maquillaje, pero no de fondo, llevaron a cabo esa transformación política con
claras exclusiones (los partidos republicanos, fuera de la ley –recordemos-, no pudieron concurrir a las primeras
elecciones de junio de 1977) y con una
ley electoral que consolidaba un bipartidismo con recursos puntuales a apoyos
procedentes de los nacionalismos periféricos.
En lo que se refiere a las
fuerzas de izquierda, fueron patentes las cesiones que tuvieron que hacer,
empezando por la renuncia a su vocación republicana y continuando por el apoyo
a un texto constitucional que, pese a sus muchos puntos de avance, diseñaba un futuro marco jurídico para que las
fuerzas del capital impusieran sus intereses particulares por encima del
interés general. Con algunas excepciones, permanente incumplidas. Así, y a título de
ejemplo, el incumplimiento más sangrante es el del artículo 128, el que
estipula que “toda la riqueza del país, en sus distintas formas y sea cual sea
su titularidad, está subordinada al interés general”.
¿Qué está evidenciando hoy la crisis?
Algunos analistas creen que la depresión económica que atenaza al país no es
sino un auténtico golpe de Estado, esta vez financiero, y que es posible porque
cuenta con el colapso de todo el edificio de la Transición. Cuando, simultáneamente
a la crisis, salen a la luz tantas fisuras en ese edificio, tales como los
escándalos en la jefatura del Estado, la corrupción política y económica, las
enormes desigualdades de renta consolidadas en España a lo largo de estos
supuestos años de democracia formal, el incumplimiento de derechos básicos como
el del trabajo y acceso a la vivienda, el atraso secular en cultura y
Educación…habrá que colegir que, efectivamente, este régimen salido de la
Transición ha colapsado. Urge abordar,
pues, las alternativas, pero con la
movilización y participación de la ciudadanía, algo que ha venido siendo
sistemáticamente obviado por las fuerzas políticas que durante estos años han
venido sosteniendo este régimen.
Hace unos días se presentó en
Murcia el Frente Cívico “Somos mayoría”, colectivo progresista, pero apartidista, con vocación
de incluir en su seno a cuantos ciudadanos y ciudadanas sientan que es preciso
llevar la política real a la calle y luchar por la defensa de los Derechos
Humanos más básicos. Impulsado por Julio Anguita desde Córdoba, el Frente
Cívico trata de sumar esfuerzos junto con aquellos colectivos asociativos y
políticos interesados en un cambio drástico del modelo económico, político y
social vigente. Buena iniciativa, sin duda. Pero para que un proceso real de
convergencia sea posible habrá que desprenderse de viejos prejuicios del
pasado. Y, en ese sentido, hago mías las reflexiones del economista Juan Torres en un artículo
reciente, al afirmar que “para que cualquier tipo de medida [en
referencia a las soluciones a la crisis] pueda tener semejante apoyo, debe
responder a principios éticos y políticos transversales, comunes a personas de
un espectro social muy amplio”, añadiendo
que “ese tipo de mayoría social no se puede conformar mirando a derecha
o a izquierda, sólo se puede constituir contemplando el arriba y el abajo. Solo
esto es lo que permite unir hoy día a la inmensa mayoría de la sociedad en
torno a una serie de valores, de principios y medidas […] que han pisoteado el
PP y el PSOE, sobre todo en sus últimos
años de hegemonía, y que ya ni siquiera los garantiza la actual Constitución”.
martes, 19 de febrero de 2013
Gaspar Llamazares: “Asistimos al asalto del Estado social por conglomerados financieros que buscan a toda costa rentabilidad, en áreas como la Sanidad, las pensiones…”
Para
el diputado de IU, que participó el pasado día 18 de febrero en los Debates del Moneo, la política de
enajenación de lo público y la corrupción van íntimamente unidas.
Diego
Jiménez/Murcia.- Una notable expectación (el salón de actos del
edificio Moneo de Murcia se encontraba abarrotado) acompañó ayer, día 18 de
febrero, la comparecencia en Murcia de Gaspar Llamazares, diputado de IU en el Congreso y excoordinador
general de esta formación política. La charla, que se desarrolló en el contexto
de los Debates del Moneo que organiza IU-Verdes del municipio de Murcia y que
se centró en los ataques desde el Gobierno al sistema sanitario público, fue
presentada por Pedro Marset, quien
recordó la colaboración del entonces joven Llamazares en las propuestas para el
diseño de la Ley General de Sanidad de 1977. En la mesa se encontraban, además,
Paco Muñoz, coordinador de IU-Verdes
del municipio de Murcia, y José Antonio
Pujante, coordinador y diputado regional.
Intervención
de Llamazares
Gaspar Llamazares arrancó su
intervención con una reseña histórico-literaria centrada en la obra Luces
de Bohemia, de Valle Inclán para significar que este intelectual, como el
resto de los integrantes de la Generación del 98, intentó aportar, con su
análisis de la realidad, una solución a los males de España. Llamazares recordó
también las tesis regeneracionistas, que se concretaron en la ‘Dictablanda’ de Primo
de Rivera (1923-1930) y en el golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil
Española. Con esos precedentes, desmintió la tesis de que la “cirugía de hierro”,
es decir, medidas drásticas en política y economía sean, como entonces proponían
los regeneracionistas (Joaquín Costa) la solución. Antes al contrario, postuló
la conveniencia de un nuevo marco de más participación política y social para
luchar contra una crisis que, a su parecer, no es sino “un golpe de Estado financiero que distribuye la riqueza y el poder hacia
arriba”.
Claves
de la privatización sanitaria
En lo tocante a la
privatización de la sanidad en sí, el eje de su intervención , aportó el dato
de que inmensos conglomerados financieros, una vez hundido el negocio
especulativo ligado a la construcción, ven en la Sanidad, las pensiones y la dependencia
campos en los que buscar rentabilidad inmediata.
Tras afirmar que “la
enajenación de lo público y la corrupción van íntimamente unidas”, advirtió que
el asalto por poderosos oligopolios al sistema sanitario tiene el inconveniente
añadido de que éstos condicionan también la “acción política” del Gobierno.
Desmontó la tesis de la falta
de eficiencia de la Sanidad en España, con datos. Así, afirmó que nuestro
sistema sanitario se sitúa, en nivel de calidad, entre los diez primeros del
mundo, aun gastando menos que los países ubicados entre los lugares 20 a 30.
Aportó otros datos de la OCDE según los cuales “el incremento del gasto
sanitario no va ligado al envejecimiento de la población sino al aumento de la
renta ciudadana”, para enfatizar que lo que realmente se pretende es un modelo
sanitario, como mínimo mixto. Demostró que una privatización del sistema va
unida íntimamente a un descenso de la calidad de las prestaciones y a un
incremento de la mortalidad general e infantil, como ha ocurrido en el Reino
Unido.
Desmintió las afirmaciones
interesadas que sitúan el gasto privado sanitario por debajo del público. A
título de ejemplo, dijo que en Asturias construir un hospital cuesta 300
millones de euros, mientras que en Madrid se invierte seis veces más, pues
dicha construcción, financiada por la Banca, es un negocio para ésta pero,
evidentemente, un perjuicio para los
usuarios del sistema. La gestión privada, dijo, “multiplica por cuatro el coste
de la gestión pública”, pero lo que se pretende con la privatización de la
sanidad es generar beneficios que se sitúen entre el 10 y el 15% de la
inversión. Los medios para conseguirlos son la reducción salarial (en el sector
sanitario privado los sueldos son un 30% inferiores al sector público) y el
deterioro de la prestación sanitaria.
Llamazares llamó la atención
sobre las zonas (Cataluña, Valencia, Madrid…) y especialidades susceptibles de
privatización, descartando a los enfermos crónicos, la medicina preventiva y
demás, pues se tiende, con criterios de rentabilidad, hacia la atención sanitaria de los enfermos
agudos.
Recordó que el Real Decreto
15/2012, que lo trajo Luís de Guindos
“bajo el brazo”, desde Alemania, estipula recortes drásticos en Sanidad y
Educación, lo que demuestra que “estamos intervenidos por ese país”.
Arremetió contra el copago y el
repago, una barrera económica a la atención sanitaria, en la medida en que se
receta en función de la situación económica de los pacientes, y denunció las pretensión de la ministra de
Sanidad, Ana Mato, de cuestionar,
desnaturalizándola, la actual ley que permite la interrupción voluntaria del
embarazo.
Respecto a los recortes, dijo
que estarían garantizadas la Sanidad, la Educación y las prestaciones sociales
sólo con los 40.000 millones de la
amnistía fiscal, cantidad que supone, además, sólo un tercio de todo el fraude
fiscal existente.
Resistencia
ciudadana
Ante tal estado de cosas,
recalcó la importancia de las ‘mareas blancas’, en la medida en que están
suponiendo un estrecha alianza entre usuarios y profesionales de la Sanidad y los sindicatos. Además, afirmó, que el poder
tiene miedo a la ciudadanía, por lo que postuló la necesidad de que la
resistencia, para ser efectiva, ha de ser social y política, sin olvidar la
colaboración del poder judicial, cada vez más dolido con las actuaciones de Ruiz Gallardón. “Necesitamos otra
política; es un compromiso de IU, pero también ciudadano”, afirmó, para
terminar recordando que “la rebeldía es el motor de la Historia”
sábado, 16 de febrero de 2013
EN EL 77 ANIVERSARIO DEL TRIUNFO ELECTORAL DEL FRENTE POPULAR ESPAÑOL
Cuando, con ocasión de la crisis económica, política y social que atenaza a nuestro país, tantas voces se alzan reclamando un proceso de convergencia que ponga fin al régimen político de aquella Transición pactada bajo ruido de sables y la presión de los poderes fácticos del franquismo, es bueno retratraernos a aquel 16 de febrero de 1936, en el que una coalición de partidos (Izquierda Republicana, Unión Republicana y el Partido Socialista, en
representación del mismo y de la Unión General de Trabajadores, Federación
Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Comunista,
Partido Sindicalista y Partido Obrero de Unificación Marxista), con el apoyo explícito de la Confederación Nacional de Trabajo (CNT), lograron un importante triunfo electoral para una Segunda República que pasaría a presidir, unos meses después, D. Manuel Azaña. Aprendamos, pues, de la Historia. Y echemos un vistazo a aquel ilusionante programa político rectificador, superados los años aciagos de un Bienio Negro que supuso un retoceso evidente en todos los órdenes.
*************************************************************************
PROGRAMA ELECTORAL DEL FRENTE POPULAR (Madrid, 15 de Enero de 1936)
Los partidos republicanos de Izquierda Republicana, Unión Republicana y el Partido Socialista, en representación del mismo y de la Unión General de Trabajadores, Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Comunista, Partido Sindicalista y Partido Obrero de Unificación Marxista, sin perjuicio de dejar a salvo los postulados de sus doctrinas, han llegado a comprometer un plan político común que sirva de fundamento y cartel a la coalición de sus respectivas fuerzas en la inmediata contienda electoral y de norma de gobierno, que habrán de desarrollar los partidos republicanos de izquierda, con el apoyo de las fuerzas obreras, en el caso de victoria. Declaran ante la opinión pública las bases y los límites de su coincidencia política, y, además, la ofrecen a la consideración de las restantes organizaciones republicanas u obreras, por si estiman conveniente a los intereses nacionales de la República venir a integrar, en tales condiciones, el bloque de izquierdas que debe luchar frente a la reacción en las elecciones generales de diputados a Cortes. Como supuesto indispensable de paz pública, los partidos coaligados se comprometen:
I
A conceder por una ley una amplia amnistía de los delitos políticos sociales cometidos posteriormente a noviembre de 1933, aunque no hubieran sido considerados como tales por los Tribunales. Alcanzará también a aquellos de igual carácter no comprendidos en la ley de 24 de abril de 1934. Se revisarán, con arreglo a la ley, las sentencias pronunciadas en aplicación indebida de la de Vagos por motivos de carácter político; hasta tanto que se habiliten las instituciones que en dicha ley se prescriben, se restringirá la aplicación de la misma y se impedirá que en lo sucesivo se utilice para perseguir ideales o actuaciones políticas.
II
Los funcionarios y empleados públicos que hayan sido objeto de suspensión, traslado o separación, acordada sin garantía de expediente o por medio de persecución política, serán repuestos en sus destinos. El Gobierno tomará las medidas necesarias para que sean readmitidos en sus respectivos puestos los obreros que hubiesen sido despedidos por sus ideas o con motivo de huelgas políticas en todas las corporaciones públicas, en las empresas gestoras de servicios públicos y en todas aquellas en que el Estado tenga vínculo directo. Por lo que se refiere a las empresas de carácter privado, el Ministerio de Trabajo adoptará las disposiciones conducentes a la discriminación de todos los casos de despido que hubieran sido fundados en un momento político social y que serán sometidos a los Jurados Mixtos para que éstos amparen en su derecho, con arreglo a la legislación anterior a noviembre de 1933 a quienes hubieren sido indebidamente eliminados.
III
Se promulgará una ley concediendo a las familias de las víctimas producidas por las fuerzas revolucionarias o por actos ilegales de la autoridad y la fuerza pública en la represión la adecuada reparación del daño inferido a las personas. En defensa de la libertad y de la justicia, como misión esencial del Estado republicano y de su régimen constitucional, los partidos coaligados:
IV
Los republicanos no aceptan el principio de la nacionalización de la tierra y su entrega a los campesinos, solicitado por los delegados del partido socialista. En cambio, consideran conveniente una serie de medidas que se proponen la redención del campesino y del cultivador medio y pequeño, no sólo por ser obra de justicia, sino porque constituye la base más firme de reconstrucción económica nacional. Para la reforma de la propiedad de la tierra, dictarán nueva Ley de Arrendamientos. Estimularán las formas de cooperación y fomentarán las explotaciones colectivas. Llevarán a cabo una política de asentamientos de familias campesinas, dotándolas de los auxilios técnicos y financieros precisos. Dictarán normas para el rescate de bienes comunales. Derogarán la ley que acordó la devolución y el pago de las fincas de la nobleza. Nuestra industria no se podrá levantar de la depresión en que se encuentra si no se procede a ordenar todo el complejo sistema de protecciones que el Estado dispensa, según criterio estricto de coordinada subordinación al interés general de la economía. En consecuencia, procederá un sistema de leyes que fije las bases de la protección a la industria, comprendiendo las arancelarias, exenciones fiscales, métodos de coordinación, regulación de mercados y demás medios de auxilio que el Estado dispense en interés de la producción nacional, promoviendo el saneamiento financiero de las industrias, a fin de aligerar cargas de especulación que, gravando su rentabilidad, entorpece su desenvolvimiento.
V
Los republicanos consideran la obra pública no sólo como modo de realizar los servicios habituales del Estado o como mero método circunstancial e imperfecto de atender al paro, sino como medio potente para encauzar el ahorro hacia las más poderosas fuentes de riqueza y progreso, desatendidas por la iniciativa de los empresarios.
VI
La Hacienda y la Banca tienen que estar al servicio del empeño de reconstrucción nacional, desconocer que fuerzas tan sutiles como las del crédito no se pueden forzar por métodos de coacción, ni estimular de fuera el campo seguro de aplicaciones provechosas y empleo remunerador. No aceptan los partidos republicanos las medidas de nacionalización de la Banca propuestas por los partidos obreros; reconocen, sin embargo, que nuestro sistema bancario requiere ciertos perfeccionamientos si ha de cumplir la misión que le está encomendada en la reconstrucción económica de España. Como mera enumeración ejemplar, señalamos las siguientes medidas: Dirigir el Banco de España de modo que cumpla su función de regular el crédito conforme exija el interés de nuestra economía, perdiendo su carácter de concurrente de los Bancos y liquidando sus inmovilizaciones. Someter la Banca privada a reglas de ordenación que favorezcan su liquidez. Mejorar el funcionamiento de las Cajas de Ahorro para que cumplan su papel en la creación de capitales. Respecto a la Hacienda, se comprometen a llevar a cabo una reforma fiscal dirigida a la mayor flexibilidad de los tributos y a la más equitativa distribución de las cargas públicas, evitando el empleo abusivo del crédito público en finalidades de consumo.
VII
La República que conciben los partidos republicanos no es una República dirigida por motivos sociales o económicos de clases, sino un régimen de libertad democrática impulsado por motivos de interés público y progreso social. Pero precisamente por esa decidida razón, la política republicana tiene el deber de elevar las condiciones morales y materiales de los trabajadores hasta el límite máximo que permita el interés general de la producción, sin reparar, fuera de este tope, en cuantos sacrificios hayan de imponerse a todos los privilegios sociales y económicos. No aceptan los partidos republicanos el control obrero solicitado por la representación del partido socialista. Convienen en:
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Simpatizantes del Frente Popular en Cartagena (Foto de Juan Sáez)
PROGRAMA ELECTORAL DEL FRENTE POPULAR (Madrid, 15 de Enero de 1936)
Los partidos republicanos de Izquierda Republicana, Unión Republicana y el Partido Socialista, en representación del mismo y de la Unión General de Trabajadores, Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Comunista, Partido Sindicalista y Partido Obrero de Unificación Marxista, sin perjuicio de dejar a salvo los postulados de sus doctrinas, han llegado a comprometer un plan político común que sirva de fundamento y cartel a la coalición de sus respectivas fuerzas en la inmediata contienda electoral y de norma de gobierno, que habrán de desarrollar los partidos republicanos de izquierda, con el apoyo de las fuerzas obreras, en el caso de victoria. Declaran ante la opinión pública las bases y los límites de su coincidencia política, y, además, la ofrecen a la consideración de las restantes organizaciones republicanas u obreras, por si estiman conveniente a los intereses nacionales de la República venir a integrar, en tales condiciones, el bloque de izquierdas que debe luchar frente a la reacción en las elecciones generales de diputados a Cortes. Como supuesto indispensable de paz pública, los partidos coaligados se comprometen:
A conceder por una ley una amplia amnistía de los delitos políticos sociales cometidos posteriormente a noviembre de 1933, aunque no hubieran sido considerados como tales por los Tribunales. Alcanzará también a aquellos de igual carácter no comprendidos en la ley de 24 de abril de 1934. Se revisarán, con arreglo a la ley, las sentencias pronunciadas en aplicación indebida de la de Vagos por motivos de carácter político; hasta tanto que se habiliten las instituciones que en dicha ley se prescriben, se restringirá la aplicación de la misma y se impedirá que en lo sucesivo se utilice para perseguir ideales o actuaciones políticas.
Los funcionarios y empleados públicos que hayan sido objeto de suspensión, traslado o separación, acordada sin garantía de expediente o por medio de persecución política, serán repuestos en sus destinos. El Gobierno tomará las medidas necesarias para que sean readmitidos en sus respectivos puestos los obreros que hubiesen sido despedidos por sus ideas o con motivo de huelgas políticas en todas las corporaciones públicas, en las empresas gestoras de servicios públicos y en todas aquellas en que el Estado tenga vínculo directo. Por lo que se refiere a las empresas de carácter privado, el Ministerio de Trabajo adoptará las disposiciones conducentes a la discriminación de todos los casos de despido que hubieran sido fundados en un momento político social y que serán sometidos a los Jurados Mixtos para que éstos amparen en su derecho, con arreglo a la legislación anterior a noviembre de 1933 a quienes hubieren sido indebidamente eliminados.
Se promulgará una ley concediendo a las familias de las víctimas producidas por las fuerzas revolucionarias o por actos ilegales de la autoridad y la fuerza pública en la represión la adecuada reparación del daño inferido a las personas. En defensa de la libertad y de la justicia, como misión esencial del Estado republicano y de su régimen constitucional, los partidos coaligados:
- Restablecerán el imperio de la Constitución. Serán reclamadas las transgresiones cometidas contra la ley fundamental. La Ley orgánica del Tribunal de Garantías habrá de ser objeto de reformas, a fin de impedir que la defensa de la Constitución resulte encomendada a conciencias formadas en una convicción o en un interés contrarios a la salud del régimen.
- Se procederá a dictar las leyes orgánicas prometidas por la Constitución, que son necesarias para su normal funcionamiento, y especialmente las leyes Provincial y Municipal, que deberán inspirarse en el respeto más riguroso a los principios declarados en aquélla. Se procederá por las Cortes a la reforma de su reglamento, modificando la estructura y funciones de las Comisiones parlamentarias, a cuyo cargo correrá, con el auxilio de los organismos técnicos a ellas incorporados, el trámite formativo de las leyes.
- Se declara en todo su vigor el principio de autoridad; pero se compromete su ejercicio sin mengua de las razones de libertad y justicia. Se revisará la ley de Orden Público, para que, sin perder nada de su eficacia defensiva, garantice mejor al ciudadano contra la arbitrariedad del Poder, adoptándose también las medidas necesarias para evitar las prórrogas abusivas de los estados de excepción.
- Se organizará una Justicia libre de los viejos motivos de jerarquía social, privilegio económico y posición política. La Justicia, una vez reorganizada, será dotada de las condiciones de independencia que promete la Constitución. Se simplificarán los procedimientos en lo civil; se imprimirá mayor rapidez al recurso ante los Tribunales Contencioso-administrativos, ampliando su competencia, y se rodeará de mayores garantías al inculpado en lo criminal. Se limitarán los fueros especiales, singularmente el castrense, a los delitos netamente militares. Y se humanizará el régimen de prisiones, aboliendo malos tratos o incomunicaciones no decretadas judicialmente.
- Los casos de violencia de los agentes de la fuerza pública acaecidos bajo el mando de los Gobiernos reaccionarios aconsejan llevar a cabo la investigación de responsabilidades concretas hasta el esclarecimiento de la culpa individual y su castigo. Se procederá a encuadrar las funciones de cada Instituto dentro de los fines de su respectivo reglamento; serán seleccionados sus mandos y se sancionará con la separación del servicio a todo agente que haya incurrido en malos tratos o parcialidad política. El Cuerpo de Vigilancia se organizará con funcionarios aptos y de cumplida lealtad al régimen.
- Se revisarán las normas de disciplina de los funcionarios, estableciendo sanciones graves para toda negligencia o abuso en favor de intereses políticos o en daño del Tesoro público.
Los republicanos no aceptan el principio de la nacionalización de la tierra y su entrega a los campesinos, solicitado por los delegados del partido socialista. En cambio, consideran conveniente una serie de medidas que se proponen la redención del campesino y del cultivador medio y pequeño, no sólo por ser obra de justicia, sino porque constituye la base más firme de reconstrucción económica nacional. Para la reforma de la propiedad de la tierra, dictarán nueva Ley de Arrendamientos. Estimularán las formas de cooperación y fomentarán las explotaciones colectivas. Llevarán a cabo una política de asentamientos de familias campesinas, dotándolas de los auxilios técnicos y financieros precisos. Dictarán normas para el rescate de bienes comunales. Derogarán la ley que acordó la devolución y el pago de las fincas de la nobleza. Nuestra industria no se podrá levantar de la depresión en que se encuentra si no se procede a ordenar todo el complejo sistema de protecciones que el Estado dispensa, según criterio estricto de coordinada subordinación al interés general de la economía. En consecuencia, procederá un sistema de leyes que fije las bases de la protección a la industria, comprendiendo las arancelarias, exenciones fiscales, métodos de coordinación, regulación de mercados y demás medios de auxilio que el Estado dispense en interés de la producción nacional, promoviendo el saneamiento financiero de las industrias, a fin de aligerar cargas de especulación que, gravando su rentabilidad, entorpece su desenvolvimiento.
Los republicanos consideran la obra pública no sólo como modo de realizar los servicios habituales del Estado o como mero método circunstancial e imperfecto de atender al paro, sino como medio potente para encauzar el ahorro hacia las más poderosas fuentes de riqueza y progreso, desatendidas por la iniciativa de los empresarios.
- Se llevarán a cabo grandes planes de construcciones de viviendas urbanas y rurales, servicios cooperativos y comunales, puertos, vías de comunicación, obras de riego o implantación de regadío y transformación de terreno.
- Para llevarlas a cabo se procederá a una ordenación legislativa y administrativa que garantice la utilidad de la obra, su buena administración y la contribución a la misma de los intereses privados directamente favorecidos. Los republicanos no aceptan el subsidio de paro solicitado por la representación obrera. Entienden que las medidas de política agraria, las que se han de llevar a cabo el ramo de la industria, las obras públicas y, en suma, todo el plan de reconstrucción nacional, han de cumplir, no sólo su finalidad propia, sino también e] cometido esencial de absorber e] paro.
La Hacienda y la Banca tienen que estar al servicio del empeño de reconstrucción nacional, desconocer que fuerzas tan sutiles como las del crédito no se pueden forzar por métodos de coacción, ni estimular de fuera el campo seguro de aplicaciones provechosas y empleo remunerador. No aceptan los partidos republicanos las medidas de nacionalización de la Banca propuestas por los partidos obreros; reconocen, sin embargo, que nuestro sistema bancario requiere ciertos perfeccionamientos si ha de cumplir la misión que le está encomendada en la reconstrucción económica de España. Como mera enumeración ejemplar, señalamos las siguientes medidas: Dirigir el Banco de España de modo que cumpla su función de regular el crédito conforme exija el interés de nuestra economía, perdiendo su carácter de concurrente de los Bancos y liquidando sus inmovilizaciones. Someter la Banca privada a reglas de ordenación que favorezcan su liquidez. Mejorar el funcionamiento de las Cajas de Ahorro para que cumplan su papel en la creación de capitales. Respecto a la Hacienda, se comprometen a llevar a cabo una reforma fiscal dirigida a la mayor flexibilidad de los tributos y a la más equitativa distribución de las cargas públicas, evitando el empleo abusivo del crédito público en finalidades de consumo.
La República que conciben los partidos republicanos no es una República dirigida por motivos sociales o económicos de clases, sino un régimen de libertad democrática impulsado por motivos de interés público y progreso social. Pero precisamente por esa decidida razón, la política republicana tiene el deber de elevar las condiciones morales y materiales de los trabajadores hasta el límite máximo que permita el interés general de la producción, sin reparar, fuera de este tope, en cuantos sacrificios hayan de imponerse a todos los privilegios sociales y económicos. No aceptan los partidos republicanos el control obrero solicitado por la representación del partido socialista. Convienen en:
- Restablecer la legislación social en la pureza de sus principios.
- Reorganizar la jurisdicción de trabajo en condiciones de independencia.
- Rectificar el proceso de derrumbamiento de los salarios del campo, verdaderos salarios de hambre, fijando salarios mínimos.
jueves, 14 de febrero de 2013
El “Frente Cívico. Somos mayoría”, de Murcia, comparece ante los medios de comunicación.
Este colectivo plantea como objetivos
netos, entre otros, el protagonismo político de la ciudadanía, la lucha contra
el neoliberalismo y la corrupción y la aplicación de los Derechos Humanos.
Magdalena
Martínez aclaró que, de una primera reunión celebrada en Córdoba el
pasado septiembre, con impulso neto del excoordinador general de IU, Julio
Anguita, el proyecto es “firme” en todas las comunidades autónomas,
constituyéndose en un “contrapoder susceptible de darle la vuelta a esta
situación”.
Por su parte, Ginés Fernández, aclaró que el Frente
Cívico no es una organización al uso, por lo que, para reunirse, intentarán hacer uso de locales públicos para
hacer posible la práctica política de la ciudadanía. Afirmó que el proyecto
nace con la intención de hacer frente a las políticas neoliberales, por lo que apoyarán cuantas movilizaciones
sociales se orienten hacia ese fin. Y es
que, afirmó, “los ciudadanos han de ser los actores de una movilización
pacífica”, sin descartar el recurso a la desobediencia civil. Hizo especial
énfasis en la necesidad de poner en marcha un ‘contrapoder ciudadano’ en un
país en que se han disparado las cifras del paro y la pobreza y los casos de
corrupción. Con dos claros alegatos, “No debemos, no pagamos” y “La crisis que
la paguen los banqueros”, dijo que defender y aplicar la Declaración Universal
de los Derechos Humanos es, en estos momentos, “un acto revolucionario”, así como la puesta
en práctica de algunos aspectos progresistas de la Constitución Española de
1978.
Ginés descartó la aspiración
electoralista del colectivo y que tenga
un referente electoral claro, pues, dijo, “trabajaremos codo con codo con
quienes coincidamos en las propuestas”.
Por último, anunció la
presentación pública del Frente Cívico en un acto cuya celebración está
prevista para la tarde del viernes, día 15 del presente, en el edificio Moneo
de Murcia.
martes, 12 de febrero de 2013
EL SACRIFICIO DE FRAN
Precisamente hoy, día 12 de febrero, está previsto que se debata en el Congreso la ILP por la dación en pago y en contra de los desahucios. Todos los grupos, excepto el PP, van a votar a favor. Las personas que presentan la Iniciativa Legislativa Popular han logrado reunir más de 1.400.000 firmas, pero el partido del Gobierno se muestra dispuesto a hacer oídos sordos a esta iniciativa. Los corruptos y los banqueros son salvados; las personas, no. Hay que desplazarlos a toda costa del poder.
Este relato, publicado hoy en La Opinión de Murcia, intenta recrear ficticiamente los últimos momentos de la vida de Fran, la última víctima de los desahucios que ha decidido, por ello, poner fin a su vida.
Este relato, publicado hoy en La Opinión de Murcia, intenta recrear ficticiamente los últimos momentos de la vida de Fran, la última víctima de los desahucios que ha decidido, por ello, poner fin a su vida.
El sacrificio de Fran
Fran
le preparó el desayuno a su hijita, con el cariño y entrega que sólo un padre o
una madre pueden dar. Mientras la niña ingería leche con colacao y un bollo,
Fran le mecía los cabellos. Ella no percibió en ese momento que los ojos de su
padre, que desprendían ternura y compasión al tiempo, estaban velados por una
húmeda cortina. Momentos después, las lágrimas de Fran bañaban su rostro.
Absorto
en sus pensamientos, Fran no había advertido la hora. Miró el reloj. Eran cerca de las nueve de la mañana. Tenía
que llevar a su hijita al colegio. Le apremió para que acabara el desayuno y
cargara con su mochila. Caminaron juntos, en silencio, por las calles aledañas
al centro escolar. Les rodeaban niños y niñas que intentaban acompasar sus
pasos a los de sus padres y madres que, apresuradamente, se dirigían también
allí. Algunas personas lo hacían en coche. En algunos casos, las bocinas
estridentes mostraban el nerviosismo y el estrés de algunas familias, ávidas
por llegar pronto a su destino. Pero Fran no veía ni oía nada. Seguía absorto
en sus pensamientos.
Dejó
a su hija a la puerta del colegio. A la niña le extrañó que su padre ese día
acompañara el cálido beso en su mejilla, con el que siempre la despedía, con un
fuerte abrazo. Su pequeño cuerpo quedó fundido con el de su padre, corpulento,
durante unos segundos que a ella le resultaron largos, pero particularmente
gratos. Entró al colegio y le despidió, como de costumbre, agitando sus
manitas. Ignoraba que esa sería su última despedida.
Fran
regresó a casa, un cuarto piso alquilado. Miró a la calle por la ventana. Los
momentos más cercanos de su existencia pasaron por su mente en pocos segundos.
Evocó el día en que hipotecó la vivienda de sus suegros para comprar el terreno
con el que construirse su casa. La ilusión de toda su vida. Recordó,
igualmente, cómo sus padres no opusieron obstáculo alguno para hipotecar también
su vivienda con tal de que su hijo dispusiera de la suya propia. Fran, albañil
de profesión, contó para construirse su casa con la ayuda de su esposa y de su
madre. Pero tras una larga baja por enfermedad, había quedado en el paro. Los
plazos de los préstamos y las exigencias de los bancos le acuciaban. Por eso, esa
mañana, obnubilado y desesperado al mismo tiempo, miró la calle por última vez.
En esos instantes, evocó su pasada militancia en la plataforma Stop Desahucios
de su ciudad, de la que había recibido ayuda. Pero no la suficiente para
eliminar su drama personal. Por eso, subió a la repisa de la ventana de la
vivienda. Cerró los ojos. Su desesperación venció al pánico que experimentó por
lo que se disponía a hacer. Saltó al vacío. De inmediato, percibió cómo la
brisa le martilleaba la cara. En unas décimas se segundo, la película de su
vida quedó grabada en su mente. Fugazmente, le vinieron a la memoria las
hipócritas lágrimas con las que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, anunciaba
el parche legislativo con el que, dijo, se pretendía poner fin al drama de los
desahucios. Tuvo tiempo también para despreciar a esos banqueros que no
quisieron condonarle la deuda. Así como a los políticos que se negaron a dar
una solución al tema. Los maldijo a todos antes de que su fornido cuerpo
quedara inerte sobre el asfalto.
***************************************************************************************
El pasado año 2012, se registraron en
España más de 120 suicidios relacionados total o parcialmente con el drama de
los desahucios. Francisco José Lema Bretón –Fran para sus amigos- de 36 años, casado
y con una hija de ocho años, residente en Córdoba, ha sido el último caso
conocido.
Acuciado
por una deuda de 25.ooo euros que le reclamaban las entidades financieras,
decidió arrojarse al vacío desde su vivienda alquilada en Córdoba. El relato de
arriba intenta recrear ficticiamente los últimos momentos de la vida de esta
persona, una víctima más de los desahucios.
La Plataforma de Afectados pos las
Hipotecas lanzó el pasado 23 de abril una Iniciativa Legislativa Popular (IPL)
por la dación en pago con efectos retroactivos, el alquiler social y la
paralización de los desahucios para llevar al Congreso estas demandas y que
puedan traducirse en ley. Su trabajo ha permitido recoger 1.402.854
firmas de apoyo, contando con la colaboración activa de más de 3.253 fedatarios en más de 600 puntos de recogida. Esperemos
que PP y PSOE, partidos que se han venido negando a legislar de forma efectiva
para solucionar tantos dramas personales, sean ahora más receptivos a esta
demanda social. Y que el sacrificio de Francisco José Lema Brotón, por esta
problemática, sea el último del que tengan que dar cuenta los medios de
comunicación.
Diego Jiménez
lunes, 11 de febrero de 2013
miércoles, 6 de febrero de 2013
MALI: NUEVA GUERRA NEOCOLONIAL
Publicado en la edición impresa de la Opinión de Murcia. 06-02-2013
Primero fue la penetración en Libia, bajo
el paraguas de la OTAN, intervención armada que produjo no menos de 120.000
víctimas, el asesinato de Muammar el Gadafi
y la destrucción de las infraestructuras del país. El final del conflicto no
consiguió la estabilización de Libia; antes al contrario, en el país se ha
impuesto la sahría, ante la pasividad de Occidente.
Vino después la penetración occidental en
Siria, financiando a grupos armados para desestabilizar el país, mediante la
entrega de armas a milicias salafistas, como Jabhat al-Nusra, clasificada por Estados Unidos como organización
terrorista. Y, como en el caso libio, se justificó tal intervención en el
carácter despótico del presidente sirio.
Antes de su muerte, en marzo de 2011, el
líder libio Gadafi vaticinó: “Yo personalmente juego un papel
estabilizador en la región de África. Si la situación en Libia es
desestabilizada, Al Qaeda mandará aquí. Libia se convertirá en el segundo
Afganistán y los terroristas llenarán Europa”.
En la actualidad,
Francia, violando las estipulaciones de la Resolución 2.085 del Consejo
de Seguridad de la ONU, se ha embarcado en una auténtica guerra de conquista
del norte de Mali. Y, como pronosticara Gadafi, las amenazas de los grupos
fundamentalistas islámicos no se han hecho esperar.
Según
nos refiere el analista francés Thierry
Meyssan, poco antes de que la OTAN
tomara Trípoli los franceses lograron sobornar a varios grupos tuareg. Con el fin de la
guerra, esos grupos regresaron al desierto. Los tuareg son un pueblo nómada que
se mueve en el Sahara central y en los bordes del Sahel. Desde los años 60 del
pasado siglo, no han dejado de cuestionar la soberanía de Mali y de Níger sobre
las tierras del pueblo tuareg. Lógicamente, los grupos que Francia armó
decidieron utilizar esas armas para concretar sus reclamaciones en Mali. El
Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA) toma entonces el poder
en casi todo el norte de Mali, donde viven sus miembros. Y un grupúsculo de
islamistas tuareg, conocido como Ansar
Dine, aprovecha la situación para imponer la sharía en varias localidades.
El 10 de enero, Ansar Dine –con el apoyo
de otros grupos islamistas– ataca la ciudad de Konna,con la intención de
extender la ley islámica al sur de Mali. Dioncounda
Touré, el presidente de transición (se había producido un golpe de Estado
que derrocó al presidente Amadou Toumani
Touré), decreta el estado de urgencia y solicita la ayuda de Francia. París
interviene, en cuestión de horas, para impedir que la capital, Bamako, caiga en
manos de los islamistas. Francia dirige su mirada a Argelia y le solicita ayuda
para concretar su intervención militar. Argel se encuentra ante una disyuntiva:
colaborar con la antigua potencia colonial o arriesgarse a enfrentarse a un
reflujo de los islamistas radicales. Finalmente Argel accede a abrir su espacio
aéreo al tránsito de los aviones franceses. Esta decisión está indudablemente
relacionada con el ataque de un grupo islamista no identificado a una planta de
gas natural de la British Petroleum, ataque que trata de internacionalizar el
conflicto de Mali trasladándolo a Argelia.
¿Qué busca Occidente al embarcarse en
esta ‘aventura’ militar? (No olvidemos que Francia no actúa en solitario, pues
en la guerra de Mali está recibiendo
algo más que apoyo logístico de otros países, entre ellos España). Algunos
analistas, como Alfredo Embid,
opinan que Occidente usa el terrorismo, como el conflicto en Mali o la toma de
la planta de gas en Argelia, como una excusa para seguir robando las reservas
de hidrocarburos de esos países. “Argelia tiene de hecho unas reservas
importantes de petróleo y sobre todo gas. Después de apropiarse de las reservas
de Libia, Argelia es uno de los países africanos que está en la lista”. Embid
asegura, pues, que el nuevo conflicto con los islamistas, iniciado por Francia en territorio
de Mali y que causó el ataque a la planta de gas en
Argelia, debe ser analizado de manera conjunta, relacionándolo con
lo ocurrido en otros países como Siria y Libia.
A mayor abundamiento, no olvidemos que en
la zona actualmente en conflicto (Mali, Níger), además de petróleo, hay
importantes reservas de minerales, entre ellos el uranio, elemento
imprescindible para la continuidad de las centrales nucleares francesas. Por lo
que, indudablemente estamos, pues, ante un nuevo episodio de una guerra neocolonial.
El pasado diciembre, la Unión Europea
recibió el Nobel de la Paz. La noticia nos produjo a muchas personas un gran
estupor. ¿Cómo era posible asignar tal distinción a una institución que, en los
últimos tiempos, no se viene caracterizando precisamente por la potenciación de
la paz y la coexistencia pacífica en escenarios bélicos recientes?
miércoles, 23 de enero de 2013
CONTRA LA RESIGNACIÓN, REBELDÍA
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/01/23/resignacion-rebeldia/451099.html
Es claramente perceptible en la
población europea, también en la española, un alto nivel de indignación. En
nuestro país, está siendo directamente proporcional –más bien diría que en una progresión
geométrica creciente- al grado de engaño y manipulación al que quieren tenernos
permanentemente sometidos. Y motivos hay. Abundantes y también crecientes.
Ahora resulta que, una vez que las
agencias de calificación de riesgo de la deuda (Moody’s, Standard&Poors y Fitch,
entre ellas) han manipulado a su antojo, destrozando con sus agoreras
previsiones las economías de Occidente y empobreciendo a millones de personas,
nos anuncian que van a ser reguladas por el Parlamento Europeo. ¿Y por qué no
se hizo antes? Ítem más. Uno de los
máximos responsables también de la condena a la pobreza y desesperación de
millones de familias en todo el mundo, el Fondo Monetario Internacional (FMI),
afirmó hace unos días que quizás las políticas de ajuste aplicadas en algunos
países europeos, entre ellos España, han sido excesivas y han propiciado el
estancamiento económico. Precisamente el FMI, responsable de la imposición de
todas las políticas de ajuste estructural habidas y por haber en el mundo, viene ahora
con esas recomendaciones que suponen un atentado a la inteligencia. ¿Cabe mayor
dosis de cinismo?
Charles Robertson, de Renaissance
Capital, en un artículo publicado en elconfidencial.com predice que España saldrá
del euro en 2014 por la imposibilidad de crear empleo, por lo que necesita la devaluación
para que nuestra economía sea competitiva y crezca, como en los años 80,
cuando con un paro del 20% la devaluación de la peseta estimuló la creación de puestos
de trabajo. Afirma, además, que su tesis dista mucho del momento de complacencia
que viven los mercados y especialmente España, alimentado por algún dato
positivo, como el desplome de los costes de financiación y la pérdida de fuerza
de la petición de rescate. Robertson rastrea precedentes similares a su tesis
de la salida del euro de España en el abandono del patrón oro por parte de EE
UU y Reino Unido, al inicio de los años 30 del pasado siglo, a consecuencia de
la crisis sobrevenida al crack de Wall Street. Y afirma que, ante los negativos
efectos de los recortes sociales y laborales en España, se va a poner a prueba
la fortaleza y resistencia de los españoles como nunca antes en la historia se
ha hecho con una sociedad.
Tras
oír esas previsiones, se entienden mejor, aunque muchos no compartimos, las
apelaciones de Mariano Rajoy a
soportar ciertas dosis de sufrimiento y paciencia ante un año 2013
particularmente difícil. Pero, antes al contrario, Robertson pronostica que,
puesto que los españoles van a llegar a 2014 sin ninguna perspectiva de mejora,
constatarán que Mariano Rajoy les ha fallado y la gente tomará las calles para exigir el cambio. “Aun si el
Partido Popular aguantara hasta las elecciones de diciembre de 2015”, afirma,
“es difícil que el electorado tenga paciencia y si bien en estos momentos no
hay alternativa política tampoco nadie en Grecia había oído hablar de Alexis Tsipras antes de mayo de 2012, y
en junio era uno de los candidatos plausibles a primer ministro”. (Con esta última
reflexión, indudablemente se está refiriendo indirectamente al notable ascenso electoral de IU, cuyo techo es difícil
predecir hoy por hoy).
Es evidente, creo, que entre la población
española cunde en estos momentos la resignación. Pero los poderes públicos son
conscientes de que, en cualquier momento –como afirma Robertson- la gente puede
pasar de la pasividad a la acción. No de otro modo, pues, hay que entender el
proyecto de reforma del Código Penal impulsado por el ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, en cuyo texto, además
de las modificaciones más llamativas, como la denominada prisión permanente
revisable y la custodia de seguridad –cuestionadas por el informe del CGPJ-,
aparecen temas tan sangrantes como la penalización de: la rebeldía ciudadana, la disidencia, la incitación a
manifestaciones, la resistencia pasiva… Se trata, en definitiva, de anticiparse
a lo que pueda venir de la calle e inculcar en la población el miedo. Así como
en el ámbito del trabajo ese miedo viene determinado por una reforma laboral
que trata de anular la capacidad de respuesta de las capas asalariadas, en lo
social, se intenta que el temor a las represalias judiciales sea un elemento
paralizante que anule la contestación ciudadana.
Pero no están los tiempos para recluirnos en
los cuarteles de invierno. Precisamente porque la situación económica, social y
política es particularmente grave, contra la resignación procede responder con
las adecuadas dosis de rebeldía. Sería bueno darle la razón, en este tema, a
Robertson.
martes, 8 de enero de 2013
MI NUEVA ETAPA
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/01/08/nueva-etapa/448859.html?fb_action_ids=522758461070649&fb_action_types=og.recommends&fb_source=aggregation&fb_aggregation_id=288381481237582
Desde 1980 al 1989 disfruté de plaza definitiva de maestro en Vista Alegre -junto a Alumbres-, la barriada que me vio crecer. Estuve cómodo en mi lugar de origen, en el colegio del que incluso llegué a ser director durante un año. Cerca tenía, como padres de mis alumnos, a quienes habían compartido conmigo, años atrás, largas tardes estivales jugando al fútbol, en campos de juego improvisados.
Desde 1989 a 1994 encaminé mis pasos hacia la Huerta de Murcia. Mi traslado al colegio comarcal Antonio Monzón de Beniel me puso en contacto con una realidad social y cultural por entonces bastante ajena para quien, como yo, nunca había abandonado los aires del Campo de Cartagena. En el verano de 1993 cambié de cuerpo docente, al acceder a una plaza de secundaria. Tras unos años de actividad sindical me esperaban las aulas del recién estrenado instituto de Blanca, localidad en la que estuve desde el curso 2000-01 hasta el 2010, en que, pensando en mi retiro, me acerqué a Murcia. En el IES Miguel Espinosa han transcurrido estos dos últimos cursos de mi carrera. Y, tras este pasado primer trimestre, como dije arriba, me he despedido de las aulas.
Experimento, ante este hecho, una doble sensación. Por un lado, cómo no sentir un cierto vacío ante la renuncia a ejercer una actividad que ha colmado más de la mitad de mi vida. En estos años, el encontrarme casualmente con exalumnos que te recuerdan con cariño, que te reconocen la influencia que pueda haber determinado mi quehacer docente en sus vidas, es un motivo de satisfacción personal. Aunque mis encuentros con ellos se han dado con relativa frecuencia, recuerdo uno particularmente curioso. De regreso de Villarrobledo a Murcia, hace unos años, un joven se acercó a saludarme cuando repostaba en la estación de servicio de Pozo Cañada. Me dijo que volvía a su pueblo desde su trabajo como montador en Bilbao. Se me presentó como exalumno. Lógicamente, yo no le recordaba, ni por su fisonomía ni, por supuesto, mucho menos por su nombre. Me recordó que yo había sido su maestro en segundo de EGB, nada menos que durante mi estancia en Portmán, allá por el año 1979. ¡Y de ese hecho hacía 25 años!
Pero junto a momentos gratos, en los que, cómo no, el contacto con compañeros y compañeras supone un acicate para estrechar los lazos de amistad e incrementar el enriquecimiento personal, es indudable que el alarmante deterioro de las condiciones laborales (que incluyen el incremento de la carga lectiva, el aumento de las ratios, la disminución salarial...), el recorte de gastos de funcionamiento en nuestros centros, la escasa, por no decir nula, labor institucional para elevar la consideración social de nuestro trabajo y tantos otros condicionantes negativos han hecho que muchos de nosotros, docentes vocacionales (porque sin vocación no es posible dedicarse este noble oficio de enseñar), hayamos entendido que el final de nuestra trayectoria docente pueda ser el momento idóneo para seguir enriqueciéndonos en lo personal, sin desdeñar destinar parte de nuestras energías a lo social. Y en esa nueva etapa estamos.
Quiero aprovechar mi columna quincenal de La Opinión (en este mes de enero se han cumplido ya trece años de permanencia en la misma) para, al despedirme de mi actividad profesional, mandar un emocionado abrazo a quienes, durante estos años, han compartido conmigo esta noble tarea, pues, en muchos casos, junto a su amistad, me han brindado todo el apoyo necesario para intentar aprender a enseñar.
También, cómo no, un emocionado recuerdo a mis alumnas y alumnos del IES Miguel Espinosa, mi último centro, pero también una consideración especial a mis exalumnos de centros y años anteriores. Porque quienes nos dedicamos a este oficio no sólo intentamos transmitir contenidos sino, sobre todo, inculcar valores. Y constatamos que todos, profesores y alumnos, nos enriquecemos mutuamente en nuestra cotidiana convivencia.
DIEGO JIMÉNEZ
Cuando, amable
lector, te asomes a este mi primer artículo del nuevo año, llevaré un día
jubilado de la enseñanza. Con fecha 7 de enero, coincidiendo con mi 60
cumpleaños, habré cesado en la actividad que me ha ocupado casi 36 años de mi
vida.
En mi anterior artículo (Aquellos años de adoctrinamiento) evoqué parte
de la etapa de mi infancia y adolescencia en las aulas. Unos años después,
recién estrenada mi posterior licenciatura en Geografía e Historia en la
Universidad de Murcia, me esperaba el obligado servicio militar, en enero de
1976. Concluí la mili justo en el momento en que en España se convocaban las
primeras elecciones a Cortes constituyentes, en junio de 1977. Días después, el
título de licenciado me permitió acceder, por oposición, a una plaza docente en
la EGB. Mi travesía por las aulas en aquella etapa me condujo a lugares como
Portmán. Qué buenos dos años aquellos, en contacto con gente del pueblo y
foránea, personas que ya por entonces cuestionaban el encenagamiento de la
preciosa bahía por los vertidos incesantes de la multinacional
Peñarroya.
Desde 1980 al 1989 disfruté de plaza definitiva de maestro en Vista Alegre -junto a Alumbres-, la barriada que me vio crecer. Estuve cómodo en mi lugar de origen, en el colegio del que incluso llegué a ser director durante un año. Cerca tenía, como padres de mis alumnos, a quienes habían compartido conmigo, años atrás, largas tardes estivales jugando al fútbol, en campos de juego improvisados.
Desde 1989 a 1994 encaminé mis pasos hacia la Huerta de Murcia. Mi traslado al colegio comarcal Antonio Monzón de Beniel me puso en contacto con una realidad social y cultural por entonces bastante ajena para quien, como yo, nunca había abandonado los aires del Campo de Cartagena. En el verano de 1993 cambié de cuerpo docente, al acceder a una plaza de secundaria. Tras unos años de actividad sindical me esperaban las aulas del recién estrenado instituto de Blanca, localidad en la que estuve desde el curso 2000-01 hasta el 2010, en que, pensando en mi retiro, me acerqué a Murcia. En el IES Miguel Espinosa han transcurrido estos dos últimos cursos de mi carrera. Y, tras este pasado primer trimestre, como dije arriba, me he despedido de las aulas.
Experimento, ante este hecho, una doble sensación. Por un lado, cómo no sentir un cierto vacío ante la renuncia a ejercer una actividad que ha colmado más de la mitad de mi vida. En estos años, el encontrarme casualmente con exalumnos que te recuerdan con cariño, que te reconocen la influencia que pueda haber determinado mi quehacer docente en sus vidas, es un motivo de satisfacción personal. Aunque mis encuentros con ellos se han dado con relativa frecuencia, recuerdo uno particularmente curioso. De regreso de Villarrobledo a Murcia, hace unos años, un joven se acercó a saludarme cuando repostaba en la estación de servicio de Pozo Cañada. Me dijo que volvía a su pueblo desde su trabajo como montador en Bilbao. Se me presentó como exalumno. Lógicamente, yo no le recordaba, ni por su fisonomía ni, por supuesto, mucho menos por su nombre. Me recordó que yo había sido su maestro en segundo de EGB, nada menos que durante mi estancia en Portmán, allá por el año 1979. ¡Y de ese hecho hacía 25 años!
Pero junto a momentos gratos, en los que, cómo no, el contacto con compañeros y compañeras supone un acicate para estrechar los lazos de amistad e incrementar el enriquecimiento personal, es indudable que el alarmante deterioro de las condiciones laborales (que incluyen el incremento de la carga lectiva, el aumento de las ratios, la disminución salarial...), el recorte de gastos de funcionamiento en nuestros centros, la escasa, por no decir nula, labor institucional para elevar la consideración social de nuestro trabajo y tantos otros condicionantes negativos han hecho que muchos de nosotros, docentes vocacionales (porque sin vocación no es posible dedicarse este noble oficio de enseñar), hayamos entendido que el final de nuestra trayectoria docente pueda ser el momento idóneo para seguir enriqueciéndonos en lo personal, sin desdeñar destinar parte de nuestras energías a lo social. Y en esa nueva etapa estamos.
Quiero aprovechar mi columna quincenal de La Opinión (en este mes de enero se han cumplido ya trece años de permanencia en la misma) para, al despedirme de mi actividad profesional, mandar un emocionado abrazo a quienes, durante estos años, han compartido conmigo esta noble tarea, pues, en muchos casos, junto a su amistad, me han brindado todo el apoyo necesario para intentar aprender a enseñar.
También, cómo no, un emocionado recuerdo a mis alumnas y alumnos del IES Miguel Espinosa, mi último centro, pero también una consideración especial a mis exalumnos de centros y años anteriores. Porque quienes nos dedicamos a este oficio no sólo intentamos transmitir contenidos sino, sobre todo, inculcar valores. Y constatamos que todos, profesores y alumnos, nos enriquecemos mutuamente en nuestra cotidiana convivencia.
martes, 18 de diciembre de 2012
Aquellos años de adoctrinamiento
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2012/12/18/anos-adoctrinamiento/445207.html
Como
dijera Machado, mi infancia son recuerdos de una húmeda y destartalada escuela,
unitaria y de niños, por supuesto. Y no
había un huerto claro en donde madurara
el limonero. A un metro escaso de las puertas de aquel local privado, arrendado
por un vecino de la Media Legua al
Ayuntamiento de Cartagena para poder impartir las clases a aquellos niños del Hondón, se situaba la
carretera que, aún hoy, conduce desde Cartagena a La Unión. Don
Antonio, el maestro, fiel a las consignas que emanaban de arriba, nos
recibía a diario desde su pupitre con aquella fórmula “Sin pecado concebida”,
como respuesta a nuestra obligada salutación en forma de “Ave María purísima”.
El posterior izado de la bandera nacional, situada en una de las ventanas, era
el preludio del comienzo de las clases.
La escuela, un local con un alto tejado a doble vertiente sujeto por
vigas de hierro en el centro, alojaba a no menos de treinta chiquillos
inquietos, mal vestidos y con frecuencia desnutridos. Aún retengo en mi pituitaria
los olores de aquella cacerola de leche en polvo, calentada en un hornillo
eléctrico, con la que las autoridades, en virtud de la ‘generosidad’
norteamericana, trataban de suplir
nuestras evidentes carencias alimenticias.
Nací
en enero de 1953. El año en el que empezó a resquebrajarse lentamente el
aislamiento internacional del régimen franquista en virtud de los acuerdos
militares con los Estados Unidos. Y el año en que, el 27 de agosto, Alberto Martín Artajo y Fernando
María Castiella firmaron el Concordato que consolidaba un fuerte Estado
confesional, y cuyo artículo 26 otorgaba a la Iglesia Católica, como en los
tiempos de Isabel II, no sólo la
supervisión de los contenidos educativos sino también la vigilancia de los
centros docentes. A esa escuela llegué
en el curso 1960-61, con siete años de edad.
La
obligada memorización de los himnos franquistas
y la reiterada presencia de lo religioso en nuestra existencia cotidiana
intentaban moldear nuestras mentes infantiles. Crecimos, en aquellos años 60,
con las orientaciones educativas dictadas por la férrea estructura educativa
que impusiera Ibáñez Martín en 1945.
Empero,
le debo a Don Antonio, el maestro de aquella escuela, el que mis padres viesen
conveniente darme estudios. Accedí al instituto en 1963, superada la prueba de ingreso con diez años
de edad. Eran los tiempos de la puesta en práctica de la Ley sobre Ordenación de la Enseñanza Media, de
26 de febrero de 1953. La que establecía dos bachilleratos, el elemental y el
superior, separados por una reválida. Y la que exigía otra reválida tras el
bachillerato superior para acceder al Preu. No guardo muy gratos recuerdos de
mi paso por el antiguo instituto Isaac Peral de Cartagena. Aquellos profesores
y catedráticos aparecían ante nosotros con un autoritarismo que era una
reproducción mimética del inherente al régimen político. Ese carácter tenían
las tediosas y doctrinarias clases de ‘política’, cuya asignatura, la Formación
del Espíritu Nacional [sic], impartía el falangista José Torrano. Pero mentiría si dijera que ninguno me dejó huella. Recuerdo,
con cierta nostalgia, aquellos buenos
apuntes de la historia de la Reconquista de la profesora valenciana María Amparo Ibáñez. Como vienen a mi
memoria, aún con cierta zozobra, los exigentes exámenes de matemáticas
del catedrático Joaquín Dopazo.
El nuevo instituto Isaac Peral lo inauguramos en
1968, año en que España se disponía a abandonar apresuradamente su provincia de
Guinea Ecuatorial. Pero los estudiantes de entonces vivíamos ajenos a casi todo
lo que acontecía a nuestro alrededor. Por lo que no nos enteramos del mayo del
68 francés, y sólo tuvimos vagas referencias de los sucesos de la primavera de
Praga. Años ya finales del régimen franquista, pero con la sempiterna presencia
de la religión católica en el currículum. En ese tiempo, coincidí en el
instituto con el escritor Arturo Pérez
Reverte, que recaló allí tras su expulsión del colegio marista. Un grupo de
estudiantes entusiastas, bajo la supervisión (¡cómo no!) del cura Joaquín Casanova, dábamos vida a
nuestra revista juvenil “Proa”, en cuya redacción ya destacaba la pluma de
Arturo. Años aquellos en que, intentando romper las férreas barreras
impuestas por las rígidas estructuras educativas, Antonio Gil y Gloria Sánchez
Palomero, catedráticos respectivamente de Latín y Griego, nos inculcaron el
gusto por las lenguas clásicas, Chelo
Baíllo trataba de informarnos sobre las desconocidas leyes de Mendel, mientras
que Juan Ros nos adentraba en el
sugerente mundo de la literatura.
Aquellos años me resultan inolvidables. Pero sólo
porque me retrotraen a una época de mi vida que me resulta irrecuperable. Pese a los intentos del régimen, no lograron
dejar totalmente planas nuestras mentes. Pero
lo intentaron. Por eso, cuando oigo las posiciones y principios ¿educativos?
que defiende el ministro de Educación José
Ignacio Wert, un cierto escalofrío
recorre mi cuerpo. No quisiera que, por nada del mundo, volviéramos a aquella
época ni, por supuesto, a aquella escuela.
martes, 4 de diciembre de 2012
¿Cataluña dual?
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2012/12/04/cataluna-dual/442620.html
Con una sonora pitada fue recibida la llegada del rey Juan Carlos I en el palco presidencial
del estadio olímpico de Montjuic, el 25 de julio de 1992, en la ceremonia
inaugural de los Juegos Olímpicos ‘Barcelona 92’ . No era la primera vez que
los Borbones españoles eran cuestionados en Cataluña. El pueblo llano tiene
memoria histórica. Y el catalán no puede desprenderse de la carga emocional que
conllevan ciertos hechos del pasado. Aun alejados en el tiempo, aún resuenan en
las calles de la ciudad condal los ecos de aquel fuego de artillería con que el
mariscal James Fitz-James, duque de Berwick, castigó a la ciudad a
partir de la madrugada del 11 de septiembre de 1714. Rendida el día 13 de ese
mes, los Decretos de la
Nueva Planta , impuestos por la vencedora monarquía borbónica,
desposeyeron a Cataluña de sus fueros, e
impusieron el español como la única lengua oficial. Cataluña, a juicio del primer Borbón, Felipe V, era merecedora de tal castigo
por el hecho de no haberse plegado a sus designios y por haber apoyado al
candidato austriaco, el Archiduque
Carlos, en aquella Guerra de Sucesión a la Corona de España a la que
puso fin el Tratado de Utrecht (1713).
Un nuevo bombardeo de Barcelona, esta vez ordenado por el general Espartero, se produjo el día 3 de diciembre
de 1842. El regente aplacó, con sangre y fuego, la rebelión de la ciudad
provocada por la crisis del sector algodonero y la firma de un acuerdo de
librecambio con Inglaterra que perjudicaba a la industria textil catalana. La
justificación de este hecho de fuerza vino acompañada de su frase: “A Barcelona hay que bombardearla al menos una
vez cada 50 años".
Ni que decir tiene que durante el franquismo Cataluña no corrió mejor
suerte, como le ocurrió al resto de españoles. Hay, pues, motivos históricos
suficientes como para que el pueblo
catalán se haya venido sintiendo agraviado respecto del centralismo de Madrid,
por lo que un notable sector de la sociedad catalana abraza las tesis
soberanistas. Pero, dicho esto, es
innegable que lo peculiar del soberanismo catalán del siglo XXI es que parte de las
reivindicaciones segregacionistas están siendo esgrimidas por una coalición,
CIU, que representa sobre todo a la burguesía catalana y se presenta como heredera
del espíritu que impregnó el inicial nacionalismo catalanista de las Bases de Manresa de 1892 impulsadas por Enric Prat de la Riba ,
pero muy alejado entonces de veleidades
secesionistas.
A la hora de redactar estas líneas, siguen las difíciles negociaciones
tendentes a conformar una mayoría estable de Gobierno en Cataluña tras las
elecciones del pasado día 25 de noviembre. Voces interesadas deslegitiman la
pretensión soberanista que sustentó la
campaña electoral de algunas formaciones políticas. Pero la consulta, aunque se
ha desinflado un tanto a la luz de los resultados electorales, no está descartada, en la medida en que, de
renunciar a ella, CiU quedaría condenada políticamente ante muchos de sus partidarios que apuestan por la autodeterminación
catalana.
Pero no puede atribuirse en exclusiva la burguesía catalana la bandera
soberanista. En las pasadas elecciones ha sido perfectamente constatable que el
voto nacionalista ha sufrido también un importante corrimiento hacia la
izquierda, hacia las fuerzas que se oponen al proyecto de saqueo impuesto por
el FMI y Berlín. Los votos y escaños que pierde CiU se trasvasan
mayoritariamente hacia Esquerra Republicana de Catalunya. Y emerge con fuerza,
con tres escaños, la
Candidatura d’Unitat Popular (CUP), una fuerza independentista
con un programa de redistribución de la riqueza y opuesto frontalmente a los
dictados de Merkel y Bruselas. No es
tan clara, pues, la insistente afirmación de que estas elecciones nos han
dejado una Cataluña dual. Recordemos que las fuerzas que sustentan a los
gobiernos encargados de ejecutar los recortes y ajustes en Madrid o en
Barcelona (CiU y PP) pierden 11 escaños, sumando un total de 1 millón 583 mil
votos, mientras que, por el contrario, las fuerzas parlamentarias que se oponen
a ellos suman 1 millón 653 mil, ganando más de 600 mil votos.
En Cataluña, pues, parece que, a la luz de los resultados electorales,
podría empezar a consolidarse un amplio frente de izquierdas entre las fuerzas
que realmente se oponen a los recortes sociales, y para las cuales la marcha
hacia la independencia debería ser, dada la situación actual, una cuestión
secundaria. La dificultad puede estar en
que en ese proceso de sumar y acumular fuerzas parece descolgarse ERC, obcecada
en persistir en una consulta soberanista que le arroja, inevitablemente, en
manos de CiU. Pero, insisto, el nuevo mapa político surgido de los pasados
comicios está bastante alejado de lo que ha venido denominándose una Cataluña
dividida (dual).
martes, 20 de noviembre de 2012
¿RATAS DE LABORATORIO?
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2012/11/20/ratas-laboratorio/439887.html
Está aflorando una rebeldía ciudadana que, a menos que nos desprendamos de la miopía y ceguera propia de quienes desean ocultar la realidad, es un fenómeno creciente
DIEGO JIMÉNEZ
Creo que los griegos y los españoles son como ratas de
laboratorio para ver qué nivel de castigo y sufrimiento puede ser aceptado por
esta sociedad sin que la gente se rebele». Esta reflexión la expuso en una
entrevista reciente la conocida politóloga norteamericana Susan George,
activista de ATTAC, con ocasión de la visita a nuestro país el pasado mes de
octubre. En esos momentos, estaba ya convocada la huelga general del 14 de
noviembre (14N) y la entrevistada era conocedora del resultado de la huelga
realizada el 29 de marzo pasado. Pues bien: a tenor de lo ocurrido el 14N en el
Estado español, está claro que el pueblo llano está dando muestras de iniciar
una incipiente „pero, con seguridad, cada vez más contundente„ rebelión. Y en
este punto discrepo de las voces interesadas que hablan de una huelga con
seguimiento dispar, desigual, escaso€ (aunque esas voces reconocen, eso sí, que
fue notable en los sectores industriales clave y en el transporte).
Quienes así hablan parecen ignorar el hecho de que lo que se había convocado
para el pasado 14N era, más que una huelga al uso, un paro con las connotaciones
de protesta social y de huelga de consumo. Por ello creo que las expectativas
creadas antes de esta protesta se cumplieron con creces.
En el caso de nuestra región sólo había que darse una vuelta la tarde del 14 por las calles de Cartagena, Yecla y las del centro de Murcia. En la capital, una auténtica riada ciudadana se adueñó de la Avenida de la Constitución y la Gran Vía, además de las calles aledañas. Vi a muchas gentes de todo tipo, banderas, consignas varias, pancartas multicolores€ Pero, sobre todo, la muchedumbre que pobló las calles aireaba, en silencio o a viva voz, la rabia contenida; la desazón ante el futuro incierto que atenaza a las nuevas generaciones; el desdén hacia una clase política que quiere condenarnos a la miseria; la ira contra unas instituciones bancarias gobernadas por directivos sin alma que dejan, sin miramiento alguno, en la calle a familias enteras; el desprecio hacia una alta clase empresarial que sólo mira hacia sus bolsillos; la severa crítica hacia una delegación del Gobierno que viene permitiendo, si no alentando, actuaciones policiales desmesuradas, que rayan en los límites de lo que es consustancial a regímenes fascistas€
Ante tantas agresiones está aflorando, pues, una rebeldía ciudadana que, a menos que nos desprendamos de la miopía y ceguera propia de quienes desean ocultar la realidad, es un fenómeno creciente. Las miles de personas que están saliendo a las calles de todo el país, cada vez con más frecuencia, están pidiendo a gritos, no sólo un protagonismo político, sino que, como opina Susan George, si actualmente el círculo de mayor influencia son las finanzas, luego la economía y, finalmente, el entorno y la sociedad, hay que revertir la situación, de manera que la economía y las finanzas estén al servicio de la gente, y no al revés.
Miles de personas, pues, están clamando por constituirse en un nuevo sujeto político que reoriente el rumbo de la deriva en que está sumido nuestro país. Quedan, es cierto, sectores sociales que, aparentemente, permanecen ajenos a este compromiso de lucha por el cambio. Hay mucho conservadurismo en la sociedad española, como lo demuestra el notable apoyo que viene disfrutando el PP. Un dato que hay que tener en cuenta a la hora de valorar el seguimiento de una huelga. Pero, además, muchos trabajadores, precarios o no, ignoran el requerimiento a la huelga porque sencillamente pesa sobre sus cabezas la amenaza del despido fulminante. A otros (buen número de funcionarios, la pequeña empresa familiar, los comerciantes€) pareciera que eso de las huelgas no va con ellos. Hay muchas razones que pueden explicar su pasividad. Entre ellas, la consideración de que su problemática es ajena a la que soportan los sectores sociales más desfavorecidos. Craso error. La crisis golpea con saña, y por igual, a la inmensa mayoría de la población. Por tanto, es urgente incorporar a todos los sectores afectados por la misma a la tarea de reorientar el rumbo de la economía y de la política.
Ojalá la próxima protesta ciudadana sea unánime. Entre otras cosas, para que nadie se atreva a experimentar con todos nosotros, como ratas de laboratorio.
En el caso de nuestra región sólo había que darse una vuelta la tarde del 14 por las calles de Cartagena, Yecla y las del centro de Murcia. En la capital, una auténtica riada ciudadana se adueñó de la Avenida de la Constitución y la Gran Vía, además de las calles aledañas. Vi a muchas gentes de todo tipo, banderas, consignas varias, pancartas multicolores€ Pero, sobre todo, la muchedumbre que pobló las calles aireaba, en silencio o a viva voz, la rabia contenida; la desazón ante el futuro incierto que atenaza a las nuevas generaciones; el desdén hacia una clase política que quiere condenarnos a la miseria; la ira contra unas instituciones bancarias gobernadas por directivos sin alma que dejan, sin miramiento alguno, en la calle a familias enteras; el desprecio hacia una alta clase empresarial que sólo mira hacia sus bolsillos; la severa crítica hacia una delegación del Gobierno que viene permitiendo, si no alentando, actuaciones policiales desmesuradas, que rayan en los límites de lo que es consustancial a regímenes fascistas€
Ante tantas agresiones está aflorando, pues, una rebeldía ciudadana que, a menos que nos desprendamos de la miopía y ceguera propia de quienes desean ocultar la realidad, es un fenómeno creciente. Las miles de personas que están saliendo a las calles de todo el país, cada vez con más frecuencia, están pidiendo a gritos, no sólo un protagonismo político, sino que, como opina Susan George, si actualmente el círculo de mayor influencia son las finanzas, luego la economía y, finalmente, el entorno y la sociedad, hay que revertir la situación, de manera que la economía y las finanzas estén al servicio de la gente, y no al revés.
Miles de personas, pues, están clamando por constituirse en un nuevo sujeto político que reoriente el rumbo de la deriva en que está sumido nuestro país. Quedan, es cierto, sectores sociales que, aparentemente, permanecen ajenos a este compromiso de lucha por el cambio. Hay mucho conservadurismo en la sociedad española, como lo demuestra el notable apoyo que viene disfrutando el PP. Un dato que hay que tener en cuenta a la hora de valorar el seguimiento de una huelga. Pero, además, muchos trabajadores, precarios o no, ignoran el requerimiento a la huelga porque sencillamente pesa sobre sus cabezas la amenaza del despido fulminante. A otros (buen número de funcionarios, la pequeña empresa familiar, los comerciantes€) pareciera que eso de las huelgas no va con ellos. Hay muchas razones que pueden explicar su pasividad. Entre ellas, la consideración de que su problemática es ajena a la que soportan los sectores sociales más desfavorecidos. Craso error. La crisis golpea con saña, y por igual, a la inmensa mayoría de la población. Por tanto, es urgente incorporar a todos los sectores afectados por la misma a la tarea de reorientar el rumbo de la economía y de la política.
Ojalá la próxima protesta ciudadana sea unánime. Entre otras cosas, para que nadie se atreva a experimentar con todos nosotros, como ratas de laboratorio.
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