martes, 20 de septiembre de 2016

Banqueros sin alma, jueces estrictos

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/09/20/banqueros-alma-jueces-estrictos/768537.html


A mediados del pasado mes de junio, varias personas integrantes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Murcia (PAH) se manifestaron en la sucursal de Cajamar, en Bullas, en apoyo de una vecina a la que, después de desahuciarla de su casa, esa entidad la reclamaba una deuda pendiente de 70.000 euros, con lo que, a juicio de la PAH, se le condenaba a una vida de exclusión económica y social. Las personas activistas permanecieron en esa sede bancaria hasta las 15,30 horas, momento en que fueron desalojadas. Meses después, un juzgado de Mula, entendiendo que la acción reivindicativa había constituido un delito leve de usurpación, ha impuesto a dichos activistas una multa de tres euros diarios durante tres meses, en contra del criterio del fiscal que estimaba que deberían satisfacer esa sanción durante un mes.

El pasado jueves, día 15, la PAH celebró una rueda de prensa ante la sede de esa entidad bancaria, en la Plaza de Romea, denunciando el excesivo celo judicial. Afirmaron que, pese a las amenazas e intimidación que puedan suponer esas actuaciones judiciales, van a perseverar en esas acciones reivindicativas, por dignidad y en defensa del derecho constitucional a la vivienda. Derecho que, según un informe del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), viene conculcándose en todo el Estado y en la Región de Murcia. Desde 2011, se cuentan por miles las ejecuciones hipotecarias iniciadas en la Región. Concretamente, en 2014, de los 4.353 procedimientos de ejecución hipotecaria que se habían iniciado, 1.917 corresponden a lanzamientos efectivamente practicados por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Murcia. Y en el ámbito del alquiler, el número de lanzamientos practicados por el TSJ, como consecuencia de procedimientos derivados de la Ley de arrendamientos urbanos, es igualmente llamativo: unas 861 familias se vieron afectadas en el 2014. Frente a esta situación, el número de viviendas vacías en la Región de Murcia, según el último Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística, es de 129.117.

El pasado junio la Asamblea Regional de Murcia aprobó, con los votos a favor de Ciudadanos, Podemos y PSOE, la Ley 10/2016, de 7 de junio, que reforma la Ley 6/2015, de 24 de marzo. Según se afirma en el Preámbulo, con la reforma de la Ley 6/2015, se pretende «responder, dentro de las competencias exclusivas atribuidas por el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma de Murcia, a esta situación de emergencia social, atendiendo de forma global el grave problema de los desahucios», añadiendo, además, que se introducirían «nuevos principios rectores y la incorporación de medidas de adhesión voluntaria que establezcan obligaciones expresas a los llamados grandes tenedores de vivienda, esto es, las entidades financieras, filiales inmobiliarias, fondos de inversión y entidades de gestión de activos».. Pues, se dice, «estas entidades, poseedoras en estos momentos de miles de viviendas vacías no destinadas al fin social de la propiedad, deben seguir haciendo esfuerzos para tener en cuenta en su proceder la gravedad de las situaciones en que se encuentran miles de familias» por lo que «los grandes adquirentes de viviendas que se adhieran al Convenio Regional deberían ofrecer a las personas afectadas una propuesta de alquiler social». 

La Ley 10/2016, sin colmar todas las expectativas de la PAH, había supuesto un primer paso. Pero, según informaba LA OPINIÓN el pasado día 14, el Estado se propone tumbar esta Ley antidesahucios regional. A finales de julio, el ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas remitió una comunicación a la consejería de Presidencia instándole a crear cuanto antes una comisión bilateral entre la Administración del Estado y la Comunidad Autónoma para tratar la posible inconstitucionalidad de aspectos referidos, sobre todo, a la mediación extrajudicial previa a la vía judicial en los casos de impago de la hipoteca, y la modificación de la ley que obliga al adquirente de una vivienda por ejecución de un préstamo hipotecario o dación en pago a ofrecer una vivienda en alquiler social a la persona que ha perdido la casa.

En el fondo, en este triste asunto estamos asistiendo a un maridaje entre la voracidad de los banqueros y la actuación con excesivo celo, y por tanto estricta, de ciertos sectores de la judicatura, a favor de aquéllos. Vicenç Navarro, en artículo publicado en Público, nos recuerda que el propio Banco de España reconoció que el sector bancario había recibido 51.303 millones de euros para su rescate y que, de éstos, nada menos que 26.300 millones de euros no serían recuperados por el Estado. Esta cantidad, que supera a la de los recortes en Sanidad y Educación, demuestra que éstos hubieran sido innecesarios. Además, advierte el profesor Navarro, la UE viene otorgando generosas ayudas públicas a la Banca, y ésta responde con malas prácticas, como en el caso de las preferentes. 

Por eso, el cura Joaquín, uno de los portavoces de la PAH, decía el jueves: «El Estado, que se supone ha de proteger a los ciudadanos de los abusos de los poderosos, protege a los poderosos en contra de los ciudadanos». 

martes, 6 de septiembre de 2016

Islamofobia no es libertad

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/09/06/islamofobia-libertad/765054.html


Como si no hubiera temas más importantes de que ocuparse, la caverna mediática ha andado ocupada estos días de verano con el asunto del burkini, prenda inventada por una avispada empresa australiana para permitir el acceso de la mujer musulmana a espacios públicos hasta entonces a ella vetados, y cuyo uso ha generado polémica en países como Italia, Alemania y, sobre todo, Francia. Los alcaldes de unas treinta localidades de la Costa Azul prohibieron esta prenda, amparándose para la adopción de tal medida en que su uso podría constituir una provocación tras el atentado yihadista que dejó 86 muertos el pasado 14 de julio en Niza. Recientemente, el Consejo de Estado francés suspendió la aplicación de esas ordenanzas municipales, no sin resistencias por parte de ciertos alcaldes que han mostrado sus reservas y exigido que se les comunique por escrito. Por su parte, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos llegó a afirmar que estas medidas de los ayuntamientos franceses no contribuyen a mejorar la seguridad, sino que tienden a incrementar la intolerancia religiosa y la estigmatización de las personas de confesión musulmana, en particular las mujeres. 


Les confieso que no tengo una opinión personal asentada y clara sobre este tema. Las posiciones sobre la prohibición o no de estas prendas usadas por la mujer musulmana (burka, niqab, chador, hiyab), van desde el repudio absoluto de alguna de ellas (caso del burka), hasta una cierta permisividad en el uso de otras (como el hiyab, típico velo de identidad cultural islámica que cubre la cabeza y el pecho de la mujer). Y es que no es fácil, a riesgo de entrometernos en un asunto que denota la enorme distancia existente entre identidades culturales tan dispares, opinar con rotundidad sobre estos temas. Pero también pienso que no es difícil detectar la pervivencia de un patriarcado que impone la invisibilidad de la mujer, para que ésta no constituya un objeto de deseo para otros hombres. En este sentido, un libro de una mujer iraní exiliada y residente en París, Chahdort Djavann, alude al daño psicológico que se inflige a las niñas por el uso del hiyab, pues se les hace responsables, desde muy tierna edad, de la excitación masculina [sic]. Por otro lado, Marieme-Hélie Lucas, destacada luchadora laicista argelina, en entrevista reciente en un medio digital, opinaba que el énfasis en la defensa del uso del velo desde posiciones progresistas debería ir parejo a la también defensa de las mujeres humilladas, anatemizadas y castigadas por no llevarlo. 

En el país de la polémica, Francia, las leyes laicistas de 1905 y 1906 sólo prohíben la exhibición de símbolos religiosos y políticos en los colegios de primaria y secundaria, pero no así en la universidad, donde las chicas musulmanas son libres de llevar el velo. El asunto fue removido por Sarkozy, con su nueva ley de 2004, buscando sin duda congraciarse con la extrema derecha xenófoba francesa, opina Marieme, para la que no había necesidad de esta nueva ley, bastaba con aplicar la de 1906. Las fuerzas de extrema derecha francesa en estos momentos han encontrado, como aliados, a los integrantes de la extrema derecha fundamentalista musulmana. Unos y otros desean desmantelar el laicismo. 

Las restricciones de derechos de las mujeres musulmanas son bien conocidas. Por citar sólo algunos ejemplos, en Indonesia es ilegal que lleven pantalones; en Afganistán el 80% de ellas son analfabetas; en zonas rurales de Marruecos son obligadas a casarse jóvenes, a veces incluso con sus violadores (recordemos el caso de Amina Filali, joven marroquí que terminó con su vida por este motivo); en Arabia Saudí no pueden siquiera conducir? Casos suficientes que nos advierten, como dice Marieme, que el mismo énfasis que se hace en la supuesta defensa de la integración de la mujer musulmana debiera ponerse, pues, en la lucha por los derechos plenos de ésta en sus países de origen. En el fondo, según la atinada observación de Armando B. Ginés, en un artículo de Rebelión, «lo que se pretende es satanizar la libertad de la mujer en general, tanto la occidental como la árabe, estableciendo dos formas contrapuestas de ser femenina, una supuestamente libre [?], el prototipo de la mujer occidental delgada, depilada y siempre pendiente de su belleza física, y otra oscura y medieval simbolizada en la imagen de una mujer árabe anulada bajo su indumentaria tradicional. Ambos iconos son producto del imaginario del hombre, de la cultura capitalista que quiere perpetuar los roles clásicos de dominación en sus espacios inveterados: arriba el hombre activo, abajo, la mujer pasiva y objeto de la pasión masculina».

Nadie duda de que las mujeres musulmanas han de recorrer un largo trecho en su lucha por sus derechos plenos, allí y aquí, pero no es con prohibiciones, anatemas y restricciones como ello pueda lograrse. Creo que la lucha por su igualdad plena debe partir de ellas mismas, con un empoderamiento propio, sin tutelaje por parte del hombre ni, por supuesto, del Estado. Algunas ya han empezado a recorrer el camino: en Berlín y Londres se sucedieron hace unos días varias manifestaciones de protesta en las que las manifestantes enarbolaban una pancarta que rezaba así: «Islamofobia no es libertad».

jueves, 21 de julio de 2016

ECOS DEL MAR

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/07/21/ecos-mar/754441.html


Me despierto con el sonido de las gotas de lluvia que golpean el tejado de mi pequeña cabaña de madera. Afuera, el campamento (me resisto a emplear el anglicismo camping) en silencio. Gentes que descansan tras unos días de playa en los que el fuerte calor azotó estas costas valencianas. Estamos en julio, pero hoy el ambiente es otoñal. El rumor del viento, al sacudir las ramas del arbolado, se mezcla con el fragor procedente de un Mediterráneo embravecido. Ando unos metros y me asomo al mar. Oteo el horizonte. Ni rastro de esos veleros que, días atrás, surcaban sus plácidas aguas. Tampoco se ven las tablas a vela que, la tarde anterior, poblaban las aguas y el cielo de la playa con unos esforzados deportistas que han de domeñar el viento con su fuerza muscular para deslizarse, raudos, sobre la superficie del mar. El mismo viento de levante que dibuja ondas, siluetas blanquecinas, lechosas, y hace que minúsculas gotas acaricien mis mejillas. El espectáculo visual atrae, por hermoso. Pero de ese bello Mediterráneo, el Mare Nostrum de nuestros ancestros, me llegan otros ecos.

Cierro los ojos.  Aguzo el oído. Creo percibir voces humanas. Llantos infantiles. Gritos de auxilio de adultos. Sin duda, sonidos transportados por el viento, desde muy lejos. No es posible. Estamos a miles de kilómetros de las costas griegas y turcas. Todo ha de ser producto de mi imaginación. ¿O no?

Inmediatamente evoco la imagen de ese cuerpo infantil, exánime, al que el mar arrebató la vida, en brazos de aquel voluntario que lo recogiera de la orilla de la playa. Golpean mi mente las imágenes de esas frágiles barcazas atestadas de seres humanos desesperados que intentan alcanzar las supuestas tierras de promisión. Al momento, este Mediterráneo idílico, el mar que sirviera de nexo común cultural entre sus pueblos ribereños, se me transmuta en un horrible lugar de muerte. Un cementerio. Y, por un momento también, me asaltan sentimientos de tristeza, de impotencia. Y, por qué no qué no decirlo, de culpabilidad por sentirme parte de esas miríadas de personas que, estos días, se solazan al sol, ajenas a tanto drama humano. Sentimiento que se solapa con mi firme convicción de que hay culpables directos de tanta tragedia evitable. Me indigno. Y pienso.

Me indigno al recordar la procedencia de esos seres desesperados: Afganistán, Irak, Siria, Libia, Somalia… países a los que hoy llamamos Estados fallidos. Y pienso si, tras tanto gesto hipócrita, tras tantas afirmaciones rimbombantes de unos jerarcas europeos y mundiales que abogan por la justicia y la paz mundiales no hay sino turbios y criminales intereses causantes de esa situación.

Me indigno, pues, al conocer, en virtud del Informe Chilcot, algo que ya sabíamos: que detrás de tanto drama humano hay responsables directos. Y pienso. Mi mente evoca la foto del Trío de las Azores, con un expresidente Aznar ejerciendo de chambelán, consciente de su posición subordinada a los dueños del Imperio, pero intentado emular su grandeza y poderío, con ese ridículo gesto de poner los pies sobre la mesa.

Me indigno al constatar que la inseguridad, el miedo y la incertidumbre que hoy atenazan al mundo tienen sus causas en la actuación criminal de quienes, sabedores de su poder, actúan con la certeza de que van a escapar de las garras de la Justicia. Y pienso cómo esos mismos poderosos han hecho lo imposible por desautorizar y desacreditar a una Corte Penal Internacional (CPI) incapaz de juzgar tan lacerantes crímenes de guerra.

Me indigna que la diligencia que muestra esa CPI en juzgar y condenar a dictadores africanos negros no sea la misma para los criminales dirigentes blancos. Y pienso si, acaso, pudiera llegar el día en que podamos dotarnos de una auténtica Justicia Universal…

De ese Mare Nostrum me llegan otros ecos. Hoy he despertado de nuevo con grises nubes de levante cubriendo estos cielos de la costa valenciana. El rumor del mar es el único sonido perceptible, a estas primeras horas de la mañana, en un campamento en silencio. Pero, al momento, creo percibir otros ecos. Esta vez, más próximos. Sí, son llantos, gritos de terror, de auxilio.  Abro mi celular y me encuentro con la noticia: 84 personas han muerto en Niza, en esa dorada Costa Azul francesa, víctimas de la actuación criminal de un loco intransigente. Otra vez el Mediterráneo como escenario.


Me indigno. Y pienso que nuestro ánimo se encoge cuando las víctimas son de los ‘nuestros’, pero que no mostramos igual empatía con las de los recientes atentados de Bagdad. Pienso en los telediarios del día de hoy, que, como de costumbre, incidirán en lo de siempre: enérgicas condenas, datos prolijos sobre la personalidad del criminal del camión, apelaciones a la unidad de los demócratas… Y pienso, una vez más, en las dosis de manipulación e hipocresía necesarias para intentar justificar y ocultar la indudable responsabilidad de los también criminales dirigentes de Occidente en la gestación de tanta barbarie.

jueves, 7 de julio de 2016

A LA CALLE, QUE YA ES HORA

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/07/05/calle-hora/750298.html

Había que ser puntual. Las manillas del reloj no habían marcado aún las ocho de la mañana cuando ya me encontraba, ligero de equipaje pero con gran ilusión, en el recinto del colegio electoral de mi barrio, Santa María de Gracia, dispuesto a ejercer una vez más (y van?) mi responsabilidad de apoderado de la candidatura que se presentaba como la genuina representante de la sonrisa de un país. De la sonrisa y de la esperanza de cambio. Siempre he estado de interventor o de apoderado. Excepto en aquel año de 1977, también henchido de alegría, emoción y esperanza. El año de la elección de aquellas Cortes constituyentes que iban a enterrar definitivamente el franquismo. Recién licenciado del servicio militar, con mi pelo aún muy corto, asistí al mitin del PCE en el Parque de Torres. Aquel día de junio de 1977, entre rojas banderas agitadas al viento, esa suave brisa procedente de la bocana del puerto cartagenero que, aun húmeda, mitiga los rigores de los calores del estío, presentía que algo iba a cambiar en el país. 

El otro día experimentaba algo similar Las encuestas, quizá 'cocinadas' interesadamente (ahora lo hemos sabido), nos predisponían a la esperanza. Por primera vez desde la Transición era posible que una formación política de izquierdas rompiera el bipartidismo, disputando la hegemonía en el campo socialdemócrata al histórico PSOE. Y ello pese a turbias maniobras (desinformación, manipulación mediática, miedo?) tendentes a deslegitimar a una coalición urdida con prisas, pero a la que se le auguraba un éxito impensable hace sólo dos años. Tras el 20D, en esta segunda cita con las urnas Unidos Podemos tenía la oportunidad, como aquel PSOE de octubre de 1982, de erigirse en la formación política depositaria de esos anhelos de cambio de amplios sectores sociales, de hacer llegar las reivindicaciones populares a la tribuna del Congreso. 

Por eso acudí con ilusión y alegría al colegio electoral de mi barrio de residencia. A mi llegada, y a diferencia de otras ocasiones en que afronté mi responsabilidad de apoderado con la sensación de soledad que experimenta el corredor de fondo, pronto conocí a otras personas que iban a acompañarme como apoderadas de la candidatura. Éramos cuatro. De modo que, con buen criterio, decidimos reforzar el otro colegio electoral, ubicado en el IES Infante Juan Manuel. El día transcurrió con normalidad. El carácter festivo de la jornada y la proximidad de las playas hicieron que el grueso de la votación se diera a primeras horas de la mañana. Sin que la presencia en las urnas fuera masiva (se intuía la alta abstención), por momentos se registraron colas para ejercer el voto. Por lo demás, lo de siempre: vigilancia discreta en las cabinas para evitar que, como en otras ocasiones, una mano 'inocente' ocultase papeletas; ayuda a las personas que acuden despistadas para orientarlas en qué mesa les correspondía votar; prestar el bolígrafo a otras para que marcasen las cruces correspondientes para el Senado, previa explicación del procedimiento de votación para esa Cámara Alta (¿para cuándo una campaña pedagógica en ese sentido?)?

Pasadas las ocho, las encuestas a pie de urna vaticinaban unos resultados que, en los casos del PSOE y C's, coincidieron casi al milímetro. No así en los de PP y Unidos Podemos. Conforme avanzaba el escrutinio, era evidente que los votos atribuidos a esta coalición quedaban por debajo de las expectativas. 

Aunque no es nada desdeñable la presencia de 71 diputados de izquierda en el Congreso, ¿qué ocurrió? ¿cómo es posible que tanto las encuestas preelectorales como las celebradas a pie de urna fallaran tan estrepitosamente? Desde entonces, mucho se ha escrito para intentar explicar ese aparente descalabro electoral, pero echo en falta unas dosis de autocrítica por parte de los actores de esa coalición. Particularmente pienso que, al margen de las innegables presiones hacia el electorado para desvirtuarla, con manejos y manipulaciones que han estado a la orden del día, y con el recurso al voto del miedo (chavistas, populistas, el Brexit...), hay ciertas claves que han conducido a la pérdida de más de un millón de votos. Sin ánimo de ser exhaustivo, cito las siguientes: las antiguas desconfianzas mutuas entre IU y Podemos, heridas no cicatrizadas del todo, lo que ha producido la oposición de una parte significativa de la militancia y votantes de IU (pero también de Podemos) hacia el pacto; la propia personalidad de Pablo Iglesias, con actitudes prepotentes y mensajes cambiantes en función de las circunstancias; la invisibilización de Alberto Garzón, el líder mejor valorado según las encuestas; una sobrevaloración de la posibilidad del sorpasso al PSOE y la obsesión por ocupar el campo socialdemócrata pero, al mismo tiempo, la machacona insistencia en negociar con este partido como aliado preferente... Y, por encima de todo, cierta parálisis del ciclo de movilizaciones populares. Por ello, termino con estos bellos versos de Celaya:

A la calle, que ya es hora/ de pasearnos a cuerpo/ y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

martes, 21 de junio de 2016

MIEDOS

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/06/21/miedos/746796.html

"En España, como en toda democracia consolidada, los partidos políticos de la derecha (y algunos que, sin serlo, se han sumado a la causa) son la expresión del poder de las clases dominantes. Pero éstas han de recurrir al miedo y a la amenaza externa (la inmigración, los mercados, los inversores...) para justificar la adopción de medidas casi siempre lesivas para los sectores populares. Y, de paso, como en la Edad Media, cortar de raíz cualquier tipo de respuesta al orden establecido".



El miedo, como el dolor, es un mecanismo defensivo de las especies animales y del ser humano. En ese sentido, no es algo extraño a nuestra naturaleza. El problema se presenta cuando es un elemento paralizante o inducido desde instancias ajenas. 


Es sabido que en la Edad Media las clases dominantes utilizaron el miedo a la condenación eterna y al infierno para conformar una sociedad sumisa a sus dictados. Pero también aquéllas tenían miedo al pueblo. Por eso, el púlpito, la Inquisición y el poder feudal, con su represión y castigos, ejercieron su papel para impedir que las revueltas sociales subvirtieran el orden establecido. Unos siglos después, nada ha cambiado. 



En toda Europa, el miedo al diferente y a la supuesta avalancha procedente de la inmigración atenaza a las sociedades. En Alemania, la extrema derecha xenófoba y racista crece imparable, mientras la minoría turca se refugia en el Islam como elemento preservador de su identidad. En otros países ricos y cultos (Austria, Dinamarca, Suecia?) el fenómeno es parecido. Hoy, como ayer, las clases dominantes saben que el miedo inducido es un aliado imprescindible para paralizar cualquier tipo de respuesta social a su poder y dominio. El decorado no ha cambiado. Empecemos por España. Y por la Iglesia. 



Hace unos días, conocíamos por LA OPINIÓN el nombramiento por la Ucam de Rouco Varela como doctor honoris causa. En su discurso, el arzobispo emérito de Madrid, al denunciar el peligro que para las sociedades suponía el relativismo ético asentado sobre el principio de autonomía total de la conciencia individual, trataba de sembrar el miedo entre sus acólitos. Y, de paso, con esta jerga 'filosófica' querría ocultar la polémica suscitada en su día por utilizar medio millón de euros de un endeudado arzobispado para su ático de lujo en Madrid. 



A su vez, el arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha venido aprovechando su 'magisterio' para propagar el miedo y también el odio con sus declaraciones xenófobas, homófobas y machistas, razón por la que la Fiscalía le ha abierto diligencias penales. Es fácil percibir en la posición adoptada por estos prelados el miedo a la pérdida de su posición de poder y de sus privilegios en el seno de una institución, la Iglesia, que viene detentándolos secularmente y que los conserva en virtud del último Concordato de 1979.



Pasemos al campo de la política. En España, como en toda democracia consolidada, los partidos políticos de la derecha (y algunos que, sin serlo, se han sumado a la causa) son la expresión del poder de las clases dominantes. Pero éstas han de recurrir al miedo y a la amenaza externa (la inmigración, los mercados, los inversores?) para justificar la adopción de medidas casi siempre lesivas para los sectores populares. Y, de paso, como en la Edad Media, cortar de raíz cualquier tipo de respuesta al orden establecido. La gravedad de la situación es de tal calibre que medidas coercitivas (en España, la Ley Mordaza), restrictivas de derechos (reformas laborales) y de control ideológico (manipulación de la información) tratan de inutilizar los mecanismos de respuesta social. El miedo paralizante como mecanismo inhibitorio de acciones contundentes contra un orden social impuesto y tremendamente injusto. 



Y como muestra, un dato. La sección de Economía de El País alertaba hace unos días de que el 1% de la población mundial era depositaria del 50% de la riqueza. Pero la denuncia por parte de las fuerzas de izquierda de esta situación conduce a que éstas sean consideradas formaciones caducas y decimonónicas, como si el neoliberalismo que nos azota no fuera producto del liberalismo burgués, que, como todos sabemos, no nace precisamente en siglo XXI. 



En estos días el miedo se ha incrustado también en la campaña electoral. Un amigo mío denunciaba en las redes sociales que el PP, en un mitin en una pedanía de Moratalla, se atrevió a asegurar que si ganaban las izquierdas en España los vecinos y vecinas perderían sus viviendas y sus pensiones. Esta situación no es nueva. Recuerdo algo similar previo a la victoria electoral del PSOE en octubre de 1982, al que se acusaba de querer cerrar los colegios religiosos. 



Ahora, todas las invectivas se han centrado sobre la coalición Unidos Podemos. La derecha y sus corifeos han venido vertiendo toda una serie de calificativos para deslegitimar e invalidar esta opción política: chavistas, bolivarianos, radicales extremistas, comunistas? 



Veamos algunas de las propuestas de estos 'rojos irreductibles', que podrían ser asumidas por cualquier partido socialdemócrata de nuestro entorno: creación de empleo mediante una reforma fiscal progresiva; nueva senda de reducción del déficit; reforzamiento del Estado del Bienestar; reestructuración de la deuda hipotecaria; banca pública con Bankia, Mare Nostrum y el ICO; financiación de las pensiones por vía impositiva; lucha efectiva contra la corrupción; libertad de expresión, reunión y manifestación; recuperación de la memoria democrática; desarrollo de las zonas rurales y nueva orientación de la PAC; plan de retorno de los y las inmigrantes españoles? 



¿Le asustan estas medidas? A la derecha, sí, porque podría acabársele el chollo. Por eso recurre al miedo.

viernes, 17 de junio de 2016

LAS ASOCIACIONES DE MEMORIA HISTÓRICA DE LA REGIÓN DE MURCIA SE FEDERAN

Pretenden, con ello, dar mayor impulso y coordinación a sus reivindicaciones ante la Administración


Diego Jiménez/Murcia.- Representantes de las asociaciones y colectivos AGE-Murcia (Archivo Guerra y Exilio); Alumbra-Alumbre, de Mazarrón; Ateneo de Archena; Club Atalaya-Ateneo de la Villa, de Cieza; Memoria Histórica de Cartagena (MHC); Memoria Histórica de Jumilla, y Memoria Histórica de Murcia MHMU-Tenemos Memoria se reunieron en asamblea constituyente en la tarde del pasado jueves en el Txoko ‘Pepe Carvalho’ de la capital murciana para constituir la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia (FAMH-RM).



Dicha Federación nace con los objetivos, entre otros, de promover, apoyar y difundir, en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Murcia, la recuperación de la Memoria Histórica democrática y antifascista, impulsar en los distintos municipios de la Región el asociacionismo memorialista y trasladar, en su caso, a las instituciones públicas o entes competentes los aspectos relacionados con el rescate de la Memoria Histórica, y los principios de Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo.

La Federación se declara independiente de formaciones políticas, sindicales o de otro tipo, y echará a andar con la constitución de una junta de representantes, elegida en esa asamblea, que tendrá como misión actuar como Comisión gestora mientras se tramita la inscripción de la misma en el Registro de Asociaciones y se culmina, pues, el proceso tendente a su reconocimiento legal.



Las personas elegidas para la Junta de representantes encargada de llevar a cabo esta tarea son: Miguel Ángel Herrero (Ateneo Villa de Archena), como presidente; Bernardo Sánchez (MHC), como vicepresidente; Joaquín L. Tovar (MHMU), como secretario, y Floren Dimas (AGE), como tesorero, y tres vocalías ostentadas por personas de las localidades de Santomera, Mazarrón y Cieza.


martes, 7 de junio de 2016

Los derechos humanos como reclamo electoral

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/06/07/derechos-humanos-reclamo/743273.html


Es joven, bien parecido, proyecta una imagen de niño 'pijo' y ha sido elegido y protegido por las empresas del Ibex 35 como el gran renovador de una derecha siempre casposa y ahora corrupta. Me refiero, claro, a Albert Rivera, el que hizo inicialmente de Catalunya su trampolín españolista de lanzamiento.



Rivera estrena trajes y gomina en cada comparecencia mediática. Y discurso. Aquel chico bien que ha venido exhibiéndose como el paladín de una derecha renovada -aunque tras el 20D camufló sus querencias por sus mentores con un supuesto viraje al centroizquierda- nos ha desvelado su auténtico rostro tan pronto se ha quitado la careta. En efecto, su nada disimulado anticomunismo corre parejo a su tremenda aversión a cualquier posibilidad de cambio real protagonizado por la izquierda. Rivera quiere pujar fuerte. Poseído por un súbito anhelo de hombre de Estado, su última hazaña fue emular a Zapatero viajando a tierras caribeñas. Pero mientras el expresidente socialista marchó a Caracas como mediador, con el 'permiso' del Gobierno, Albert Rivera contribuyó con su viaje a echar más leña al fuego del incendio venezolano. Con el apoyo de una caverna mediática que viene criminalizando al régimen bolivariano, su periplo caribeño nos ha mostrado su nada disimulada parcialidad y desvelado que, como en el resto de casi todas las fuerzas políticas, en su proceder hay mucho de hipocresía y de manipulación interesada. Un articulista oriundo de aquellas tierras, Agustín Zarco Silvestre, define así la injerencia española en la política venezolana: «Ahora vienen todos a Caracas a darse el pantallazo [sic]. Antes de la fundación de Podemos, Bono vendía buques de guerra y Morenés, armas y municiones; sin olvidar a Aznar y Zapatero: todos firmaron negocios con Hugo Chávez».

La defensa de los derechos humanos en Venezuela ha sido, pues, el pretexto ideal para iniciar una campaña preelectoral y electoral que se prevé reñida, porque muchos son los miedos que anidan no sólo en la derecha sino en quienes se disfrazan de izquierda, sin serlo, ante la posibilidad real de que las auténticas fuerzas de izquierda, nucleadas en torno a la candidatura de Unidos Podemos y con un amplio apoyo social, logren dar un salto cualitativo que haga resquebrajarse las columnas en que se asienta el poder. 

En su supuesta defensa de los derechos humanos en Venezuela Rivera ha obviado un pequeño detalle: en la vecina Colombia, más de trescientos líderes indígenas y campesinos fueron asesinados en 2015, muchos de ellos a manos de los poderosos terratenientes del país y fuerzas paramilitares. Ni Rivera ni PSOE ni PP, los otros partidos que le han acompañado en esta farsa, parecen enterarse. 

Demos un salto al norte del Caribe. Vayamos a EE UU, el paradigma de la democracia occidental. ¿También de los derechos humanos? Según informa Amnistía Internacional (AI), el pasado septiembre EE UU aceptó aproximadamente las tres cuartas partes de las 343 recomendaciones formuladas durante el examen periódico universal (EPU) de la ONU. Al igual que en 2011, EE UU afirmó que respaldaba la petición de cerrar el centro de detención de Guantánamo, la ratificación de los Derechos del Niño y de la Convención sobre la Mujer y la rendición de cuentas sobre torturas. Pues bien, al finalizar 2015 no se había puesto en práctica ninguna de ellas. En otro orden de cosas, desde 1976 el número de ejecuciones en ese país asciende a más de 1.400 (28, en 2015), algunas, de deficientes mentales. En ese año, 31 estados mantienen la pena máxima, aunque en 19 ya no se aplica. Estos datos parecen importarle también poco a Rivera y a sus aliados.

Crucemos de nuevo el charco. Detengámonos en Marruecos. No vimos igual contundencia en la denuncia cuando, en 2013, el régimen marroquí reprimió con dureza a la activista saharaui Aminatu Haidar. Al día de hoy, la población de la excolonia española del Sahara sigue soportando penas de cárcel, ataques a la libertad de expresión, torturas... Pero se trata de no molestar al monarca alauita, uno de los 'primos' del rey Felipe VI. Como tampoco a Arabia Saudí, esa monarquía teocrático-feudal, también amiga del monarca español y de Occidente, que mantiene a la mujer en una situación de esclavitud y dependencia respecto del varón y que ha descubierto en las ejecuciones sumarias, además, una forma de eliminar a la disidencia chiíta. El pasado año, 158 personas fueron ejecutadas en ese país, con métodos tan abominables como decapitar al reo y exhibirlo, crucificado, en las calles, para escarmiento popular. Ante estos hechos, tampoco he visto reacción alguna por parte de C's, PSOE y PP. Ni, por supuesto, de la Corona.

Manipulación, tergiversación de los hechos, manifiesta falsedad e hipocresía adornan, pues, la supuesta defensa de los derechos humanos por parte de Albert Rivera y sus aliados. La situación política venezolana ha venido siendo instrumentalizada como un reclamo electoral y caladero de votos. Si no lo evitamos el 26J, C's y otras fuerzas políticas se aprestan a apuntalar a este régimen del 78.

viernes, 27 de mayo de 2016

PRESENTACIÓN DE LA NOVELA EL PRÍNCIPE DE LENTISCAR


En los últimos años, se está produciendo en Murcia una eclosión cultural, pese al escaso apoyo institucional. Ello se ha materializado en el surgimiento de varios proyectos editoriales paralelos a la aparición en el mundo de las Letras de jóvenes valores, en muchos casos ya consagrados. Es el caso del también joven escritor y poeta Javier García Moreno.


Anoche, en la biblioteca de Santiago el Mayor, tuve el gusto de aceptar el requerimiento de Javier para presentar -junto a mi amigo, el abogado Manolo Chacón- su novela "El príncipe de Lentiscar", una historia del amor de una plebeya por un príncipe vampiro, desarrollada en paisajes imaginarios -pero en los que la huella de lo local, el Campo de Cartagena, lugar de origen de este escritor, es perceptible-, y en la que, junto a una narrativa excelente, es claramente notoria la influencia de su dedicación a la poesía.

Tras el acto, unos momentos de relax y convivencia en Cervemur, lugar muy recomendable ubicado en la zona Sur de Murcia, la misma que las autoridades municipales tratan de hacer invisible, fueron la culminación de una grata jornada en lo que cultural y lo lúdico se sellaron para hacer de aquélla un momento inolvidable.




martes, 24 de mayo de 2016

La trompeta de Isidro


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/05/24/trompeta-isidro-isidro-miles-republicanos/739427.html

"Isidro y otros muchos miles de republicanos fueron subidos a trenes que les condujeron al campo de concentración de Albatera, a menos de 40 kilómetros de Murcia, un campo del horror preparado para acoger a 500 presos que llegó a albergar a 20.000"

Asistí, el pasado día 11, en el IES Licenciado Cascales de Murcia, a la presentación de la novela Isidro, un relato basado en hechos reales sobre el campo de concentración de Albatera editado por La Fea Burguesía. La autora, Isabel María Abellán, que compagina su labor docente como catedrática de Historia en el IES Alfonso X el Sabio de Murcia con su dedicación literaria, escribió esta novela a partir de un viaje de estudios que hizo a Madrid con su alumnado de Bachillerato de esa población alicantina. En la Fundación Pablo Iglesias encontró un sobre con los planos de aquel campo vallado. Pidió al archivero que se los fotocopiara. Ahí empezó todo. 
Isidro es un deportista profesional. El alzamiento fascista del 18 de julio estalla cuando participaba en una prueba ciclista en el sur de Francia. Decide, de inmediato, incorporarse como miliciano anarquista, voluntario, a la defensa de la República. A partir de ahí, el relato nos traslada a la Barcelona del 36 y a los hechos de primeros de mayo del 37 en ese ciudad, con los enfrentamientos entre los comunistas del PSUC, anarquistas y militantes del POUM, que supusieron la aniquilación de Andreu Nin y la caída del Gobierno de Largo Caballero; al frente de Aragón, y al campo de concentración de Albatera, un lugar de horror y muerte a menos de cuarenta kilómetros de Murcia. 
La novela describe, con realismo y crudeza, la lucha por la supervivencia de Isidro y otros compañeros, tanto en el frente de batalla como en su cautiverio. A finales de marzo y primeros de abril de 1939, miles de personas se agolpaban en el puerto de Alicante. Pero pocas pudieron subir a bordo del buque carbonero británico Stanbrook para marchar al exilio. Otros barcos que zarparon desde Marsella para la evacuación fueron interceptados por la Marina italiana. Desesperadas, muchas personas se suicidaron en el propio puerto. Isidro y otros muchos miles de republicanos fueron subidos en trenes que les condujeron a un vallado campo de almendros y luego al de concentración de Albatera. Preparado para acoger a 500 presos, llegó a albergar 20.000. Campo del horror, desnutridos y sin cobijo alguno, fueron obligados a permanecer largas horas en formación, en las visitas de las comisiones que buscaban presos de todas partes de España, y viendo cómo, frecuentemente, fusilaban a otros compañeros o los rociaban con gasolina. 
Por la novela desfilan otros personajes: la joven Käte, 'madrina de guerra' de Isidro, enfermera huida junto a su madre de la Alemania nazi, que recala en Barcelona y que coincide con el protagonista en el frente de Aragón; Pedro 'Pedrito', el adolescente deficiente al que Isidro le había enseñado el oficio de electricista; el alcalde, huido de Málaga en febrero de 1937; José, el anarquista con la cruz en el pecho y convencido de que Jesucristo fue el primer anarquista? Como hilo conductor, el afán de supervivencia de unos seres humanos que intentaron no perder la dignidad y el ansia de vivir cuando tenían tan próxima la muerte. Una arenga dirigida a los prisioneros del campo por Ernesto Giménez Caballero, ideólogo del fascismo, nos da una idea de la situación: «No sois hombres. Sois una masa amorfa. Sois horda, una turba miserable. Hemos obtenido una victoria total. Sin ayuda de nadie. Estáis todos a nuestra merced. [?] Nosotros no tenemos que responder ante nadie». 
Esta novela es, además, un alegato contra la sinrazón de las guerras. Reproduzco (con ciertas licencias respecto del texto original) parte del relato de un hecho acaecido en la Serranía de Cuenca: 
«[Isidro] vio cómo un arbusto se agitaba. Disparó. Esperó largos minutos; el miedo lo paralizaba. Por fin, arrastrándose hacia el arbusto, vio a un hombre tumbado. Le había disparado en pleno estómago. El moro se estaba desangrando. Isidro le levantó la cabeza y le ofreció su cantimplora. El herido le miró con gratitud. 
Trompeta le dijo.
No te entiendo, paisa, ¿qué quieres decir?
Trompeta allí en el suelo le dijo el soldado marroquí. 
¿Qué quieres que haga con ella? 
Tú guardar, tú acordarte de mí. Yo perdonar –dijo el moro. 
Se miraron en silencio».


La autora, Isabel María Abellán, al terminar de contarnos este episodio, cogió del suelo una trompeta y la colocó sobre la mesa. La trompeta de Isidro. La que aquel soldado marroquí le pidió que custodiara. El silencio y la emoción se apoderaron de la sala. Una vieja trompeta. Símbolo del perdón, que no significa olvido. Y también de la reconciliación entre los descendientes de quienes sufrieron en sus carnes esa absurda guerra y la represión posterior. Pero hay quienes aún siguen negándose a ponerla en práctica. 

P. S. La novela Isidro ha sido editada, el pasado abril, por La Fea Burguesía, un proyecto editorial auspiciado por personas entusiastas como el escritor y mercero Paco López Mengual, el economistaPaco Marín García y el maestro, y también editor de Alfaqueque, Fernando Fernández Villa. La sociedad murciana tiene mucho que agradecer a estas personas que se han embarcado en la aventura de propagar el saber.

martes, 10 de mayo de 2016

Grandes engaños, graves desprecios


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2016/05/10/grandes-enganos-graves-desprecios/735694.html

Pendientes de la concreción de la alianza electoral Podemos-IU/Unidad Popular, pacto difícil por cuanto, además de estipular las condiciones globales, ha de concretarse en los distintos territorios, muchas personas en esta Región venimos propugnando, tiempo ha, la urgencia de que las fuerzas progresistas y de izquierdas tomen el timón de la nave regional. La gestión política del Partido Popular en la larga era del expresidente Ramón Luis Valcárcel, ahora continuada por su 'delfín' Pedro Antonio Sánchez, ha sido nefasta para la Región. A la larga lista de proyectos megalómanos inútiles y frustrados (miríada de campos de golf y resort vacíos, la Zerrichera, Marina de Cope, el Parque Científico, la Paramount?), hay que sumar otros sobre cuya génesis y gestión planea la sombra de la sospecha. 

Empecemos por Corvera. Aeropuerto inútil e innecesario, megalómano empeño de Valcárcel de tener un aeródromo 'internacional' para acoger eventuales turistas de dos proyectos felizmente aparcados, la Zerrichera y la Marina de Cope. Una autopista de peaje, también innecesaria, la de Cartagena-Vera, se diseñó y construyó para que fuera su complemento. El aeropuerto, por cuyas pistas se desplazan hoy plácidamente esos caracoles serranos que adornan nuestras paellas, nos está costando a todos los murcianos y murcianas la nada despreciable suma de 15.000 euros diarios en concepto de intereses (hace nada, eran 22.000), por el aval de 182 millones, ejecutado en diciembre de 2013, que en su día hubo de aportar la Comunidad Autónoma (CARM). Veremos en qué queda el requerimiento del Tribunal Superior de Justicia de Murcia para que Aeromur, la empresa concesionaria que el pasado abril entregó las llaves de esa infraestructura, devuelva a las arcas regionales ese aval. Primer gran fiasco. Primer gran engaño. 

Segundo gran engaño: el AVE. A la incansable, meritoria y perseverante labor reivindicativa que vienen ejerciendo los vecinos y vecinas de la Plataforma Pro Soterramiento se unió, en 2014, la denuncia de Huermur, por no ajustarse las obras en curso al estudio informativo de 2009. El proyecto ahora licitado por Fomento, y que está en ejecución, no recoge las previsiones del convenio de 2006 y tampoco cuenta con la evaluación de impacto ambiental. Ahora la Audiencia Nacional acaba de reclamar a Fomento, dándole un plazo de veinte días, la entrega al juez de ese proyecto. En caso de negativa, esa situación, esperpéntica, podría conducir a que la Policía entrase en las dependencias ministeriales a requisar los cientos de folios de un proyecto cuyas obras se han topado con un colector de aguas residuales (¿quién supervisó los planos?). Un motivo más para retrasar una actuación sembrada de dudas y sospechas. 


Tercer gran fiasco: la desaladora de Escombreras. En diciembre de este año caduca la autorización provisional concedida por el Puerto de Cartagena para extraer agua de la dársena de Escombreras. Pese a que la Autoridad Portuaria considerara en su día 'poco prudente' que una planta desalinizadora se alimentara de una dársena en la que atracan buques petroleros y metaneros, la infraestructura sigue ahí, como un ejemplo más de una nefasta planificación y de despilfarro. Y el riesgo para los usuarios de extraer el agua de ese lugar altamente contaminado no es el único problema que presenta la planta. La CARM debería compensar a la sociedad constituida por ACS y otros inversores con 600 millones de euros en caso de rescisión de contrato. Un contrato de construcción y arrendamiento con la empresa Hydro Management, propiedad de Florentino Pérez, que implica una serie de obligaciones de pago superiores a la cifra de ingresos de este ruinoso negocio. El pasado 9 de noviembre, la revista Interviú, con el titular La pirámide Valcárcel, daba cuenta de una investigación judicial tendente a averiguar si el expresidente urdió un plan para obtener financiación -a través de un Ente Regional del Agua creado por él en 2005 para suplir a la Confederación Hidrográfica (CHS) como organismo competente de la cuenca para el control del agua en el planeamiento urbanístico-, para una desaladora que nunca funcionó y cuyas aguas irían destinadas a abastecer la urbanización Novo Carthago, otro fiasco.

Tres casos que demuestran la actuación opaca y dolosa con que se han conducido las administraciones del PP en la Región. Una Región con un presupuesto para 2016 de 4.862 millones de euros, que a fecha de 2015 soporta una deuda de 7.061 millones de euros (o lo que es lo mismo, de 5.180 euros por habitante). Y en la que estos dirigentes políticos, además de saquear las arcas regionales, nos obsequian con su desprecio: muchas de nuestras personas dependientes ven negadas sus prestaciones; los vecinos y vecinas de Lorca y Moratalla cuya alcaldesa fue ninguneada por el presidente, negándose a recibirla, están movilizados contra el cierre del servicio de urgencias en barrios y pedanías; los directores de los institutos no pueden pagar las facturas a las proveedores porque no se han librado fondos; los colegios públicos ven trasvasar parte de su alumnado a una enseñanza privada privilegiada... La lista sería interminable. La gestión del PP en la Región está adornada de grandes engaños. Y de graves desprecios.



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lunes, 2 de mayo de 2016

Exigen a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) que cumpla la Ley de Memoria Histórica

Un grupo de personas ha entregado hoy, en el registro de ese Organismo, la petición del Pleno del Ayuntamiento de Moratalla de finales de 2014 en ese sentido.

Diego Jiménez/Murcia.-  En un acto organizado por IU-Moratalla y el grupo municipal de Ganar Moratalla-IU, esta mañana,  un grupo de personas  -entre las que se encontraban la alcaldesa, Candi Marín, y otros concejales de Moratalla y Murcia, apoyados/as por colectivos como Frente Cívico, Asociación de Memoria Histórica de Murcia, e IURM- ha hecho entrega en el registro de la Confederación Hidrográfica del Segura de un escrito exigiendo que ese Organismo, que se viene mostrando reticente, cumpla la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, de Memoria Histórica, a requerimiento del acuerdo del pleno de ese Ayuntamiento, de fecha 28 de noviembre de 2014, en relación con las obras del embalse del Cenajo, inaugurado por el dictador Franco en 1963, hecho que se refleja con una placa ubicada en las proximidades de esa presa. 

En la imagen, el grupo de personas a punto de entrar a registrar la petición

En el escrito, se expresa que "muchos presos políticos sufrieron trabajos forzados, esclavitud y, en muchos casos, perdieron su vida en esa obra", y se recuerda, además, que el Ayuntamiento dio traslado del acuerdo a esa Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) pues "al estar situada en terreno de titularidad de ese organismo, sería suya la responsabilidad de efectuar la retirada de la placa en cuestión". 

Por ello,  se solicita a la CHS que, en el marco de su competencia, proceda a "efectuar las tareas precisas para llevar adelante la retirada de la placa existente en las proximidades de la presa" y su sustitución por otra, en ese mismo lugar, " en memoria de todas las personas represaliadas por el franquismo que sufrieron trabajos forzados, esclavitud y, en muchos casos, perdieron su vida en dicha obra". 

El texto entregado en el Registro: