martes, 21 de enero de 2014

EL GAMONAL COMO PARADIGMA

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2014/01/21/gamonal-paradigma/529379.html

En mi último artículo concluía que sigue estando pendiente, desde los tiempos de la Transición, una auténtica democracia participativa en las instituciones más próximas a la ciudadanía, los ayuntamientos. Mi apreciación, que fue una de las señas de identidad del movimiento vecinal allá por los años setenta y ochenta del pasado siglo, coincide con la expresada por la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV), que, con ocasión de los sucesos acaecidos en el barrio burgalés de El Gamonal, aludía hace unos días precisamente a esa falta de participación social en los asuntos municipales como una de las causas del estallido de la protesta. Pero en los acontecimientos que han tenido y tienen como escenario la calle Vitoria de ese barrio burgalés hay otros factores que analizar. Vayamos por partes. 

En primer lugar, no es nada novedoso el recurso a criminalizar, de inmediato, las protestas con el fin de neutralizarlas. Es algo que históricamente viene repitiéndose desde siempre. El historiador británico, ya fallecido, Georges Rudé, desde su posición marxista, expone en su libro La multitud en la Historia cómo los revoltosos y perturbadores de la era preindustrial en Francia e Inglaterra eran tildados de banditti, 'desesperados', 'turba'... Incluso el muy revolucionario Robespierre se inclinaba a considerar a los revoltosos del hambre como 'agentes' de los ingleses y de la aristocracia. Para no irnos tan lejos, cuando se produjo en Madrid, en marzo de 1766, el Motín de Esquilache, que tenía como causa de fondo la liberalización del precio del trigo, lo que produjo la carestía del pan, y como motivo inmediato el decreto de este ministro napolitano de Carlos III que prohibía el uso de sombreros de ala ancha y de la capa española, las autoridades acusaron a los jesuitas de ser los inductores, lo que dio lugar a su expulsión de España y de los reinos hispánicos en 1767. Hoy, ciertos historiadores siguen atribuyendo a ese hecho histórico el carácter de movimiento popular espontáneo, pero con una motivación política evidente, en el contexto de la lucha por el poder entre dos facciones de la Corte. 

En los sucesos del barrio de El Gamonal, cómo no, las autoridades municipales se apresuraron a buscar inductores de la protesta. La calle Vitoria, según el primer edil de Burgos, se había poblado de provocadores antisistema de origen exógeno, afirmación desmentida inmediatamente por la realidad: la práctica totalidad de las personas detenidas eran del barrio. Más recientemente, se acusa a IU de estar detrás de las protestas. Lo extraño sería que no apoyase. Parece consustancial a un partido que se considera, sobre todo, movimiento político-social el combinar la práctica institucional con su presencia en la calle. 

En segundo lugar, otro recurso que viene siendo habitual en los últimos tiempos es el de la manipulación mediática. En este caso, protagonizada, sobre todo, por el Diario de Burgos, que descaradamente ha aireado los sucesos con portadas claramente tendenciosas destinadas a desnaturalizar el hastío ciudadano. Nada extraño en un medio informativo propiedad del cacique localAntonio M. Méndez Pozo, que es juez y parte. Su empresa es la adjudicataria de las obras del bulevar burgalés, a pesar de su turbio pasado, pues ingresó en prisión en 1994 con un condena de siete años por falsedad documental en el llamado 'caso de la construcción' de Burgos. 

En otro orden de cosas, en los hechos de El Gamonal, como en el caso del Motín de Esquilache antes citado, hay que buscar motivos inmediatos y causas de fondo. Está claro que la 'mecha' que hizo estallar el conflicto fue el empecinamiento del alcalde de Burgos, Javier Lacalle (PP), de seguir adelante con las obras sin contar con el vecindario. Pero, además, las protestas han exteriorizado el hastío de esos vecinos por una política de recortes sociales y cierre de escuelas y guarderías, cuando el Ayuntamiento está dispuesto a destinar ocho millones de euros a una obra no imprescindible. Y es que, además, la provincia de Burgos, sin llegar a los altos niveles que registra nuestra Región en lo relativo a paro, pobreza, etc., se sitúa muy por detrás de otras provincias de Castilla y León, como Valladolid, en bienestar social. 

Empero, hay aspectos positivos en esta protesta ciudadana, que aún continúa. Uno de ellos, la solidaridad del resto del país, en la calle y en las redes sociales. Sin desdeñar el alto grado de organización que exhibe esta asamblea vecinal de Gamonal, que impuso varias condiciones al alcalde para sentarse a negociar: libertad para las personas detenidas, la salida de la ciudad de las fuerzas antidisturbios y la paralización inmediata de las obras del bulevar. 

El Gamonal es, en definitiva, el ejemplo de cómo la movilización ciudadana puede reactivar un movimiento vecinal que debiera haberse constituido en un contrapeso al excesivo poder, sin control popular, de los cargos institucionales electos.

viernes, 17 de enero de 2014

MÁS DEMOCRACIA MUNICIPAL

Cuando, como en mi caso, ya se han consumido con creces los sesenta tacos del calendario, es inexcusable echar la vista atrás para recordar aciertos y errores pasados. Aciertos y errores se han dado, cómo no, en mi deambular por la participación política y social, que ha ido consumiendo etapas desde aquellos iniciales escarceos reivindicativos en la Universidad, allá por los años 70 del pasado siglo, hasta mi precoz participación, muy joven aún, en un movimiento asociativo vecinal incipiente, pero que mostraría su pujanza reivindicativa en los años inmediatamente anteriores y posteriores a la Transición democrática. 

En los inicios del año 1983, tras mi activa participación en las asociaciones de vecinos de la barriadas de Vista Alegre y del Polígono del Ensanche de Cartagena de la que fui presidente, con tan sólo treinta años fui elegido, en asamblea vecinal de los barrios de la ciudad y su término, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Cartagena y Comarca, la que luego denominaríamos Fernando Garrido. Contaba esa junta directiva con valiosas personas, con o sin adscripción partidista, y pronto entendimos que había que darle a esa Federación vecinal un potente sesgo reivindicativo. Eran los tiempos en los que la exigencia de una democracia participativa constituía una de las señas de identidad del movimiento ciudadano. Y así lo entendimos en la Federación: había que reclamar del ayuntamiento de Cartagena el reconocimiento de la Federación como interlocutora vecinal y más cuotas de participación popular directa, pues así lo reconocía el artículo 23 de la Constitución. Tras varias reuniones de la junta directiva de la Federación, una potente asamblea de sus barrios integrantes nos mandató para hacer acto de presencia en el pleno del Ayuntamiento de 22 de junio de 1983. Presidía la Corporación el socialista Juan Martínez Simón, que revalidó la mayoría que, en 1979, había llevado a la alcaldía al también socialista (ya fallecido) Enrique Escudero de Castro. 

A ese pleno acudimos no menos de cincuenta vecinos y vecinas representantes de distintos barrios de la ciudad. Le pedíamos al alcalde que suspendiera, por unos instantes, el desarrollo del mismo para exponer nuestras peticiones, que consistían, básicamente, en dar voz a los vecinos en las comisiones informativas y en los plenos, cuando la situación así lo requiriera, al tiempo que exigíamos el reconocimiento de la Federación como interlocutora válida ante el Ayuntamiento. La negativa del primer edil municipal condujo, pues, a un encierro vecinal, que duró hasta las cuatro de la mañana del siguiente día, y que tuvo el salón de plenos como escenario. Estaban presentes algunos vecinos que eran trabajadores de empresas como la antigua Bazán (hoy Navantia) y que aguantaron estoicamente allí, a pesar de que debían de comparecer a primeras horas de la mañana en su trabajo. Podíamos abandonar el encierro, pero no salir. Por eso, allí acudieron para aportarnos agua, refrescos y algunos bocadillos varios concejales de la oposición cantonal, socialista y comunista (omito sus nombres porque no quiero dejarme ninguno en el tintero). 

La prensa regional recogía, al día siguiente, con el titular «Tras el encierro, sigue la tensión», la noticia del mismo, con mis propias declaraciones y las del alcalde. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, y tras releer esa noticia con detenimiento (conservo aún la página del periódico), constato lo que entonces, con la bisoñez de mis treinta años y, en consecuencia, con mi falta de experiencia política, me era imposible de captar: que aquella Transición, tantas veces idealizada, nacía con serias carencias democráticas. También en lo referente al ámbito local. Miren lo que afirmaba en la prensa el alcalde Martínez Simón, tras el encierro: «Nos vamos a reunir para establecer criterios y fijar prioridades [para los barrios] con absolutamente todos los presidentes de las asociaciones de vecinos, y supongo que allí estarán los de la Federación». Más adelante decía: «Las pautas que haya de seguir [el Ayuntamiento] se harán en el barrio, que es donde está el movimiento ciudadano, que, por cierto, es mucho más importante y está muy por encima de todos estos 'tiquismiquis' de reconocimiento o no de un Federación». Para terminar afirmando, entre otras cosas: «Esto me suena a intento de hacer política, y para eso están las elecciones y las urnas». 

Unos años después se produjo la desnaturalización del movimiento vecinal, el paso de muchos de sus cuadros dirigentes a la política y la consolidación de la falta de control popular de la acción municipal. Por ello, hoy, aquellas reivindicaciones vecinales están más vigentes que nunca. Cuando la crisis ha sido un pretexto para acabar con las conquistas sociales y democráticas, es tiempo de reivindicar, también en ese ámbito municipal, una necesaria revolución democrática. Un proceso instituyente, al decir de Manolo Monereo (*) que, a través de un movimiento político y social, conduzca a la plena recuperación de la soberanía popular. La que exigíamos aquellos jóvenes utópicos de los años 80.

(*) Monereo, Manolo. De la crisis a la revolución democrática. Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2013.


domingo, 12 de enero de 2014

IU-VERDES DEL MUNICIPIO DE MURCIA CELEBRÓ, UN AÑO MÁS, UNA FIESTA DEL ROSCÓN REPUBLICANO MUY REIVINDICATIVA

El llamamiento a la necesidad de la conformación de un amplio bloque político-social de izquierdas para concurrir a las próximas elecciones al Parlamento Europeo y municipales y autonómicas,  junto a la alusión a la campaña por la dimisión del alcalde popular de Murcia, Miguel Ángel Cámara, destacaron entre los actos celebrados en la cafetería Ítaca de Murcia.



Diego Jiménez/Murcia.- Como viene siendo tradicional en los últimos años, IU-Verdes del Municipio de Murcia escogió la cafetería Ítaca de la capital para celebrar, el pasado domingo, 12 de enero,  el Roscón Republicano. Concebido, al decir de Esther Herguedas, concejala de esta formación política en el Ayuntamiento de Murcia, como una celebración en la que se da impulso al inicio del año político, la misma congregó, en esta ocasión, a más de un centenar de personas.

Abrió el acto Manoli Sevilla, directora del Grupo de Teatro Edmundo Chacour Ganem, que agradeció a IU que dicha agrupación teatral fuera un año más la invitada para esta celebración. A continuación, y tomando como referencia el libro del poeta Marcos Ana “Decidme cómo es un árbol”, dicho grupo teatral puso en escena unos fragmentos de dicho texto. Una actuación enmarcada en el homenaje que se quería tributar a este autor, que pasó más de un cuarto de siglo en las cárceles franquistas, así como a la militante Concha Carretero, compañera de celda de las ‘Trece Rosas’, recientemente fallecida.

Posteriormente, el recital poético a cargo de Juan Manuel -que, entre otros, recitó un soneto del poeta del poeta  Diego de Torres Villarroel (siglo XVIII), tremendamente actual por su contenido- precedió a la intervención de Esther Herguedas, concejala del Ayuntamiento de Murcia y responsable regional de Educación de IU-Verdes, quien incidió en su breve alocución en el impulso que esta formación de izquierdas está dando a la necesaria confluencia política y social para la conformación de un bloque popular para concurrir con fuerza a las próximas elecciones al Parlamento Europeo y a las municipales y autonómicas de 2015. Esther hizo alusión, así mismo, a la campaña que esta formación política está desarrollando en la capital de la Región tendente a la dimisión del alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara.

Cerró el acto Paco Muñoz,  Coordinador de IU-Verdes del Municipio de Murcia, quien destacó, entre otras cosas, el crecimiento que está experimentado esta formación política por distintos barrios y pedanías de la capital.



(Fotos cedidas por cortesía de John David Babyack)

miércoles, 8 de enero de 2014

QUE NADA NOS ARREBATE LA ILUSIÓN

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/12/31/arrebate-ilusion/524612.html?fb_action_ids=693743100638850&fb_action_types=og.recommends&fb_source=aggregation&fb_aggregation_id=288381481237582

Poco hay que festejar en una España en la que ha anidado la corrupción. Una España compungida y sumisa, cautiva por el recorte de derechos y libertades ciudadanas, y presa de la incertidumbre y la desesperanza tras la amputación del relativo bienestar de que gozábamos. No obstante, encaren la llegada del próximo año nuevo con empuje, con energías renovadas y con ganas de revertir la situación.


Con su negro mostacho y su voz grave y ronca, al grito monótono y estridente de «¡ha llegado el bollero!», aquel panadero anunciaba sus dulces. Alborozados con su llegada, los chiquillos del barrio nos acercábamos a su bicicleta, que portaba en su parte trasera un cajón con los bollos, roscos de anís y pasteles rellenos de cabello de ángel. «¡Ha llegado el bollero!». Han pasado cincuenta años y aquella letanía monocorde aún resuena en mis tímpanos. Evocadora de una niñez que se fue, irrepetible, preñada de situaciones vividas, no siempre gratas.
Como los persistentes sabañones, visitantes asiduos de mis manos y pies en los fríos días de invierno, compañeros inseparables de mis ratos de obligado estudio. Y los frecuentes episodios febriles, con esos sueños indescriptibles, sólo reproducidos con bastante fidelidad por quienes –artistas, escritores y cineastas– han buceado en el campo del surrealismo. En los ratos en que me abandonaba la somnolencia forzada por la enfermedad, me distraían las imágenes de las gentes que, al atravesar la calle, proyectaban sus sombras en las paredes de mi habitación. Ante esas imágenes, mi imaginación infantil, poseída por el delirio febril, creía estar viendo apariciones fantasmagóricas.
«¡Ha llegado el bollero!». Visitante todo el año, aquél se prodigaba más en los días que precedían a la Navidad. Entonces añadía a sus dulces de siempre los tradicionales cordiales, rollos de pascua y mantecados. Auténticos manjares para quienes sólo conocíamos las estrecheces propias de una época, no tan lejana, en la que la cartilla de racionamiento había condicionado, y mucho, la dieta de nuestros progenitores. Pero en aquellos días navideños esos mismos manjares se elaboraban en casa. Acude a mi mente, con sorprendente precisión, la forma de aquella artesa en la que mi madre, Ana, se esmeraba en elaborar la masa de los dulces que luego transportaba al horno de mi vecina Manuela.
Esperábamos la Navidad con ilusión. Fecha en la que, siquiera por unos días, las vituallas navideñas –entre las que no faltaba el guiso de pavo con pelotas, tan arraigado en nuestra tierra– suplían con creces las carencias de nuestra dieta. Nos alegraba también la Navidad la visita esporádica de algún que otro vecino pidiendo una copita de anís por el ´aguilando´. Época de ilusión en la que, por Reyes, nos era dado recibir regalos, largamente deseados y no siempre satisfechos. Como aquel tren eléctrico que nunca tuve en mis manos, pese a pedirlo con reiteración.
Eran otros tiempos. El paso de los años ha hecho que me aleje de aquella visión idílica de estas fechas del calendario. Además, los difíciles momentos que vivimos invitan poco al optimismo y la alegría. Porque poco hay que festejar cuando aquella Navidad, que me inocencia e ingenuidad infantiles lograron idealizar, se ha transmutado, sobre todo, en una fiesta consumista de la que han desaparecido las tradiciones ancestrales que la adornaban. Poco hay que festejar cuando, nada más abrir mi ventana, observo que los contenedores de basura reciben, cada vez con más frecuencia, la visita de personas que hurgan en ellos para buscar algo más que desechos reciclables. Cuando mi retina suple la figura de aquel bollero de mi infancia por la de personas que, también con sus bicicletas provistas de cajas, pero vacías, salen a la búsqueda de chatarra que les permita sobrevivir. Porque la pobreza, aquélla que marcó en parte nuestras vidas hace cuarenta o cincuenta años, ha regresado para quedarse otra vez, parece que por mucho tiempo. Poco hay que festejar en una España en la que ha anidado la corrupción.
Una España compungida y sumisa, cautiva por el recorte de derechos y libertades ciudadanas, y presa de la incertidumbre y la desesperanza tras la amputación del relativo bienestar de que gozábamos.
Hoy cerramos un año aciago. Los pronósticos dicen que, a corto plazo, poco o nada va a mejorar la situación. No obstante, encaren la llegada del próximo año nuevo con empuje, con energías renovadas y con ganas de revertir la situación. Deseémonos todos que nada ni nadie logren arrebatarnos la ilusión. La de nuestra infancia.

domingo, 22 de diciembre de 2013

SI TOCAN A UN@, NOS TOCAN A TOD@S

Con este eslogan de fondo, exhibido en una pancarta, la Coordinadora Antirrepresión de la Región de Murcia denunció, con concentración y posterior rueda de prensa el pasado sábado, 21 de diciembre, ante la Delegación del Gobierno, la detención de Daniel y Raquel, dos víctimas más de las arbitrarias decisiones de Joaquín Bascuñana, delegado del Gobierno.

Diego Jiménez/Murcia.- Los jóvenes Daniel y Raquel, como cientos de personas convocadas por la Marcha de Mareas de Murcia, acudieron al pasado 14 de diciembre al Palacio de Congresos Víctor Villegas de Murcia, lugar en que se celebraba la Convención Regional del Partido Popular, en un acto que contó con la asistencia de Mariano Rajoy. La protesta transcurrió con total normalidad. Pero, a juicio de muchas de las personas asistentes, era claramente visible el nerviosismo de los componentes del numeroso despliegue de fuerzas antidisturbios, hecho que viene repitiéndose en la Región de Murcia con demasiada frecuencia en los últimos tiempos y con actuaciones que rayan los límites de lo permisible en un Estado que se dice democrático. Al terminar el acto, y cuando ya la mayor parte de las personas presentes en la protesta marchaba a sus casas, la policía procedió a la detención arbitraria de Daniel y Raquel, hecho que vino precedido de agresiones y empujones que no venían a cuento, habida cuenta del carácter pacífico que había tenido la protesta y de que, en ningún momento, dichos jóvenes mostraron resistencia ante dicha acción.

Por ello, pasados unos días, ayer sábado, 21 de diciembre, más de un centenar de personas se concentraron en frente de la Delegación del Gobierno de Murcia para mostrar su apoyo a Daniel y Raquel. La concentración y rueda de prensa había sido convocada por la Coordinadora Anti Represión de la Región de Murcia (ARM) y contaba con el apoyo de multitud de organizaciones políticas y sociales de la Región. Las personas presentes mostraron, durante el desarrollo de la rueda de prensa, fotografías de la arbitraria y desproporcionada acción policial contra estos jóvenes que, tras la detención, quedaron en libertad pero con cargos, concretamente  los de "atentado a la autoridad".

Pedro Luis López, portavoz de la Coordinadora Antirrepresión de la Región de Murcia, comenzó la rueda de prensa señalando “que la protesta del pasado 14 de diciembre tuvo en todo momento un carácter pacífico” y que las detenciones se produjeron cuando ésta ya había terminado, por lo que podrían haberse evitado de haber mediado más colaboración por parte de la policía.

Posteriormente, en relación con la versión policial publicada en diferentes medios afirmando que “cuarenta manifestantes se abalanzaron contra la policía cuando estos intentaron identificar a dos personas concretas”, Pedro Luis López insistió en que las imágenes emitidas en diferentes medios “desmienten claramente esta versión” y explicó que los allí presentes no tenían una actitud de no identificarse, todo lo contrario, estaban solicitando “que se identificaran a cada una de las cerca de cuarenta personas que permanecían retenidas”. Respecto a los cinco policías heridos, explicó que, terminadas las detenciones, “no había ni siquiera algún policía que se quejase de alguna parte de su cuerpo”, ni tampoco acudieron ambulancias.

Terminó su intervención exigiendo la dimisión del Delegado del Gobierno, Sr. Joaquín Bascuñana, alegando falta de credibilidad e incapacidad de control de las actuaciones policiales,  y la retirada de los graves cargos que se imputan a Daniel y Raquel, anunciando, además, que “la Coordinadora Antirrepresión está elaborando un dossier con imágenes, vídeos, partes de lesiones y reveses judiciales de la Delegación del Gobierno que entregará a organizaciones estatales e internacionales de Derechos Humanos, incluido el Comisario Europeo de Derechos Humanos”, ya que, según Pedro Luis López, “lo que pasa en esta región no es normal”.

A continuación intervino Daniel, muy emocionado,  quien resaltó que ellos no se identificaron pues no se les requirió hacerlo en ningún momento, ya que “la policía en realidad quería identificar a otras dos personas”.  Por último habló Raquel, que apenas pudo articular palabra, para decir que no entiende las acusaciones tan graves que se les imputan, cuando “no había ocurrido nada en toda la protesta y habían mantenido una actitud pacífica en todo momento”.

Finalmente, la rueda de prensa se cerró agradeciendo los apoyos y muestras de solidaridad de todas las organizaciones y colectivos que así lo habían manifestado públicamente, y también a los presentes en la concentración.


jueves, 19 de diciembre de 2013

Manolo Monereo: “Estamos inmersos en un cambio de época hacia peor. El pasado no volverá”

Este conocido jurista y analista político afirmó en Murcia que en España asistimos a una involución social y política, convertidos, cada vez más, en periferia subalterna de la Unión Europea alemana”.



Diego Jiménez/Murcia.- El pasado miércoles, día 18, y en acto organizado por el Frente Cívico ‘Somos mayoría”, el conocido analista político Manolo Monereo dio a conocer en Murcia unas pinceladas de su reciente libro “De la crisis a la revolución democrática”, publicado por la editorial El Viejo Topo y prologado por Julio Anguita. Dicho acto se repitió al día siguiente en Cartagena.

Le precedió en el uso de la palabra el conocido activista José Coy, quien, entre otras cosas, afirmó que “el Frente Cívico quiere ser parte del poder ciudadano que está por construir”. Dio cuenta, además, de las ocho columnas que, desde distintos puntos de España, van a confluir próximamente en Madrid. Concretamente, la de la Región de Murcia, a falta de concretarlo con los compañeros y compañeras de la Comunidad Valenciana, iniciaría su andadura a primeros de marzo de 2014.

Intervención de Manolo Monereo

Por su parte, Monereo comenzó diciendo que el libro que presentaba surgió de una sugerencia que le hizo el editor de El Viejo Topo,  Miguel Riera. A continuación pasó a exponer algunas pinceladas de su contenido. El meollo del libro, la novedad radical que expone, es que “estamos plenamente inmersos en un cambio de época hacia peor”. Afirmó que, en el centro del Imperio –del que la UE forma parte- ha hecho mucha mella la idea de que “el capitalismo financiarizado había superado la noción de crisis”. Además, a mayor abundamiento, una gran parte de la izquierda europea “infravoloró” los efectos de la crisis.

Refiriéndose al caso español, puso especial énfasis en su tesis de que “más que una burbuja inmobiliaria ha existido una burbuja mental”, en el sentido de que en el imaginario colectivo se había incrustado la convicción de que habíamos llegado a un nivel superior de civilización en el que “el sistema nos iría mejorando las condiciones de la existencia”, razón por la que habían quedado desfasados términos como la “lucha de clases”.

Respecto a nuestra integración en Europa, aludiendo al conocido ‘Mito de Casandra’, se refirió a quienes profetizaban males que nadie creía, como en el caso de Julio Anguita. Esos males han llegado y, “por ello –enfatizó- no volveremos al pasado” pues, tras el salvaje ajuste estructural, viviremos en “otro país”. En efecto, en los momentos actuales, dijo, estamos inmersos en un auténtico “estado de excepción”, que para el movimiento obrero es un “estado de emergencia”. España sufre los embates de una crisis del capitalismo de la globalización, pero lo que está en juego es la salida a la crisis que se inició en los años 70. “Ha quebrado el modelo de la contraofensiva del capital que se inició, allá por 1970, y que tuvo su punto final en 2008, con la quiebra de Leman Brothers”, afirmó, por lo que nos encontramos con una “crisis sistémica”, que afecta a ámbitos como el de la geopolítica (con la emergencia de nuevas potencias –China, Rusia, India…- que le disputan la hegemonía a EEUU); una crisis ecológico-social, y una crisis cultural, en la medida en que, “por primera vez en 500 años, tras el mal llamado ‘Descubrimiento de América’ por los europeos, está en crisis el modelo eurocéntrico hasta ahora dominante”.

Puso especial énfasis en afirmar que España es hoy la periferia de una Europa central rica (Alemania), al tiempo que se detecta una crisis del Estado. “Europa es el problema”, dijo, en la medida que “nuestra pertenencia a la UE va a agravar –ya lo está haciendo- nuestra situación”. Su visión pesimista quedó avalada por las previsiones del FMI, que prevé para España, en el horizonte del 2018, una tibia bajada de las cifras del paro (hasta situarse en el 25% de la población activa) y una Deuda Pública que se elevará hasta el 105% del PIB. Ante lo que afirmó: “Estas previsiones pesimistas han rebasado las que se intuían con la aprobación del Tratado de Maastricht”.

En otro orden de cosas, advirtió de que estamos inmersos en pleno proceso de una “lucha de clases”, pero practicada por “los de arriba”, con ataques claros a los tres componentes del salario de los trabajadores: las nóminas, las prestaciones sociales y las pensiones. Insistió en la posición dominante de Alemania en este contexto, aun reconociendo que este país hegemónico, que intenta asfixiar a los demás, también está en crisis: “La Banca alemana ha recibido una inyección de 500.000 millones de euros por parte del Estado”, dijo. En este contexto, criticó que las burguesías madrileña, catalana y vasca han hecho “causa común” con la burguesía alemana para “liquidar las conquistas sociales y los derechos laborales en España”. Además, asistimos a una desertización industrial del país, con la asfixia de la pequeña y mediana empresa, huérfana de créditos, que se intenta paliar con el turismo de masas, con una agricultura residual y con el intento de resucitar la burbuja inmobiliaria. "Es auténtico “golpe de Estado” que conduce claramente a una crisis del régimen", dijo.

Aludió a la carta firmada por Trichet y Fernández Ordóñez   a Zapatero (aireada estos días en los medios de comunicación tras la publicación del libro del expresidente socialista) que demuestra que “España está intervenida de facto por los poderes económicos”. Estamos, como se decía arriba, en una “crisis del régimen”, ante la que caben dos cosas: la ‘restauración’, legalizando el estado de cosas existente, o la ‘ruptura’, que permitiría a la ciudadanía erigirse en protagonista. Lógicamente, se impone la segunda opción para que, como se afirma en la contraportada del libro, sea posible “un proceso constituyente que devuelva el poder a la ciudadanía; en definitiva, una revolución democrática para una ‘República plebeya’. A eso quiere contribuir el Frente Cívico. Somos mayoría".

Tras su exposición, tuvo lugar un animado coloquio en el que, entre otras cosas, se debatió sobre el órdago soberanista catalán, calificado por Monereo como un intento de la burguesía catalana de adquirir cuotas de poder en la UE, desligada del Estado español. Aun admitiendo que, en el seno de las clases populares catalanas, pueden haber motivos de serio descontento, "en ningún caso -dijo- el centralismo de Madrid puede ser el pretexto", pues hoy "el poder real en España lo detentan las instituciones comunitarias, encabezadas por Alemania". 


martes, 17 de diciembre de 2013

LOS DESVARÍOS DE MONTORO


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/12/17/desvarios-montoro/521732.html

No sé si será por la especial aversión que siento hacia el personaje, pero, cada día que pasa, le encuentro más parecido físico a Cristóbal Montoro, el por ahora todopoderoso ministro de Hacienda, con la caracterización con que el actor Max Schreck interpretara al vampiro Nosferatu, en una película muda de 1922 dirigida por F.W. Murnau. Y es que, además, el parecido llega más allá, pues Montoro está resultando peligroso no sólo por lo que dice sino, sobre todo, por lo que hace.

Cristóbal Montoro ha experimentado en su persona lo que la sociología marxista define como ‘desclasamiento’. En efecto, jienense de origen, de extracción social humilde (su padre hubo de emigrar a Madrid, ciudad en la que trabajó como pintor de ‘brocha gorda’), se hizo catedrático de Economía y saboreó pronto la embriaguez que produce el poder. Y, llegado al mismo, su aversión hacia las clases populares es tan notoria como sus reiterados intentos de justificar sus decisiones basándolas en un supuesto interés general. Y, además, todas ellas, adornadas con frecuentísimos desvaríos, sólo equiparables a los de su jefe de La Moncloa, quien recientemente, dando muestras de su probada ‘valía intelectual’, metió la pata, como es sabido, en Johannesburgo. Las meteduras de pata (¿o quizá provocaciones?) de Montoro también son frecuentes. Recordemos su alusión en la tribuna del Congreso a que el paro estaba creciendo moderadamente. También, su peculiar explicación de los ceses de la Agencia Tributaria (AEAT) -una auténtica purga que ha motivado que éstos se hayan elevado a 310 en los últimos 18 meses-  a lo que se suma su reciente anuncio del pasado jueves en el pleno del Congreso de un mayor control de la misma, lo que aumentaría la opacidad de este organismo fundamental del Estado. El mismo pleno en el que vertió amenazas a la prensa, por denunciar esos ceses en la AEAT y la amnistía fiscal a la cementera multinacional Cemex, lo que nos sitúa en un nuevo escenario de “ley mordaza”, según la opinión del diputado Gaspar Llamazares.
Cristóbal Montoro responde muy bien al perfil de quien ha sido investido de poder para hacernos la puñeta cada día a los españoles, pese a su machacona insistencia en que actúa para el bien general. En una entrevista que reproducía hace un par de meses la sección de Economía de El País, afirmaba, por ejemplo, que España, que no puede hacer una devaluación de la moneda como hace unos años, practica una devaluación interna. En román paladino, eso significa que debemos competir con devaluación salarial, con más despidos y con condiciones de trabajo más precarias. Se enorgullecía, además, de la absoluta independencia y soberanía económica de España, razón por la que no forzó que el BCE comprara bonos de la Deuda española, para bajar el coste de financiación de la misma, para, unas líneas más abajo, en evidente contradicción, afirmar que el ajuste estructural de más de tres puntos del PIB en plena recesión ha sido útil para ‘ser creíbles’. Ante los mercados, claro. ¿Pues no quedábamos en que éramos soberanos?

Montoro, además,  miente compulsivamente cuando afirma que la reforma laboral no ha destruido empleo. Pues las cifras, tozudas, le delatan. Según el INE, el cuarto trimestre de 2011 se cerró con algo más de 5, 2 millones de personas desempleadas y hoy se acercan a los 6 millones. Todavía es más drástica la reducción de la población activa, que ha pasado en ese periodo de casi 18 millones de personas a estar en estos momentos en 16,8 millones.
Miente cuando nos dice que la amnistía fiscal ha permitido el mayor afloramiento de bases imponibles y que Bárcenas no se benefició de ella. ¿Alguien le cree? Pero su cinismo nada disimulado queda en evidencia cuando, en esa misma entrevista, llegó a decir que no entendía cómo alguien que esté en política, en un determinado nivel, pueda admitir que se le pague en negro. Afirmación que queda en entredicho a la luz de las recientes revelaciones del juez Ruz de una contabilidad ‘b’ en el PP.

Montoro, al que le repugnan claramente las clases populares, acredita, sin embargo,  una eficacísima gestión para favorecer a las grandes fortunas (se han triplicado las SICAV y ha aumentado en un 14% en un año el número de millonarios en España). Y hace unos días, en una entrevista para El Mundo, encontramos una frase para enmarcar: “ El PP volverá a ganar las elecciones, porque ‘los mercados no son gilipollas’ ”, afirmación ante la que la escritora Rosa María Artal llegó a decir que, sin afirmarlo abiertamente, Montoro se muestra convencido de que los gilipollas se encuentran entre esa sociedad española anónima, otrora lanzada a un consumo inducido y hoy aniquilada. A lo que yo añadiría: una sociedad sólo aparentemente inerme e inactiva, que hoy por hoy sigue soportando sus desvaríos. ¿Por cuánto tiempo?

martes, 3 de diciembre de 2013

¿DEMOCRACIA? ¿QUÉ DEMOCRACIA?


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/12/03/democracia-democracia/518329.html


Recientemente, en mi artículo Emerge el fascismo reflexionaba sobre el preocupante auge del mismo en Europa y en España. Pero, con ser grave esa irrupción de actitudes antisociales y antidemocráticas, no es ése el único mal que amenaza a las sociedades occidentales, formalmente democráticas. Y digo formalmente porque la crisis económica está siendo un pretexto para acabar, no sólo con las conquistas sociales que empezaron a consolidarse en el viejo continente tras el drama de la Segunda Guerra Mundial, sino con la democracia misma.

Hace ya casi dos años, a primeros de enero de 2012, en plena efervescencia de la crisis económica, el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, en una reunión con líderes sindicales del continente, alertaba sobre el peligro de que la democracia desapareciera de países como España, Grecia y Portugal si no se adoptaban drásticas medidas de ajuste para atajar la crisis. Esas medidas a las que apelaba Barroso se han dado, pero la democracia, hoy, se tambalea.

Si nos ceñimos al caso español, muchos son los indicadores que demuestran que las amenazas del presidente de la Comisión Europea están siendo, de facto, una realidad. Para empezar, el pasado jueves, día 28, fue aprobada en el Congreso la LOMCE. Y no sé a qué venían tantas manos tendidas hacia el titular de Educación, José Ignacio Wert, sin duda orgulloso por haberla sacado adelante, de forma 'democrática', pero con los 182 votos exclusivos de su grupo. No puede considerarse democrática una ley que ha concitado tantos rechazos sociales. El Parlamento es la expresión de la soberanía popular, pero, en virtud del 'rodillo' que ejercen las mayorías, acaba distanciándose de la ciudadanía.

Ese mismo día se aprobó, con menos bombo mediático (con los votos en contra de ERC, Amaiur, IU, Entesa Progres per Catalunya y PSOE), la llamada Ley de Transparencia. Votada el pasado miércoles en el pleno del Senado, volvió al Congreso sin incluir mejora alguna para el derecho de acceso a la información, hasta el punto de que Victoria Anderica Caffarena, coordinadora de campañas de Acces Info Europe, afirmó: «El Partido Popular ha ignorado a la sociedad civil durante todo el proceso de adopción de la ley de transparencia manteniendo una postura única, muy limitada y que plantea una propuesta que viola los estándares mínimos internacionales».

El Senado había ignorado los distintos llamamientos hechos por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) para la mejora de ese proyecto de ley, al no estar en línea con los estándares internaciones. Según algunas fuentes, acabará ocupando la posición 75 de 96 en la lista de países con leyes de acceso a la información, con una puntuación de 68 sobre 150 puntos según los indicadores del Global RTI Rating (ranking global de acceso a la información). En un contexto en que la ciudadanía necesita dotarse de mecanismos que saquen a la luz tantos escándalos de corrupción, esta ley viene a negar esa posibilidad, pues la misma OSCE afirmaba que dificultaría el trabajo de los periodistas.

Pero, sin ningún género de dudas, si hay alguna norma que evidencia la indudable deriva autoritaria del Estado Español, es precisamente el anteproyecto de ley de seguridad ciudadana, la conocida como 'Ley mordaza'.

Precedida, como es sabido, de contundentes acciones policiales represivas, este anteproyecto de ley, que nos retrotrae al Estado policial franquista, supone un ataque directo a las libertades de expresión y manifestación. Pese a su maquillaje cosmético a su paso por el Senado, la cuantía de las multas que se tratan de imponer a la ciudadanía, incluso por convocar una concentración por twitter ante el sacrosanto edificio del Congreso, nos parece, no ya excesivo, sino simplemente una burla al Estado de Derecho, el mismo que este mismo Gobierno viene atacando sistemáticamente. De ahí a la existencia de un Gobierno formalmente democrático (en el que se conservan la división de poderes, las elecciones periódicas, una supuesta libertad de prensa...), pero que con sus actuaciones bordea los límites de un Estado autoritario semifascista, va un paso.

Porque, lo digo con toda claridad, no puede considerarse democrático un sistema político que gobierna para el 20% de la población más rica y castiga al 80% restante. No hay democracia cuando se salva a la Banca pero se permite que ésta viole el derecho fundamental a la vivienda. No puede ser democrático un Estado que no impide que las rentas del capital crezcan indefinidamente mientras menguan las del trabajo. No puede considerarse que exista democracia en un país en el que más de seis millones de ciudadanos están privados del derecho fundamental al trabajo. No hay democracia cuando estamos cansados de oír las apelaciones de Rajoy al necesario sacrificio de la ciudadanía, mientras que la casta dirigente se escuda en leyes mordaza para que no conozcamos sus tropelías y enormes privilegios de los que gozan. No es democrático un Estado que viola los derechos humanos como en el caso de la valla de Melilla. No sigo por no abrumarles más.

Pero, ante tantas evidencias, me pregunto: ¿Tenemos realmente democracia? ¿Qué democracia?

martes, 19 de noviembre de 2013

EL HIJO DEL HERRERO


El 17 de julio de 1936, por orden del ministro de Marina, José Giral, los destructores Lepanto y Sánchez Barcaíztegui parten hacia Melilla, primera ciudad española en sublevarse contra la República, con el fin de evitar el paso de tropas a la península. También se desplazó hacia allá el almirante Valdés. Pero el Sánchez y el Valdés se unieron a la rebelión. No así el Lepanto, aunque en ese buque unos cuantos oficiales se adhirieron a la sublevación. 

En Málaga, la marinería del Lepanto comunicó a don Valentín Fuentes, su capitán, su decisión de detener a quienes habían mostrado su adhesión al alzamiento. Los oficiales son conducidos al Gobierno Civil. Milicianos de Málaga invitan en la Casa del Pueblo de esa ciudad a la marinería del buque a un ágape. Tras el mismo, algunos marineros participan en el fusilamiento de esos oficiales del Lepanto desafectos a la República. Entre aquellas personas se encontraba, sin pretenderlo, pues acudió allí mediante engaño, Camilo Campillo, cabo artillero. El auxiliar de Sanidad Enrique Martínez Godínez y Pedro Cerezuela, armero, ni siquiera llegaron  a estar en el lugar de los fusilamientos, pues se negaron a subir a los coches que llevaban hasta allí a los oficiales del buque. 


Pero tres años después, tras la victoria del bando rebelde, los distintos sumarios abiertos contra 31 tripulantes de ese barco se traducen en el resultado de la condena de tres de ellos a separación del servicio, a distintas penas de prisión para otros doce, a siete ejecuciones  y a una muerte a consecuencia de las torturas sufridas durante un interrogatorio. En efecto, con la detención de Enrique Martínez Godínez, practicada por el teniente de navío Federico Vidal, se precipitan los acontecimientos que van a llevar a su interrogatorio, tortura y brutal asesinato, producto de un apaleamiento, el 25 de mayo de 1939, en las dependencias del SIP (Servicio de Información Personal de la Marina) en Cartagena. El cuerpo es arrojado al mar. Curiosamente, sus verdugos, conocedores de que se les 'había ido la mano' en el interrogatorio, logran que se dicte ese día un auto decretando su puesta en libertad. El cadáver apareció, sin embargo, tres días después, envuelto en un saco,  en la playa de Rihuete, en Mazarrón. El juzgado de Totana, que se ocupó en un primer momento del caso, se inhibió a favor de la jurisdicción militar. Enrique Martínez Godínez fue enterrado en Mazarrón, y sólo tres años después, la familia, tras identificarlo a partir de unos objetos personales, pudo efectuar el traslado de sus restos mortales al cementerio cartagenero de Nuestra Señora de los Remedios. Pero, durante años, vino reclamándose la comparecencia del militar asesinado, dándolo por evadido hacia Francia. 

Siete décadas después de estos hechos, su nieta, Pepa Martínez López, investiga acerca de las circunstancias del asesinato de su abuelo. Las distintas pistas que sigue le van ayudando a reconstruir la verdad de aquellos trágicos hechos. Su libro, El hijo del herrero, es producto de un notable trabajo de archivo y de cotejo de datos bibliográficos y de hemeroteca, pero también de largas conversaciones de la autora con su padre, su abuela, la viuda Josefa Ros Cases, y otros miembros de la familia. El libro de Pepa es una aproximación, también, a la vida cotidiana de Cartagena durante la República, la Guerra Civil y la posguerra. Con esa obra, Pepa, que ha sido maestra de Primaria y ha participado activamente durante años en la vida social y cultural de la ciudad de Cartagena (en el Ateneo de Los Dolores, en el colectivo de Educación de Personas Adultas Carmen Conde...), ha conseguido culminar ese sueño de su padre, el que un día le dijera: «Ah, si yo pudiera alguna vez publicar un libro contando la verdad de lo que le pasó al abuelo». 

Pepa Martínez autora de una novela anterior publicada en 2008 con el pseudónimo Marta Segura, la titulada Trasbordo al tren de la libertad,  pertenece hoy a la junta directiva de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena. Al culminar la redacción de esta historia novelada que comenzara a redactar aquella tarde de septiembre de 2007, durante unas cortas vacaciones en Fuerteventura, ha logrado que, de una vez por todas, se conozca la verdad sobre la muerte de su abuelo.

El hijo del herrero ha sido presentado en Cartagena, en 2012, en el Auditorio de la Lonja de Orihuela, en el Ateneo de Madrid y en la cafetería Itaca de Murcia. El pasado viernes, merced a los buenos e incansables oficios de Pepe Hernández Escámez, miembro del Ateneo de la Vila de Archena, tuve el honor de presentar a la autora y su obra en la Casa de la Cultura de esa localidad, en un acto del ciclo Escritores en Archena.

El hijo del herrero es una obra imprescindible, dentro de la no siempre valorada historiografía local, para contribuir a esa reivindicación pendiente de Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "EL HIJO DEL HERRERO", EN ARCHENA


Mañana, viernes, día 15 de noviembre, en la Casa de la Cultura de Archena. 

Organiza: Ateneo de la Villa de Archena
Presenta el acto: Diego Jiménez



La autora,  Pepa Martínez, maestra jubilada, exsindicalista de STERM , autora de una novela anterior, "Trasbordo al tren de la libertad", en la actualidad forma parte de la dirección de la Asociación de la Memoria Histórica de Cartagena y se dedica a investigar sobre la represión franquista en Cartagena.

En "El Hijo del herrero" investiga la muerte, el día 25 de mayo de 1939, de su abuelo paterno Enrique Martínez Godínez, practicante de la Armada destinado en el destructor "Lepanto", a manos de sus torturadores, hecho acaecido en las dependencias del SIP de Cartagena. Tras el apaleamiento y muerte de Enrique, su cuerpo fue arrojado al mar. Su cadáver apareció a los tres días en la mazarronera playa de Rihuete. Siete décadas después, su nieta investiga acerca de las circunstancias de dicho asesinato. Las diferentes pistas le ayudan a reconstruir la verdad de los hechos acaecidos en los días inmediatamente posteriores al final de la Guerra Civil.

martes, 5 de noviembre de 2013

AMINATU, UNA VOZ DEL SAHARA


http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/11/05/aminatu-voz-sahara/510852.html

Aminatu Haidar, de hablar pausado y suave timbre de voz, destila ternura. De apariencia frágil, sin embargo, al poco de empezar a hablar su verbo elocuente confiere a esta mujer saharaui la fuerza de la convicción que emerge de sus incesantes denuncias. Comenzó su alocución en español, pero pronto pidió la traducción desde el francés. Y es que «la dejación de España ha hecho desaparecer el idioma español de mi tierra. En la trastienda de Francia está el borrar todo vestigio de cultura hispana en el Sahara», afirmó.

Aminatu, activista y pacifista saharaui, participó hace unos días en las Jornadas sobre el conflicto del Sahara, organizadas por la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Murcia y la Delegación Saharaui en nuestra Región. Comenzó diciendo que la ocupación marroquí del Sahara supone un calvario para la población, con bombardeos, desapariciones forzosas, detenciones arbitrarias, torturas... Esta mujer, que pasó cuatro años aislada del exterior, los ojos vendados y torturada con frecuencia, denunció la dureza de la situación de su pueblo durante el reinado de Hassan II, aunque a partir de 1991 las acciones van destinadas a romper el muro de silencio. Reconoció, sin embargo, que la labor tampoco es fácil con el nuevo monarca, Mohamed VI. «Como activistas, dijo,  hemos sufrido intimidaciones, detenciones arbitrarias, seguimiento de la policía, discriminación hacia los hijos...Pese a ello, la población saharaui continúa con su voluntad de resistencia pacífica».

La denuncia era una constante en su vehemente discurso. «La política represora en la zona ocupada, con bombardeos con gas napalm, envenenamiento de pozos, detenciones arbitrarias... supone un intento de exterminio en toda regla. Esta represión y las vejaciones continuas alcanzan la dimensión de crímenes de lesa humanidad», afirmó. Pese a ello, desde 2005 se han adoptado nuevos métodos de lucha, con manifestaciones pacíficas en las que ondea la bandera nacional saharaui. «Es la Intifada saharaui», enfatizó, al tiempo que denunciaba que Marruecos sigue violando la Carta de la ONU y diversas resoluciones internacionales incluso ante la misión de la ONU (Minurso). El pacifismo que destilan las palabras de Aminatu queda patente cuando, pese a tanto horror, afirmó que «los activistas tenemos una misión: educar e las nuevas generaciones en una sociedad pacífica, pese al contexto bélico en el que nos desenvolvemos». Reconoce, sin embargo, que no hay muchas posibilidades de educar en esos parámetros, pues «la violencia llama a la violencia». Y es que, dijo, «la generación actual ha perdido su confianza en las instituciones internacionales, porque Marruecos sigue despreciando a la comunidad internacional».

Denunció que no hay un clima propicio que facilite las conversaciones Polisario-Marruecos, como lo demuestra el hecho de que, en días pasados, durante la visita que giró Cristopher Ross a las zonas ocupadas se registraron más de doscientos heridos entre las localidades de El Aaiún y Smara.
Aminatu lleva años exigiendo una salida digna para su pueblo, como cuando pidió en su día al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que rectificara y ejerciera su responsabilidad histórica, jurídica y moral para volcarse con el pueblo saharaui, tal y como hizo Portugal con Timor Oriental.

Felipe Briones, Fiscal en Alicante y secretario de la Asociación Internacional de Juristas por el Sahara Occidental, que intervino en el mismo acto precediendo a Aminatu en el uso de la palabra, dijo que Marruecos no ha respetado la Resolución 1514 de la ONU, de 1960, que está en el origen de la declaración de independencia de los países colonizados. Al día de hoy, en el mundo hay dieciséis territorios no autónomos pendientes de independencia, entre ellos el Sahara Occidental. Y respecto de la brutalidad de la ocupación militar marroquí, recordó que la Resolución 2625 desautoriza expresamente el uso de la fuerza en ese territorio. Briones recordó que cuando se inició el proceso de la ocupación colonial en el siglo XIX el Sahara no tenía vínculos con Marruecos ni con Mauritania (recordemos que, por los Acuerdos de Madrid de noviembre de 1975, el Sahara fue entregado por España a esos países), y que, según las normas del Derecho Internacional, en ningún sentido puede considerarse a Marruecos como potencia administradora colonial. Ese estatus sigue correspondiendo a España. Pero Marruecos, como potencia ocupante, sigue violando, además, las estipulaciones contenidas en el IV Convenio de Ginebra, de 1949, que regula las condiciones de ocupación militar.

Estas consideraciones jurídicas, además de las denuncias de Aminatu, refuerzan mi convicción de que, de una vez por todas, España debe abandonar su postura de entreguismo a Marruecos y su subordinación a la política francesa en la zona para hacerse eco de los clamores de auxilio de nuestros hermanos saharauis. Y apoyar la incansable labor pacífica de Aminatu, una voz del Sahara.

miércoles, 30 de octubre de 2013

STOP DESAHUCIOS: APOYEMOS A ANA



A Ana, mi vecina de la c/Juan Guerrero Ruiz del murciano barrio de Santa Maria de Gracia, le han avisado del alzamiento para desahuciarla el próximo día 22 de noviembre. 

El pasado 23 de septiembre frenamos el desahucio. ¿Por qué no ahora? 

(La fotografía corresponde a aquel día) 




Ahi estaremos frente a su puerta, el próximo día 22, para intentar evitar que se consolide ese desahucio. ¡Sí se puede!


martes, 22 de octubre de 2013

LOS OTROS MÁRTIRES

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/10/22/martires/507093.HTML


Diego, mi padre, campesino sin tierras en el Campo de Cartagena,  cambió el par de mulas y la azada por el fusil. Fallecido hace unos años, me contaba que a la edad de 20, en agosto de 1936, fue llevado a la guerra. Participó en varios frentes de batalla, entre ellos en la primera toma republicana de Teruel, a finales del 37. En la reconquista de esa ciudad por tropas franquistas después de la batalla de Alfambra, en febrero del 38, cayó prisionero. Fue trasladado a Deusto, cuya Facultad de Derecho funcionó como campo de prisioneros.
En esa prisión vio cómo el  mismo capellán que se mofaba de ellos por rojos se quitaba los hábitos y, de madrugada, entraba a formar parte del pelotón de fusilamiento. Él pudo salvar su vida porque, soldado sin graduación, pertenecía al grupo de “desafectos sin responsabilidad”, es decir, los republicanos voluntarios pero sin cargos. Fue trasladado después al campo de concentración de Miranda de Ebro. Pero sobrevivió a aquella terrible experiencia. Corrió mejor suerte que las decenas de miles de víctimas asesinadas y abandonadas en las cunetas de nuestras carreteras y las que cayeron fusiladas por procedimientos extrajudiciales sumarísimos antes y después de la guerra.
Paul Preston, en el Holocausto español, afirma que durante la guerra cerca de 200.000 hombres y mujeres fueron asesinados lejos del frente, ejecutados extrajudicialmente o tras precarios procesos legales, y al menos 300.000 personas perdieron la vida en los frentes de batalla. En el conjunto de España, tras la victoria definitiva de los rebeldes a finales de marzo de 1939, alrededor de 20.000 republicanos fueron ejecutados, aunque la cifra creció hasta 1945, sobre todo, y continuó en años siguientes, hasta 1975.
La Iglesia católica, ajena a estos crímenes que siguen al día de hoy sin reparación, regresando a un nacionalcatolicismo trasnochado pero que va ‘in crescendo’, organizó el pasado día 13 en Tarragona un acto de beatificación de 522 “mártires”. Al decir de sus organizadores, un acto religioso, no político, pero al que asistieron el  ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, probado católico, el ministro del Interior,  Jorge Fernández Díaz, miembro del Opus Dei, el presidente de las Cortes, Jesús Posada, y el presidente de la Generalitat, Artur Mas. Regreso al pasado. La mayor parte del episcopado español, con honrosas excepciones, apoyó el golpe de Estado contra la República. El cardenal Gomá, un estrecho colaborador de Franco y  quien dio el carácter de Cruzada a la Guerra Civil, decía en su Pastoral colectiva al episcopado español, de julio de 1937: “Afirmamos que el levantamiento cívico-militar ha tenido en el fondo de la conciencia popular un doble arraigo: el del sentido patriótico […] y el sentido religioso […] que debía reducir a la impotencia a los enemigos de Dios”.


Mucho se ha venido hablando, por parte del sector revisionista de la Guerra Civil, que  la violencia desatada contra la Iglesia sería una de las causas que justificarían el golpe militar contra la II República. Pero quienes eso afirman parecen ignorar que esa injerencia de la Iglesia en política y su beligerancia hacia el Estado republicano fue anterior. El 1 de mayo de 1931, sólo unos días después de la proclamación de la República, la pastoral del cardenal Segura orientaba a los católicos para que “prescindiendo de sus tendencias políticas […] se unan de manera seria y eficaz para conseguir que sean elegidos para las Cortes Constituyentes candidatos que ofrezcan plenas garantías de que defenderán los derechos de la Iglesia y del orden social”. Días después, como es sabido, en amplias zonas de España se producía el asalto y quema de iglesias y conventos. Pero éstas y otras airadas reacciones populares no fueron alentadas por el  Gobierno de la República; antes al contrario, fue desbordado por los acontecimientos, aunque pronto pudo dominar la situación. No así la represión franquista, planificada institucionalmente, y que fue más perdurable en el tiempo.  A este respecto, el historiador Paul Preston afirma: “La represión orquestada por los militares insurrectos fue una operación minuciosamente planificada para, en palabras del director del golpe, el general Emilio Mola, «eliminar sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros». Por contraste, la represión en la zona republicana fue una respuesta mucho más impulsiva. En un principio se trató de una reacción espontánea y defensiva al golpe militar […]. Resulta difícil concebir que la violencia en la zona republicana hubiera existido siquiera de no haberse producido la sublevación militar, que logró acabar con todas las contenciones de una sociedad civilizada”.
Son sólo unas pinceladas. Pero que demuestran que la Iglesia debería dar un paso y pedir perdón a las víctimas del franquismo. Y el Estado, como le ha exigido una Comisión de la ONU, debe poner los medios para reparar tantas injusticias, pues hoy la Ley de la Memoria Histórica, además de ser muy restrictiva e insuficiente, sigue paralizada por falta de consignación presupuestaria desde la llegada del PP al Gobierno. Es urgente, y de justicia, honrar la memoria de los otros mártires.